15 julio 2026

productividad de las disrupciones tecnológicas

ME VOY DE VACACIONES. SI QUIERES CUALQUIER COSA ME TIENES QUE ESCRIBIR A MI EMAIL PARTICULAR. QUE DESCANSES

 

¿Por qué las disrupciones tecnológicas tardan en generar productividad?

Lo explica el famoso gráfico de la "Curva J de la productividad"

- 1) Fase inicial: Invertir mucho dinero - Cambiar procesos internos - Formar empleados- Adaptar el software.

Esto hace que la productividad baje durante un tiempo

- 2) Fase 2: Reorganización. Poco a poco las empresas aprenden a utilizar la tecnología.

Estamos en ESTE PUNTO ahora mismo

- 3) Fase 3: Explosión de productividad. Cuando la reorganización termina, la productividad empieza a crecer muy deprisa.

Esto supone mayores beneficios empresariales, crecimiento económico, salarios más altos y expansión bursátil.

Y sobre todo DEFLACIÓN "sana"

Este gráfico es clave para entender porque Warsh NO quiere subir los tipos de interés

Abrazos,

PD: Luis de la Fuente no es solo un referente en el deporte. Su manera de vivir la fe y hablar de Dios, dice también mucho de su fuerza y de la manera de ver la lucha y la superación en el día a día.

Si esto consigue transmitírselo a los jugadores, seremos campeones del mundo.

Luis de la Fuente se emociona hablando de su fe: «Rezo todos los días, pero no porque esté en el Mundial»

Con esta frase, Luis de la Fuente, Director Técnico de la Selección de España, recordó que la oración no debe aparecer solo en los momentos decisivos.

«Cada día que me levanto y estoy bien, me miro y digo otro día más que puedo disfrutar de la vida. Yo doy gracias por esos detalles y rezo todos los días para que me ayude más» 

14 julio 2026

tenemos adicción

Cuando las medidas de los bancos centrales crean adicción

La "put de la Fed" ha fomentado una cultura de riesgo excesivo

Las medidas extraordinarias, en principio temporales, han creado una adicción en mercados y Estados

El sector público no ha hecho los ajustes pese al "tiempo prestado" por los bancos

Cuando determinadas políticas llevan casi décadas aplicándose, es lógico que se acaben considerando políticas normales que se deben implementar y que se seguirán aplicando en el futuro, aunque su puesta en marcha fuera considerada transitoria y temporal para solucionar un grave problema económico o de los mercados financieros del momento.

Esto es exactamente lo que sucedió cuando los grandes bancos centrales del mundo, principalmente el BCE, la Reserva Federal, el Banco de Japón y el Banco de Inglaterra, intervinieron de forma contundente después de la quiebra de Lehman Brothers para evitar el colapso del sistema financiero y la entrada en depresión de la economía global.

Ya desde finales de la década de los 80 del siglo pasado se instauró el concepto del llamado "put de la Fed", cuando Greenspan era presidente de la Reserva Federal. Los mercados esperaban (y siguen esperando) que la Fed intervenga bajando tipos de interés e inyectando liquidez cuando se producen fuertes caídas de las cotizaciones de las acciones y de los bonos. Los inversores lo interpretan como una protección ante las caídas, al igual que las opciones de venta "put" suponen una protección ante caídas de las cotizaciones. De ahí el nombre.

Este "put de la Fed", o la intervención de la Reserva Federal ante fuertes caídas de la bolsa, se aplicó al menos tras el crash de 1987; tras la quiebra del fondo LTCM y la crisis rusa de 1998; tras el pinchazo de la burbuja de internet en 2000 y tras los atentados del 11-S en 2001. Después del pinchazo de la burbuja y de los atentados del 11-S, la Fed situó y mantuvo los tipos de interés en el 1%, niveles históricamente bajos hasta entonces. Ese nivel de tipos tan reducido ayudó a crear crédito barato, a que aumentara la demanda de crédito y el apalancamiento, dando lugar a una fuerte subida de los precios de los activos, especialmente en el sector inmobiliario.

Este convencimiento por parte de los inversores de que los bancos centrales acudirían al rescate si los precios se desplomaban dio lugar a la relajación de la prudencia financiera y a una cultura de toma de riesgos más allá de lo razonable.

Hasta la quiebra de Lehman, los bancos centrales básicamente intervenían subiendo o bajando los tipos de interés. Tras el estallido de la crisis financiera, los bancos centrales comenzaron a expandir de forma considerable sus balances comprando bonos de los Estados, e incluso de empresas, además de inyectar liquidez.

En el año 2012, Draghi, presidente entonces del BCE, prometió que el BCE haría todo lo necesario dentro de su mandato para salvar el euro. Acto seguido, el BCE aprobó distintos programas para comprar deuda soberana de distintos países de la eurozona, hasta convertirse en el principal tenedor de bonos soberanos. El resto de grandes bancos centrales aplicaron igualmente medidas extraordinarias, expandiendo sus balances e inyectando liquidez.

El mantenimiento durante un largo tiempo de las medidas extraordinarias, los tipos de interés casi nulos, o incluso negativos, y los mensajes implícitos de que dicha situación se había convertido en prácticamente permanente, llevaron inevitablemente a una minusvaloración de los riesgos de todo tipo de inversiones y una mala asignación de recursos.

Muchos Estados europeos, entre ellos España, llegaron a emitir letras y bonos a tipos de interés negativos. Algunas empresas con calificación de grado de inversión también emitían bonos con tipos de interés negativos, lo que en la práctica suponía cobrar intereses por pedir prestado. Los diferenciales de tipos de interés pagados por muchas empresas en sus bonos eran sensiblemente inferiores a los que pagaban antes de la crisis, aunque estuvieran más endeudadas. El propio Ben Bernanke, presidente entonces de la Fed, explicó en 2010 la bondad de las medidas expansivas de la Fed, comprando bonos del Tesoro de Estados Unidos, y la bondad del efecto riqueza producido por la subida de las bolsas: "… unos precios de las acciones más altos aumentarán la riqueza de los consumidores y ayudarán a incrementar la confianza, lo que también puede espolear el gasto. Un mayor gasto conducirá a mayores ingresos y beneficios que, en un círculo virtuoso, apoyarán aún más la expansión económica."

Bernanke argumentaba que, al comprar activos financieros a largo plazo, la Fed conseguía reducir los tipos de interés, empujando a los inversores hacia la inversión en renta variable. Según su teoría, al ver que el valor de sus carteras aumenta, la tendencia al gasto también se incrementa, animando el consumo y reactivando la economía real.

