11 mayo 2021

quitas de préstamos ICO

Primero les dimos dinero como locos a todos los que pedían. Después vimos que no se podían pagar. Planteamos quitas. Ahora vamos a hacer el favor a la banca para que no tenga pérdidas. Pura subvención. Vergonzoso. Quien arriesga algo, con papá estado detrás, arriesga menos… Hay dinero para lo que sea, ¿o estamos tiesos? No lo consigo comprender…

La banca pretende esquivar la provisiones por las quitas que prepara el Gobierno en los ICO

El Ejecutivo presentará este martes en el Consejo de Ministros el nuevo marco de coordinación para la banca en el que se estipulará cómo se procederá a realizar las reestructuraciones y refinanciaciones de los préstamos avalados por el Estado

La banca pretende que el marco de coordinación que presentará este martes el Gobierno para las quitas de la deuda de los préstamos ICO afecte lo menos posible a sus balances. Las entidades financieras quieren provisionar lo menos posible por este motivo y para ello van a buscar la mejor fórmula para evitar la palabra reestructuración y optar más por la refinanciación, según las fuentes consultadas.

Con este matiz, la banca podría evitar tener que reservar más capital por los más de 100.000 millones de euros que han prestado a las pymes en el peor momento de la pandemia para seguir teniendo liquidez. Según Moody's, los bancos españoles tendrían que asumir una pérdidas de 1.300 millones de euros, como máximo, en el caso de que se aprueben quitas para los créditos avalados.

Y es que imponer una quita a la deuda de los préstamos ICO supondría para ciertos bancos un aumento considerable en las provisiones. Por normativa, el sector tendría que provisionar un 40% del total del crédito al tener que refinanciar todos estos préstamos y pasarlos a un nivel 3 de riesgo, tal y como adelantó Vozpópuli.

Hacer una quita a la deuda obliga a la banca a refinanciar los préstamos y desde el punto de vista regulatorio supone para el sector un aumento de provisiones, lo que implica que la banca podría endurecer las condiciones de financiación en un futuro y perjudicar aún más al tejido productivo español.

Por este motivo se espera que el nuevo 'marco de refinanciación' que se apruebe deje cierto margen de maniobra para analizar el caso a caso y que no todo sean reestructuraciones, señalan las fuentes financieras consultadas.

El nuevo código permitirá pedir hasta noviembre ampliar la deuda hasta 12 años y convertir parte del crédito en préstamos participativos. En el caso de las quitas, este margen aumenta hasta finales de 2020, según apunta El Confidencial.

Coste del aval a la banca

La banca paga al ICO unos 300 millones de euros al año por haber utilizado su aval para inyectar liquidez a las empresas durante la pandemia. El aval que otorga el Gobierno, de hasta un 80%, no es gratuito y de hecho ya se está empezando a abonar, aun sin haberse comenzado a cobrar por parte de las entidades los primeros plazos de dichos créditos.

Cabe destacar que los 100.000 millones de ayudas que se pusieron en marcha por el Ejecutivo de Pedro Sánchez han sido entregados por completo por las entidades financieras, aunque sea el Estado el que asuma la mayor parte del riesgo.

Los créditos ICO

El Gobierno puso en marzo de 2020 a disposición de las entidades de crédito avales por valor de 100.000 millones de euros, un 8% del Producto Interior Bruto (PIB)

El Instituto de Crédito Oficial (ICO) es el encargado de analizar los préstamos que superan los 50 millones de euros, para saber si son aptos para entrar dentro de la línea de garantías del Estado creadas por la crisis del coronavirus.

Las entidades financieras sólo podrán dar el visto bueno a aquellos créditos que estén por debajo de la cuantía anteriormente mencionada, por lo que las líneas que necesiten las grandes empresas pasarán forzosamente por el Ministerio de Economía, máximo responsable en este área.

