14 julio 2026

tenemos adicción

Cuando las medidas de los bancos centrales crean adicción

La "put de la Fed" ha fomentado una cultura de riesgo excesivo

Las medidas extraordinarias, en principio temporales, han creado una adicción en mercados y Estados

El sector público no ha hecho los ajustes pese al "tiempo prestado" por los bancos

Cuando determinadas políticas llevan casi décadas aplicándose, es lógico que se acaben considerando políticas normales que se deben implementar y que se seguirán aplicando en el futuro, aunque su puesta en marcha fuera considerada transitoria y temporal para solucionar un grave problema económico o de los mercados financieros del momento.

Esto es exactamente lo que sucedió cuando los grandes bancos centrales del mundo, principalmente el BCE, la Reserva Federal, el Banco de Japón y el Banco de Inglaterra, intervinieron de forma contundente después de la quiebra de Lehman Brothers para evitar el colapso del sistema financiero y la entrada en depresión de la economía global.

Ya desde finales de la década de los 80 del siglo pasado se instauró el concepto del llamado "put de la Fed", cuando Greenspan era presidente de la Reserva Federal. Los mercados esperaban (y siguen esperando) que la Fed intervenga bajando tipos de interés e inyectando liquidez cuando se producen fuertes caídas de las cotizaciones de las acciones y de los bonos. Los inversores lo interpretan como una protección ante las caídas, al igual que las opciones de venta "put" suponen una protección ante caídas de las cotizaciones. De ahí el nombre.

Este "put de la Fed", o la intervención de la Reserva Federal ante fuertes caídas de la bolsa, se aplicó al menos tras el crash de 1987; tras la quiebra del fondo LTCM y la crisis rusa de 1998; tras el pinchazo de la burbuja de internet en 2000 y tras los atentados del 11-S en 2001. Después del pinchazo de la burbuja y de los atentados del 11-S, la Fed situó y mantuvo los tipos de interés en el 1%, niveles históricamente bajos hasta entonces. Ese nivel de tipos tan reducido ayudó a crear crédito barato, a que aumentara la demanda de crédito y el apalancamiento, dando lugar a una fuerte subida de los precios de los activos, especialmente en el sector inmobiliario.

Este convencimiento por parte de los inversores de que los bancos centrales acudirían al rescate si los precios se desplomaban dio lugar a la relajación de la prudencia financiera y a una cultura de toma de riesgos más allá de lo razonable.

Hasta la quiebra de Lehman, los bancos centrales básicamente intervenían subiendo o bajando los tipos de interés. Tras el estallido de la crisis financiera, los bancos centrales comenzaron a expandir de forma considerable sus balances comprando bonos de los Estados, e incluso de empresas, además de inyectar liquidez.

En el año 2012, Draghi, presidente entonces del BCE, prometió que el BCE haría todo lo necesario dentro de su mandato para salvar el euro. Acto seguido, el BCE aprobó distintos programas para comprar deuda soberana de distintos países de la eurozona, hasta convertirse en el principal tenedor de bonos soberanos. El resto de grandes bancos centrales aplicaron igualmente medidas extraordinarias, expandiendo sus balances e inyectando liquidez.

El mantenimiento durante un largo tiempo de las medidas extraordinarias, los tipos de interés casi nulos, o incluso negativos, y los mensajes implícitos de que dicha situación se había convertido en prácticamente permanente, llevaron inevitablemente a una minusvaloración de los riesgos de todo tipo de inversiones y una mala asignación de recursos.

Muchos Estados europeos, entre ellos España, llegaron a emitir letras y bonos a tipos de interés negativos. Algunas empresas con calificación de grado de inversión también emitían bonos con tipos de interés negativos, lo que en la práctica suponía cobrar intereses por pedir prestado. Los diferenciales de tipos de interés pagados por muchas empresas en sus bonos eran sensiblemente inferiores a los que pagaban antes de la crisis, aunque estuvieran más endeudadas. El propio Ben Bernanke, presidente entonces de la Fed, explicó en 2010 la bondad de las medidas expansivas de la Fed, comprando bonos del Tesoro de Estados Unidos, y la bondad del efecto riqueza producido por la subida de las bolsas: "… unos precios de las acciones más altos aumentarán la riqueza de los consumidores y ayudarán a incrementar la confianza, lo que también puede espolear el gasto. Un mayor gasto conducirá a mayores ingresos y beneficios que, en un círculo virtuoso, apoyarán aún más la expansión económica."