Vítor Constâncio, al dejar la vicepresidencia del BCE, comentaba en una entrevista en 2018 que, en caso de una futura crisis, el BCE podría controlar los tipos de largo plazo, como ha estado haciendo el Banco de Japón durante lustros. En otras palabras: si hay problemas en los mercados financieros o en la financiación de los Estados, el BCE volverá a actuar.

Ya en el año 2013, el entonces director general del BIS, el Banco de Pagos Internacionales, considerado el banco central de los bancos centrales, opinaba que la actuación extraordinaria de los bancos centrales era "tiempo prestado" para realizar los ajustes necesarios y advertía de que dichas medidas no podrían ser permanentes. De acuerdo con sus propias palabras: "Los bancos centrales pueden ganar tiempo prestado para que tanto el sector público como el sector privado realicen los ajustes que necesitan, pero no pueden sustituir dichos ajustes".

Trece años más tarde, el sector privado sí ha llevado a cabo dicho ajuste, pero el sector público no. "Prolongar los estímulos monetarios reduce la presión para acometer los ajustes requeridos".

El nuevo presidente de la Fed, Kevin Warsh, pretende poner fin al "put de la Fed". Parece un objetivo loable, pero difícilmente lo conseguirá. Los mercados financieros y los Estados no pueden desengancharse de su adicción a las medidas aplicadas durante décadas por los bancos centrales.

Al inicio del año, el mercado de bonos estaba descontando 2 RECORTES de tasas de la Fed.

Hoy está descontando 1 a 2 SUBIDAS de tasas de la Fed.

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Abrazos,

PD: El primer truco del diablo es hacerte egoísta. Porque en el momento en que la vida se centra en ti, tu comodidad, tu estatus, tu felicidad, siempre encontrarás una razón para conformarte con menos de lo que eres capaz. No te dejes engañar por el demonio, podemos hacer mucho más…

13 julio 2026

Ormuz cerrado de nuevo. Vuelta al inicio

Tras los últimos ataques, el acuerdo de alto el fuego se ha quedado roto…

7 cruces comerciales en las últimas 24h (5 E→W / 2 W→E), por debajo de 11 ayer y apenas ~6% del ritmo de ejecución de enero-febrero. Brent sigue subiendo, ~$78.79 y escalando a medida que se cotizan los precios de cierre.

Flujo a la baja, crudo al alza. Índice de punto de estrangulamiento en vivo

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Los precios del petróleo de EE.UU. amplían sus ganancias a casi +5% en el día mientras Irán declara nuevamente cerrado el Estrecho de Ormuz.

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El petróleo crudo Brent sube un 4,5% al abrir tras la reanudación de la guerra entre EE.UU. e Irán.

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¿Hasta dónde va a llegar esta vez?

Abrazos,

PD: León XIV dijo ayer: “ Por desgracia, vuelven a soplar los vientos de la guerra en Oriente Medio, en Ucrania y en muchas otras partes del mundo, sembrando violencia, terror y muerte y afectando, una vez más, a tantos inocentes. No permitamos que estos vientos apaguen la pequeña llama de la esperanza y de la paz, incluso cuando parece frágil y vacilante.

Renuevo mi deseo de que se recorra con perseverancia el camino del diálogo, del encuentro y de la diplomacia, única vía capaz de conducir a una paz justa y duradera, en la que los pueblos puedan vivir reconciliados, con seguridad recíproca y en el respeto de la dignidad de toda persona.”

10 julio 2026

paquete de estímulo alemán

Alemania acaba de aprobar su agenda de crecimiento más importante de este siglo.

El presupuesto de Berlín para 2027 eleva el gasto a 555.400 millones de euros y el endeudamiento a 203.600 millones de euros.

El paquete incluye 10.000 millones de euros en alivio fiscal, flexibilidad laboral, reformas de pensiones y una importante expansión de la defensa.

El alivio fiscal se dirigirá a los hogares de ingresos bajos y medios.

La reforma laboral hará que las normas de contratación y tiempo de trabajo sean más flexibles.

La reforma de pensiones introducirá un pilar de financiación al estilo sueco, con contribuciones que aumentarán del 0,5% al 2%

El gasto en defensa aumentará de 82.200 millones de euros en 2026 a 109.000 millones de euros en 2027.

Alemania no debería volver a la austeridad, pero también debe evitar un gasto excesivo en defensa.

Cuenta con el espacio fiscal para recuperar su fuerza industrial y reconstruir los fundamentos del crecimiento europeo.

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Los rendimientos a largo plazo siguen subiendo. El rendimiento del Bund a 30 años ha aumentado al 3,64 %, cerca de los niveles vistos por última vez en 2011. Los mercados de bonos están descontando una nueva realidad: tipos más altos durante más tiempo, mayor emisión de deuda y un riesgo de duración en aumento.

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Alemania está perdiendo velocidad: el FMI recortó su pronóstico de PIB para 2026 al 0,7 % y para 2027 al 1,0 % (-0,2 pp). Eso deja al motor de Europa por detrás de EE.UU. (2,3 %) y China (4,6 %), y apenas por delante de Francia (0,6 %) mientras el shock energético hace mella.

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Abrazos,

PD: Una hija mía está esperando un bebe. Muy bienvenido es. Tengo a unos hijos maravillosos que saben que tienen que estar abiertos a la vida. A ver si hay suerte y es un niño, que tenemos demasiadas nietas ya: 15 niñas frente a solo 7 niños. Estadísticamente no es posible, pero la voluntad de Dios lo supera todo…

09 julio 2026

yen y bonos japoneses

Una venta masiva y perjudicial de bonos del gobierno japonés este año ha elevado el rendimiento de referencia a 10 años a su nivel más alto desde 1996.

El Banco Central de Japón ya es dueño del 52% de toda la deuda pública del país. Más de 4 billones de dólares.

Y aun así los tipos de interés del bono a 30 años acaban de marcar máximo histórico: por encima del 4%.

Cuando el mayor comprador del mercado no puede contener los precios, el mensaje es claro: algo se está rompiendo.

Vamos a explicarlo desde una perspectiva de mercados y emisiones de deuda…

1/ Para entender la trampa hay que ir al origen:

Desde 2022, cuando la Fed y el BCE empezaron a subir tipos, el inversor japonés tenía un bono al 0% en la mano y veía que EE.UU. y demás países pagaban el 4-5%.

