La historia de Amazon y Tesla en
bolsa, con sus subidas al entrar en índices, marca el camino para SpaceX
La estrategia de "invertir
para crecer" se pone a prueba con una valoración de hasta 2 billones de
dólares
Su valoración, 10 veces superior
a la de 2023, supone un riesgo: la tentación de venta de sus accionistas
La inminente salida a bolsa de
SpaceX es un hito histórico por el tamaño de la colocación, 75.000
millones de dólares; por la valoración de la empresa, entre 1,8 y 2 billones de
dólares; y por las ratios a las que sale a cotizar, al valorarse la
compañía a más de 90 veces las ventas de 2025.
Aunque, con diferencias de
tamaño, hay dos antecedentes de empresas disruptivas que salieron a bolsa con
algunas características compartidas con SpaceX. Estas empresas son
Amazon y Tesla. Las tres empresas tienen en común: la primacía de la visión
a largo plazo sobre los beneficios a corto plazo; un fortísimo plan de
inversiones que provoca flujos de caja negativos; y necesidad de recurrir de
forma recurrente a los inversores para financiar el crecimiento.
En los tres casos, una
comunicación adecuada ha logrado que la comunidad de inversores asuma el
mensaje de "invertir y crecer primero, para ganar dinero
después". No importa la falta de beneficios en el corto plazo, si es a
costa de un posicionamiento líder en su sector concreto con gran capacidad de
crecimiento en el largo plazo.
Adicionalmente, para intentar
anticipar qué efecto tendrá en la cotización de SpaceX la entrada en los
índices bursátiles, principalmente en el Nasdaq 100 y el S&P 500, es
relevante recordar la evolución de la cotización de Amazon y Tesla al incorporarse
a dichos índices.
Amazon nació como una innovadora
librería online, aunque posteriormente evolucionó su negocio hasta la empresa
que conocemos hoy. Desde sus inicios, su estrategia fue la reinversión masiva
de sus ingresos en tecnología, infraestructura y expansión de la empresa. La
primera vez que la empresa generó más dinero del que quemó (flujo de caja libre
positivo) fue en 2002, cinco años después de su salida a bolsa.
Amazon salió a cotizar a 18
dólares la acción en mayo de 1997. Fue incluida en el Nasdaq 100 en diciembre
de 1998, coincidiendo con plena burbuja de internet. En dicho mes la acción se
disparó un 73% con un incremento significativo del volumen de negociación. Alcanzó
los 106 dólares en su cotización a finales de 1999, desplomándose
posteriormente un 90% hasta un mínimo 6 dólares en 2001. No recuperaría la
valoración de 1999 hasta diez años después.
Amazon entró en el S&P 500 en
noviembre de 2005. El día del anuncio de su inclusión subió un 6%. Durante
el mes que se produjo la inclusión en el índice, se revalorizó un 21%, en
gran medida por la compra estimada de 25 millones de acciones por parte de los
fondos indexados.
En el caso de Tesla, las
similitudes con SpaceX son todavía mayores. El promotor, ideólogo y principal
accionista de ambas empresas, es Elon Musk. Tesla salió a bolsa en 2010 y
estuvo teniendo flujos de caja negativos durante una década. En otras palabras,
gastó e invirtió más dinero del que ingresó durante dicho periodo. El destino
de las cuantiosas inversiones fueron la financiación del I+D y la construcción
de gigafábricas de automóviles eléctricos. Solo en 2019 tuvo el primer
año con flujo de caja positivo y en 2020, los primeros beneficios anuales.
Tesla tuvo que cumplir las reglas
estándares para ser incluida en el S&P 500 y tuvo que esperar a tener
cuatro trimestres consecutivos con beneficios. Se anunció su inclusión el 16 de
noviembre de 2020, con efectos a partir del 21 de diciembre del mismo año.
Durante ese periodo entre el anuncio y la incorporación se revalorizó un 70%.
Se estima que los fondos indexados tuvieron que adquirir entre 70.000 y 100.000
millones de dórales en acciones de Tesla. El día de su inclusión en el índice,
el volumen negociado fue de 150.000 millones de dólares, casi el 25% de su
capitalización. Durante 2020 Tesla subió un 731%.