Bernanke argumentaba que, al comprar activos financieros a largo plazo, la Fed conseguía reducir los tipos de interés, empujando a los inversores hacia la inversión en renta variable. Según su teoría, al ver que el valor de sus carteras aumenta, la tendencia al gasto también se incrementa, animando el consumo y reactivando la economía real.

Vítor Constâncio, al dejar la vicepresidencia del BCE, comentaba en una entrevista en 2018 que, en caso de una futura crisis, el BCE podría controlar los tipos de largo plazo, como ha estado haciendo el Banco de Japón durante lustros. En otras palabras: si hay problemas en los mercados financieros o en la financiación de los Estados, el BCE volverá a actuar.

Ya en el año 2013, el entonces director general del BIS, el Banco de Pagos Internacionales, considerado el banco central de los bancos centrales, opinaba que la actuación extraordinaria de los bancos centrales era "tiempo prestado" para realizar los ajustes necesarios y advertía de que dichas medidas no podrían ser permanentes. De acuerdo con sus propias palabras: "Los bancos centrales pueden ganar tiempo prestado para que tanto el sector público como el sector privado realicen los ajustes que necesitan, pero no pueden sustituir dichos ajustes".

Trece años más tarde, el sector privado sí ha llevado a cabo dicho ajuste, pero el sector público no. "Prolongar los estímulos monetarios reduce la presión para acometer los ajustes requeridos".

El nuevo presidente de la Fed, Kevin Warsh, pretende poner fin al "put de la Fed". Parece un objetivo loable, pero difícilmente lo conseguirá. Los mercados financieros y los Estados no pueden desengancharse de su adicción a las medidas aplicadas durante décadas por los bancos centrales.

Al inicio del año, el mercado de bonos estaba descontando 2 RECORTES de tasas de la Fed.

Hoy está descontando 1 a 2 SUBIDAS de tasas de la Fed.

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Abrazos,

PD: El primer truco del diablo es hacerte egoísta. Porque en el momento en que la vida se centra en ti, tu comodidad, tu estatus, tu felicidad, siempre encontrarás una razón para conformarte con menos de lo que eres capaz. No te dejes engañar por el demonio, podemos hacer mucho más…

13 julio 2026

Ormuz cerrado de nuevo. Vuelta al inicio

Tras los últimos ataques, el acuerdo de alto el fuego se ha quedado roto…

7 cruces comerciales en las últimas 24h (5 E→W / 2 W→E), por debajo de 11 ayer y apenas ~6% del ritmo de ejecución de enero-febrero. Brent sigue subiendo, ~$78.79 y escalando a medida que se cotizan los precios de cierre.

Flujo a la baja, crudo al alza. Índice de punto de estrangulamiento en vivo

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Los precios del petróleo de EE.UU. amplían sus ganancias a casi +5% en el día mientras Irán declara nuevamente cerrado el Estrecho de Ormuz.

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El petróleo crudo Brent sube un 4,5% al abrir tras la reanudación de la guerra entre EE.UU. e Irán.

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¿Hasta dónde va a llegar esta vez?

Abrazos,

PD: León XIV dijo ayer: “ Por desgracia, vuelven a soplar los vientos de la guerra en Oriente Medio, en Ucrania y en muchas otras partes del mundo, sembrando violencia, terror y muerte y afectando, una vez más, a tantos inocentes. No permitamos que estos vientos apaguen la pequeña llama de la esperanza y de la paz, incluso cuando parece frágil y vacilante.

Renuevo mi deseo de que se recorra con perseverancia el camino del diálogo, del encuentro y de la diplomacia, única vía capaz de conducir a una paz justa y duradera, en la que los pueblos puedan vivir reconciliados, con seguridad recíproca y en el respeto de la dignidad de toda persona.”

10 julio 2026

paquete de estímulo alemán

Alemania acaba de aprobar su agenda de crecimiento más importante de este siglo.

El presupuesto de Berlín para 2027 eleva el gasto a 555.400 millones de euros y el endeudamiento a 203.600 millones de euros.

