Alicia Garcia Herrero de Natixis dice:
Abrazos,
PD: Nos han puesto en el Retiro que estuve varias conversiones. Me impresionó esta. Es larga 30 minutos, pero impresionante.
Las tendencias las lees en el blog. Las estrategias, dónde invertir, lo cuento a los amigos.
Alicia Garcia Herrero de Natixis dice:
Abrazos,
PD: Nos han puesto en el Retiro que estuve varias conversiones. Me impresionó esta. Es larga 30 minutos, pero impresionante.
La guerra acaba de llegar al
pasillo del supermercado. No a través del trigo, el arroz o los fertilizantes.
A través del plástico.
Oriente Medio es el mayor
exportador mundial de polietileno. Aproximadamente el 84% de la capacidad
regional de producción de polietileno depende del estrecho de Ormuz para su
exportación. El estrecho opera a 0,5 millones de barriles diarios, frente a los
19,5 millones de barriles de antes de la guerra. La nafta, materia prima que
las plantas petroquímicas asiáticas necesitan para craquear el etileno y
producir el polietileno que envuelve, embotella, envasa y filma todos los
alimentos envasados en los supermercados de todo el mundo, no está llegando.
Las declaraciones de fuerza mayor
comenzaron el cuarto día y no han cesado. Chandra Asri de Indonesia declaró
fuerza mayor el 3 de marzo, alegando interrupciones en el suministro de materia
prima. Yeochun NCC de Corea del Sur hizo lo mismo el 4 de marzo, reduciendo las
tasas de craqueo a aproximadamente el 66%. PCS de Singapur declaró fuerza mayor
el 5 de marzo. CNOOC-Shell Huizhou planea cerrar su planta de craqueo de 1,2
millones de toneladas en el sur de China. Cuatro países. Cuatro declaraciones.
Cada una de ellas es una planta petroquímica que informa a sus clientes que las
moléculas necesarias para producir envases de plástico ya no están disponibles
en cantidad suficiente porque un régimen ha minado un curso de agua a 8.000
kilómetros de distancia, afirmando que la guerra durará "el tiempo que sea
necesario".
Los precios al contado del
polietileno en EE. UU. subieron 10 centavos por libra en la primera semana. Los
precios del PE en India aumentaron aproximadamente entre 15.000 y 20.000 rupias
por tonelada. Estos no son precios de la energía, sino precios de los insumos
para envases. El polietileno, el polipropileno y la resina PET representan la
mayor parte de los costos de fabricación de envases desechables para alimentos.
Cada botella de agua de plástico, cada barra de pan envuelta, cada bandeja
sellada de carne, cada paquete de vegetales cubierto con film, está cambiando
de precio a través de un canal que no tiene nada que ver con los mercados de
productos agrícolas y sí con un buque cisterna de nafta que no puede transitar
por el estrecho de Ormuz.
Este es el tercer dominó. El
primero fue la energía: el petróleo pasó de 19,5 millones a 0,5 millones de
barriles diarios. El segundo fue el fertilizante: la materia prima nitrogenada
que depende del mismo gas natural que transporta el mismo estrecho. El tercero
es el embalaje: el plástico que envuelve los alimentos cultivados con el
fertilizante que se obtuvo con la energía. Cada dominó afecta al mismo
consumidor desde una dirección diferente. La energía eleva los costos de
transporte. El fertilizante eleva los costos agrícolas. El embalaje eleva el
costo de llevar los alimentos de la granja al estante. El consumidor paga los
tres.
Los escépticos señalan que los
productores estadounidenses y argelinos pueden aumentar su producción, que el
reciclaje compensa la resina virgen y que los inventarios asiáticos sirven de
amortiguador. Tienen razón en cada caso, pero se equivocan en cuanto a los
plazos. La redistribución de la nafta lleva semanas. La reactivación de las
plantas de craqueo tras un caso de fuerza mayor lleva más tiempo. Los
inventarios, al consumo actual, cubren días, no meses. Y la planta de craqueo
de Huizhou, con una capacidad de 1,2 millones de toneladas, cuando cierre,
eliminará de Asia más capacidad de producción de polietileno de la que la
mayoría de los países consumen en un año.
La inflación de los precios de
los alimentos que los bancos centrales están vigilando no proviene de los
alimentos en sí, sino de sus envases. La Reserva Federal, en su reunión del 18
de marzo, evaluará un entorno en el que la energía, los fertilizantes y los
insumos de embalaje se están revalorizando a través del mismo punto crítico. La
botella de plástico cuesta más. La bolsa de pan cuesta más. La bandeja de carne
cuesta más. Ninguno de estos precios se refleja en los índices de productos
agrícolas que los modelos tradicionales utilizan para pronosticar la inflación
de los alimentos.