Abrazos,

PD1: Es el mismo mensaje que nos dio el Señor, que amáramos como el lo hizo, hasta el extremo…

10 mayo 2021

los autónomos

Junto con el empleo público que sigue muy fuerte, son los que están salvando las cifras de empleo. Si no tienes nómina, tienes que buscarte la vida como sea. Siempre denostados, pero cada vez hay más. Hace años, se acabó la época de un trabajo para toda la vida. Ahora se acabó el trabajo con un sueldo fijo…

Adiós a la nómina: España registra el mayor número de autónomos en 13 años

La fuerte destrucción de puestos de trabajo en las empresas ha acelerado la vía del autoempleo. En nuestro país hay ya 3,29 millones de autónomos que representan el 17,3% del total de afiliados

Ante la imposibilidad de que la economía genere puestos de trabajo sujetos a una nómina, que es lo que da estabilidad a los ingresos de todas las cajas públicas (Seguridad Social y Hacienda) y al crecimiento del PIB (consumo e inversión), apostar por el propio empleo se ha convertido en la única alternativa para los trabajadores. El autoempleo empieza a imponerse sobre todo en los momentos actuales de convulsión sanitaria y económica.

Según los datos de afiliación del Ministerio de Seguridad Socialen abril había 3.292.932 autónomos afiliados. Se trata del mayor número desde 2008, es decir, desde hace 13 años, mientras que el Régimen General mantiene aún un descenso del 2% (unos 400.000 afiliados menos). Su ritmo de crecimiento anual es del 2,54% con casi 82.000 nuevas altas, muy cerca del 3% de alza registrada por el conjunto de cotizantes del sistema público. Nunca había sucedido. De esta forma, los autónomos representan ya el 17,3% del empleo en España.

Los últimos datos de paro registrado confirman que, pese al rebote estadístico que se está produciendo respecto al descenso que se producía hace 12 meses en la primera parte de la pandemia, el mercado laboral está sufriendo un profundo cambio. Además, las expectativas de trabajo estable por cuenta ajena son cada vez menos halagüeñas. Aunque la Constitución advierte que el Estado, mediante los Presupuestos Generales, debe procurar la creación de actividad y empleo, solo hay trabajo (y con muchas dificultades) para quienes se lo procuran para sí mismos como empleados por cuenta propia.

La proliferación de autónomos se ha producido sobre todo entre los extranjeros, ya que suelen estar más dispuesto a aceptar cualquier trabajo o desempeño y en cualquier situación económica

Pese a que el paro registrado ha bajado y la afiliación media ha crecido, mientras cae curiosamente la contratación, los datos de abril (un mes tradicionalmente bueno) en términos desestacionalizados indican que todavía faltan muchas vacunas que poner, y que se necesitan tasas positivas de crecimiento económico sostenido para intentar volver al menos a la estadística laboral previa a la pandemia. Así, los datos oficiales señalan que el paro ha bajado en este mes con las primeras aperturas de las actividades de las 17 fronteras pandémicas y económicas de las comunidades autónomas para 32.019 personas.

En realidad, este descenso se debe a que muchos trabajadores han dejado de inscribirse como desempleados porque saben que no van a encontrar trabajo o porque no tienen acceso a las oficinas públicas. Excluyendo las cifras alteradas en 2020 por el inicio de la pandemia, esta reducción es la más baja desde 2012 (por ejemplo, en 2019 la caída fue de 92.000).

Sin embargo, en términos desestacionalizados, lo que nos permite ver la tendencia del mercado laboral, el paro ha subido en 52.469 personas respecto al mes anterior. Y con el empleo sucede lo mismo. Aunque es la subida media más leve desde 2012 (134.396), las cifras desestacionalizadas señalan que en abril se ha producido una caída de casi 10.000 afiliados acumulando tres meses consecutivos en negativo.

La protección del Estado ha servido para que haya 9.100 autónomos más desde el inicio de la pandemia, frente a los 202.000 que desaparecieron, sin ayudas, en el mismo periodo en la crisis de 2008

En todo caso, la Seguridad Social consigue de nuevo superar los 19 millones de afiliados, pero ahora tiene casi 500.000 menos que en julio de 2019, cuando consiguió el récord de cotizantes (19,5 millones) y hay casi 200.000 menos que en el inicio de la pandemia.

