Ayer te conté que España depende del petróleo para el 46% de su energía primaria, por encima de la media de la UE-27 (39%). El peso ha caído desde el 53% de los años 90, pero se ha estancado en la última década. Eólica y solar ya suman el 18%, aunque el grueso del mix sigue dominado por combustibles fósiles (66%).
He sido matizado y te copio su respuesta:
Existe una aparente contradicción entre ser líderes en solar y eólica en Europa y que, al mismo tiempo, el consumo de energía primaria esté dominado por el petróleo y el gas natural.
La clave es que la electricidad es solo una parte del consumo total de energía. En España representa aproximadamente el 20–25 % del consumo final. El resto corresponde principalmente al transporte, el calor industrial, el calor en edificios y a usos no energéticos como el refino o la química. Por eso, aunque se descarbonice fuertemente el sistema eléctrico, esto no basta para reducir de forma significativa el peso del petróleo y el gas en la energía primaria.
El transporte (40 % del consumo de energía final) sigue estando dominado casi por completo por derivados del petróleo. El gas sigue siendo clave para el calor industrial (cemento, acero, química, refino) y para la calefacción residencial/servicios.
Además, hay un tema metodológico en ese numerito, la electricidad renovable tiene menor pérdida de conversión (energía primaria vs consumo final), mientras que el petróleo y el gas arrastran importantes pérdidas en refino y combustión. Esto hace que, en términos de energía primaria, el peso de los combustibles fósiles aparezca inflado frente al eléctrico.
Es decir, que aunque las renovables ya aportan alrededor del 60% de la generación eléctrica (copio foto de hoy), el petróleo y el gas siguen dominando la energía primaria porque el transporte y el calor continúan siendo mayoritariamente fósiles, y son los que concentran la mayor parte del consumo
Vamos que son verdad las dos cosas jajaja por eso estan tan de moda los combustibles renovables, porque esos sectores (transporte/industria) no se pueden electrificar y hay que eliminar la dependencia del petróleo de otra manera, aunque en los próximos 20 años no veo que vaya a haber una transición super acelerada para abandonar el petróleo y el gas... Veremos que va para largo...
Europa, y sobre todo España, es líder en renovables… y aun así sigue siendo vulnerable energéticamente. Ucrania e Irán lo explican mejor que cualquier gráfico.
A primera vista puede parecer una contradicción: países como España lideran el despliegue de energía solar y eólica en Europa y, sin embargo, el consumo de energía primaria sigue dominado por el petróleo y el gas natural. Pero no estamos ante una incoherencia, sino ante una limitación estructural del sistema energético actual.
La electricidad representa solo alrededor del 20–25 % del consumo final de energía. El resto corresponde principalmente al transporte, al calor industrial, al calor en edificios y a usos no energéticos como el refino o la industria química. Por eso, aunque el sistema eléctrico se esté descarbonizando rápidamente, con las renovables aportando ya en torno al 60 % de la generación eléctrica en España, este avance no es suficiente para desplazar de forma significativa al petróleo y al gas del conjunto del sistema.
El transporte, que concentra cerca del 40 % del consumo final, sigue dependiendo casi por completo de derivados del petróleo. Y el gas natural continúa siendo crítico para el calor industrial (cemento, acero, química, refino) y para la calefacción residencial y de servicios. Es decir, los usos que más energía consumen siguen siendo mayoritariamente fósiles.
Este diagnóstico cobra una dimensión especialmente relevante cuando se observa desde la geopolítica.
La guerra de Ucrania dejó al descubierto que la dependencia del gas y del petróleo no es solo un problema climático o económico, sino un riesgo estratégico directo. Europa descubrió que una parte relevante de su sistema energético dependía de un proveedor capaz y dispuesto a utilizar la energía como herramienta de presión política. La respuesta fue rápida en el ámbito eléctrico: más renovables, más interconexiones, más capacidad de almacenamiento eléctrico.
Pero la crisis actual en Irán y Oriente Medio muestra que el problema va mucho más allá de Rusia. Aunque Europa haya reducido drásticamente las compras de gas ruso, sigue siendo extremadamente vulnerable a los shocks en los mercados globales de petróleo y GNL, concentrados en cuellos de botella geopolíticos como el Estrecho de Ormuz, por donde transita una parte crítica del comercio mundial de crudo y gas. Las tensiones en la región no necesitan materializarse en un corte total del suministro para tener impacto: basta con elevar el riesgo percibido para que suban los precios y se traslade el shock a toda la economía europea.
