24 abril 2026

habla el próximo Presidente de la FED Warsh

Kevin Warsh, candidato a presidente, propone reformar la política monetaria, critica errores recientes y plantea un nuevo marco para combatir la inflación.

Warsh no se ha guardado nada: considera que la Fed cometió un "error de política fatal" en 2021 y 2022 al gestionar la inflación como algo transitorio. Según él, esto ha dejado un legado de costes altos que aún asfixia a las familias.

¿Su propuesta principal? Un "cambio de régimen". Warsh busca un nuevo marco de inflación y reformas fundamentales en cómo se conduce la política monetaria. Quiere una Fed que actúe con mayor rigor y deliberación ante un mundo que cambia rápido. Pero esto no es un giro radical respecto a los debates que ya tiene la Reserva Federal internamente en la actualidad.

Un dardo directo a las herramientas actuales: Warsh prefiere usar los tipos de interés antes que el balance (Quantitative Easing). ¿Por qué? Considera que los tipos afectan a toda la economía de forma más justa, mientras que el balance beneficia desproporcionadamente a los activos financieros.

Propone reducir drásticamente el balance de la Fed, que hoy roza los 7 billones de dólares. Para Warsh, el balance actual es un "problema" que no debería financiar deuda pública a largo plazo, ya que eso acerca a la Fed peligrosamente a la política fiscal.

Adiós al "Forward Guidance" tal como lo conocemos! Warsh critica que la Fed anuncie sus previsiones (los famosos "Dots Plots") con tanta antelación, porque luego los humanos tienden a aferrarse a ellas aunque el contexto cambie. Propone decidir reunión a reunión.

Sobre la IA, Warsh es optimista pero cauto. Cree que la "ingenuidad americana" en IA puede disparar la productividad y la oferta, permitiendo mayor crecimiento sin necesariamente generar inflación, aunque advierte que la Fed debe estudiar este fenómeno a fondo.

La independencia ha sido el tema estrella. Ante las críticas por su cercanía a Trump, Warsh ha sido tajante: "La independencia de la política monetaria es esencial". Afirma que los cargos electos opinen sobre tipos no la amenaza, pero la decisión final debe ser solo de la Fed.

En resumen, Kevin Warsh busca una Fed más pequeña, centrada exclusivamente en su mandato dual (precios y empleo) y alejada de temas como el cambio climático o presiones políticas. Un retorno a los "fundamentos" con un enfoque de reformador.

Warsh propone un giro hacia una Fed más técnica y menos intervencionista en mercados de activos. En resumen:

- Reforma del marco monetario

- Prioridad a tipos frente a balance

- Fed centrada en su mandato

- Menos forward guidance

 

El nuevo jefe de la Fed de Trump presentó ayer un plan que cualquier economista serio firmaría. Por eso es tan peligroso.

Warsh lo llama «cambio de régimen» en la Fed. Con esas mismas palabras.

El balance del banco central debe reducirse. Menos conferencias de prensa. Menos reuniones. Volver al mandato dual. En el fondo, lo que cualquier economista de manual exige desde hace 15 años.

Su argumento central: Si la Fed no hubiera inflado el balance de 800 mil millones a 6,7 billones de dólares, los tipos de interés serían hoy más bajos, la inflación mejor y la economía más fuerte. Esa frase la dijo literalmente ante el Senado.

Suena ortodoxo. Lo es. Ese es el problema.

Porque Warsh dice esa frase en un momento en que tres cosas son simultáneamente ciertas:

La deuda pública de EE.UU. está en 39 billones de dólares. Cada segundo se suman 88.000 dólares. La carga de intereses para 2025 es de 970 mil millones de dólares. Más que el presupuesto militar y la educación juntos.

La rentabilidad a 10 años ha subido desde febrero de 4,0 a 4,31 por ciento. En el extremo largo, los tipos están actualmente 30 puntos básicos por encima de la proyección de la CBO para 2026.