¿Por qué aumenta el número de trabajadores por cuenta ajena? La respuesta es sencilla: no hay trabajo por cuenta ajena (más del 90% de las empresas españolas son pymes y muchas de ellas desarrollan actividades ligadas a los servicios con uno o dos trabajadores en plantilla); es decir, tienen que procurarse el autoempleo, y también porque el sistema de ayudas públicas (tardías o escasas en muchas comunidades autónomas) ha evitado un ajuste tan pronunciado como el que se produjo entre los trabajadores con nómina en el sector privado.

Protección a los autónomos

Según los datos oficiales, al menos 450.000 autónomos ha recibido ayudas por cese de actividad en el último mes. Según el ministerio de Seguridad Social esta medida ha facilitado que haya 9.100 autónomos más desde el inicio de la pandemia frente a los 202.000 que desaparecieron, sin ayudas, en el mismo periodo en la anterior crisis de 2008. Ese crecimiento de 82.000 anual (15.400 mensual) se aprecia sobre todo en la construcción (17.000), en las actividades profesionales (13.100), así como el comercio (11.500) y el transporte (10.400).

En porcentaje, sube el mal llamado ‘emprendimiento’ autónomo casi un 7% (casi el doble que, por ejemplo, en abril de 2019) en las actividades como la información y las comunicaciones, y las sanitarias y servicios sociales crecen a tasas del 6% mientras que en las profesionales, inmobiliarias, la construcción, el transporte o el sector inmobiliario aumenta cerca del 5%.

A este repunte del autoempleo también empieza a contribuir el nuevo sistema de teletrabajo ya que empieza a observarse un incremento de los despidos individuales de trabajadores (los ERES no permiten su contratación durante cuatro años por la misma empresa) con el compromiso de ser contratados sus servicios como autónomos. Según fuentes sindicales, se trata de un resquicio legal que muchas empresas están descubriendo para reducir sus costes laborales fijos. De esta forma, el ‘emprendedor’ deberá hacerse cargo del abono de sus cotizaciones, luz, teléfono, internet, material informático y demás suministros mientras giran una factura a su antigua empresa con una cantidad ‘competitiva’.

Los extranjeros, a la cabeza

La proliferación de autónomos en el mercado laboral se ha producido sobre todo entre los extranjeros, ya que suelen estar más dispuesto a aceptar cualquier trabajo o desempeño y en cualquier situación económica. En abril se registró el récord histórico. Llegó a 374.403 frente a por ejemplo los 345.584 en 2019 (en 2020 bajó a 340.745). Es decir, hay un 10% más de autónomos foráneos que en abril de 2020 y casi un 9% más que en el año previo a la pandemia. La cifra de abril es más del doble que la que se registraba antes de la gran recesión en 2007.

Por autonomías, se observa que Cataluña y Andalucía son las que tienen un mayor número de autoempleados (554.000 cada una) mientras que Madrid llega a los 411.000. En porcentaje, mientras la media nacional de trabajadores por cuenta propia respecto al total de afiliados se sitúa en el 17,3% (tres décimas más que hace dos años cuando no había pandemia) en seis comunidades superan el 20% (uno de cada cinco cotizantes) de sus afiliados. Baleares alcanza el 21,3%; en Castilla La Mancha y Castilla y León, el 21,1%; en Galicia, el 20,8%; en Extremadura, el 20,4%; y Asturias, llega al 20,1%. Madrid, dónde se concentra la actividad política, administrativa y financiera (con mayor número de empresas y entidades), es la región donde sólo el 12,7% de los cotizantes a la Seguridad Social son autónomos.

