06 junio 2017

deuda externa

Nuestra doble deuda sigue desatada: la deuda pública, que sigue subiendo y supera ya el 100% del PIB, y la deuda externa, que no somos capaces de corregirla y que es una lacra para nuestra economía y el bienestar futuro de nuestros hijos…

La deuda exterior: el talón de Aquiles de España

A día de hoy, el mayor problema de la economía española sigue sin ser su elevadísimo endeudamiento público, sino que lo constituye su astronómico endeudamiento exterior

La evolución del déficit público, y de su corolario la deuda pública, tiende a copar los titulares de prensa. Es lógico, porque tanto PSOE como PP nos han dejado una desastrosa herencia en forma de intereses. Sin embargo, a día de hoy, el mayor problema de la economía española sigue sin ser su elevadísimo endeudamiento público, sino que lo constituye su astronómico endeudamiento exterior. En términos brutos, la deuda pública asciende a 1,1 billones de euros; la deuda exterior, en cambio, a 2,7 billones de euros (evidentemente, parte de esa deuda pública forma parte de nuestra deuda exterior).
Pero, para estudiar la solvencia de cualquier agente económico, conviene analizar no tanto sus pasivos brutos sino la diferencia entre sus activos y sus pasivos: esto es, cuánto adeudamos a los demás una vez liquidadas todas nuestras propiedades. En este sentido, los pasivos exteriores de España superan a sus activos exteriores en 950.000 millones de euros: una cifra que sigue siendo alarmantemente elevada pero que, al menos, durante los últimos años nos ha brindado alguna buena noticia. Y es que, por primera vez en nuestra historia económica reciente, el PIB de España crece sin que nuestro país aumente su endeudamiento exterior. No porque nadie quiera financiarnos (no al menos en la actualidad), sino porque no estamos demandando ese endeudamiento.
Basta efectuar una somera comparativa al respecto: mientras que en la anterior fase expansiva (1996-2007) los pasivos exteriores de nuestra economía aumentaron en 755.000 millones de euros, en esta fase de recuperación (2014-2016) se han reducido en 57.000.
Ahora bien, antes de echar precipitadamente las campanas al vuelo, deberíamos darnos cuenta de que el volumen de nuestros pasivos netos con el exterior todavía equivale a más del 80% de todo nuestro PIB. Se trata de una de las posiciones exteriores más deudoras de Europa y de todo el planeta:
Ese desmesurado endeudamiento exterior es, como decíamos, una de nuestras mayores debilidades actuales: que hayamos dejado de incrementarlo no significa que haya dejado de existir. Y esto es problemático por dos razones: a largo plazo, porque debemos pagar tales pasivos a costa de nuestro ahorro interior; a corto-medio plazo, porque muchas de esas deudas van venciendo y tenemos que refinanciarlas. Si la mayoría de nuestras familias, empresas y administraciones públicas españolas no fueran capaces de refinanciar o amortizar con regularidad sus deudas exteriores, entonces caeríamos en un macro-corralito exterior que nos sumiría en una fortísima crisis.
De hecho, ese macro-corralito exterior es lo que estuvo a punto de sucedernos en el año 2012 por culpa de la pésima gestión de Zapatero primero y de Rajoy después. Si dividimos nuestra deuda exterior en dos grandes grupos —por un lado, la deuda exterior del Banco de España y, por otro, la deuda exterior del resto de la economía—, comprobaremos que, a partir de la segunda mitad de 2011, la deuda exterior del conjunto del país exceptuando al Banco de España empieza a caer en picado: pasa de 1,05 billones de euros a 665.000 millones. La razón de esta brutal contracción de nuestros pasivos es que España vivió una fuga de capitales: debido a la inepcia de nuestros gobiernos para equilibrar sus presupuestos y para acreditar su capacidad de mantenerse dentro del euro, los inversores internacionales dejaron de confiar en nosotros y de refinanciar nuestras deudas.
En una situación así, cualquier persona normal habría entrado en suspensión de pagos: si debes dinero, careces de él y tu acreedor no te refinancia, por necesidad entras en situación concursal. Es decir, en 2012 España debería haber quebrado. Si no lo hizo fue porque dentro de la eurozona existen mecanismos automáticos de concesión de créditos entre los bancos centrales nacionales que componen el Eurosistema (Target2) y esos mecanismos nos proporcionaron varios meses de oxígeno: a efectos prácticos, el Bundesbank le daba crédito al Banco de España y el Banco de España refinanciaba a nuestras entidades financieras aislándolas temporalmente de la bancarrota. Por eso, en el siguiente gráfico, podemos observar cómo la deuda exterior del Banco de España aumentó en 2011 y 2012: un incremento correlativo al descenso de la deuda exterior del resto de la economía. Esto es, una deuda vino a suplir a la otra evitando nuestra quiebra.
Pero tal situación pendía de un hilo: los alemanes andaban —con razón— muy inquietos de que casi toda la financiación exterior de la economía española dependiera del Bundesbank (si el euro se rompía en esas condiciones, habrían sufrido enormes pérdidas). Por ello, la financiación que nos proporcionaba el Eurosistema ante la fuga de capitales solo podía tener un carácter provisional: de haberse pretendido alargar por más tiempo y por mayor cantidad, la eurozona habría estallado por tensiones políticas.
Y fue aquí cuando llegó el verdadero salvador de la economía española, que no fue Mariano Rajoy sino Mario Draghi. En julio de 2012, el presidente del BCE pronunció aquellas mágicas palabras de que “haría todo lo necesario para salvar al euro”, entendiéndose por tal que evitaría la quiebra de gobiernos y entidades financieras en problemas. Una vez lanzada esa señal —España dejaba de ser un riesgo exterior porque teníamos al BCE detrás que, a su vez, tenía a los gobiernos más solventes de la eurozona detrás—, la fuga de capitales se detuvo: los inversores foráneos volvieron a estar dispuestos a prestarnos para refinanciar nuestra deuda exterior. Por eso, a partir del momento en que habla Draghi, la deuda exterior del Banco de España empezó a caer y la deuda exterior del resto de la economía volvió a crecer: cuando se normalizaron los flujos exteriores de crédito, el recurso extraordinario al Eurosistema dejó de ser necesario.