Las últimas subastas han sido débiles. En la de 2 años a finales de marzo, los Primary Dealers tuvieron que absorber ellos mismos un cuarto del volumen. Lo normal es el 11 por ciento. Los comentarios en el mercado: Los compradores privados se mantienen al margen.

Y justo aquí es donde el plan de Warsh se convierte en un paradójico.

Si la Fed reduce su balance mientras Trump exige simultáneamente bajadas de tipos en el corto plazo, ocurre algo que todo gestor de bonos conoce: La curva de tipos se empina. Los tipos cortos caen. Los tipos largos se quedan arriba o suben más. Porque nadie está dispuesto a prestar 30 años al 5 por ciento a un país que tiene 39 billones de deuda y una inflación que, por culpa de Hormuz, está ahora en el 3,3 por ciento.

Y si los compradores privados se ausentan en el extremo largo, al final queda un comprador. La Fed. Bajo un nuevo nombre.

Warsh dijo ayer otra frase que pasó desapercibida. Dijo que la Fed necesita «nuevas herramientas». Sin especificar cuáles.

Esa frase no es un error. Mantiene abierta una puerta que no se debe nombrar.

El precedente histórico se conoce con un término económico de manual: represión financiera. Carmen Reinhart y Maria Sbrancia lo describieron en un estudio muy citado del FMI como el impuesto silencioso que nunca hay que aprobar. El Estado mantiene los tipos por debajo de la inflación. La carga real de la deuda se reduce. La capacidad adquisitiva real de los ahorradores también.

EE.UU. ya lo hizo entre 1942 y 1951. Entonces se llamaba Control de la Curva de Rentabilidad. La Fed fijó por decreto los tipos largos. La inflación corrió, los tipos se quedaron abajo. La deuda pública se devaluó a costa de los ahorradores. Durante nueve años.

La diferencia hoy: Esta vez no se llamará Control de la Curva de Rentabilidad.

Se llamará Gestión de Reservas. O Estabilización de Mercados Financieros. O una de las «nuevas herramientas» que Warsh insinuó ayer y no nombró.

La mecánica sigue siendo la misma.

Aquí no habla la fiebre especulativa. Aquí se muestra la respuesta a una pregunta que nadie plantea abiertamente: ¿Qué pasa con el valor de una moneda cuya banco central, a partir de mayo, va a ser dirigido por un hombre que dice que el balance debe reducirse, los tipos deben bajar y la economía mejorará con eso?

La respuesta está en los manuales.

También está en los resultados de las subastas.

Abrazos,

PD: León XIV: Nadie está excluido del amor de Dios. Cada uno de nosotros, con su historia, sus errores y sus sufrimientos, sigue siendo valioso a los ojos del Señor. Jesús nos ha revelado esto en cada encuentro, en cada gesto y en cada palabra. Él nos amó hasta el extremo, demostrando que cree en la posibilidad de que el amor transforme incluso el corazón más endurecido.

23 abril 2026

estanflación

¿Qué es la estanflación? Imagina que te quedas sin trabajo pero el pan sube un 20% cada mes. Si imprimes dinero, los precios vuelan; si cortas el grifo, el paro explota

El problema de la fórmula keynesiana clásica (Y=C+I+G+(X−M)) es que se centra en la demanda. Pero la estanflación suele ser un problema de oferta. No falta dinero en los bolsillos, faltan incentivos para producir.

Para salir de aquí, hay que mirar a la Economía de la Oferta (Supply-Side). El objetivo: hacer que producir sea tan fácil y barato que la oferta de bienes suba, bajando los precios de forma natural mientras se crea empleo

Paso 1: Disciplina Monetaria. El Banco Central debe dejar de aumentar la masa monetaria. Hay que estabilizar la moneda. Sí, esto implica una política restrictiva porque es la única forma de romper las expectativas inflacionarias.