Las moléculas que envuelven los
alimentos están atrapadas en el lado equivocado de un estrecho abierto a diez
países y cerrado al resto. El precio de la compra se está recalculando desde
fuera hacia dentro.
BBVA Research prevé que el IPC
suba al 3,5% en marzo y que ronde el 4% hacia primavera por el alza del crudo.
El gasto en gasolineras se
disparó un 32% (YoY) en la primera semana de la guerra en Oriente Medio, según
los datos de Caixa Bank Research.
La subida del precio de los
combustibles y el probable 'efecto anticipación' explica este aumento.
En Alemania los precios de la
gasolina han reaccionado con mucha más brusquedad a la crisis petrolera que en
el resto de Europa. Sin incluir impuestos ni aranceles, la gasolina cuesta
actualmente unos 94 céntimos por litro en Alemania, frente a los 85 céntimos de
Francia, los 79 céntimos de España y los 76 céntimos de Italia.
Abrazos,
PD El catolicismo ha sido,
probablemente, el mayor vencedor de la batalla cultural en la historia de la
civilización.
Transformó un mundo pagano donde
prácticas como el infanticidio, el abandono de niños o incluso sacrificios
humanos eran comunes. Introdujo una idea revolucionaria: la vida humana es
sagrada porque existe un solo Dios y Cristo ya se sacrificó por todos. Ya no se
necesitaban víctimas humanas para agradar a los dioses.
También elevó la dignidad de la
mujer. Frente a sociedades donde la mujer era propiedad del padre o del marido,
el cristianismo introdujo la posibilidad de elegir una vida consagrada a Dios,
el consentimiento libre en el matrimonio y la prohibición de prácticas como la
poligamia o el divorcio arbitrario del hombre.
Muchas de las instituciones que
hoy sostienen Occidente nacieron en su seno: hospitales, orfanatos,
universidades y redes de caridad.
Por eso es imposible dar la
batalla cultural sin encontrarse con el catolicismo. Cuando buscamos las raíces
de los valores que queremos defender, inevitablemente llegamos a él. Por esa
razón el catolicismo es citado por autores contemporáneos,
como en el libro “Batalla
Cultural” de @AgustinLaje, y también era fuertemente defendido por Olavo de
Carvalho, un intelectual Brasilero responsable por el surgimiento de la
verdadera derecha en Brasil y quien también defendía el rezo del santo rosario.
Está claro porque no se puede
separar el cristianismo de la batalla, la historia también muestra su papel en
la defensa de la civilización: Poitiers (732) frenó la expansión islámica en
Europa occidental, Lepanto (1571) y Viena (1683) detuvieron al Imperio otomano.
En 1917, en las apariciones de
Fátima, la Virgen María advirtió que en Rusia estaba naciendo un sistema que
negaría a Dios y que sus errores se extenderían por el mundo si no se rezaba
por su conversión. Meses después estalló la Revolución Bolchevique, y el
comunismo efectivamente se expandió durante el siglo XX persiguiendo
sistemáticamente la fe cristiana.
En el siglo XXI esa misma
ideología que nació en Rusia y fracasó en Europa, hizo metástasis a nuestro
continente americano y es lo que combatimos hasta el día de hoy en hispano
América.
Además la propia Virgen María es
un antídoto al feminismo tóxico en América.
Hoy las cruzadas ya no se libran con espadas, sino con ideas. Pero la batalla sigue siendo la misma: defender la civilización occidental cristiana.
El
error de atacar la inflación de oferta con subidas de tipos
El BCE ya se equivocó en 2008 y
2011 al reaccionar al alza del petróleo y tuvo que rectificar
Esta política es ineficaz contra
el alza de precios y provoca un severo peaje al crecimiento económico
Bajar los impuestos a los
combustibles sería una medida más efectiva para mitigar la inflación actual
La escalada del precio del
petróleo augura un repunte de la inflación y subidas de tipos de interés por
parte del BCE. El euríbor a un año se sitúa ya en el 2,55%, frente al 2,22%
justo antes del inicio de la guerra de Irán. Los futuros de tipos de
interés ya descuentan dos subidas de tipos en la eurozona este año.
Esta forma de actuar, que se
presenta como una lucha implacable contra el "monstruo" de la
inflación, ignora una distinción fundamental en el origen de dicho fenómeno.
Las consecuencias de esta omisión pueden ser muy perjudiciales para la economía
europea.
El BCE ya cometió dos graves
errores en sus subidas de tipos de interés en 2008 y en 2011. En ambos casos,
el petróleo se disparó hasta 140 y 120 dólares, respectivamente, siendo el
causante, en gran medida, de los repuntes de la inflación hasta el 4,1% y el
2,7% en dichos momentos. El incremento de la inflación se debió en
ambos casos a problemas en la oferta, no a un sobrecalentamiento de la demanda.