Veintitrés palabras tuyas bastarán para sanarme: así salvó Draghi al euro y a España

No cabe dudar de que el apoyo explícito de Draghi a la economía española no ha estado exento de problemas: al prometer que nos rescataría ilimitadamente en caso de ser necesario, el Gobierno de España se durmió en los laureles y minimizó el ritmo de reformas y de ajustes presupuestarios. Pero tampoco cabe dudar de que la estabilización macroeconómica de España se produjo gracias al rescate encubierto de Draghi y no gracias al lentísimo saneamiento de Rajoy: y es esa estabilidad macroeconómica la que explica la tranquilidad financiera dentro de la cual se ha ido desarrollando el cambio de modelo productivo y la consecuente recuperación actual. Si algún burócrata tuviera que colgarse alguna medalla por el vuelco vivido en España, ese sería Draghi, no Rajoy.
En suma: que hayamos dejado de endeudarnos con el exterior es una buena noticia; que sigamos estando muy endeudados con el exterior es una muy mala noticia, aunque no resulte alarmante mientras el BCE nos avale. Por eso es crucial seguir aprovechando este periodo de gracia para mejorar nuestra solvencia exterior —amortizar nuestro endeudamiento y aumentar nuestra competitividad frente al resto del mundo—, de manera que cuando el BCE termine retirando la red, no caigamos al vacío.
Abrazos,
PD1: Por ahí fuera, las cosas siguen más o menos iguales. Descomunal superávit por cuenta corriente alemán:
Que se financia con los inmensos déficits acumulados de sus socios, de los países que le compran sus cacharros…
Frente a EEUU, el déficit alemán sigue siendo muy elevado:
Así se ve mejor:
Es una tendencia que se ha mantenido al margen de cómo esté el cambio euro/dólar. Ha habido momentos de mucha fortaleza del euro, cuando se cruzaba con el dólar a 1.60 y otros momentos de mucha debilidad con cruces muy próximos a la paridad…
Los acreedores y los deudores:
Y los datos españoles:
PD2: Los cristianos de hoy sentimos la misma urgencia que los cristianos del primer siglo: queremos ver a Jesús, necesitamos experimentar su presencia en medio de nosotros, para reforzar nuestra fe, esperanza y caridad. Por esto, nos provoca tristeza pensar que Él no esté entre nosotros, que no podamos sentir y tocar su presencia, sentir y escuchar su palabra. Pero esta tristeza se transforma en alegría profunda cuando experimentamos su presencia segura entre nosotros. Es en la Eucaristía donde la presencia de Dios se hace realidad… Es esa paz que conseguimos tras ir a Misa y comulgar, ese contacto con el Señor, ese agradecimiento que se haya quedado con nosotros, esa fortaleza que nos da la fe de saber que nos está esperando en forma de pan…, y que lo podemos interiorizar, metérnoslo dentro.