La decisión era obvia: vender bonos japoneses y comprar americanos.

Eso, simplificando mucho, hundió el precio de la deuda japonesa y disparó sus tipos.

El BOJ intentó frenar la sangría comprando bonos sin parar. Pero cada bono que compra lo paga imprimiendo yenes.

Y más yenes en circulación = yen más débil.

2/ ¿Resultado? El yen ha pasado de 115 por dólar en 2022 a 162 hoy. Mínimos de 40 años.

Sin embargo, lo que mucha gente no entiende: esa caída del yen no es un accidente. Es el precio que Japón ha pagado por intentar mantener los tipos artificialmente bajos durante los últimos años.

3/ Pero ahora viene lo relevante:

En junio, el BOJ subió tipos, pero piensa en lo que eso significa para un gobierno cuya deuda bruta supera el 235% del PIB: cada 0,25 de subida le cuesta miles de millones extra en intereses.

El presupuesto de 2026 ya destina 31,3 billones de yenes solo al servicio de deuda. Un 25% del gasto total y cifra récord histórica.

4/ Y es que la situación es cuanto menos curiosa porque la directiva del gobierno es incrementar aún más el gasto público…

El gobierno ha aprobado el mayor presupuesto de su historia (122,3 billones de yenes) y para financiarlo, está emitiendo 29,6 billones de yenes más en bonos nuevos.

Además de un plan de inversión de 370 billones hasta 2040.

¿El detalle que pocos han visto? El Ministerio de Finanzas calculó ese presupuesto asumiendo un tipo del 3%…

Sin embargo, el bono a 10 años ya cotiza al 2,84% y subiendo. Si supera ese 3%, las cuentas se descuadran antes de terminar el año fiscal.

5/ Recapitulando:

El BOJ es que no tiene una salida en la que no vaya a sufrir por algún sitio.

Si sube tipos para frenar la caída del yen → la factura de intereses del gobierno se dispara → más déficit → más riesgo → el yen cae igual por desconfianza.

Si mantiene tipos bajos y sigue comprando bonos → imprime yenes → el yen se hunde por exceso de oferta.

Los dos caminos pueden acabar en el mismo sitio, siendo la diferencia clave la velocidad en la que esto se produzca.

6/ ¿Y a nosotros qué nos importa? Es una pregunta bastante lógica:

Japón es el mayor acreedor externo de EE.UU., con $1,2 billones en bonos del Tesoro americano.  Eso le convierte en un actor con capacidad real de mover el mercado de Treasuries.

En marzo de 2026 se registró la mayor entrada mensual de la historia en fondos de bonos soberanos japoneses.

A medida que las instituciones japonesas repatrían capital o simplemente frenan sus compras de deuda extranjera, los yields globales sufren presión al alza.

¿Y puede quebrar Japón?

En sentido clásico, no.

Debe en yenes y puede imprimir yenes. El 88% de su deuda la tienen inversores japoneses y el BOJ posee más de la mitad.

Pero lo que sí está pasando es una quiebra disfrazada. En vez de subir tipos y afrontar el coste, el BOJ monetiza deuda y deja caer el yen.

¿Y quién pierde?

Pues el de siempre. El ahorrador japonés ha perdido un 40% de poder adquisitivo en cuatro años sin que nadie lo llame default.

Y el refugio ante semejante pérdida de valor adquisitivo son activos reales, la bolsa:

Que es lo único que te salva de una fase inflacionista o de una depreciación de la divisa…

Abrazos,

PD: ¡La mitad de los cristianos menores de 45 años que viven en #Jerusalén se plantean marcharse!

Este video puede ayudar a abrir los ojos a muchos católicos de occidente que parten de una lectura distorsionada por ideologías políticas en torno al conflicto en Tierra Santa... 

08 julio 2026

más bombardeos y crudo arriba

Los precios del petróleo crudo Brent se disparan por encima de los 76 dólares por barril después de que EE.UU. revoque la licencia general de Irán para exportar petróleo en respuesta a que Irán atacara tres buques comerciales en el Estrecho de Ormuz.

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El ejército de EE.UU. anuncia que ha comenzado a lanzar una serie de potentes ataques contra Irán.

EE.UU. dice que estos ataques son en respuesta a los ataques iraníes contra tres buques que transitaban por el Estrecho de Ormuz.

El tráfico en el Estrecho de Ormuz se está moviendo, pero el rebote se está desmoronando.

Últimos cruces comerciales de 24 horas: 16 en total — 4 E→O / 12 O→E. Eso es una caída desde los 25 de ayer, muy por debajo de los 57 vistos en el pico de rebote del 24 de junio, y solo ~14% de la tasa de ejecución de enero-febrero.

Brent a $72.58 indica que la prima de riesgo del petróleo se ha desvanecido. La cinta de AIS dice que la confianza de los armadores no lo ha hecho.

El riesgo de seguridad sigue elevado después de que un petrolero cerca de Omán fue alcanzado por un proyectil, mientras que Irán continúa emitiendo advertencias sobre “rutas aprobadas” y los mensajes de Omán/EE.UU./CCG siguen centrados en el tránsito libre de peajes y de flujo libre.

El flujo ha vuelto. La confianza no.

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Si me preguntas quién empezó estos nuevos ataques, no fue Irán, fueron los palestinos de nuevo, que no paran de atizar a los libaneses.

Abrazos:

PD: Las injusticias del mundo:

El árbitro se niega a ir al VAR porque sabe que si va tiene que dar un penalti a Egipto y anular el gol de Argentina. 2-3 en lugar de 3-2. Es una vergüenza que con el VAR disponible pase esto, porque es evidente que fue un gol limpio. Es la mafia de la FIFA, ya lo hemos visto recientemente… Ganará quien ellos quieran. España lo tiene clarinete.