Abrazos,

PD1: Es muy fácil mirar hacia afuera. Es muy difícil mirar hacia adentro, ver nuestra conciencia, no taparla o engañarla. Si quieres cambiar, debes dejar de engañarte a ti mismo. Hay que ser muy franco y veraz, sin chantajear a tu conciencia que tantas veces no se deja engañar. Lo que está mal, está mal y, aunque quieras verlo como bueno, es malo. No debemos manipular nuestra conciencia Hay que dejarla que nos persiga y nos mueva a cambiar a mejor. Y esto nos pasa a todos, a los muy creyentes y a los ateos. Todos tenemos una conciencia que manipulamos. Si queremos ser mejores debemos dejar que nuestra conciencia nos castigue, y si nos equivocamos, ser humildes para pedir perdón…

07 mayo 2021

divisas digitales

Todo lo digital mola, aunque no sea bueno. ¿No nos estaremos pasando en materia tan grave como son los activos digitales, que no se basan en nada? Veremos qué pasa cuando se regulen…

De Monedas Virtuales a Divisas Digitales

Cuando un activo se convierte en extremadamente popular, los volúmenes negociados del mismo adquieren un tamaño considerable y se producen fraudes de elevado importe que afectan a miles de personas, inevitablemente la regulación no tarda en aparecer.

En el caso de las criptomonedas se dan todas las circunstancias para que su negociación y custodia se conviertan en actividades reguladas. La capitalización del bitcoin, o valor de todos los bitcoins emitidos, supera el billón de dólares (trillón americano) a día de hoy. Las diez principales criptomonedas valen en conjunto 1,7 billones de dólares, un 25% más que el PIB de España. El volumen negociado en un solo día en estas diez criptomonedas se acerca a un cuarto de billón de dólares. Las cifras son suficientemente elevadas como para llamar la atención de los reguladores.

Fuente: https://www.coingecko.com/es

A todo lo anterior, hay que añadir el goteo de escándalos y fraudes en algunas plataformas de criptomonedas carentes de regulación. El último evento, este mismo mes, ha sido el cierre por presunto fraude de dos plataformas turcas de criptomonedas, Thodex y Vebitcoin, con pérdidas estimadas de más de US$2.000 millones y más de 390.000 afectados.

En la coyuntura turca actual, con nueve años consecutivos de depreciación de su moneda y con una inflación del 16,2% al mes de marzo, se dan todos los ingredientes para que miles personas sitúen sus ahorros en criptomonedas. El objetivo buscado es intentar huir de la pérdida de poder adquisitivo de los ahorros en liras turcas. Para muchos de ellos la pérdida ha sido total.

Las autoridades turcas han tomado cartas en el asunto prohibiendo a las entidades financieras realizar transacciones o transferencias con cualquier plataforma de criptomonedas. El propio banco central turco reconocía que la compra de criptomonedas se estaba utilizando para sacar dinero del país, desestabilizando su balanza de pagos.  

Europa no ha esperado demasiado para empezar a regular las criptomonedas, denominándolas "monedas virtuales". De hecho, España acaba de publicar un Real Decreto Ley que transpone una directiva europea recogiendo la primera regulación relevante sobre las "monedas virtuales", sobre el cambio entre monedas virtuales y monedas tradicionales (monedas fiduciarias) y sobre los depositarios de estos activos (monederos electrónicos).

Por primera vez se da una definición oficial a las criptomonedas, denominándolas monedas virtuales: "aquella representación digital de valor no emitida o garantizada por un banco central o autoridad pública, no necesariamente asociada a una moneda legalmente establecida y que no posee estatuto jurídico de moneda o dinero, pero que es aceptada como medio de cambio y puede ser transferida, almacenada o negociada electrónicamente".

Con esta definición queda claro que son activos "virtuales", sin respaldo real y que no se pueden considerar dinero. Por lo tanto, cualquier pago realizado con una moneda virtual (p.ej. bitcoin) llevará aparejado para el pagador una plusvalía si el valor del bitcoin cuando lo vende es superior a su valor de adquisición. Cuando Tesla anuncia que sus coches se podrán pagar con bitcoins, debería recordar al comprador que dicho pago implica a efectos fiscales vender los bitcoins y pagar impuestos por la plusvalía que se haya podido generar. Por lo tanto, para el comprador de un Tesla le da lo mismo vender los bitcoins y con los dólares (o euros) pagar el coche, que pagarlo directamente con bitcoins.