05 junio 2017

¿Cómo debe cotizar el petróleo?

El precio del crudo se instala por debajo de los 50 dólares por barril, muy lejos de los altos de años pasados, lo que ha favorecido en gran parte la recuperación económica y que los precios no se tensionen… ¿Seguirá en esta zona de estabilidad? Es muy probable. Lo de los años pasados fue una burbuja que se corrigió gracias al fracking de EEUU y a que la OPEP es cada vez menos importante:
mientras que la producción ha seguido subiendo en los últimos años:
No podemos olvidar que la economía global ha seguido creciendo en las últimas décadas, y que cada vez se necesita más de la energía:
Yo tengo dudas de que la OPEP y EEUU consigan que el crudo vuelva a los niveles tan altos alcanzados, ya que tanto por energías renovables, como por el fracking, se está haciendo mucho para que la producción sea suficiente al consumo.

Cinco argumentos por los que esperar una subida del precio del petróleo

La fuerte corrección experimentada por el precio del petróleo ha hecho que muchos se pregunten sobre si estamos ante una nueva fase bajista en la cotización del oro negro. Ante un barril que a duras penas se mantiene en torno a los 50 dólares… ¿qué deberían esperar los inversores? No son muchas las casas que se mojen. Allianz Global Investors lo ha hecho por boca de Neil Dwane, su estratega jefe, quien se muestra convencido de que a medio-largo plazo el petróleo debería cotizar a precios más elevados. “A pesar del reciente episodio con el consecuente desplome en los precios, creemos que el mercado del petróleo debería moverse más alto debido a la sólida demanda global, las renovadas restricciones en la oferta y la baja inversión, aún significativa. Esto supone un argumento claro para invertir en el sector de la energía, tanto por los ingresos como por el retorno del capital”, afirma el experto. Dwane da cinco argumentos que deberían justificar una subida del precio del barril a medio-largo plazo:
1. El primero que cita es el hecho de que la demanda global se mantiene estable. “Aunque la Agencia Internacional de la Energía (IEA) ha reducido sus predicciones de demanda de petróleo en 2017 de 1,4 millones de barriles al día a 1,3 millones, la demanda global ha permanecido en niveles razonablemente estables. A finales de 2016, el consumo global de crudo rondaba los 97 millones de barriles al día, por lo que la rebaja de las estimaciones de la IEA son poco significativas y el margen de crecimiento es todavía alto con respecto a esos 1,3 millones de barriles que se prevén se consuman diariamente en el mundo. Al mismo tiempo, los inventarios de petróleo se han ido reduciendo, mientras que el crecimiento de la economía mundial es boyante. Ambos factores deberían sostener una demanda constante de petróleo a pesar de unos precios más altos.
2. Existen múltiples factores que contraerán la oferta mundial de petróleo. Es la segunda razón que esgrime Dwane. A su juicio, los niveles globales de suministro se volvieron mucho más difíciles de evaluar en noviembre de 2016, cuando los miembros y no miembros de la OPEP acordaron reducir la producción como forma de drenar el exceso de oferta de petróleo e impulsar los precios. El 25 de mayo, este acuerdo se extendió hasta marzo de 2018. Si bien el análisis de la efectividad real de este acuerdo seguirá siendo un desafío, no hay duda de que ha mejorado el equilibrio entre la oferta y la demanda. El frágil estado de muchos petro-estados es una de las razones por las que la OPEP aspira a aumentar los precios mediante la reducción de la producción.
3. Los descubrimientos de nuevos yacimientos son cada vez más escasos. Tal y como explica Dwane, desde hace décadas, el descubrimiento de nuevos yacimientos petrolíferos se han vuelto cada vez más difíciles. La economía global se basa esencialmente en unos pocos viejos y envejecidos mega yacimientos para producir el suministro de petróleo que necesita. De hecho, aparte de la industria del petróleo de esquisto de los Estados Unidos, que ha hecho avances significativos en los últimos años, pocas compañías de energía han estado invirtiendo más en la búsqueda de nuevos yacimientos de petróleo. Muchas compañías también decretaron importantes recortes de gastos de capital en 2015-2016, lo que significó que tenían menos planes de gasto en el descubrimiento de nuevos yacimientos petróleo. En cambio, se han centrado en el control de costes y la generación de efectivo.
4. La industria americana de esquisto tiene problemas. Según Dwane, en los últimos años las nuevas tecnologías y técnicas de perforación contribuyeron a un boom del gas de esquisto en EE.UU. que impulsó significativamente la oferta y ayudó a reducir los precios del petróleo. Cuando los países de la OPEP restringieron su producción a finales del año pasado, los productores americanos de esquisto aprovecharon la oportunidad para incrementar su producción y sus exportaciones. Esto alteró aún más el equilibrio entre oferta y demanda en el mercado mundial del petróleo. Hoy, la industria estadounidense de esquisto está lidiando con algunas cuestiones importantes. Por ejemplo: el ritmo robusto al que la actividad de perforación ha aumentado durante el último año está destinado a desacelerarse debido a las crecientes restricciones sobre el personal y el equipo disponibles, mientras que la recesión que sufrió el gas de esquisto en 2014 derivó en una huida de talento y capacidad del sector.
5. La producción doméstica de petróleo en Asia está cayendo. Tal y como recuerda el experto de Allianz Global Investors, la producción interna de China también está en declive, y se esperan caídas adicionales. Al mismo tiempo, las demandas de energía de China están creciendo junto con su tamaño poblacional. Esto sugiere que China continuará dependiendo cada vez más de los mercados mundiales. Además, la India, Indonesia y otras naciones asiáticas también están viendo descensos de la producción, incluso a pesar de que el crecimiento económico de estas regiones se espera que aumente. Esto debería conducir a una demanda de crudo cada vez más creciente en los mercados mundiales.
Abrazos,
PD1: Esta es la diferencia entre la OPEC y los demás:
Y EEUU sigue en su carrera a ser el mayor productor del mundo, gracias al fracking:
PD2: Mientras tanto, se siguen desarrollando de forma creciente las energías alternativas por todas partes:
PD3: Así de simple: No sirven los sermones sino el ejemplo:

02 junio 2017

hay que mirar a los bonos para saber qué hará la bolsa

De nuevo un tirón de los bonos hacia arriba precio (bajada de rendimientos). La mejoría puntual de la inflación, aunque conocedores todos al 100%, que en pocos días la FED subirá sus tipos de intervención, o que el tapering implica una subida de tipos directamente. ¿Se equivocan los bonos? ¿Se equivoca la bolsa por no tomar beneficios tras el “reflation trade” posterior a la victoria de Trump? Me temo que se equivocan los dos, aunque siempre han mandado los bonos.
La bolsa de EEUU ha subido fundamentalmente por los valores tecnológicos, por esas grandes corporaciones que basan su negocio en publicidad, o en el uso de las nuevas tecnologías y la venta de cacharritos. Mira que distintas a hace unos años:
Serán cojonudas las cinco grandes tecnológicas, pero están a unos precios disparatados…
Los bonos europeos, por su parte, imitan a los japoneses. Son un fiel reflejo de lo que hacen los japos con su deprimida economía, estimulada hasta la saciedad por el Banco de Japón:
La línea la marca la inflación y la creencia de los banqueros centrales que deben estimular para que haya crecimiento y, sobretodo, vuelva la inflación y no se repita la historia nipona:
Y estas son las alternativas de rentabilidad en EEUU para cada clase de activo (en Europa casi todos en negativo):
Y curiosamente, el euro se mueve al calor del diferencial de rentabilidades de EEUU y el bono alemán:
Al lío, ¿quién manda, la bolsa o los bonos?:
As a former equity guy, it pains me to say that when the bond and equity markets are at odds, it usually pays to go with the bond guys. Let’s face it, the bond guys are better at math, often smarter, and less likely to fall for a story. Therefore I am a little at a loss regarding this next chart, as it appears the stock jockeys are more sanguine about rates than the fixed income crew.
Yesterday the SPDR Utility ETF closed at a new all-time high. With all the excitement regarding the FANG stocks, along with the manic chasing occurring in TSLA and bitcoin, you would figure that sentiment would be bubbling over. Shouldn’t investors be dumping utility stocks like University students returning on Thanksgiving weekend to their old high school sweethearts? Instead, we find investors gobbling up utilities like rates are never going higher.
Between 2013 and 2016, the relationship between the inverted yield of the 30 year US Treasury and the SPDR XLU ETF held fairly tight. Yet since the Trump election, it has completely broken down.
Obviously, the correlation need not continue, and the two assets might simply head their own merry way.
But what if this divergence is due to recouple? Although I am a long term bond bear, it certainly feels like fixed income is itching to rally.
The Fed keeps tightening and flattening the yield curve.
They seem intent on removing accommodation until something breaks. Ultimately, if they continue to tighten too aggressively, it will be extremely bond friendly.
An argument could certainly be made that the mad scramble into stocks is sending all sectors higher, and utilities are just being dragged along for the ride. Yet I can’t help but notice that many other sectors closed at one month lows yesterday.
Could it be utility stocks smell the coming economic slowdown ahead of the bond market? I am not sure, but if the economy does roll over, it will be a rare occasion when the stock traders were the more pessimistic bunch. Hey, there is a first for everything, including having the stock guys getting it more right than the bond traders.
Y éste otro:
Historically, the two- to 10-year spread seems to be a better indicator of the economy.
Equities and bonds have been giving different signals to investors over the past two months. Stocks, measured by the S&P 500 Index, have been on a steady march upward, boosted by impressive corporate earnings in the first quarter. While optimism about “Trumpflation” -- tax cuts and infrastructure spending -- pushed the yield on 10-year Treasuries from a low of 1.80 percent on Nov. 2 to 2.63 percent on March 13, the yield has since fallen significantly, to 2.23 percent on May 30. 
In the chart below, the 10-year Treasury yield is shown on the left scale (solid line), and the S&P 500 Index on the right scale (dotted line).
To add to the confusion, the spread between two- and 10-year Treasuries started to narrow even before the 10-year yield commenced its decline. After hitting a peak of 135 basis points on Dec. 22, the two- to 10-year spread moved steadily downward, reaching 93 basis points on May 30, below where it was before Election Day. 