¡Cuantas más injusticias vemos todos los días! Pero no las tenemos en la televisión a cámara lenta…

07 julio 2026

preocupa la IA

Señales preocupantes en la IA

El BIS alerta del frenesí inversor y de una peligrosa financiación circular que vincula a todo el sector

La IA de código abierto china amenaza la rentabilidad mientras los beneficios se inflan con valoraciones irreales

Sobreinversión, beneficios inflados y la rápida obsolescencia de los centros de datos amenazan la burbuja

Las señales preocupantes sobre la euforia de la inteligencia artificial se acumulan. Entre otros indicadores destacan los siguientes: advertencias del BIS (Banco de Pagos Internacionales), conocido como el banco central de los bancos centrales; el auge de la IA de código abierto, especialmente de entidades chinas; la distorsión de los beneficios de algunos hiperescaladores por la revalorización de sus posiciones en empresas de IA no cotizadas y la posible infraamortización de los centros de datos. El BIS, en su reciente informe anual, muestra su preocupación por los riesgos del actual frenesí inversor en la IA por parte de las principales empresas integrantes del ecosistema de la IA. Por un lado, destaca la intensa competencia entre los proveedores de inteligencia artificial, que les lleva a sobreinvertir, con una rentabilidad de momento incierta. Adicionalmente, expone el riesgo de los ya existentes cuellos de botella, tanto en el suministro de electricidad como en los semiconductores avanzados o incluso en los equipos de red eléctrica. Estos cuellos de botella llevan a estas empresas a realizar contratos a largo plazo para asegurarse capacidad futura, exponiéndose aún más a una posible decepción de la rentabilidad de las inversiones.

Otro punto preocupante, también destacado por el BIS, es la opacidad de la financiación del sector de la IA. Los hiperescaladores, los fabricantes de chips y los llamados laboratorios de IA están vinculados entre sí a través de una compleja red de acuerdos privados, cuyos detalles no son del todo conocidos. Se ha creado una financiación circular que puede ser muy peligrosa si alguna de las compañías involucradas entra en problemas. Los hiperescaladores y los fabricantes de chips adquieren participaciones de laboratorios de IA (como OpenAI), o en los proveedores de nube especializados exclusivamente en alquilar potencia de cálculo de GPU para IA (como CoreWeave), que a su vez se comprometen a realizar compras de potencia de cálculo o de chips durante unos cuantos años.

Adicionalmente, la construcción de los centros de datos no la realizan los hiperescaladores, sino que se subcontrata a terceros, quienes, a su vez, alquilan los centros de datos a los hiperescaladores con contratos a largo plazo, pero con cláusulas que les permiten a estos últimos acabar el alquiler de forma anticipada.

El riesgo reside en que estos acuerdos mencionados en los párrafos anteriores representan una parte considerable de la financiación y de los ingresos futuros de todo el sector de la IA.

Los cinco principales hiperescaladores planean invertir en capex relacionado con la IA más de un billón de dólares entre 2025 y 2026. Esta cantidad supera ya su

generación de caja y les obliga a emitir deuda. La financiación de la IA es ya una parte relevante del total del crédito privado no bancario.

Añadido a lo anterior, Z.ai, una compañía china respaldada por Alibaba y Tencent, acaba de liberar un modelo de IA que en algunos aspectos iguala al modelo Mythos de Anthropic. Lo más relevante es que es un modelo abierto que puede ser descargado y ejecutado por cualquiera, siendo libre su modificación sin la necesidad de supervisión de un tercero.

Esto pone de manifiesto que la distancia entre los modelos cerrados y los modelos abiertos continúa reduciéndose. Al ser los modelos abiertos mucho más económicos en su uso, este hecho pone en peligro el modelo de negocio y las expectativas de rentabilidad de las millonarias inversiones acometidas por los hiperescaladores.

Los extraordinarios beneficios publicados por algunos de los hiperescaladores deben ser matizados. En los beneficios del primer trimestre de Alphabet y Amazon, el 60% y el 50% del beneficio, respectivamente, provienen de la revalorización de sus posiciones en empresas no cotizadas, principalmente OpenAI y Anthropic. La normativa contable obliga a las cotizadas a reflejar en sus cuentas de resultados las variaciones trimestrales del valor razonable de sus participaciones en empresas no cotizadas. Obviamente estas revalorizaciones, que pueden repetirse en el segundo trimestre, no son extrapolables a futuro y añaden más riesgo ante una eventual caída de las cotizaciones de estas empresas una vez coticen.

Por último, teniendo en cuenta que dos tercios del coste de un centro de datos corresponde a los chips y los servidores que contiene, y dada la constante innovación tecnológica, sería razonable pensar que los centros de datos deberían amortizarse en tres años en lugar de en seis años. El año pasado Amazon recortó la vida útil de sus centros de datos de seis a cinco años. Si esta tendencia se generaliza y se acentúa, las amortizaciones serán mayores y las inversiones necesarias de reemplazo también. Hoy estas reinversiones no están contempladas.

De momento, la euforia sobre todo lo relacionado con la IA continúa, pendientes de las próximas salidas a bolsa de Anthropic y OpenAI. Aun así, los riesgos sobre un exceso en las expectativas son crecientes. Son múltiples las variables a monitorizar dado el fuerte peso de la IA tanto en la evolución de la bolsa, como del crédito privado. Como dijo Chuck Prince, presidente de Citigroup, en julio de 2007, un año antes de la quiebra de Lehman: «Cuando la música se detenga, en términos de liquidez, las cosas se complicarán. Pero mientras la música siga sonando, tienes que levantarte y bailar. Nosotros seguimos bailando».

Abrazos,

PD: Habilidades que YA NO te harán destacar:

Hablar inglés (ya es el mínimo)

Saber usar Excel (muy común)

Tener un título universitario (ya no diferencia)

Escribir rápido al teclado

Responder correos

Habilidades que SÍ marcarán la diferencia

Resolver problemas Las empresas pagan por soluciones, no por tareas.

Comunicar bien Quien explica mejor sus ideas suele avanzar más rápido.

Saber utilizar IA Multiplica tu productividad en casi cualquier trabajo.

Aprender rápido La tecnología cambia demasiado deprisa para dejar de formarse.

Tomar decisiones En un mundo lleno de información, decidir bien vale más que memorizar.

Y para mi la más importante es saber estar, saber comer con tus jefes y clientes. Tener conversación y no solo del trabajo

Ser honesto y no un trepa.