La regulación introducida en el cambio de monedas virtuales a monedas fiduciarias y viceversa, pretende taponar el riesgo de posible blanqueo de capitales en dichos movimientos y de evasión de impuestos en las posibles plusvalías generadas. En este sentido, los depositarios de este tipo de activos, conocidos como custodios de monederos electrónicos o digital wallets, a partir de ahora estarán regulados.

Aunque la inmensa mayoría pueda considerar que las criptomonedas, perdón, monedas virtuales, es algo que sólo interesa y afecta a una reducida minoría, son la antesala de una explosión de activos digitales en los próximos años. De hecho, China ya ha introducido de forma experimental su "divisa digital", el e-yuan. El Reino Unido ha anunciado el estudio del lanzamiento del "britcoin", su propia divisa digital. El resto de bancos centrales, entre ellos el BCE, irán detrás.

Las implicaciones de estas divisas digitales, que poco tienen que ver con las monedas virtuales, son enormes y hasta cierto punto preocupantes por el grado de control que se puede llegar a ejercer sobre los ciudadanos. Este análisis lo dejamos para futuras semanas.

Abrazos

PD1: Como siempre, los españoles los más progresistas, o los que menos nos aguantamos entre nosotros.

Solo queda un reducto: la católica Irlanda. E impresiona Polonia, otro católico. España y Portugal, un desastre…

Y esto, como moda terrorífica que es, se arreglará si se piensa menos en uno y más en el otro. Si cuando se llega a los 10 años de casados y se trata a tu mujer como cuando eras novio. Y por supuesto: comunicación. Esa soledad de tanta gente en sus casas porque el cónyuge ni la mira ni la escucha…

Tiene arreglo, pero hay que hacer un esfuerzo todos los días. No se puede aceptar que el 57,5% de los matrimonios se rompan. Además estas cifras están trucadas ya que muchos ya ni se casan, ni por la iglesia ni en el juzgado. No se quiere compromiso alguno…

06 mayo 2021

dudas

¿volveremos a comprar como antes? ¿Volveremos a gastar como hacíamos? ¿Lo harán los extranjeros, volverán los millones de turistas como antes? Estas son las dudas que se ciernen sobre nuestro futuro… Y se piensa que la salida del túnel está a la vuelta de la esquina, cuando se han vacunado 5 millones y medio de los 47 millones de españoles… ¿Nos tendremos que vacunar todos los años como con la gripe? Seguimos con las dudas…

¿Qué nos espera a la salida del túnel?

La indudable mejora de las perspectivas no debe ocultar, sin embargo, algunos retos importantes que aguardan a la economía española a la salida del túnel

El avance de la inmunización de la población mediante la campaña de vacunación y el desbloqueo por el Tribunal Constitucional alemán del plan de recuperación europeo permiten vislumbrar la posibilidad del final de la crisis económica generada por la pandemia y la perspectiva de una vuelta gradual a un dinamismo económico normalizado. La indudable mejora de las perspectivas no debe ocultar, sin embargo, algunos retos importantes que aguardan a la economía española a la salida del túnel.

La política económica ha acertado en la articulación de un enfoque que combina medidas ultraexpansivas de carácter fiscal y monetario con mecanismos de soporte transitorios a los sectores más afectados y con reformas de transformación y fortalecimiento del patrón de crecimiento. Y los países como el nuestro, sorprendidos en una situación de mayor vulnerabilidad y escasa capacidad de actuación con sus propias fuerzas, cuentan con un potente soporte europeo, que por primera vez ha sido capaz de articular una gran intervención de solidaridad con mutualización de riesgos. Nada debe desviar la atención del esfuerzo de diseño e implementación de estas medidas. Pero hay que hacerlo sin perder de vista lo que nos espera cuando la situación esté encarrilada. Las alertas de precaución no pretenden quitar impulso a esas políticas, sino ayudar a desplegarlas con el refinamiento imprescindible para que sean eficaces y coloquen a la economía en una buena posición de salida.