Paso 2: Bajada selectiva de impuestos. No es "bajar por bajar". Se trata de reducir la presión fiscal sobre la inversión y el trabajo. Menos impuestos al capital = más inversión en maquinaria. Menos impuestos al trabajo = más ganas de contratar y trabajar

Paso 3: Desregulación salvaje. Si producir es caro por culpa de la burocracia y de la intervención, los precios suben. Eliminar barreras de entrada permite que aparezcan nuevos competidores. Más competencia siempre empuja los precios hacia abajo.

En lugar de intentar "gestionar la demanda" con dinero público, hay que "liberar la oferta". Más producción. Precios más bajos por abundancia. Empleo real, no subvencionado

El ejemplo histórico: Paul Volcker y Ronald Reagan en los 80. Volcker secó la liquidez para matar la inflación y Reagan bajó impuestos y regulaciones para reactivar el crecimiento. Funcionó, pero el camino es doloroso al principio

La estanflación no se arregla gastando más ni inyectando dinero, sino produciendo más y mejor. La libertad económica y la disciplina macro es el único antídoto real contra este veneno

La historia del ataque al Canal de Suez

Recuerda algo a lo del Estrecho de Ormuz, el mundo no está ahora más loco, siempre ha estado así:

Todo empieza el 26 de julio de 1956 cuando Gamal Abdel Nasser, presidente de Egipto, nacionaliza el Canal de Suez ante el asombro del mundo occidental. El canal llevaba desde 1869 en manos de una compañía franco-británica, y por él pasaba el 15% del comercio mundial, sobre todo el petróleo que iba de Oriente Medio a Europa. Nasser lo quería para financiar la presa de Asuán, después de que EEUU y el Banco Mundial le retiraran la financiación como presión política.

La respuesta fue una operación militar clandestina de manual. Reino Unido, Francia e Israel pactaron en secreto el llamado Protocolo de Sèvres: Israel atacaría primero el Sinaí, y cuando se acercara al canal, Francia y Reino Unido intervendrían con el pretexto de "separar a los combatientes" y ocuparían la zona del canal. El plan funcionó militarmente: Israel tomó el Sinaí en días, y los paracaidistas británicos y franceses llegaron a Port Said en noviembre.

El problema fue lo que vino después. Eisenhower se puso furioso. EEUU no había sido consultado, y además coincidió con la invasión soviética de Hungría, que quedó tapada por el escándalo. Washington amenazó con vender reservas de libras esterlinas si los británicos no se retiraban, lo que hubiera hundido la libra. Y los soviéticos amenazaron con misiles nucleares sobre Londres y París, aunque esto era más farol que realidad práctica. El resultado fue una humillación total: Francia y Reino Unido tuvieron que retirarse en pocas semanas, y Nasser quedó como héroe del mundo árabe a pesar de haber perdido militarmente.

El canal estuvo cerrado desde octubre de 1956 hasta abril de 1957, unos seis meses. El impacto económico fue notable: el precio del petróleo subió bruscamente en Europa, se estableció el racionamiento de carburante en Reino Unido, y la crisis aceleró el declive definitivo de las dos grandes potencias coloniales europeas. Desde el punto de vista geopolítico, marcó el momento en que quedó claro que el verdadero árbitro del mundo ya era Washington, no Londres ni París.

Y así seguimos, esperando un TACO de Trump (que deje pasar barcos de una p… vez), o algo nuevo para que se vuelvan a sentar los iranís en Pakistán. Quizás Irán ha ganado pulso (exigen pagos de reestructuración de los daños habidos y 1 dólar por barril de tránsito) alargando la guerra que ya no hay. Y como sabemos, las guerras suelen durar mucho más de lo que se piensa cuando empiezan. Así que las consecuencias, si se alarga demasiado, serán dañinas…

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Abrazos,

PD: Confiar en la voluntad de Dios da alegría y una profunda serenidad. Una vida entregada a Dios es una vida feliz, que se renueva cada día en la oración, en los sacramentos y en el encuentro con personas que el Señor nos pone en nuestro camino

22 abril 2026

electricidad

El petróleo Brent vuelve a superar los $100 después de que el vicepresidente de EE.UU., JD Vance, cancelara su viaje a Islamabad.