Ucrania e Irán son, en realidad, dos caras del mismo problema: un sistema energético en el que los sectores clave, transporte e industria, dependen de combustibles importados, sujetos a conflictos, sanciones, bloqueos o tensiones militares fuera del control europeo.
Y es aquí donde el hidrógeno renovable y sus combustibles sintéticos derivados dejan de ser una promesa tecnológica para convertirse en una herramienta estratégica de soberanía energética.
El hidrógeno renovable permite atacar precisamente los segmentos que explican esta vulnerabilidad: transporte pesado, marítimo y aéreo (a través de combustibles sintéticos), calor industrial de alta temperatura, química y refino. Convierte electricidad renovable autóctona solar y eólica en un vector energético almacenable, transportable y utilizable allí donde la electrificación directa no es viable.
En otras palabras: sin hidrógeno renovable no hay independencia energética real, aunque el sistema eléctrico sea 100 % verde. La lección combinada de Ucrania e Irán es clara: la transición energética no consiste sólo en producir electricidad limpia, sino en reducir estructuralmente la exposición de Europa a los mercados fósiles globales y a sus riesgos geopolíticos.
La verdadera autonomía energética no se mide en megavatios solares/eólicos instalados, sino en barriles que dejamos de importar, y en la capacidad de la industria y el transporte europeos para funcionar con energía producida dentro de nuestras propias fronteras.
Esta mañana continúa el intenso flujo de noticias relacionadas con la guerra, con informes que van desde lo corroborativo hasta lo contradictorio.
En términos netos —y reflejando principalmente la noticia de que Estados Unidos ha propuesto un "plan de 15 puntos para poner fin a la guerra"—, los rendimientos de los bonos y los precios del petróleo bajan en las operaciones europeas, mientras que los futuros de las acciones suben.
Siento la hora del email, pero he sido pegado de un virus de guardería que me ha dejado pocho… Abrazos,
PD: Hoy celebramos la Anunciación del Señor. No es un episodio más. Es el instante en que Dios entra en la historia por la puerta de la libertad de una mujer. Y todo cambia.
1️⃣ «Mirad: la virgen está encinta» (Is 7,14). Lo que parecía imposible se cumple. Dios no abandona su promesa. Aunque el hombre dude, Él sigue siendo fiel.
2️⃣ Hoy se cumple de verdad el «Aquí estoy» del salmo. No es solo una frase bonita. Es la actitud que hace posible la salvación.
3️⃣ Hebreos nos revela lo que ocurre en ese momento: Cristo entra en el mundo diciendo «He aquí que vengo para hacer tu voluntad». La Encarnación es obediencia.
4️⃣ Y en Nazaret, en silencio, sucede lo más grande: «El Verbo se hizo carne». Dios no se queda lejos. Se acerca hasta lo más concreto de nuestra vida.
5️⃣ El ángel entra en la vida de María. Como Dios entra en la nuestra: discretamente, pero con una palabra que lo cambia todo.
6️⃣ «Alégrate, llena de gracia». Todo comienza en Dios. La iniciativa es siempre suya. La gracia va por delante.
7️⃣ «No temas». Porque cuando Dios llama, no aplasta. Sostiene. No quita nada, lo da todo.
8️⃣ María pregunta: «¿Cómo será eso?». La fe no es ciega. Busca entender para entregarse mejor.
9️⃣ «El Espíritu Santo vendrá sobre ti». La obra es de Dios. Esto nos sitúa: no se trata de hacerlo todo nosotros, sino de dejarnos hacer.
🔟 Y entonces, el centro de todo: «Hágase en mí según tu palabra». Aquí comienza nuestra redención. En un sí humilde, pero total.
1️⃣1️⃣ Hoy celebramos ese sí. Pero también que Dios sigue esperando el nuestro. La Encarnación no es solo un hecho pasado. Es una llamada presente.
1️⃣2️⃣ Porque cada vez que uno dice «hágase», Cristo vuelve a entrar en el mundo. Y ahí empieza la vida cristiana de verdad.