What are the divergent messages from equities and bonds telling investors, and which indicator is likely to be the best predictor of where the economy and markets will be, say, a year from now?
Continued strength in equities is traceable to an estimated 13.6 percent increase in first-quarter earnings for the S&P 500 companies compared with the first quarter of 2016. Not only did the pace surprise analysts on the upside, it was also the fastest growth since the third quarter of 2011. Furthermore, corporate repurchases of shares appear not to have been a significant factor in the increase in earnings, suggesting that the rise may be sustainable in future quarters.
While equity investors focused on the positives from a bottom-up point of view, bond investors appear more concerned about top-down factors. The pace of first-quarter growth in U.S. real gross domestic product was revised higher to 1.2 percent, which was still slow for this late in the business cycle. And with the difficulties the Trump administration has had in having Congress approve health-care reforms, and the expected delay in implementing fiscal stimulus, the 3 percent annual GDP growth target appears increasingly elusive. Adding to economic factors is the force of investors’ risk aversion due to the increase in political peril from the various ongoing investigations in Washington.
Alongside the continued slow pace of economic growth, markets are also concerned by the repeated failure of inflation to rise to levels expected by the Federal Reserve. For example, core CPI (excluding food and energy) rose by only 0.1 percent in April after a 0.1 percent decline in March. April’s inflation was also below the 0.2 percent that the Bloomberg consensus had expected. Including April, the annual inflation rate has fallen to 1.9 percent from 2 percent the previous month. Clearly, there is no sign of accelerating inflation.
The Fed minutes released May 24 suggest that authorities may well increase the federal funds rate by another 25 basis points at their next meeting on June 14. The recent benign inflation figures suggest, on the other hand, that the Treasury yield curve may well flatten, rather than steepen, after the rate hike. In other words, the two- to 10-year yield spread will likely narrow further.
Judging by history, the bond market and, in particular, the two- to 10-year spread, seem to be a better indicator of the economy and markets. In 2006, the last full year before the recession began in December 2007, there were similar contradictory messages from the equity and bond markets, with bonds turning out to be a better predictor of the economy, equities and the fixed-income market itself. 
In the following chart summarizing equity and bond market behavior in 2006, the two- to 10-year spread is shown on the left scale (solid line), and the S&P 500 Index is on the right scale (dotted line):
As the S&P 500 Index rose to successive new records in the second half of 2006, the two- to 10-year spread fell from a high of 21 basis points in May to a negative 12 basis points at year-end. The direction of the move -- a sharp decline -- in the yield spread in the final eight months of 2006 was a precursor not only of the recession a year later, but also of the plunge in equities and bond yields that followed.
History seldom repeats in predicting the future of markets. But it is always an important input that investors can ignore only at their own peril. With the ongoing economic recovery long in the tooth at 94 months, it behooves investors to pay greater attention to calls for greater caution that are coming from the Treasury market.
Abrazos,
PD1: Y dentro de este pupurri de alternativas, la del depósito bancario sigue siendo horrible, en un entorno de inflación que ronda el 2%, y habiendo un volumen disparatado de depósitos que nada rentan, que les interesa mucho a los bancos colocar y mantener, ¡qué frescos!. Tienen un gran tipo de interés real negativo para los tenedores:
PD2: ¡Qué miedo me da cuando escribo estas líneas y antepongo mi yo (cuento demasiado de mi), al claro mensaje de amor del Señor! Humildad, solo quiero mucha humildad.
Solo me consuelo cuando pienso que no soy yo el que escribe, sino el Espíritu Santo a través de mis dedos… Así que si me equivoco, o salgo demasiado yo, es porque el Espíritu Santo se toma vacaciones y no me guía.