Esto sigue al rechazo de Irán a participar en las conversaciones allí para negociar un fin a la Guerra o, como mínimo, extender el alto el fuego, que está programado para expirar mañana.

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El embudo eléctrico

En unos días se cumplirá el primer aniversario del apagón que desconectó por completo España en un episodio insólito para un país avanzado. Nadie ha asumido ninguna responsabilidad y, sobre el papel, tampoco ha habido modificaciones sustantivas en el sistema que garanticen que no volverá a registrarse un cero energético en el futuro. El estallido de la guerra de Irán y el shock de oferta de fuentes fósiles ha servido de fijador del falso debate que pretende enfrentar un modelo de energía renovable (izquierda) frente a otro de nuclear (derecha). La tiranía del relato impide abrir el debate técnico que sí se refleja en nuestro recibo de la luz: para disfrutar de un modelo de energía verde hay que apoyarlo con fuentes de generación más estables. Pese a que constituye un tabú en el discurso oficial, los sobrecostes del sistema de respaldo batirán este año todos los récords con una factura de varios miles de millones de euros.

El análisis de las cifras sigue arrojando un modelo con luces y sombras. Por un lado, la potencia instalada se acerca a los 150.000 megavatios de electricidad cuando el país sólo es capaz de consumir unos 40.000. El excedente de oferta renovable sobre la demanda hace que los precios del mercado marginalista sean negativos en buena parte del día, en lo que debería constituir una ventaja competitiva para nuestra economía. Este abaratamiento no llega de manera directa a las facturas de los hogares, que están sobretasadas por los llamados costes del sistema y los impuestos. Además, cuestiona la viabilidad financiera de una parte de la planta de generación renovable. Aun así, constituye un alivio en un momento en que la producción de gas está tensionada.

Hay una cifra todavía más inquietante. En España se consumieron cerca de 450 teravatios de electricidad en 2025, lo que supone una cifra inferior a la de 2018 y próxima al año de la pandemia. No tiene mucho sentido que un país cuyo PIB ha crecido más de un 10% desde ese año necesite cada vez menos electricidad si no concurrieran algunos factores. Uno de ellos es la falta de eficiencia del sistema, otro es la desindustrialización galopante de nuestra economía y el tercero es el que une todos los puntos: la situación de colapso de nuestras redes.

Pese al exceso de generación eléctrica, centros de datos, promociones inmobiliarias o fábricas están en lista de espera para acceder a puntos de conexión. Además de dar con el mix adecuado, la competitividad del modelo ibérico va a depender en los próximos años de que quien quiera invertir en España pueda encender la luz.

Abrazos,

PD: Impresionante: Trump llama al Papa León XIV “un insulto a Jesús” y lo dice el Presidente de Estados Unidos.

 El Pontífice pierde la paciencia y le respondió improvisando con dureza, de pie, ante una solemne asamblea en el Vaticano, con un mensaje sin ira.

Fue mensaje poderoso, conmovedor, que a muchos dejaba atónitos, con la boca abierta, fundamentado en la fe, en la responsabilidad y en  la verdad.

-  “El Presidente de los Estados Unidos sostiene que yo insulto a Jesús”, dijo con una voz serena pero firme. “Pero reflexionemos con honestidad — ¿qué insulta las enseñanzas de Cristo?”

- “¿Quieren saber qué insulta verdaderamente a Jesús?  - preguntó.

-  “Es cuando damos la espaldas a quienes sufren, cuando cerramos nuestros corazones a los pobres, y cuando elegimos el poder por encima de la compasión mientras otros claman por misericordia.”

-  “Saben qué insulta a Jesús? Es olvidar la dignidad de cada ser humano, ignorar el dolor de las familias en crisis, y negarse a escuchar las voces de los más vulnerables entre nosotros.”

-  “Saben qué insulta a Jesús? Es crear división donde debería haber unidad, esparcir miedo donde debería haber esperanza, y apartarnos de la justicia cuando tenemos la responsabilidad de defenderla.”

