Los mercados financieros no están
ignorando la geopolítica.
Lo que ocurre es que los mercados
no valoran guerras, bloqueos o conflictos de forma directa. Valoran su impacto
sobre beneficios, inflación, tipos de interés, sostenibilidad fiscal y riesgo
de crédito.
En estos momentos:
+las bolsas se están guiando por
los beneficios y por los sectores económicos más dinámicos
+la deuda
pública a corto y medio plazo mira inflación y expectativas de tipos de interés
y a largo plazo, consideraciones de sostenibilidad fiscal
+el crédito corporativo mira
probabilidad de impago.
Y todo ello se ve también
afectado por la situación de liquidez en el conjunto del sistema financiero.
Abrazos,
PD: ¿Es sentimiento, o es fe?
Muchos creen que Dios está
presente solamente cuando sienten algo. Si la oración emociona, si la Misa
conmueve o si las lágrimas aparecen, piensan que Dios actuó. Pero cuando el
corazón se siente seco y el consuelo desaparece, surge la pregunta: “¿Dónde está
Dios?”
La verdad es que Dios no se va
cuando desaparecen las emociones. Él sigue ahí. La fe verdadera no se apoya en
sentimientos pasajeros, sino en la certeza de su amor. Amar a Dios cuando todo
nos llena de consuelo es hermoso, pero seguir amándolo cuando no sentimos nada
es una de las pruebas más grandes de amor.
No vas a Misa para sentir bonito.
Vas porque Cristo te espera. No oras para buscar emociones. Oras porque Dios es
digno de ser amado. Los santos aprendieron que, muchas veces, el mayor
crecimiento espiritual ocurre precisamente en los momentos de oscuridad y
sequedad.
Cuando desaparece el consuelo, queda al descubierto algo mucho más valioso: un amor que permanece. Por eso, si hoy no sientes nada al rezar, no te desanimes. Tal vez Dios esté haciendo en silencio la obra más profunda de tu vida: transformar una emoción pasajera en una fe firme, capaz de amar incluso en la noche.