Mucho dependerá del dinamismo del escenario económico mundial tras la crisis, pero lo que es indiscutible es que no todos los países saldrán en igualdad de condiciones. Los efectos de la pandemia habrán sido marcadamente asimétricos por la distinta intensidad relativa de la misma y de sus efectos económicos, por las fortalezas y fragilidades específicas de cada país y por la eficacia de la respuesta de sus políticas sanitarias y económicas.

Cuando quede atrás la emergencia sanitaria y se hagan efectivas las posibilidades de una sólida recuperación, los apoyos exteriores y las facilidades excepcionales de financiación se irán mitigando gradualmente. Algunos autores tan poco sospechosos de exceso de ortodoxia como Larry Summers y Oliver Blanchard han llegado a alertar sobre la posible emergencia de riesgos inflacionistas en la economía americana por los efectos retrasados del ambicioso programa de gasto del presidente Biden, lo que impactaría negativamente sobre la dinámica esperada de los tipos de interés. No parece el escenario más probable, pero, en cualquier caso, incluso en ausencia de riesgos inflacionistas en Estados Unidos, la atención de los inversores y de los mercados financieros se centrará en las posiciones de salida de cada país.

El entorno financiero continuará siendo globalmente muy holgado por un periodo prolongado de tiempo, pero el efecto balsámico de las medidas excepcionales dejará paso a una actitud más discriminante. Los países más frágiles y rezagados tendrán que enfrentarse a mayores dificultades para sostener el pesado legado de la deuda contraída. En las economías avanzadas, no cabe refugiarse en ensoñaciones de condonaciones o perpetuaciones de la deuda. Aquellas economías que no hayan hecho bien las cosas quedarán señalizadas y se encontraran con dificultades para apelar al mantenimiento de la financiación. Más aún en aquellos casos en los que la superación de la pandemia se entienda, no como el punto de partida de políticas de reequilibrio, sino como la recuperación del margen perdido para la aplicación de medidas de gasto corriente que tuvieron que pararse por las apreturas de la crisis.

España saldrá de la pandemia con un nivel deuda que marcará un máximo histórico y con renovadas incertidumbres sobre la capacidad del sistema bancario para absorber el inevitable deterioro de sus activos por la limitada capacidad de empresas y familias para reembolsar los préstamos obtenidos. Unos ingredientes proclives a reavivar el fantasma de una posible nueva crisis financiera, por lo que es obligado preguntarse por los antídotos necesarios para evitar que un riesgo de tal magnitud se pudiera materializar. La prudencia en la calibración de las políticas expansivas es un requisito imprescindible, a pesar de su dificultad cuando se trata de administrar programas de gasto de dimensiones gigantescas. En dicha calibración, la prioridad debe estar en el impulso inversor, liderado por la intervención pública y vinculado a las reformas para transformar y hacer más resistente el modelo de crecimiento. Y los programas de ayuda temporal, directa o indirecta, a los sectores más afectados deben canalizarse con criterios de sostenibilidad hacia entidades solventes, evitando la desviación y congelación de recursos en actividades sin futuro. En un mundo de elevado endeudamiento generalizado, más importante que las cifras de deuda en sí mismas será la confianza en las perspectivas de crecimiento y por lo tanto el aprovechamiento que se haya hecho del esfuerzo inversor realizado y en la eficacia de las reformas emprendidas.

En España, el daño sufrido por algunos sectores clave, como el turismo, la hostelería, el comercio, los automóviles, etc., será duradero. Se requerirán algunos años para restablecer su dinamismo sobre bases nuevas. El efecto neto que esto tenga sobre el crecimiento potencial de la economía española dependerá de la eficacia inversora con la que se hayan utilizado fondos europeos para la recuperación, lo que plantea retos de gestión de proporciones desconocidas por su cuantioso volumen y por la novedad de las áreas a las que deben ser destinados, como la lucha contra el cambio climático, el impulso de la digitalización, la implantación de tecnologías avanzadas y la cualificación del capital humano.