No era una réplica, sino algo mucho más profundo. El Papa León XIV, conocido por su humildad y su compromiso inquebrantable con la paz, transformó el enfrentamiento en una reflexión sobre la conciencia en lugar de un conflicto.

No escaló las tensiones, la elevó a un nivel moral universal.

-  “No pretendo ser perfecto”, admitió.

- “Pero me esfuerzo cada día por recorrer el camino de la compasión, para servir, escuchar y para amar, como todos estamos llamados a hacer.”

Luego una frase que resonó mucho más allá del Vaticano y de Roma.

-  “Si verdaderamente creemos en un mundo moldeado por la paz y la misericordia, entonces, ¿por qué no trabajamos con más ahínco para traer esa realidad a nuestras vidas, aquí y ahora, unos por otros?”

Esa fue su respuesta. No con ira, con convicción, recordándole al mundo que la verdadera fuerza no se encuentra solo en el poder, sino en la conciencia, la humildad y el amor.

Tremendo e improvisado cada palabra que decía..,, hablando con lodo su corazón

21 abril 2026

¿Habrá estanflación?

Es decir, bajo crecimiento e inflación elevada… Tiene toda la pinta.

Fondos internacionales alertan de que la escalada del petróleo provocará estanflación “en tres meses”

La incertidumbre se dispara por el coste de la guerra y la larga reparación de los daños, que ponen en jaque el suministro.

El fantasma de la estanflación resurge en Europa medio siglo después. La guerra entre Estados Unidos e Irán ha provocado un aumento súbito del precio del petróleo, con el barril de Brent, de referencia en Europa, coqueteando con los 100 dólares. Una incertidumbre para el mundo económico que se extiende con más o menos fuerza dependiendo de los vaivenes en las negociaciones para poner fin al conflicto bélico y que varía a golpe de amenazas de unos y otros bandos. 

Pero, como advierten fuentes financieras en contacto permanente con los grandes fondos internacionales, ya se empieza a poner fecha a una estanflación de continuar las idas y venidas sobre el estrecho de Ormuz, cerrado de facto y por el que circula alrededor de una quinta parte del petróleo mundial. “Con un precio cercano a los 100 dólares, entraremos en estanflación en tres o cuatro meses”, advierte un alto ejecutivo financiero que pide el anonimato. 

En la madrugada de este lunes, el petróleo se disparó hacia el entorno de los 97 dólares tras un fin de semana en el que Donald Trump y la Guardia Revolucionaria cruzaban ataques y acusaciones que avivaban las tensiones. Al final la subida superó el 5% al cierre de la Bolsa española, por encima de los 95 dólares, después de que Irán se abriese a sentarse de nuevo con Estados Unidos. 

Se tardará en recuperar la producción

Pero el ‘oro negro’ lleva ya ocho semanas con un rally sin precedentes ante la crisis en el suministro energético que ha provocado la guerra en Oriente Próximo. Más allá de una paz duradera, la Agencia Internacional de la Energía ya ha querido dejar claro que se “necesitará mucho tiempo” para recuperar la capacidad de producción del petróleo previa al conflicto bélico. El deterioro en las instalaciones energéticas ha sido cuantioso, con más de 70 centros de producción afectados que requerirán de tiempo para reparar sus estructuras. 

La estanflación describe una situación en la que se combina una inflación alta y un estancamiento de la economía. La Comisión Europea ya hace tiempo que encendió las alarmas, con una rebaja de seis décimas de las previsiones del PIB, hasta el 0,8% y el 0,9% en 2027.  Y la amenaza de una inflación que puede alcanzar el 6%, como avisan desde el Fondo Monetario Internacional (FMI)

“Hay que prepararse para interrupciones significativas del suministro energético en los próximos meses”, alertan sin ambages desde la Agencia Internacional de la Energía (AIE). Un diagnóstico compartido tanto por el FMI como por la Comisión Europea, que auguran que la “mala” situación actual va camino de ser “aún peor”, en palabras de Dan Jorgensen, el comisario europeo de Energía. “Piensen en lo impensable y prepárense para ello”, fue el aviso que lanzó Kristalina Georgieva, directora gerente del FMI, a los pocos días de la guerra. 