No toda la inflación se genera de
la misma forma. Es crucial diferenciar entre la inflación impulsada por un
exceso de demanda y aquella generada por problemas de oferta. La escalada de la
inflación en Estados Unidos en 2021 y 2022 se debió, en gran parte, a la
fortaleza de la demanda, alimentada por ingentes inyecciones de liquidez
directa a los ciudadanos y un mercado laboral muy tensionado, con más puestos
vacantes que desempleados. En ese caso, la política monetaria de subida de
tipos de interés, orientada a enfriar la demanda, tenía su lógica.
Tanto en 2008 como en 2011, y
también ahora, la principal causa del incremento de la inflación se debe al
aumento del precio de los combustibles y su posterior traslado a numerosos
productos. La causa directa es un problema en la oferta de petróleo y sus
derivados, no un sobrecalentamiento de la demanda. Tanto en 2008 como en 2011,
el BCE no tardó en dar marcha atrás bajando los tipos de interés.
Los bancos centrales, por la
naturaleza de su mandato y sus herramientas, actúan sobre la demanda, no sobre
la oferta. Su arsenal principal incluye la retirada de liquidez y las subidas
de tipos de interés, con el objetivo de encarecer la financiación y, por ende,
reducir el gasto y la demanda. No obstante, cuando la inflación se
origina por problemas de oferta, como es el caso actual, las medidas de los
bancos centrales son ineficaces para resolver la raíz del problema y resultan
contraproducentes.
Intentar atacar la inflación
provocando una disminución de la demanda sin abordar el aumento de la oferta
implica, inevitablemente, un severo peaje sobre el crecimiento económico.
La estabilidad de precios es un
objetivo loable y necesario, pero la forma de alcanzarla debe ser la adecuada
según las causas de la inflación. Cuando la inflación se debe principalmente a
shocks de oferta, como en la situación actual, las subidas de tipos de interés
actúan como un torniquete en una herida que requiere sutura: no solo no
resuelven el problema, sino que causan un daño adicional y permanente a la
economía real y al crecimiento futuro.
Sorprende que en el análisis de
los datos de inflación no se diferencie entre la inflación provocada por un
sobrecalentamiento de la economía y la inflación provocada por problemas de
oferta. A causas distintas deberían aplicarse medidas distintas. La rigidez en
la aplicación de una misma política monetaria para situaciones económicas
fundamentalmente diferentes es un gravísimo error, con consecuencias muy
perniciosas a medio plazo.
Conviene recordar que, al menos
en España, más del 40% del precio de los combustibles son impuestos: el
Impuesto Especial de Hidrocarburos, que es una cantidad fija por litro, y el
21% de IVA, que se aplica sobre el precio incluyendo en el cálculo el Impuesto
Especial de Hidrocarburos. Por lo tanto, cuanto mayor es el precio del
combustible, mayor es la recaudación de impuestos. Bajar los impuestos
a los combustibles sería una forma mucho más efectiva de mitigar la subida de
la inflación.
Esperemos que, en esta ocasión,
el mercado se equivoque y que las dos subidas de tipos de interés que espera
que ejecute el BCE no tengan lugar.
Abrazos,
PD: León XIV:
El crudo Brent está coqueteando peligrosamente cerca del nivel de 100 dólares por barril una vez más después de que dos petroleros fueran atacados en aguas iraquíes, lo que subraya los riesgos más amplios para los activos energéticos en todo el Medio Oriente y eclipsa una publicación récord de petróleo de la AIE.
Y el Estrecho de Ormuz sigue cerrado. ¿Minas? Parece que al final si las pusieron.
El G7 liberó 400.000 millones de barriles de petróleo de sus reservas que dio alas en los días pasado para parar la escalada de precio. Pero un simple ataque más ha servido para volver a mandarlos arriba.
Y esto es lo que se teme: escalada de precios:
Aunque los picos en los precios del petróleo suelen impulsar la inflación general, pero el efecto sobre las expectativas de inflación, especialmente a largo plazo, es limitado y suele ser efímero. Las crisis energéticas suelen disiparse más rápido de lo esperado.
Muy interesante el estudio este: https://www.realinstitutoelcano.org/comentarios/vulnerabilidades-sistemicas-ante-la-disrupcion-del-estrecho-de-ormuz/ No dejes de leerlo.
Abrazos,
PD: Esta noche me voy a mi curso de retiro anual. Mañana no habrá email y, si quieres algo, por teléfono o al email personal.
Serán tres días intensos de un encuentro con el Señor, de volver a convertirme y de mirarle con más amor. Siempre me ha servido muy bien pararme para meditar las cosas de Dios, o al menos mi mujer se queda muy contenta cuando vuelvo.