01 junio 2017

malos banqueros

La banca española acumula unos fuertes descensos desde el inicio de la crisis. Unos más que otros: el Popular no vale nada fruto de su situación tan complicada. La culpa del mal hacer es del sector en general y de muchos banqueros en particular…
Interesante entrevista al que más sabe de banca en toda España, Aristóbulo de Juan:

“La tolerancia del supervisor con un banco que empeora es suicida”

Según Aristóbulo de Juan, exdirector del Banco de España, y autor de "De buenos banqueros a malos banqueros"

Aristobulo de Juan, exdirector general del Banco de España
Aristóbulo de Juan (Madrid, 1931), lo ha sido todo en los 50 años que lleva trabajando en el mundo financiero, desde supervisor (fue nueve años director general del Banco de España) a banquero comercial y asesor de bancos centrales de todo el mundo. Ahora presenta, en plena crisis del Popular, su último libro, De buenos banqueros a malos banqueros (Marcial Pons, 2017), donde demuestra que la raíz de los problemas de la banca apenas ha cambiado en medio siglo y que se parecen mucho en los diferentes países del mundo.
Pregunta. El título de su libro De buenos banqueros a malos banqueros, ¿es una referencia a la historia del Popular?
Respuesta. El libro no se refiere a entidades concretas. Y lo hago adrede. Por otra parte, el título procede de un documento redactado en 1986, cuando estaba yo en el Banco Mundial, o sea, hace treinta años. No se refería a ningún banco en particular sino a conceptos de aplicación general en países muy distintos.
P. ¿Cómo ve las posibles soluciones para el Banco Popular?
R. Me remitiría a las declaraciones de su cúpula: van a retasar 40.000 activos inmobiliarios para tocar fondo en la realidad del banco. Solo entonces adoptarán una decisión.
P. ¿Qué le recomendaría al posible comprador del Popular?
R. Que evite caer en los riesgos de las fusiones. En el libro las cito. A veces estas uniones no producen grandes sinergias También el gran tamaño de la nueva entidad puede hacerla demasiado grande para caer, pudiendo condicionar o inhibir a los supervisores a la hora de adoptar medidas correctivas. Por último, el posible comprador debe evitar la tentación de diluir la transparencia de las cuentas.
P. ¿Tiene sentido que Bankia compre el Popular?
R. Vaya por delante que no me gusta la banca pública. Por bien gestionada que esté, como es el caso de Bankia. Tampoco soy partidario de que un banco con ayudas públicas y en periodo de recuperación se complique la vida y compre entidades. Y menos si son privadas. En última instancia, quién sabe si podría ser un mal menor.
P. ¿Cómo influye el factor humano en la gestión bancaria?
R. De una manera definitiva. Si el mal banquero no aborda los problemas cuando estos comienzan a manifestarse, sino que los maquilla, puede propiciar la crisis y encarecer su solución. El factor humano puede evitar la transparencia por “conservar el sillón”, por los medios económicos que proporciona, por la influencia social y por la presencia pública en el país. La provisión es el enemigo del dividendo y de los bonus y el mal banquero evita las provisiones. Sin embargo, la experiencia nos demuestra que podría frenar a tiempo los problemas cuando todavía tiene beneficios y aún llega a tiempo de evitar males mayores.
P. ¿Existe una lucha de los supervisores contra el poder de la banca?
R. La supervisión necesita tener una buena regulación y contar con normas adecuadas. Es un sector muy especial. La relación entre supervisor y banca suele llevar a fuertes tensiones, en las que a veces ganan unos y otras veces otros.