Y sobre todo, tener valores humanos. Ayudar a los demás, al equipo, dedicarles tiempo a que aprendan, preocuparte por sus familias y su vida…

06 julio 2026

Deutsche Bank

Visión de Deutsche Bank sobre los mercados:

"El sector tecnológico de EEUU cotiza la perfección: toca reducir exposición y mirar a Europa y emergentes"

La persistencia de la inflación, la incertidumbre geopolítica y el impacto de la inteligencia artificial están redefiniendo el escenario de inversión para los próximos meses

En Europa somos muy dependientes de la energía fósil porque no somos productores. Tenemos capacidad en energías renovables y cada vez estamos incrementándola más para reducir esa dependencia y avanzar hacia una mayor soberanía energética, pero a día de hoy seguimos teniendo una dependencia total del gas y del petróleo. Por lo tanto, todo lo que ocurre en el estrecho de Ormuz, así como las expectativas sobre cuánto tiempo permanecerá abierto y cómo evolucionará la circulación de los buques petroleros, es un factor fundamental. De hecho, creo que ese nerviosismo y la falta de claridad sobre si habrá un cierre o una apertura están provocando también que las expectativas de inflación y el comportamiento de los bonos sean más volátiles. Todo esto viene generado por el precio del petróleo, que sigue siendo la principal fuente de energía que utilizamos en Europa.

¿Cuáles son las previsiones de crecimiento en Europa y Estados Unidos?

La economía nos ha demostrado que está siendo más resiliente de lo que se esperaba ante el efecto shock que podría tener el cierre del estrecho de Ormuz. No obstante, sí hemos tenido que revisar a la baja nuestras previsiones debido a esa dependencia energética y al hecho de que no somos productores a nivel europeo. Hemos reducido la previsión de crecimiento desde un 1,4% que teníamos estimado en septiembre de 2025 para todo el año 2026, hasta la última revisión realizada en junio, en la que estimamos un crecimiento del 0,9%. Principalmente, esta revisión viene explicada por el desgaste que está provocando la inflación sobre la economía europea en general. En Estados Unidos hemos mantenido una mayor estabilidad, con una previsión de crecimiento del 2%, un nivel considerado cercano al crecimiento potencial, es decir, la capacidad que tiene la economía de crecer de forma sostenible en condiciones normales. Lo que nos ha demostrado esta situación es que la economía estadounidense presenta una mayor resiliencia, no solamente frente al shock del petróleo, sino también ante unos mayores costes de producción.

En cuanto a la política monetaria, ¿cuál es la hoja de ruta que manejan en DWS para los principales bancos centrales?¿Hay riesgo real de ver un tono más restrictivo en la Eurozona si se mantiene el conflicto sin solución? 

A nosotros no nos cabe duda de que el Banco Central Europeo quiere mantener su nivel de confianza y, para ello, debe mantener unos tipos de interés adecuados al nivel de inflación actual. Ahora mismo tenemos una inflación en torno al 3,2% en Europa y los tipos de interés se sitúan en el 2,25% tras la última subida de tipos. ¿Qué ocurre? Que esta situación también se combina con un crecimiento más débil por parte de la eurozona, pero no es el principal factor que va a determinar la decisión del Banco Central Europeo; el factor clave sigue siendo la inflación. Y como la inflación continúa alejada de ese 2%, que es el objetivo marcado, pensamos claramente que en los próximos meses y antes de final de año debería producirse otra subida de 25 puntos básicos. No para aplicar una restricción sobre el dinero, sino para acomodar los tipos al nivel de inflación actual, que se sitúa en el 3,2%.

¿Qué podemos esperar de los tipos de interés en Estados Unidos?

En Estados Unidos, a diferencia de Europa, los tipos de interés se sitúan en el 3,5%. Esto nos está indicando que, con un nivel de inflación en torno al 4%, la política monetaria actual podría considerarse adecuada al nivel de inflación existente. No obstante, también es cierto que la Reserva Federal no tiene únicamente como objetivo la estabilidad de precios o el control de la inflación, sino también el crecimiento económico. Y por ahora, el crecimiento en Estados Unidos sigue siendo robusto: el desempleo se sitúa en una tasa del 4,3%, frente al 6,3% en Europa. Por lo tanto, la economía estadounidense continúa funcionando bien. Ahora bien, el nivel de inflación, situado en torno al 4%, sigue siendo elevado. Por eso, aunque la administración americana está solicitando recortes de tipos, nosotros creemos que el nuevo presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, no va a bajar los tipos de interés. De hecho, podría darse el escenario contrario: si la inflación continuase elevada, podríamos ver subidas de tipos de interés. Este no es nuestro escenario central para 2026, pero podría ocurrir. Ya entrando más en 2027, y teniendo en cuenta que el petróleo ha corregido hacia niveles de 70-75 dólares, frente a los niveles anteriores de 125-130 dólares por barril, hablamos de una caída bastante significativa. Si esta evolución del petróleo permite que la inflación en Estados Unidos vaya descendiendo progresivamente desde ese 4,2% hacia niveles del 3,9%, 3,8% o 3,7%, no descartaríamos que en 2027 pudiera haber bajadas de tipos de interés. En cuanto a la magnitud, probablemente estaríamos hablando de dos bajadas, hasta situar los tipos de interés en torno al 3%.

De cara a la segunda parte del año, y en un contexto donde la inteligencia artificial lo inunda todo, ¿dónde están las preferencias de DWS a nivel sectorial en renta variable?

Para nuestro posicionamiento en renta variable, si queremos ser lo más técnicos posibles, lo que vamos a analizar son los resultados empresariales. Y ahora mismo, los resultados empresariales en Estados Unidos avalan un crecimiento para el año 2026 del 15% en todo el S&P 500, mientras que en Europa estamos hablando de un crecimiento en torno al 10%. Por lo tanto, ese mayor crecimiento de resultados en Estados Unidos nos hace confiar en la economía americana, porque esperamos que siga aportando buenos resultados empresariales. Sin embargo, los precios de la bolsa americana, especialmente en el sector tecnológico, son cada vez más exigentes y cotizan lo que nosotros llamamos “cotizar la perfección”. Cotizar la perfección significa que el mercado no espera que algo que pueda salir mal vaya a suceder, sino que, si existe alguna duda, se descuenta que el resultado será positivo. Y eso es precisamente lo que están reflejando los mercados, con diferencias bastante importantes dentro de un mismo sector como puede ser la tecnología: entre las compañías de semiconductores o las que producen memoria, y las compañías que son más hyperscalers, donde estamos viendo cierta corrección. Somos positivos en la bolsa americana, pero creemos que el peso que tiene actualmente dentro del índice global de bolsas, el MSCI World, con un 75%, supone una exposición demasiado elevada hacia Estados Unidos. Nuestra visión es que, en lugar de tener un 75% de la cartera de bolsa en Estados Unidos, podría ser más adecuado tener una exposición del 60%-65% y diversificar hacia otros sectores que ahora mismo están fuera del favor de los inversores. Son sectores que cotizan a precios más bajos y que, en caso de una corrección, probablemente no sufrirían tanto. De esta manera, estaríamos parcialmente cubiertos ante un posible desinflamiento de la bolsa americana o ante algún susto en los resultados esperados, ya sea porque el coste de la inteligencia artificial sea muy elevado o porque su desarrollo avance a una velocidad más lenta de lo que inicialmente se había descontado.