Se trata de realizar un importante esfuerzo inversión adicional articulado con las reformas necesarias para inducir un cambio en el modelo de crecimiento que permita que la economía española sea percibida con capacidad de superar la erosión sufrida en su producto potencial. En este capítulo, la reforma del mercado de trabajo será una pieza clave para el vigor de la recuperación. El recurso a los ERTE es una respuesta adecuada para evitar que la elevada temporalidad actúe como mecanismo inmediato de la explosión del desempleo. Los ERTE son una figura que conviene preservar como colchón amortiguador de las perturbaciones y como un ingrediente permanente de flexibilidad. Pero no hay que perder de vista que se trata de un mecanismo temporal que actúa como una solución parcial. Será necesario complementarla con la creación de los máximos incentivos para la contratación laboral en la reactivación y con compromisos de medio plazo para establecer una renovada estructura institucional del mercado de trabajo orientada a generalizar en la mayor medida posible los contratos estables.

Especial importancia tiene preservar la flexibilidad en la estructura salarial y en la modulación de los incrementos salariales. Una política de incrementos salariales generalizados, como pudiera preconizarse desde interpretaciones keynesianas mecanicistas, no se corresponde con la prioridad de maximizar la creación de empleos. Los incrementos salariales uniformes no son una respuesta acertada frente a una perturbación como la generada por la pandemia, que tiene efectos marcadamente heterogéneos por sectores productivos y tipos de empresas. Hay segmentos del sistema productivo en los que lo que está en juego es la supervivencia de un gran número de empresas amenazadas por la posibilidad de que la grave crisis de liquidez generada por la caída de sus ventas y sus ingresos se transforme en una crisis de solvencia y de supervivencia.

Si no se produce una inversión adicional importante, liderada por el sector público pero capaz de movilizar al sector privado, y acompañada de reformas que induzcan cambios en el modelo de crecimiento, nos encontraremos a la salida del túnel con un menor crecimiento potencial que colocará España en una posición de mayor vulnerabilidad justo cuando los apoyos externos empiecen a extinguirse y el escrutinio de los financiadores se haga más estricto.

*José Luis Malo de Molina, economista.

Abrazos,

PD1: Ayer estuve en el funeral aniversario de un año, de un amigo que se murió de cáncer. Era un tío especial, muy simpático y muy buena gente. De mi quinta, 57 años, se murió antes de tiempo. Dios quiere a los buenos con Él. La Misa fue en Caná, ya que era muy amigo de don Jesús. Había sido su confesor desde el año 1995. ¡Cuántas veces se habrá confesado con él! Lo conocía muy bien y nos contó muchas cosas muy bonitas que había hecho. Era una de esas personas que querían a los demás, que se daba, que se entregaba por los otros. Fue uno de los mejores ejemplos de lo que hay que hacer en esta vida: amar a los demás como el Señor nos enseñó. Y lo llevó hasta el extremo.

Y ese amar a los demás lo hacía sin grandes peroratas, sino estando con ellos, siendo muy simpático, teniendo las palabras justas y oportunas en cada momento. Sin postureo alguno, siendo franco y veraz. Su alegría era desbordante, En eso se resume el ejemplo que nos dio a todos: amar y alegría. Eso es lo que debemos copiarle los días que estemos sin él.

05 mayo 2021

suben las estimaciones de déficit público

Gastaremos lo que no tenemos a la espera de que nos ayuden…

El Gobierno eleva el déficit público previsto para 2021 hasta el 8,4%

Prevé que se reduzca hasta el 5% del PIB en 2022, al 4% en 2023 y al 3,2% en 2024. No tiene en cuenta en esta senda de consolidación el impacto de las reformas estructurales que tienen que hacer para cumplir con Bruselas

El Gobierno ha actualizado al alza su previsión de déficit público hasta el 8,4% del PIB en 2021, siete décimas más de lo que había pronosticado en su Plan Presupuestario de 2021, debido al menor crecimiento económico esperado para este ejercicio, según ha anunciado la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, durante la presentación del Programa de Estabilidad este viernes.