Tesla llegó a valer tanto como
las nueve mayores automovilísticas del mundo juntas. Hoy sigue teniendo ratios
que nada tienen que ver con el resto de automovilísticas. Así, mientras
Toyota es valorada a menos de una vez sus ventas anuales, Tesla se valora a más
de 14 veces sus ventas anuales. Los inversores valoran a Tesla no solo como
un fabricante de coches eléctricos, sino como plataforma tecnológica que
incluye conducción autónoma, inteligencia artificial y energía. A día de hoy,
Tesla se valora en unos 1,55 billones de dólares, más del doble de su
valoración cuando fue incluida en el S&P 500.
El caso de SpaceX es
extraordinario. Aunque las acciones que se ofrecen en la operación de salida a
bolsa supongan solo el 4% del capital, el importe asciende a 75.000 millones de
dólares. Será incluida en el Nasdaq 100 apenas quince días después de
su salida a bolsa.
Las normas modificadas para su
inclusión en el índice establecen que inicialmente tendrá una ponderación
equivalente a tres veces la valoración de las acciones ofrecidas (free
float), estimándose una ponderación inicial de apenas un 0,6% - 0,7%
del índice.
Dicho porcentaje irá
incrementándose según se vayan liberando las acciones que inicialmente no
pueden venderse por tener restricciones de venta. Hay establecido un calendario
y unas normas para saber cuándo se liberarán dichas acciones. El primer
20% se liberará en cuanto se presenten los resultados del segundo trimestre:
entre julio y septiembre. Si la acción sube un 30% se liberará un 10%
adicional. El resto se podrán vender, entre el día 70 y el día 135 desde la
salida a bolsa.
La ponderación de Tesla en el
índice Nasdaq 100 irá incrementándose desde el 0,6-0,7% inicial hasta el 3%-4%
del índice, cuando presente resultados del segundo trimestre, pudiendo acabar
el año con una ponderación entre el 4% y el 5% del índice. En diciembre
de este año también está prevista su inclusión en el S&P 500.
Como conclusión, y vista las
experiencias de Amazon y Tesla, es previsible que los fondos indexados, o
gestión pasiva, sean intensos compradores de acciones SpaceX. Pero, a
diferencia de Amazon y Tesla, la salida a bolsa se produce a una valoración que
hace que prácticamente el 100% de los accionistas de SpaceX tengan plusvalías
extraordinarias que les invite a vender, al menos parte de su posición. A modo
de ejemplo, en diciembre de 2023 la valoración de la compañía era de
"solo" 180.000 millones. Ahora, dos años y medio después, se valora
en diez veces más.
SpaceX vale más que TODA la
industria aeroespacial occidental junta. Una empresa contra doce gigantes.
SpaceX (valoración OPI): 1,75
billones de dólares
No es una empresa aeroespacial,
son cuatro negocios en uno: cohetes reutilizables, la constelación Starlink,
seguridad nacional e infraestructura de IA. Pagar múltiplos de índice por
opcionalidad de monopolio.
la valoración de SpaceX NO es una
locura.
Es la que corresponde a una
empresa que está ejecutando un monopolio tecnológico y operativo sin
precedentes, que ya genera caja real mientras invierte de forma masiva en el
futuro. Y conviene recordar que Boeing y Airbus tienen mucho más peso en sus
ramas aeronáuticas que en las aeroespaciales.
Igual que el fabricante de fibra
óptica gana dinero fabricando el cable, son las empresas de telecomunicaciones,
de transporte de mercancías y de energía —y todos los negocios que orbitan
alrededor— los que hacen infinitamente más dinero.
El negocio del lanzamiento es muy
pequeño comparado con el de las telecomunicaciones, y ese a su vez es pequeño
comparado con lo que será el negocio de la IA y la robótica. Por eso SpaceX ha
movido ficha.
La diferencia fundamental es que
nadie en el mundo tiene un nivel de integración vertical tan alto como SpaceX.
Quien quiera competir no solo
necesita cohetes parcial o completamente reutilizables: necesita su propio
departamento para diseñar satélites y antenas, sus propias fábricas para
producirlos y ensamblarlos en masa, y la experiencia acumulada de controlar todo
eso, gestionar el despliegue del segmento en tierra y operar una
megaconstelación de miles de satélites.
Lo conseguido por SpaceX con el
Falcon 9 —en cadencia, fiabilidad y hundimiento del precio del kg a órbita— es
enorme.