¿Cuál es vuestra postura en el segmento de la inteligencia artificial?

Ahora mismo, en inteligencia artificial, una vez que hemos visto cómo los grandes modelos de lenguaje están desarrollando sus propias capacidades, más que centrarnos en esta primera etapa, lo que queremos analizar son los casos de uso. La clave es entender cómo va a afectar la incorporación de la inteligencia artificial a determinados sectores. Hay sectores en los que creemos que va a generar un salto de productividad bastante elevado y una mejora significativa de la eficiencia. Sectores como el financiero creemos que van a ser algunos de los principales usuarios de la inteligencia artificial, ya que permitirá a los bancos contar con sistemas mucho más eficientes y robustos. Por otro lado, el sector industrial también nos parece un área que hay que tener en cuenta, porque será uno de los grandes beneficiados de la incorporación de la inteligencia artificial en sus cadenas de producción. Además, hay un sector que ahora mismo está algo fuera del foco de los inversores porque está teniendo un comportamiento relativamente negativo: el sector farmacéutico. Creemos que la inteligencia artificial también tendrá un papel muy relevante en este ámbito, especialmente en la generación de medicamentos mucho más personalizados que los que se han desarrollado hasta ahora. Hasta ahora, en gran medida, se creaban medicamentos destinados a varios tipos de enfermedades o a distintos perfiles de pacientes. Con el uso de la inteligencia artificial, se podrán desarrollar nuevos tratamientos mucho más personalizados, adaptados a las características concretas de cada persona, como puede ser en casos de insuficiencia renal, hipertensión u otro tipo de enfermedades que hasta ahora no se podían tener tan en cuenta. Creo que, con la inteligencia artificial, el sector farmacéutico será un área a seguir de cerca en los próximos meses.

¿Cuál es vuestra estrategia en mercados emergentes?

Es algo que ha cambiado mucho respecto al pasado. Antiguamente, el peso del sector tecnológico dentro de los mercados emergentes no era tan relevante y las compañías cotizadas asiáticas no tenían el mismo nivel de dominio que tienen actualmente. Hoy en día, en el índice general de mercados emergentes de renta variable, prácticamente el 85% corresponde a Asia. Dentro de ese porcentaje, Corea representa aproximadamente una tercera parte, Taiwán otra tercera parte y China prácticamente otra tercera parte. ¿Qué es lo que nos falta? La principal representación de Latinoamérica, que es un continente muy amplio, muy rico en materias primas y que, sin embargo, solo tiene un peso en el índice de mercados emergentes de alrededor del 6,5%. Por otro lado, Europa emergente representa aproximadamente un 3%. Por lo tanto, si realmente queremos invertir en Asia, comprar el índice global de mercados emergentes es una opción adecuada. Si buscamos principalmente exposición a tecnología y al sector financiero, el propio índice también nos sirve. Sin embargo, si queremos tener una mayor exposición a países como India o aumentar el peso en Latinoamérica, tendríamos que acudir a otro tipo de índices más específicos, como la inversión en renta variable latinoamericana o en renta variable india. Si compramos el índice emergente tradicional, estaríamos adquiriendo principalmente Asia, especialmente Corea, Taiwán y China, además de una elevada exposición al sector tecnológico. Esto me parece también una forma interesante de diversificar frente a Estados Unidos, ya que, aunque Estados Unidos tiene una posición muy fuerte en tecnología, existen otras compañías fuera del foco occidental, más vinculadas al mercado oriental, que también están beneficiándose del desarrollo tecnológico y de la inteligencia artificial. Por eso, en estos momentos, diversificar entre países a través de mercados emergentes me parece una opción atractiva.

Posicionamiento global en renta variable a nivel geográfico

Desde DWS consideramos que, para conseguir batir la inflación, tenemos que estar invertidos en acciones. Los resultados empresariales a 12 meses vista se sitúan entre un 10% y un 15% en los mercados desarrollados, por lo que deberíamos esperar un crecimiento de entre el 10% y el 15% en renta variable. Lo que ocurre es que ese crecimiento no va a ser igual en todos los sectores. Vemos que el sector tecnológico ha avanzado mucho y que, en torno a la inteligencia artificial, empiezan a surgir algunas dudas después de las fuertes revalorizaciones que ha tenido. Por eso, nuestra visión es que sí hay que tener Estados Unidos y sí hay que tener tecnología, pero en una proporción menor de la que actualmente pesan dentro de los índices globales. ¿Y qué hacemos con ese menor peso en tecnología y ese menor peso en Estados Unidos? Lo destinamos a Europa y a mercados emergentes. En Europa porque es una bolsa más tranquila, con menor peso tecnológico, que ha estado algo fuera del foco de los inversores. Cuando los inversores busquen reducir exposición a Estados Unidos, creemos que Europa puede ser uno de los destinos. Además, en Europa contamos con dos paquetes fiscales bastante potentes que deberían ayudar al crecimiento de la eurozona. Por tanto, es una apuesta más estable, con menor crecimiento, pero que aporta diversificación. En cuanto a los mercados emergentes, nos gustan como una vía de diversificación frente al sector tecnológico estadounidense. No solo por la tecnología que existe fuera de Estados Unidos, sino también porque encaja con nuestra visión de un dólar más débil. Muchos de estos países tienen deuda emitida en dólares y deben devolverla en dólares. Por tanto, si el dólar se debilita, tienen que devolver menos dinero en términos de su moneda local, lo que supone un factor positivo para ellos. Por eso, en estos momentos, sí buscamos algo más de tranquilidad respecto a los índices y las bolsas, reduciendo algo de exposición a tecnología. Si actualmente la tecnología pesa alrededor de un 30%, podríamos plantearnos tener un 25%. Y si Estados Unidos representa aproximadamente un 75% dentro de un índice global de renta variable, podríamos reducirlo hacia un 65%. Ese capital que queda disponible podría destinarse a Europa, a mercados emergentes o incluso mantenerse en liquidez.