El paquete incluye 10.000 millones de euros en alivio fiscal, flexibilidad laboral, reformas de pensiones y una importante expansión de la defensa.

El alivio fiscal se dirigirá a los hogares de ingresos bajos y medios.

La reforma laboral hará que las normas de contratación y tiempo de trabajo sean más flexibles.

La reforma de pensiones introducirá un pilar de financiación al estilo sueco, con contribuciones que aumentarán del 0,5% al 2%

El gasto en defensa aumentará de 82.200 millones de euros en 2026 a 109.000 millones de euros en 2027.

Alemania no debería volver a la austeridad, pero también debe evitar un gasto excesivo en defensa.

Cuenta con el espacio fiscal para recuperar su fuerza industrial y reconstruir los fundamentos del crecimiento europeo.

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Los rendimientos a largo plazo siguen subiendo. El rendimiento del Bund a 30 años ha aumentado al 3,64 %, cerca de los niveles vistos por última vez en 2011. Los mercados de bonos están descontando una nueva realidad: tipos más altos durante más tiempo, mayor emisión de deuda y un riesgo de duración en aumento.

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Alemania está perdiendo velocidad: el FMI recortó su pronóstico de PIB para 2026 al 0,7 % y para 2027 al 1,0 % (-0,2 pp). Eso deja al motor de Europa por detrás de EE.UU. (2,3 %) y China (4,6 %), y apenas por delante de Francia (0,6 %) mientras el shock energético hace mella.

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Abrazos,

PD: Una hija mía está esperando un bebe. Muy bienvenido es. Tengo a unos hijos maravillosos que saben que tienen que estar abiertos a la vida. A ver si hay suerte y es un niño, que tenemos demasiadas nietas ya: 15 niñas frente a solo 7 niños. Estadísticamente no es posible, pero la voluntad de Dios lo supera todo…

09 julio 2026

yen y bonos japoneses

Una venta masiva y perjudicial de bonos del gobierno japonés este año ha elevado el rendimiento de referencia a 10 años a su nivel más alto desde 1996.

El Banco Central de Japón ya es dueño del 52% de toda la deuda pública del país. Más de 4 billones de dólares.

Y aun así los tipos de interés del bono a 30 años acaban de marcar máximo histórico: por encima del 4%.

Cuando el mayor comprador del mercado no puede contener los precios, el mensaje es claro: algo se está rompiendo.

Vamos a explicarlo desde una perspectiva de mercados y emisiones de deuda…

1/ Para entender la trampa hay que ir al origen:

Desde 2022, cuando la Fed y el BCE empezaron a subir tipos, el inversor japonés tenía un bono al 0% en la mano y veía que EE.UU. y demás países pagaban el 4-5%.

La decisión era obvia: vender bonos japoneses y comprar americanos.

Eso, simplificando mucho, hundió el precio de la deuda japonesa y disparó sus tipos.

El BOJ intentó frenar la sangría comprando bonos sin parar. Pero cada bono que compra lo paga imprimiendo yenes.

Y más yenes en circulación = yen más débil.

2/ ¿Resultado? El yen ha pasado de 115 por dólar en 2022 a 162 hoy. Mínimos de 40 años.

Sin embargo, lo que mucha gente no entiende: esa caída del yen no es un accidente. Es el precio que Japón ha pagado por intentar mantener los tipos artificialmente bajos durante los últimos años.

3/ Pero ahora viene lo relevante:

En junio, el BOJ subió tipos, pero piensa en lo que eso significa para un gobierno cuya deuda bruta supera el 235% del PIB: cada 0,25 de subida le cuesta miles de millones extra en intereses.

El presupuesto de 2026 ya destina 31,3 billones de yenes solo al servicio de deuda. Un 25% del gasto total y cifra récord histórica.

4/ Y es que la situación es cuanto menos curiosa porque la directiva del gobierno es incrementar aún más el gasto público…

El gobierno ha aprobado el mayor presupuesto de su historia (122,3 billones de yenes) y para financiarlo, está emitiendo 29,6 billones de yenes más en bonos nuevos.

Además de un plan de inversión de 370 billones hasta 2040.

¿El detalle que pocos han visto? El Ministerio de Finanzas calculó ese presupuesto asumiendo un tipo del 3%…

Sin embargo, el bono a 10 años ya cotiza al 2,84% y subiendo. Si supera ese 3%, las cuentas se descuadran antes de terminar el año fiscal.