Lo conseguido con Starlink en
apenas siete años es TITÁNICO.
Tirando de datos duros y realidad
operativa:
1. Dominio aplastante en
lanzamientos
•Falcon 9: 165 lanzamientos solo
en 2025, cadencia imposible de igualar, fiabilidad absurda y más del 90% del
payload total mundial a órbita en los últimos 18-24 meses.
•El F9 reutiliza el 70-80% del
coste (primera etapa + cofias). Precio al kg para clientes externos:
2.500-3.500 $/kg. Interno para Starlink: 900-1.500 $/kg.
•Ariane 6: 3-5 veces más caro
(7.500-17.500 $/kg) porque tira todo a la basura. Sin reutilización
equivalente, es matemáticamente imposible entrar a competir.
•Resultado: Europa pasó de tener
cuota comercial relevante hace diez años a prácticamente cero. Hoy solo
sobreviven lanzamientos institucionales y clientes que prefieren pagar más
antes que darle más dinero a SpaceX. El inmovilismo y el negacionismo europeo
en este campo son vergonzosos y trágicos.
2. Integración vertical extrema —
nadie más lo hace
•Fábrica de satélites: 70
unidades por semana = 3.640 al año, de ~900 kg cada uno (la V3 será el doble de
grande). Ya están ampliando capacidad.
•Terminales: capacidad de
producir 4-7 millones de antenas/equipos al año, con la fábrica en continua
expansión.
•Todo en casa → márgenes que
ningún competidor sueña siquiera.
3. Starlink: el negocio que ya
imprime dinero
•10,3 millones de suscriptores
pagantes en T1 2026, doblando en un año.
•2025: Starlink generó ~11,3-11,4
mil millones $ de ingresos (61% del total de SpaceX). Ya es rentable, con 1,19
mil millones $ de beneficio operativo solo en T1 2026.
•Proyecciones realistas:
•Fin 2026 → 17-20 M clientes |
19-22 mil millones $ | 4-5 mil millones $ de beneficio.
•2027-28 → 35-55 M clientes |
30-60 mil millones $.
•2029-30 → +80 M clientes |
80-120 mil millones $ solo de Starlink.
SpaceX total 2025: 18,7 mil
millones $ de ingresos. Las pérdidas netas de ~4,9 mil millones $ no son señal
de mal negocio: son inversión bruta en Starship, GigaBay, nuevos pads, la
fábrica de satélites a 70/semana, terminales, McGregor, Starbase, etc. No es
una empresa que opera mal: es una empresa que reinvierte todo.
4. La red que nadie puede tumbar
•Más de 10.000 satélites con
enlaces láser inter-satélite: imposibles de degradar sin estar literalmente en
medio.
•Órbitas bajas (450-550 km,
bajando) → reentrada controlada rápida. Cualquier intento de destruir la
constelación garantizaría síndrome de Kessler con consecuencias durante décadas
para toda la actividad orbital. Es disuasión pura.
5. Lo que viene — y multiplica el
TAM radicalmente
•Direct-to-Cell ya en pruebas
serias: ancho de banda 4G/5G real con teléfonos normales (no narrowband de
voz/SMS). Gastaron ~17 mil millones $ en espectro (EchoStar y más) y seguirán.
•Starship: de 300-500 $/kg
inicial a 100-250 $/kg o menos con full reuse y alta cadencia → Starlink se
vuelve ridículamente barato y accesible a escala global.
•Starshield: los militares ya
están adjudicando contratos gordos (ej. 2,29 mil millones $ recientemente) y
ampliando compromisos.
•Centros de datos orbitales: lo
que parecía ciencia ficción empieza a ser estrategia real. Más adelante se
explica por qué.
6. xAI y la segunda gran fuente
de ingresos: la IA orbital como próxima vertical
Este es quizás el movimiento
menos comentado y más importante de los últimos 18 meses.
SpaceX levantó Colossus 1 y
Colossus 2, los dos mayores centros de entrenamiento de IA del mundo en el
momento de su puesta en marcha, y los más rápidos en desplegarse jamás —menos
de 30 meses desde cero hasta operativos—. Un esfuerzo de capital e ingeniería
descomunal que, sobre el papel, parecía un gasto brutal para una empresa “de
cohetes”.