Si se tiene en cuenta que el Ejecutivo asume ahora un crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) del 6,5% para 2021, un desfase presupuestario equivalente al 8,4% del PIB supone una diferencia entre gastos e ingresos de unos 100.340 millones de euros. Este pronóstico parte de un escenario inercial, es decir, no tiene en cuenta las reformas estructurales que va a emprender el país para cumplir con Bruselas.

En este escenario el Gobierno sí ha asumido una prórroga de los ERTE a lo largo de 2021, pese a que la nueva extensión a partir del 31 de mayo tiene que negociarse.

La senda de consolidación de déficit para el próximo trienio será la siguiente: el déficit bajará al 5% del PIB en 2022, al 4% en 2023 y al 3,2% en 2024. Esto supone que todavía dentro de tres años, el nivel de déficit público seguirá por encima del déficit excesivo que marca el Pacto de Estabilidad y Crecimiento de la Unión Europea. (límite del 3%).

"Aunque las reglas fiscales están suspendidas en el año 2020 y 2021, hemos pedido que sigan suspendidas en 2022, pero demostramos que la responsabilidad fiscal se mantiene intacta", ha defendido Montero en rueda de prensa.

Respecto a la deuda pública, la ministra prevé que se sitúe en el 119,5% del PIB en 2020, por encima de su última previsión (117,4% del PIB) y que vaya bajando hasta situarse en 2024 en el 112,1% del PIB.

Actualización de los últimos pronósticos de déficit y deuda

El Gobierno había previsto en su Plan Presupuestario de 2021 que el déficit público de este año se recortara hasta el 7,7% del PIBrespecto al 11% que registró a cierre del año pasado, teniendo en cuenta el impacto de la Sareb. En ese plan no incluyeron previsiones para el periodo 2022-2024 debido a la alta incertidumbre.

Por administraciones, habían pronosticado un desfase presupuestario del 2,4% para la Administración Central; del 2,2% para las Comunidades Autónomas; del 0,1% para las Entidades Locales (ayuntamientos); y del 3% para la Seguridad Social.

En la actualización presentada este viernes, la Administración Central asume casi todo el déficit (6,3%), las Comunidades Autónomas tendrán un déficit del 0,7% -seis décimas superior-, las corporaciones locales del 0% y la Seguridad Social, del 1,5%. La ministra ha garantizado que las transferencias del Estado a la Seguridad Social se mantendrán durante todo el escenario.

Menor crecimiento del PIB

En el plan Presupuestario el Gobierno no había tenido en cuenta que el PIB crecería menos de lo inicialmente previsto ni tampoco que tendrían que aplicar medidas de protección de rentas, como la extensión de los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE), la prestación extraordinaria por cese de actividad de los autónomos, o el fondo de 11.000 millones para dar ayudas a empresas.

Estas medidas de gasto suponen que el déficit se desviará más de lo previsto, además de que la ratio de déficit sobre PIB aumenta en tanto que el PIB es menor de lo estimado (efecto denominador).

La actualización del déficit público para 2021, por parte del Ministerio de Hacienda, se ha producido días después de que la ministra de Economía, Nadia Calviñoactualizara a la baja su previsión de crecimiento hasta el 6,5%.

Y lo malo no es que este año tendremos un -8,4% de déficit, lo malo es que los próximos años se corregirá al alza esas expectativas basadas en que todos vamos a salir a comprar lo que ni se sabe y vamos a pagar unos impuestos imposibles… ¿Mentiras? Como siempre…Demasiados años acumulando déficits. Hay dinero para lo que sea, cuando es una enorme falacia… Estamos tiesos.

Abrazos,

PD1: Cuando sea mayor, quiero ser un niño. Vivamos la vida con sencillez, alegría y espontaneidad… Descompliquemonos y seamos sinceros con nosotros mismos.