Ayer pasaron 2 barcos solamente. Irán atacó una refinería de Emiratos. Y los mercados descuentan con mucha anticipación las nulas consecuencias de este conflicto, estando en máximos, como si nada hubiera pasado… Los bonos no:
S&P Global Energy publicó una investigación el martes 5 de mayo de 2026 afirmando que incluso después de que el Estrecho de Ormuz reabra, tomará un mínimo de siete meses para restaurar completamente la producción upstream, con la crisis energética potencialmente extendiéndose hasta 2027.
El mercado no está valorando esto.
Los futuros de Brent están valorando la resolución política en la cumbre Trump-Xi del 14 de mayo. Los cargamentos físicos están valorando la arquitectura de aplicación de aduanas. Ambos están valorando la guerra. Ninguno está valorando las secuelas.
La reapertura del Estrecho no es el fin de la crisis. La reapertura del Estrecho es el momento en que comienza la segunda fase.
La producción en campos iraníes y los flujos de exportación de campos iraquíes y del Golfo inferior han sido interrumpidos durante sesenta y seis días. Los cronogramas de mantenimiento de refinerías en toda Asia ahora están desalineados. Los mercados de seguros han reajustado precios. La logística de la flota sombra ha sido sustancialmente degradada por las sanciones del Tesoro de EE.UU. Nada de esto se reconstruye en días.
El reloj político mide la distancia hasta la cumbre. El reloj arquitectónico mide la distancia hasta la restauración funcional del suministro. Los dos relojes no son el mismo reloj.
Incluso si Trump y Xi desescalan el 14 de mayo, S&P dice que la crisis energética dura otros siete meses como mínimo.
La paz misma tiene una cola de siete meses.
El Ejemplo de Irak:
Lo que está haciendo Irak es una señal muy potente del nivel de estrés que existe ahora mismo en el mercado energético por el problema del Estrecho de Ormuz.
Irak está llegando a ofrecer rebajas de hasta 33,4 dólares por barril sobre el precio oficial del Basrah Medium. Eso es una barbaridad para el mercado del crudo y refleja hasta qué punto el riesgo geopolítico está distorsionando el comercio.
El problema es que los compradores tienen que entrar con sus petroleros en el Golfo Pérsico y atravesar el Estrecho de Ormuz en pleno aumento de las tensiones entre EE.UU. e Irán. Muchas navieras no quieren asumir ese riesgo porque:
- temen ataques,
- bloqueos,
- minas,
- problemas con los seguros,
- o directamente quedar atrapadas en la zona.
Por eso Irak se ve obligado a “pagar” ese riesgo mediante descuentos gigantescos.
El dato de los cargamentos es demoledor:
En abril solo se cargaron 2 buques en Basora.
En marzo habían sido 12.
Normalmente pueden salir hasta 80 al mes.
Eso muestra prácticamente una parálisis del flujo marítimo.
Además, Irak introduce una cláusula muy importante: quien acepte comprar ese petróleo no podrá alegar “force majeure” posteriormente. Es decir, el comprador acepta desde el inicio que conoce el riesgo extraordinario de operar en esas condiciones.
Abrazos,
PD: ¿Por qué ir a Misa?