La jugada se entiende ahora:
Anthropic y Google han firmado contratos por valor de miles de millones de
dólares al año para alquilar capacidad de cómputo en esos centros. xAI —que
arrancó siendo una empresa remota con gastos enormes en servidores externos—
pasa así a convertirse en la segunda gran fuente de ingresos de SpaceX, solo
por detrás de Starlink. El gasto en infraestructura se amortiza en menos tiempo
del que nadie anticipó.
Pero la dimensión más interesante
no es el alquiler de servidores terrestres. Es lo que esos contratos
probablemente implican: Google y Anthropic no están pagando solo por capacidad
de cómputo hoy. Están comprando posición preferente para lo que SpaceX tiene en
mente mañana — una red de computación e IA desplegada en órbita.
¿Por qué esto no es ciencia
ficción? Porque el contexto lo hace inevitable:
El despliegue de centros de datos
terrestres choca ya con un muro triple:
- la oposición vecinal y
regulatoria no para de crecer —con actores muy interesados en frenar la carrera
tecnológica de IA alimentando parte del ruido—,
- la capacidad de producción de
energía está completamente saturada (las listas de espera de turbinas de gas y
centrales térmicas se miden en años),
- y las renovables son demasiado
intermitentes y demandan demasiado suelo.
- y la nuclear sigue sin
tener SMRs aprobados, fabricados en masa y desplegados a escala.
El cuello de botella energético
es Real, y no se resuelve en 2-3 años.
En órbita no hay vecinos, no hay
licencias urbanísticas, no hay red eléctrica que saturar.
Hay sol constante (en la órbita
adecuada), vacío para disipar calor mediante radiadores, y la constelación
Starlink como backhaul de latencia ultra-baja para conectar esos nodos entre sí
y con tierra.
SpaceX ya sabe cómo fabricar
satélites a 70 por semana.
Ya sabe cómo desplegar 10.000 de
ellos en siete años. Starship reduce el coste de poner masa en órbita en un
orden de magnitud.
La pregunta no es si los centros
de datos orbitales son técnicamente posibles — es cuándo son económicamente
imbatibles.
Y ese “cuándo” se está acercando
a velocidad inusitada.
•. Sobre la
financiación pública: el mito del “dinero público”
Starship lo paga SpaceX con caja
de Falcon y Starlink. Los contratos de la NASA (Artemis HLS, futuros
lanzamientos) son compra de servicio comercial, no subvenciones.
El gobierno de EE.UU. paga ~1,5-2
mil millones $ al año a SpaceX, a cambio de más de 1 docena de lanzamientos, y
del respaldo de una empresa que hace 165 en 1 AÑO, y TODOS con éxito, y
reutilizando etapas y cofias.
De hacer esos lanzamientos con
otro contratista, el Gobierno de EEUU pagaría entre 2-6 veces más.
El resto es autofinanciado.
Es la diferencia entre una
empresa que vende cohetes y una empresa que vende acceso al futuro.
CONCLUSIÓN
Una valoración objetivo de IPO de
1,75-2 billones $ (≈100x ingresos 2025) parece alta… hasta que se analiza que
Starlink sola puede facturar 80-120 mil millones $ en cuatro o cinco años con
márgenes brutales, mientras Starship destroza el mercado de lanzamiento y abre
verticales nuevas: Direct-to-Cell, AI -cómputo orbital, Starshield, La Luna,
Marte.
Vale SpaceX ese dinero?
Hoy NO, En potencial SÍ, y de
forma clara y aplastante.
Y más si se cumplen pronósticos y
en 18-30 meses hay movimiento y ha integración fusión de SpaceX con Tesla.
Para cerrar un dato más:
Hace ya diez años que el Falcon 9
aterrizó por primera vez, a día de hoy solo hay 1 único cohete de una única
empresa que ha lanzado carga a órbita recuperado y reutilizado una primera
etapa. Solo 1 Empresa, y lo consiguió hace pocos meses.
Las narrativas cotizan, sí.
Pero esta narrativa tiene debajo
una maquinaria que ya genera caja, ya opera en monopolio y ya está construyendo
el siguiente negocio antes de que el actual esté maduro.
Eso no es un cuento: es ejecución
compuesta.
Lo que ha hecho SpaceX ya, se
supone que era imposible.
Abrazos,
PD: Se ha tocado mucho nuestra
historia…