"El supervisor responde ante la sociedad"

P. ¿Qué necesita la supervisión para ganar?
R. Primero, que tenga la necesaria experiencia y exista voluntad política de tener un sistema financiero sano. Después, que cuente con mecanismos de regulación y supervisión que identifiquen a tiempo los problemas. Si no se atajan las dificultades hasta que ya están avanzadas, el supervisor pierde fuerza y puede ser esclavo de omisiones anteriores. El responsable de la buena marcha de un banco es el gestor, pero el supervisor responde también de la salud del sistema ante la sociedad.
P. A la vista de los acontecimientos, ¿cree que el Popular debería haber recibido ayudas públicas en 2012 como algunas cajas?
R. La mayoría de las cajas de ahorros entraron en una muy grave crisis de solvencia a principios de los 2000, que bien mereció calificarse como “la crisis de las cajas”. A veces surgió incluso el fraude. La situación mereció un tratamiento muy especial, fusiones incluidas. Algunos bancos también sufrieron problemas, pero de profundidad muy diferente. De tal manera que el supervisor, con razón o sin ella, consideró que podría ser resueltos por los propios bancos. El tiempo dirá.
P. ¿Es justo decir que las cajas estaban llenas de malos banqueros?
R. En buena parte de ellas sí, pero no diría que todas estaban llenas de malos banqueros.
P. ¿Cómo definiría al buen banquero y al malo, como titula en su libro?
R. Los buenos banqueros son profesionales íntegros, capaces de rodearse de gente competente y sucesores potenciales, buenos administradores de los recursos, son de los demás, capaces de implantar una buena política de créditos, tener cuentas transparentes y resolver sus problemas tempranamente.
El mal banquero carece de estas cualidades: maquilla las cuentas e incluso puede entrar en una espiral letal, ocultar la insolvencia e incurrir en el fraude. Así lo describo en mi libro.
P. ¿Puede mejorar la banca su mala reputación social?
R. Sí claro, debe hacerlo, pero será un proceso lento, pues partimos de una cultura determinada, a la cual la desregulación incorporó serios deterioros en las conductas y en la reputación. Pero la tendencia es positiva. En todo caso, la falta de transparencia y las remuneraciones desproporcionadas dificultan la buena reputación.

"Mis criterios están basados en experiencias"

P. Algunos le critican porque consideran que sus soluciones a la banca son muy tajantes y, en ocasiones, difíciles de aplicar cuando se actúa como supervisor. Dicen que usted es demasiado teórico…
R. Tiene gracia. Precisamente mis criterios están todos fundamentados en experiencias de éxito propias, no en teoría ni en libros. Primero, los nueve años resolviendo esos problemas desde el Banco de España, donde se atajaron temas extremadamente difíciles, técnica y políticamente. Recordemos las crisis bancarias de Rumasa, Banca Catalana o la entrada de bancos extranjeros. No son teorías, sino una doctrina experimentada que se aplicó en una época llena de graves dificultades. A estos años siguieron otro 30 de trabajo en las trincheras de otros países.
Sostengo que cuando una situación problemática va mejorando claramente, la tolerancia puede ser sabia, pero si empeora, es un suicidio. Aunque solo sea porque los activos improductivos no generan ingresos, como su nombre indica, pero el pasivo que los sustenta sí que genera gastos. Se pierde dinero y liquidez día a día. No se deben hacer arreglos contables contra la insolvencia, sino inyectar capital real.
P. La expansión monetaria del BCE ¿nos puede volver a meter en una burbuja de sobrevaloración de activos?
R. La política de los principales bancos centrales del mundo ha podido resolver problemas a corto plazo. Pero su perpetuación, unida al debilitamiento internacional de la supervisión puede esconder problemas de solvencia bajo la abundante liquidez. Además, existe el riesgo de fomentar una actitud de riesgo moral en algunos banqueros: “no tomo medidas drásticas porque la liquidez abunda y la supervisión no me acucia.” En un artículo de marzo de 2007 advertí de los riesgos que tenía el exceso de liquidez. Y decía que el exceso de liquidez es “opio del banquero”, porque emborrona el sentido del riesgo, incita a un crecimiento desmesurado y suele generar insolvencia. Por supuesto que distorsiona además los sistemas financieros y, sí, puede crear burbujas.
P. Usted dice ser un hombre libre, sin ataduras, pero en libro no menciona a nadie directamente como responsable de la crisis…
R. Lógicamente. Se trata de un libro de conceptos y sería una imprudencia. Yo creo que precisamente el no caer en lo episódico le da al libro más fuerza y una validez internacional.
P. ¿Qué parte de culpa tienen los auditores de esta crisis?
R. Algunas auditoras hacen un buen trabajo y merecen ser felicitadas. Pero estas actuaciones no abundan en ningún país. Cuando los supervisores son permisivos, algunos auditores se alinean con ellos y emiten informes poco significativos o ambiguos. Incluso cuando el supervisor es riguroso, algunos auditores pueden ser sensibles a las presiones.
P. ¿Cree que se ha hecho justicia con todos los malos banqueros?
R. Solo en parte.
P. ¿Lo peor de una crisis bancaria es el gran coste que tienen para el contribuyente?
R. Ese es un grave mal, pero también son muy graves los problemas que provocan en la economía y en el desempleo. Por eso, la nueva regulación internacional trata de evitar este coste, haciendo sufragar el saneamiento a inversores e incluso a determinado nivel de depositantes. Lo malo es que si la insolvencia se identifica y se trata tardíamente, las pérdidas serán más fuertes y el contribuyente se verá también afectado.
P. ¿Habrá banqueros y supervisores que se sientan aludidos en su libro?
R. Sin duda. En contra y a favor. El objetivo del libro es preventivo. Trata de influir para mejorar el sistema. Y si los mensajes no son oídos, al menos pretende crear una conciencia que sirva de referente. En definitiva, que la siguiente crisis llegue más tarde y sea menos profunda.
Abrazos,
PD1:Lo terrorífico no es que haya malos banqueros, sino que la historia se repita de nuevo…