5/ Recapitulando:

El BOJ es que no tiene una salida en la que no vaya a sufrir por algún sitio.

Si sube tipos para frenar la caída del yen → la factura de intereses del gobierno se dispara → más déficit → más riesgo → el yen cae igual por desconfianza.

Si mantiene tipos bajos y sigue comprando bonos → imprime yenes → el yen se hunde por exceso de oferta.

Los dos caminos pueden acabar en el mismo sitio, siendo la diferencia clave la velocidad en la que esto se produzca.

6/ ¿Y a nosotros qué nos importa? Es una pregunta bastante lógica:

Japón es el mayor acreedor externo de EE.UU., con $1,2 billones en bonos del Tesoro americano.  Eso le convierte en un actor con capacidad real de mover el mercado de Treasuries.

En marzo de 2026 se registró la mayor entrada mensual de la historia en fondos de bonos soberanos japoneses.

A medida que las instituciones japonesas repatrían capital o simplemente frenan sus compras de deuda extranjera, los yields globales sufren presión al alza.

¿Y puede quebrar Japón?

En sentido clásico, no.

Debe en yenes y puede imprimir yenes. El 88% de su deuda la tienen inversores japoneses y el BOJ posee más de la mitad.

Pero lo que sí está pasando es una quiebra disfrazada. En vez de subir tipos y afrontar el coste, el BOJ monetiza deuda y deja caer el yen.

¿Y quién pierde?

Pues el de siempre. El ahorrador japonés ha perdido un 40% de poder adquisitivo en cuatro años sin que nadie lo llame default.

Y el refugio ante semejante pérdida de valor adquisitivo son activos reales, la bolsa:

Que es lo único que te salva de una fase inflacionista o de una depreciación de la divisa…

Abrazos,

PD: ¡La mitad de los cristianos menores de 45 años que viven en #Jerusalén se plantean marcharse!

Este video puede ayudar a abrir los ojos a muchos católicos de occidente que parten de una lectura distorsionada por ideologías políticas en torno al conflicto en Tierra Santa... 

08 julio 2026

más bombardeos y crudo arriba

Los precios del petróleo crudo Brent se disparan por encima de los 76 dólares por barril después de que EE.UU. revoque la licencia general de Irán para exportar petróleo en respuesta a que Irán atacara tres buques comerciales en el Estrecho de Ormuz.

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El ejército de EE.UU. anuncia que ha comenzado a lanzar una serie de potentes ataques contra Irán.

EE.UU. dice que estos ataques son en respuesta a los ataques iraníes contra tres buques que transitaban por el Estrecho de Ormuz.

El tráfico en el Estrecho de Ormuz se está moviendo, pero el rebote se está desmoronando.

Últimos cruces comerciales de 24 horas: 16 en total — 4 E→O / 12 O→E. Eso es una caída desde los 25 de ayer, muy por debajo de los 57 vistos en el pico de rebote del 24 de junio, y solo ~14% de la tasa de ejecución de enero-febrero.

Brent a $72.58 indica que la prima de riesgo del petróleo se ha desvanecido. La cinta de AIS dice que la confianza de los armadores no lo ha hecho.

El riesgo de seguridad sigue elevado después de que un petrolero cerca de Omán fue alcanzado por un proyectil, mientras que Irán continúa emitiendo advertencias sobre “rutas aprobadas” y los mensajes de Omán/EE.UU./CCG siguen centrados en el tránsito libre de peajes y de flujo libre.

El flujo ha vuelto. La confianza no.

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Si me preguntas quién empezó estos nuevos ataques, no fue Irán, fueron los palestinos de nuevo, que no paran de atizar a los libaneses.

Abrazos:

PD: Las injusticias del mundo:

El árbitro se niega a ir al VAR porque sabe que si va tiene que dar un penalti a Egipto y anular el gol de Argentina. 2-3 en lugar de 3-2. Es una vergüenza que con el VAR disponible pase esto, porque es evidente que fue un gol limpio. Es la mafia de la FIFA, ya lo hemos visto recientemente… Ganará quien ellos quieran. España lo tiene clarinete.

¡Cuantas más injusticias vemos todos los días! Pero no las tenemos en la televisión a cámara lenta…