¿Y en renta fija? ¿Seguís siendo constructivos con la deuda soberana europea?

La deuda de gobiernos, con los tipos de interés que tenemos actualmente en la eurozona, en torno al 2%, no nos va a permitir obtener una rentabilidad suficiente para compensar la inflación. La inflación está por encima del rendimiento de los bonos soberanos, salvo que nos vayamos a plazos superiores a 30 años, que es una apuesta que nosotros no estamos realizando en este momento. Si nos mantenemos en unas duraciones que, para nosotros, actualmente tienen el punto más atractivo entre los 3 y los 4 años, vamos a obtener rentabilidades inferiores al 3%, mientras que la inflación sigue estando por encima de ese nivel. Por lo tanto, tenemos que buscar alternativas si queremos que una cartera de bonos consiga que nuestro capital no pierda valor cada año. Entrar en el mundo de la deuda empresarial también nos parece atractivo. Dentro del crédito corporativo hay dos tipos de compañías: las de mayor calidad, que ofrecen una rentabilidad menor pero aportan una mayor seguridad de repago, y las empresas de menor calidad, que ofrecen más rentabilidad pero con mayor riesgo. Nosotros ahora mismo estamos apostando por crédito corporativo, concretamente por compañías muy sólidas, las que denominamos investment grade, con esa duración de entre 3 y 4 años. Aun así, esto no es suficiente. Creemos que debemos combinarlo con cierta exposición a renta variable, porque es en la bolsa donde esperamos que llegue la mayor parte de la rentabilidad y donde creemos que se puede batir la inflación. No tiene por qué ser necesariamente a través del sector tecnológico; pueden ser otros sectores más tranquilos, como las eléctricas. Pero consideramos que, a día de hoy, la renta fija por sí sola no va a ser suficiente para superar la inflación.

Perspectivas en activos alternativos

En el mundo de los activos alternativos, ahora mismo el oro ha tenido una corrección muy fuerte. Creo que han salido bastantes inversores del mercado que eran puramente especulativos y también parece que los bancos centrales, que eran los grandes compradores de oro, han frenado temporalmente sus compras. Sin embargo, no nos cabe duda de que estas compras por parte de los bancos centrales volverán a activarse. Una vez que el mercado se ha limpiado, creemos que estamos en unos niveles más saludables y pensamos que, de cara a los próximos 12 meses, el precio del oro podría superar los 5.000 dólares por onza frente a los 4.100 dólares por onza actuales. Por lo tanto, nos parece una apuesta interesante desde el punto de vista de la diversificación, ya que además es un activo refugio que, en momentos de mayor volatilidad o de mayor tensión geopolítica, puede servir como contrapeso. En la construcción de carteras no queremos tener todas las inversiones orientadas en la misma dirección. El oro puede ayudarnos a incorporar una posición que, si algo va mal en otros activos, pueda actuar como elemento de compensación. En cuanto al euro-dólar, para un inversor en euros, las estimaciones actuales de DWS apuntan a que el euro se fortalecerá y el dólar se depreciará. Por lo tanto, si realizamos una inversión en dólares y posteriormente queremos recuperar esa inversión en euros, si el precio del dólar es más bajo recibiremos menos euros por esos dólares. Dado que nuestra previsión es que el euro-dólar pase del nivel actual de 1,14 a niveles superiores a 1,20 en los próximos 12 meses, nosotros cubriríamos parte de ese riesgo de divisa, ya que una evolución negativa del dólar podría restar rentabilidad a las inversiones realizadas en Estados Unidos, tanto en renta variable como en renta fija.

Abrazos,

PD: Para librarnos del cansancio y de los agobios, siempre es a través de Jesús:

 

03 julio 2026

empleo USA

El informe de empleo de EE.UU. grita desaceleración debajo del titular: los nóminas subieron solo 57 mil, pero la encuesta de hogares mostró un empleo desplomándose 507 mil y la fuerza laboral colapsando 720 mil. El desempleo cayó al 4.2% por la razón equivocada: la participación se desplomó al 61.5% desde el 61.8%.

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La tasa de desempleo de EE. UU. bajó al 4.2% en junio, la más baja desde junio del 25 y muy por debajo del promedio histórico del 5.7%. Se agregaron 57k empleos frente a los 114k esperados. Los empleos de abril/mayo se revisaron a la baja en 74k. Crecimiento salarial interanual: +3.5%. No se espera movimiento de la Fed en julio, sep tiene un 55% de probabilidad de un alza.

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Las malas noticias = Los salarios no están siguiendo el ritmo de la inflación. Las ganancias salariales fueron del 3.5% en el último año, lo que está por debajo de la inflación de ~4%.

Abrazos,

PD; Siempre tenemos a Munilla:

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02 julio 2026

somos muy distintos...

Europe is sitting on trillions while starving its own companies of capital.

The ECB estimates that if EU households reduced their deposit share to US levels, up to €8 trillion could be redirected into long-term market-based investments.

European households hold far more wealth in deposits, insurance products and debt instruments than in equities

This creates two problems:

1. Households earn lower long-term returns and accumulate less wealth

2. European companies receive less equity financing to scale, innovate and become global champions.

A genuine Capital Markets Union, combined with government incentives for citizens to invest in European equities, would dramatically increase market capitalisation and unlock financing for European companies.

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Abrazos,

PD : Uno de los mayores problemas de nuestra generación no va a ser el dinero. Va a ser la soledad.

Cada vez veo a más gente de mi generación incapaz de mantener una relación, incapaz de comprometerse con nada y convencida de que siempre habrá algo mejor esperándoles.

Ya nada parece suficiente. Ni la pareja. Ni formar una familia. Ni tener hijos. Ni construir algo a largo plazo. Todo tiene que ser perfecto. Y en cuanto aparece el primer problema, la primera discusión o la primera incomodidad, se cambia de pareja.

Vivimos en la generación con más formas de conectar que nunca y, al mismo tiempo, en la generación que más sola se siente.

Porque nos han vendido que la libertad consiste en no depender de nadie. Que comprometerse es una carga. Que tener hijos es un problema. Que construir una familia te quita vida.

Y mientras tanto cada vez hay más gente que llega a los 45 años con cientos de contactos y absolutamente nadie a quien llamar cuando tiene un problema serio.

Lo peor es que muchos no se dan cuenta ahora. Se darán cuenta dentro de 20 o 30 años.