Malos banqueros

“Pregunta. ¿Es justo decir que las cajas estaban llenas de malos banqueros?
Respuesta. En buena parte de ellas sí, pero no diría que todas estaban llenas de malos banqueros”. leer...
Entonces, ¿por qué, quienes podían hacerlo, no hicieron nada para mover de sus sillones a esos malos banqueros? ¿Por qué no lo hicieron?
Quiero suponer que algún día se escribirá ese período de la Historia de España que va desde el 2001 al 2010 sin filtros, tules, cortinas, ni biombos. Quiero suponerlo, aunque no lo supongo.
Entre esos años en España se hicieron auténticas salvajadas económicas, financieras; salvajadas toleradas y bendecidas por quienes tenían poder para frenarlas, tanto en España como fuera de España. ¿Por qué fueron toleradas y bendecidas? Pues porque si no se hubieran hecho ‘España no hubiese ido bien’, ‘ni la economía española hubiese jugado en la Champions League de las economías mundiales’; por lo que no hubiese sido destino del exceso de pasta que estaba esperando oportunidades para hacer negocio. Hay otra posibilidad, claro: que durante esos años los gestores de la política monetaria mundial y de las nacionales supieran menos que un alumno de primer curso de Económicas, y entonces habría que investigar cómo alcanzaron esos puestos..
Tenemos que ser muy consciente de que aquella maravilla de crecimiento en la que quien quería se compraba un piso y lo equipaba, un BMW, un apartamento en la playa, y se iba de vacaciones a las Maldivas, fue posible porque se hizo todo lo que se hizo; y en gran parte se hizo porque en buena parte de las cajas había malos banqueros, y se toleró.
Hubo quienes ganaron mucho con aquello, y lo conservan; pero ahora tenemos lo que tenemos y estamos esperando lo que pueda llegar.
Lo de los polvos y los lodos, de nuevo.
PD2: Ayer el Banco Popular siguió su derrumbe al dar un aviso el Mecanismo Unico de Resolución (MUR) de su extrema debilidad si no hay venta como parece… No quiero meter el dedo en la llaga, pero ni ampliación de capital será posible (el año pasado amplió 2500 mill de euros a un precio de 1,25 euros por acción y hoy vale la mitad 0,6 euros), ni la venta a un tercero (si no se garantiza el posible agujero de inmuebles y demandas judiciales), ni nacionalización alguna…, no es legal ahora. Me temo que, si no hay remedio, será el primer banco que use el Fondo de Garantía de Depósitos…, si no encuentra una solución pronto. Y su acción no vale nada: Ha pasado de 34 euros a los 0,60 euros que cerró ayer, al volver a perder un 6%. Es un suma y sigue, con dirección al cero más absoluto.
Esto daña la imagen que tienen los demás bancos españoles en el extranjero. Y la responsabilidad no es solo de los gestores antiguos, también de la supervisión del Banco de España y del Ministerio de Economía…, que han mirado para otro lado, esperando que ellos solitos arreglaran semejante escabechina.
PD3: El Obispo Munilla escribe: El cielo no es tanto para los “buenos”, como para los que buscan a Dios…