¿Qué es la estanflación? Imagina que te quedas sin trabajo pero el pan sube un 20% cada mes. Si imprimes dinero, los precios vuelan; si cortas el grifo, el paro explota
El problema de la fórmula keynesiana clásica (Y=C+I+G+(X−M)) es que se centra en la demanda. Pero la estanflación suele ser un problema de oferta. No falta dinero en los bolsillos, faltan incentivos para producir.
Para salir de aquí, hay que mirar a la Economía de la Oferta (Supply-Side). El objetivo: hacer que producir sea tan fácil y barato que la oferta de bienes suba, bajando los precios de forma natural mientras se crea empleo
Paso 1: Disciplina Monetaria. El Banco Central debe dejar de aumentar la masa monetaria. Hay que estabilizar la moneda. Sí, esto implica una política restrictiva porque es la única forma de romper las expectativas inflacionarias.
Paso 2: Bajada selectiva de impuestos. No es "bajar por bajar". Se trata de reducir la presión fiscal sobre la inversión y el trabajo. Menos impuestos al capital = más inversión en maquinaria. Menos impuestos al trabajo = más ganas de contratar y trabajar
Paso 3: Desregulación salvaje. Si producir es caro por culpa de la burocracia y de la intervención, los precios suben. Eliminar barreras de entrada permite que aparezcan nuevos competidores. Más competencia siempre empuja los precios hacia abajo.
En lugar de intentar "gestionar la demanda" con dinero público, hay que "liberar la oferta". Más producción. Precios más bajos por abundancia. Empleo real, no subvencionado
El ejemplo histórico: Paul Volcker y Ronald Reagan en los 80. Volcker secó la liquidez para matar la inflación y Reagan bajó impuestos y regulaciones para reactivar el crecimiento. Funcionó, pero el camino es doloroso al principio
La estanflación no se arregla gastando más ni inyectando dinero, sino produciendo más y mejor. La libertad económica y la disciplina macro es el único antídoto real contra este veneno
La historia del ataque al Canal de Suez
Recuerda algo a lo del Estrecho de Ormuz, el mundo no está ahora más loco, siempre ha estado así:
Todo empieza el 26 de julio de 1956 cuando Gamal Abdel Nasser, presidente de Egipto, nacionaliza el Canal de Suez ante el asombro del mundo occidental. El canal llevaba desde 1869 en manos de una compañía franco-británica, y por él pasaba el 15% del comercio mundial, sobre todo el petróleo que iba de Oriente Medio a Europa. Nasser lo quería para financiar la presa de Asuán, después de que EEUU y el Banco Mundial le retiraran la financiación como presión política.
La respuesta fue una operación militar clandestina de manual. Reino Unido, Francia e Israel pactaron en secreto el llamado Protocolo de Sèvres: Israel atacaría primero el Sinaí, y cuando se acercara al canal, Francia y Reino Unido intervendrían con el pretexto de "separar a los combatientes" y ocuparían la zona del canal. El plan funcionó militarmente: Israel tomó el Sinaí en días, y los paracaidistas británicos y franceses llegaron a Port Said en noviembre.
El problema fue lo que vino después. Eisenhower se puso furioso. EEUU no había sido consultado, y además coincidió con la invasión soviética de Hungría, que quedó tapada por el escándalo. Washington amenazó con vender reservas de libras esterlinas si los británicos no se retiraban, lo que hubiera hundido la libra. Y los soviéticos amenazaron con misiles nucleares sobre Londres y París, aunque esto era más farol que realidad práctica. El resultado fue una humillación total: Francia y Reino Unido tuvieron que retirarse en pocas semanas, y Nasser quedó como héroe del mundo árabe a pesar de haber perdido militarmente.
El canal estuvo cerrado desde octubre de 1956 hasta abril de 1957, unos seis meses. El impacto económico fue notable: el precio del petróleo subió bruscamente en Europa, se estableció el racionamiento de carburante en Reino Unido, y la crisis aceleró el declive definitivo de las dos grandes potencias coloniales europeas. Desde el punto de vista geopolítico, marcó el momento en que quedó claro que el verdadero árbitro del mundo ya era Washington, no Londres ni París.
Y así seguimos, esperando un TACO de Trump (que deje pasar barcos de una p… vez), o algo nuevo para que se vuelvan a sentar los iranís en Pakistán. Quizás Irán ha ganado pulso (exigen pagos de reestructuración de los daños habidos y 1 dólar por barril de tránsito) alargando la guerra que ya no hay. Y como sabemos, las guerras suelen durar mucho más de lo que se piensa cuando empiezan. Así que las consecuencias, si se alarga demasiado, serán dañinas…
Abrazos,
PD: Confiar en la voluntad de Dios da alegría y una profunda serenidad. Una vida entregada a Dios es una vida feliz, que se renueva cada día en la oración, en los sacramentos y en el encuentro con personas que el Señor nos pone en nuestro camino