11 marzo 2026

¿tendremos recesión?

Petróleo y recesiones económicas

La frase para meditar hoy que puede verse más arriba dice que “los grandes picos en el precio del petróleo, como el actual, siempre han precedido o desencadenado una recesión”.

No sé en qué momento preciso pronunció Jeremy Grantham esa frase, pero no siempre ha sido así. En el Gráfico 1 de hoy puede verse que en los tres años comprendidos entre el inicio de 1994 y el final de 1996 el precio del petróleo se duplicó pero no se produjo una recesión.

Igualmente, la subida que se produjo entre enero de 2016 y octubre de 2018 (cuando el precio del Brent se multiplicó por 2,5) tampoco dio lugar a “mi famosa” recesión fallida de 2017.

En todo caso, para validar lo que decía Jeremy Grantham habría que ponerse de acuerdo en cómo de grandes deberían ser lo “grandes picos” del precio del petróleo ya que los dos casos mencionados igual no le parecían lo bastante grandes a él.

La opinión mayoritaria seguramente diría que en 1973-1974 y en 1979-1980 sucedió que los grandes picos en el precio desencadenaron sendas recesiones. A la de 1981-1982 contribuyeron tanto los elevados precios del petróleo como la fortísima subida de los tipos de interés.

En 1990-1991 la subida del precio del petróleo por la invasión de Kuwait y el inicio de la recesión fueron casi simultáneas.

Desde entonces parece más bien que la gran subida de los precios del petróleo de 1998-2000 precedió (y no tanto provocó) la recesión de 2001-2002 que vino asociada al estallido de la burbuja tecnológica.

Otro tanto puede decirse de la subida de precio del crudo de 2002 a 2008, que precedió a la Gran Crisis Financiera y al pinchazo de la burbuja inmobiliaria.

En 2011 la combinación de la crisis del euro, la rapidísima recuperación del precio del Brent desde su mínimo de 2009, el maremoto en Japón y la persistencia de la Gran Crisis Financiera provocó una segunda recesión en las economías más importantes, aunque EEUU se libró de ella por los pelos.

Lo que sí sucedió en los momentos de fuerte subida del precio del petróleo, fueran acompañados o no por una recesión económica) es que el volumen del comercio global se limitó a crecimientos cero o negativos. Se puede ver en el Gráfico 2:

Conclusión

La crisis bélica en el Golfo Pérsico pilla a la economía mundial creciendo a buen ritmo y a los tipos de interés con margen de bajada tanto en Europa como en EEUU. Y con el comercio global creciendo a una tasa anual de casi el 5%.

El mayor peligro del momento para las economías es que la subida del precio de la energía encuentra a las Bolsas sobrevaloradas y a las grandes empresas tecnológicas en una carrera alocada para endeudarse con objeto de ganar la carrera de la Inteligencia Artificial (todo ello mucho antes de que se produzcan los resultados apetecidos).

Otro factor que agrava la situación es la crisis en el sector de los fondos de crédito privado no bancario que pudiera terminar en un evento financiero.

El comercio global se resentirá por el puro hecho de las dificultades que encuentra en los estrechos de Ormuz y de Bab el-Mandeb.

Si los pronósticos comentados ayer de una duración de la guerra (y de alteración en los mercados de la energía) de entre 15 días y tres o cuatro meses se cumplieran, lo probable sería que se pudiera evitar la recesión económica (al fin y al cabo la invasión de Ucrania también provocó una fuerte subida del precio de la energía y en un año de subida de los tipos de interés, sin que se entrara en recesión). Si la crisis se prolonga más de cuatro meses, será difícil evitarla.

Abrazos

PD: Si un hijo no te llama, no pregunta por ti ni tiene tiempo para visitarte, no le obligues. El amor verdadero no se ruega, ni siquiera a los hijos. El cariño que nace del corazón no necesita presión ni recordatorios constantes, porque cuando alguien ama de verdad, busca la manera de estar presente.

Muchos padres pasan la vida entera dando todo por sus hijos: tiempo, sacrificios, noches sin dormir, preocupaciones y esfuerzos que muchas veces nadie ve. Pero llega un momento en que los hijos crecen, toman su propio camino y algunos olvidan a quien siempre estuvo ahí.

Aun así, el amor de una madre o de un padre no desaparece. Puede doler el silencio, puede doler la distancia, pero el corazón de los padres sigue deseando lo mejor para sus hijos, incluso cuando ellos no lo demuestran.

Por eso recuerda: el amor no se exige ni se suplica. El amor verdadero nace solo, se demuestra con acciones y se mantiene vivo con respeto y gratitud. Quien realmente ama, siempre encuentra un momento para llamar, visitar o simplemente preguntar cómo estás.