El
eslabón más débil de la cadena de ciberseguridad puedes ser tú
Toda cadena se rompe por su
eslabón más débil. Por lo tanto, la fortaleza de una cadena la determina el
eslabón menos robusto. En una empresa, cada empleado representa un eslabón de
la cadena de ciberseguridad de dicha compañía. Una negligencia de un
empleado o simplemente la ausencia de protocolos permanentemente actualizados
de prevención de riesgos cibernéticos puede suponer un grave perjuicio
económico para la compañía.
Ninguna empresa está exenta de
sufrir ciberataques. Independientemente del tamaño de la compañía, existen
dos tipos de empresas: las que ya han recibido ciberataques y las que los
recibirán en el futuro. Debido al empleo de la inteligencia artificial por
parte de los ciberdelincuentes, los ataques son cada vez más sofisticados y, en
ocasiones, difíciles de detectar.
Siguen siendo frecuentes los
ataques tipo phishing, enviando el mismo email a muchas personas con vínculos
maliciosos que permiten introducir virus o malware que pueden inutilizar los
sistemas o incluso "secuestrar" todo el sistema informático de la
entidad a cambio de un rescate. La credibilidad de los emails
"trampa" recibidos cada vez es mayor y el riesgo de acceder a
vínculos maliciosos se incrementa.
Frente a esto, además de contar
con el software más avanzado y medidas de ciberseguridad, la formación
sobre la seguridad informática a todos los empleados de cualquier empresa para
no caer en este tipo de trampas se convierte en una necesidad. Dicha
formación debe ser frecuente y permanentemente actualizada a las nuevas
amenazas.
Cada vez más se realizan ataques
personalizados, dirigidos a una empresa concreta a través de una víctima
concreta. Los perfiles de las redes sociales, como LinkedIn o Facebook, la
propia web de la compañía, las noticias de prensa y los registros públicos
pueden aportar información relevante sobre la relación de dicha empresa con
clientes y proveedores, así como la estructura interna de personal de la
compañía. Los ciberdelincuentes pueden obtener mucha información a
través de estos mecanismos de forma mucho más rápida y eficiente utilizando la
inteligencia artificial.
Como resultado, los
ciberdelincuentes envían emails desde direcciones teóricamente conocidas,
suplantando la identidad de un cliente, un proveedor o incluso un alto
directivo de la compañía, con referencia a un proyecto real, solicitando un
determinado pago o simplemente cambiando la cuenta corriente de pago de una
determinada factura que realmente existe. No es necesario que en dicho
email aparezca ningún enlace sospechoso para acabar causando un perjuicio
económico.
La sofisticación de los
ciberdelincuentes lleva a que con la inteligencia artificial incluso se
pueden clonar la voz y la imagen de la persona a la que, en teoría, se
está llamando o manteniendo una videoconferencia para confirmar la orden. Así,
deja de ser totalmente confiable no solo el email, sino también hasta los
mensajes de mensajería instantánea como WhatsApp o incluso las videoconferencias.
Adicionalmente, los propios
clientes de la entidad que tengan vulnerabilidades en sus correos electrónicos
pueden recibir un email suplantando a una empresa, totalmente creíble en
imagen, temática e incluso redacción, simplemente informándoles de que la cuenta
corriente en la que deben pagar las facturas ha cambiado, proporcionándoles una
cuenta propiedad de los ciberdelincuentes. Así, el cliente acaba
pagando a los ciberdelincuentes en lugar de hacerlo a la empresa que ofrece el
servicio. Posteriormente, al reclamar el pago de la factura al cliente,
este dirá que ya la ha abonado, surgiendo un potencial conflicto con el propio
cliente.
Ante este escenario tan
aterrador, ya no es suficiente con contar con el software más avanzado de
ciberseguridad para la protección de la infraestructura informática y
tecnológica de la empresa, sino que habrá que establecer y seguir a
rajatabla determinados protocolos de actuación y formar de manera permanente a
todos los empleados sobre los riesgos cibernéticos y cómo
minimizarlos.
La verificación de cualquier
operación de pago o de cambio de la dirección de email o del número de teléfono
debe realizarse por varios canales, teniendo en cuenta que siempre
debe ser a través de números de teléfono previamente registrados. Aun así, cabe
recordar que incluso hoy es factible clonar la voz o incluso la imagen que se
visualiza a través de una videoconferencia.
Teniendo en cuenta que los
propios clientes también pueden ser receptores de emails enviados por
ciberdelincuentes suplantando a la empresa, de forma difícilmente
identificable, es fundamental que desde el primer momento quede
determinado en el contrato de la prestación de servicios, si lo hay, que la
cuenta de pago de los servicios será necesariamente una concreta sin que exista
posibilidad de cambio.
Los riesgos sobre la
ciberseguridad con la utilización de la IA por parte de los ciberdelincuentes
no solo afectan a los Estados, a las grandes infraestructuras y a las grandes
empresas, sino que también afectan a medianas y pequeñas empresas e,
incluso, a cualquier ciudadano.
Cuando yo era un niño, mis padres
me decían que no hablara con desconocidos ni hiciera caso a nadie que me dijera
que venía de parte de mis padres. Ahora, los avisos preventivos sobre la
ciberseguridad no van dirigidos a los niños, sino a todas las empresas e
incluso a todos los ciudadanos.
Inevitablemente, el
crecimiento del sector de la ciberseguridad será exponencial.
Abrazos,
PD: “alzad la mirada”
En “Levantar tus ojos hacia el
Señor” (Sal, 121,1) se contiene “Aspirad a los bienes de arriba” (Col, 3,2),
supone poner a Dios sobre todas las cosas para todas las atraiga hacia si. (Jn,
12,32) y también se refleja el renacer de lo espiritual, de lo católico,
“Levantaos, alzad la cabeza; se acerca vuestra liberación” (Lc, 21, 28).
Está construido como un círculo
abierto en acción, detallando que “las figuras humanas no están estáticas, sino
enlazadas, sosteniéndose y proyectándose hacia arriba. Eso simboliza comunidad,
encuentro y apoyo mutuo. No es solo “estar juntos”, sino avanzar juntos.” La
Virgen en el centro actúa como eje y corazón del movimiento. Desde el centro,
irradia y acoge. Es el punto donde convergen todas las miradas alzadas. El
centro ascendente marca trascendencia y propósito común. La verticalidad no
representa un lugar concreto, sino la idea de elevación, de mirada alta, de
algo que nos convoca y nos supera.
“Alzad la mirada” (Jn 4,35), es una invitación a ver más allá de las preocupaciones cotidianas para descubrir la presencia de Dios y abrirse a los demás. Es una llamada a la esperanza y a la contemplación, que anima a salir de uno mismo y redescubrir la unidad, la belleza y la caridad como signos concretos de una vida compartida.