Cuando los padres ya no estén. Cuando los amigos empiecen a hacer su vida. Cuando las fiestas ya no llenen. Cuando los viajes ya no tapen el vacío. Y cuando descubran que las relaciones humanas necesitan años para construirse.

A veces tengo la sensación de que estamos sacrificando compañía futura por comodidad presente.

Y quizá el gran problema no sea que vayamos a tener menos dinero que nuestros padres. Quizá el problema sea que vamos a llegar mucho más solos.

01 julio 2026

¿La IA como asesor financiero?

La IA como nuevo asesor financiero: ¿riesgo u oportunidad?

Cada vez más personas recurren a la inteligencia artificial para observar los mercados, seleccionar acciones de moda o decidir dónde guardar su dinero

Afirmaba el inversor Warren Buffett que “El riesgo es simplemente el resultado de no saber lo que estás haciendo”. Esta frase siendo a día de hoy una de las mejores definiciones de lo que significa invertir. En 2026, esa reflexión es más profunda: cada vez más personas recurren a la IA para observar los mercados, seleccionar acciones de moda o decidir dónde guardar su dinero.

El sector financiero se transformará mediante la inteligencia artificial. Con modelos que pueden analizar millones de puntos de datos en tiempo real, identificar patrones y orientar decisiones más complejas de varios pasos, los bancos, los gestores de activos y las plataformas de inversión lo usan. Ahí es donde la IA puede convertirse en una herramienta extremadamente poderosa. El desafío surge cuando esa percepción se traduce en el inversor particular.

Del análisis al piloto automático

El auge de los asistentes conversacionales y las plataformas de analítica han convencido a las personas de que basta con conectar una inteligencia artificial a los mercados para lograr mejores resultados. Hoy, podemos conseguir que una IA analice una empresa, compare balances, resuma noticias económicas o incluso recomiende una cartera para un perfil de riesgo determinado.

Estas capacidades son reales y beneficiosas. Sin embargo, eso no implica que la inteligencia artificial no pueda predecir el comportamiento futuro del mercado o beneficiarse de él. Los factores económicos, políticos y regulatorios siguen condicionando los mercados y, por ello, estos siguen resultando hoy en día imprevisibles.

Una herramienta, no un oráculo

Ello también aplica para los grandes fondos de inversión frente a los usuarios individuales puntuales; la diferencia no es solo en la tecnología utilizada. Mientras tanto, las instituciones financieras integraron sus modelos de IA en equipos de analistas, gestores de riesgos, economistas y revisores legales que supervisan continuamente la toma de decisiones. La IA está integrada en el proceso, pero casi nunca toma una decisión por sí sola.

Los inversores particulares, en cambio, empiezan a usar estas herramientas como si fueran un asesor financiero definitivo. El mayor peligro es confundir la asistencia para el análisis de información con una garantía de ganar dinero.

El sesgo de la falsa confianza

Si hay un efecto distintivo más grande de los efectos de la inteligencia artificial, es que presenta sus respuestas con confianza. Cuando un análisis se expone con claridad, con gráficos y datos y, en la mayoría de los casos, argumentos convincentes sobre por qué las cosas irán de una manera u otra, puede ofrecer una certeza que no existe.

Sin embargo, una buena explicación no tiene que ser una recomendación precisa. La IA simplemente opera con las estadísticas de los datos que tiene hasta la fecha. No sabe nada sobre acontecimientos futuros, acciones regulatorias sorpresivas, batallas geopolíticas ni los cambios de humor salvajes del mercado. Depositar una fe ciega en sus conclusiones puede llevar a una falsa sensación de seguridad.

Lo que dicen los expertos financieros

Según un informe del CFA Institute* sobre inteligencia artificial y big data en la gestión de inversiones, el valor real de estas tecnologías proviene de un mejor análisis de los datos, la ampliación del proceso de toma de decisiones y la mejora de los procesos dentro de las firmas. La organización también destaca la necesidad de mantener la supervisión y el criterio humanos, ya que la confiabilidad de los modelos sigue siendo un problema no resuelto.

Así que, el mensaje es que cualquier inversor puede invertir mejor con IA, pero no está exento de fallos.

El factor humano sigue siendo imprescindible

Invertir implica gestionar la incertidumbre. Pero también significa entender cuánto riesgo puede asumir una persona, por qué está invirtiendo y cuál es el horizonte temporal de cada inversión. Estas son variables que no pueden reducirse simplemente a una respuesta que un ordenador podría generar automáticamente.

La IA puede resumir informes, comparar empresas, detectar tendencias o explicar conceptos complejos. Sin embargo, hoy en día, nunca debe sustituir el criterio de ningún inversor.

La próxima gran decisión

Estamos acostumbrados a lo largo de la historia del progreso tecnológico a que cualquier avance provoca expectativas y, a veces, esas expectativas se van muy por encima de lo real. Lo mismo ocurre con lo que respecta a la inteligencia artificial. Esto probablemente cambiará la forma en que abordamos el análisis de mercado y las decisiones de inversión: de manera permanente. Pero no existe ninguna tecnología que elimine el riesgo básico de invertir.

Como nos recordaba Warren Buffett, el verdadero riesgo no está en utilizar nuevas herramientas, sino en dejar de entender las decisiones que tomamos. Y cuando se trata de nuestra riqueza, puede ser que entregar por completo ese juicio a un algoritmo resulte una apuesta mucho más peligrosa que cualquier cambio en el capital.

Fuente:

*https://rpc.cfainstitute.org/research/reports/2025/creating-value-from-big-data-in-the-investment-management-process

Abrazos,

PD: Los vikingos no desaparecieron. Fueron evangelizados.

Pocos saben que Noruega vivió una conversión masiva al cristianismo entre los siglos X y XI, transformando una cultura pagana en una nación profundamente cristiana. Su nueva camiseta para el Mundial no es solo un diseño atractivo: la gran cruz reproduce la de la bandera noruega y, en su interior, incorpora motivos inspirados en la iglesia de madera de Urnes, construida hacia 1130, una de las más antiguas del país y símbolo del encuentro entre la herencia vikinga y la fe cristiana. 

Mientras muchos países borran sus raíces para agradar a la corrección política, Noruega las lleva orgullosamente sobre el pecho. La historia demuestra que el cristianismo no destruyó la identidad de los pueblos; la elevó y la transformó.

Quienes reducen la cruz a un simple adorno olvidan que, para millones de europeos, fue el fundamento sobre el que se construyó su civilización.