¿Hay riesgo en España?

En España el riesgo de la temida estanflación está más lejos, aunque el golpe de la guerra ya se nota en el día a día. Los precios crecieron un 3,4% en marzo, más de lo previsto en un primer momento y pese al paquete fiscal de 5.000 millones de euros que puso en marcha el Gobierno para suavizar el impacto de la subida del coste del combustible. Y puede ser sólo el principio. 

El Banco de España contempla que en el escenario más adverso, en el que la incertidumbre sobre la guerra se prolongue en los próximos meses, la inflación rozaría el 6% este año, con lo que se convertiría en una losa para el bolsillo de familias y empresas, que desde 2022 ya han soportado un aumento sostenido de los precios superior al 20%. 

La estimación del organismo con sede en Cibeles pasa por que un conflicto largo llevaría a otra subida del IPC del 3,2% en 2027, que se combinaría con un bajo crecimiento, que se quedaría en el 1,1% en dos años. Un escenario en el que técnicamente no se daría la estanflación, pero que se le parecería mucho, sobre todo por el efecto en el consumo de las subidas de precios. Sin ir más lejos, la economía española ya se está desacelerando desde antes de que estallara la guerra, con un crecimiento en 2025 siete décimas menos que un año antes.    

Un daño económico descontado

Hay cierto consenso en que la situación, llegue pronto o no una paz, ya no volverá al punto de partida sin golpes para la economía, sobre todo por los daños duraderos en las instalaciones de producción de la región del Golfo. 

“Incluso si el estrecho de Ormuz permanece abierto a partir de este lunes, se necesitarán semanas para reposicionar los buques que se han dispersado por todo el mundo desde que comenzó la guerra”, ponían ayer sobre la mesa desde Lazard. Ya hay problemas de suministro en Asia y la voz de alarma se ha encendido entre las aerolíneas europeas, que afrontan un verano plagado de incertidumbre por el aumento del coste del queroseno si la guerra se enquista. 

¿Se repetirá este patrón?

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Abrazos,

PD:  Profanación

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20 abril 2026

¿Se van a reunir en Pakistán?

Los iranís no quieren reunirse salvo que se abra Ormuz y empiecen a cobrar el peaje de 1 dólar por barril…

Adiós a las esperanzas de una desescalada inmediata en la guerra de Oriente Medio, respaldada por medidas de fomento de la confianza.

Los últimos acontecimientos muestran a EE.UU. incautando un barco iraní que intentaba romper el bloqueo estadounidense del bloqueo iraní del Estrecho de Ormuz.

Los precios del petróleo suben alrededor del 6% en el comercio asiático (consulte el gráfico de CNBC a continuación), revirtiendo parcialmente la fuerte caída del viernes y ejerciendo presión al alza sobre los rendimientos de los bonos gubernamentales, a pesar de las implicaciones adversas para el crecimiento global.

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We are now witnessing the largest energy supply disruption in modern history.

Since the start of the Iran War on February 28th, more than 500 million ​barrels of crude and condensate have been removed form the global market.

In other words, global supply has now lost ~$50 billion ​worth of crude oil production since the Iran war began nearly 50 days ago.

This is the same amount of fuel it takes to run the world's international shipping industry for 4 months.

The world has never seen anything like this before.

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Abrazos,

PD: En la homilía de ayer sobre los discípulos de Emaús, ayer en Kilamba, el Papa León XIV reflexionó sobre las veces que, como en Emaús, no vemos al Señor que camina con nosotros. Nos concentramos en el dolor y no en la esperanza y quedamos «paralizados por el dolor».

« Él está vivo, ha resucitado y camina a nuestro lado cuando recorremos el camino del sufrimiento y la amargura, abriéndonos los ojos para que podamos reconocer su obra y concediéndonos la gracia de recomenzar y reconstruir el futuro».