Petróleo y recesiones económicas
La frase para meditar hoy que puede verse más arriba dice que “los grandes picos en el precio del petróleo, como el actual, siempre han precedido o desencadenado una recesión”.
No sé en qué momento preciso pronunció Jeremy Grantham esa frase, pero no siempre ha sido así. En el Gráfico 1 de hoy puede verse que en los tres años comprendidos entre el inicio de 1994 y el final de 1996 el precio del petróleo se duplicó pero no se produjo una recesión.
Igualmente, la subida que se produjo entre enero de 2016 y octubre de 2018 (cuando el precio del Brent se multiplicó por 2,5) tampoco dio lugar a “mi famosa” recesión fallida de 2017.
En todo caso, para validar lo que decía Jeremy Grantham habría que ponerse de acuerdo en cómo de grandes deberían ser lo “grandes picos” del precio del petróleo ya que los dos casos mencionados igual no le parecían lo bastante grandes a él.
La opinión mayoritaria seguramente diría que en 1973-1974 y en 1979-1980 sucedió que los grandes picos en el precio desencadenaron sendas recesiones. A la de 1981-1982 contribuyeron tanto los elevados precios del petróleo como la fortísima subida de los tipos de interés.
En 1990-1991 la subida del precio del petróleo por la invasión de Kuwait y el inicio de la recesión fueron casi simultáneas.
Desde entonces parece más bien que la gran subida de los precios del petróleo de 1998-2000 precedió (y no tanto provocó) la recesión de 2001-2002 que vino asociada al estallido de la burbuja tecnológica.
Otro tanto puede decirse de la subida de precio del crudo de 2002 a 2008, que precedió a la Gran Crisis Financiera y al pinchazo de la burbuja inmobiliaria.
En 2011 la combinación de la crisis del euro, la rapidísima recuperación del precio del Brent desde su mínimo de 2009, el maremoto en Japón y la persistencia de la Gran Crisis Financiera provocó una segunda recesión en las economías más importantes, aunque EEUU se libró de ella por los pelos.
Lo que sí sucedió en los momentos de fuerte subida del precio del petróleo, fueran acompañados o no por una recesión económica) es que el volumen del comercio global se limitó a crecimientos cero o negativos. Se puede ver en el Gráfico 2:
Conclusión
La crisis bélica en el Golfo Pérsico pilla a la economía mundial creciendo a buen ritmo y a los tipos de interés con margen de bajada tanto en Europa como en EEUU. Y con el comercio global creciendo a una tasa anual de casi el 5%.
El mayor peligro del momento para las economías es que la subida del precio de la energía encuentra a las Bolsas sobrevaloradas y a las grandes empresas tecnológicas en una carrera alocada para endeudarse con objeto de ganar la carrera de la Inteligencia Artificial (todo ello mucho antes de que se produzcan los resultados apetecidos).
Otro factor que agrava la situación es la crisis en el sector de los fondos de crédito privado no bancario que pudiera terminar en un evento financiero.
El comercio global se resentirá por el puro hecho de las dificultades que encuentra en los estrechos de Ormuz y de Bab el-Mandeb.
Si los pronósticos comentados ayer de una duración de la guerra (y de alteración en los mercados de la energía) de entre 15 días y tres o cuatro meses se cumplieran, lo probable sería que se pudiera evitar la recesión económica (al fin y al cabo la invasión de Ucrania también provocó una fuerte subida del precio de la energía y en un año de subida de los tipos de interés, sin que se entrara en recesión). Si la crisis se prolonga más de cuatro meses, será difícil evitarla.
Abrazos
PD: Si un hijo no te llama, no pregunta por ti ni tiene tiempo para visitarte, no le obligues. El amor verdadero no se ruega, ni siquiera a los hijos. El cariño que nace del corazón no necesita presión ni recordatorios constantes, porque cuando alguien ama de verdad, busca la manera de estar presente.
Muchos padres pasan la vida entera dando todo por sus hijos: tiempo, sacrificios, noches sin dormir, preocupaciones y esfuerzos que muchas veces nadie ve. Pero llega un momento en que los hijos crecen, toman su propio camino y algunos olvidan a quien siempre estuvo ahí.
Aun así, el amor de una madre o de un padre no desaparece. Puede doler el silencio, puede doler la distancia, pero el corazón de los padres sigue deseando lo mejor para sus hijos, incluso cuando ellos no lo demuestran.
Por eso recuerda: el amor no se exige ni se suplica. El amor verdadero nace solo, se demuestra con acciones y se mantiene vivo con respeto y gratitud. Quien realmente ama, siempre encuentra un momento para llamar, visitar o simplemente preguntar cómo estás.