16 febrero 2021

inflación, reflación, deflación

 

Estas son las expectativas de inflación para los próximos 5 años que tiene el mercado:



Y si metemos a Europa, estas son:



Algo más bajas, pero subiendo… No puede salir gratis darle a la máquina de imprimir a lo bestia y que nada pase…

Se acaba la época de tener rendimientos de bonos baratos. Mira a EEUU:



Y a 30 años, se supera el 2% que hacía mucho que se había perdido:



Y los bonos de alto riesgo son comprados como si fueran de mejor riesgo ante la escasez de rendimiento…



La subida de la inflación está viniendo por la subida de los costes laborales unitarios, no por una pérdida de credibilidad del sistema:



¿Entraremos en deflación? No lo sé, pero así estamos:



Abrazos

PD1: Va a empezar la Cuaresma. Una ideas del Papa Francisco para que fortalezcamos la fe, por la caridad:

1. Saludar. (siempre y en todo lugar)

2. Dar las gracias (aunque no "debas" hacerlo).

3. Recordarle a los demás cuanto los amas.

4. Saludar con alegría a esas personas que ves a diario.

5. Escuchar la historia del otro, sin prejuicios, con amor.

6. Detenerte para ayudar. Estar atento a quien te necesita.

7. Levantarle los ánimos a alguien.

8. Celebrar las cualidades o éxitos de otro.

9. Seleccionar lo que no usas y regalarlo a quien lo necesita.

10. Ayudar cuando se necesite para que otro descanse.

11. Corregir con amor, no callar por miedo.

12. Tener buenos detalles con los que están cerca de ti.

13. Limpiar lo que uso en casa.

14. Ayudar a los demás a superar obstáculos.

15. Llamar por teléfono a tus padres, si tienes la fortuna de tenerlos.

15 febrero 2021

las cosas que hoy son impensables, mañana puede que no

Vivimos en un tiempo muy cambiante, donde las decisiones cambian en función de intereses o realidades económicas…

Imposible sólo hasta mañana

La sociedad europea actual adolece de una falta de compromiso hacia la palabra dada y los acuerdos alcanzados entre las partes. Esto lleva a que los acuerdos, o incluso las normas, se pongan en cuestión por los motivos más diversos.

En la última semana ha sido motivo de debate la solicitud de condonación de la deuda pública en manos del BCE, petición realizada por relevantes figuras de los dos partidos que componen el Gobierno español. Como no podía ser de otra manera, enseguida han salido voces desde el propio BCE (Lagarde y De Guindos), desde el mismo Gobierno (la ministra Nadia Calviño) y un largo ramillete de economistas argumentando que dicha medida iría contra los tratados europeos y contra las normas de funcionamiento del BCE. Lamentablemente, la experiencia de los últimos años indica que, aunque los tratados sean claros al respecto, siempre se puede encontrar la forma de sortear la norma y lograr el fin buscado, aunque mate el espíritu de los tratados.

Actualmente la cantidad de deuda pública española en manos del BCE asciende a casi 300 mil millones de euros, o un 25% del total de la deuda española. Con los programas de compras de bonos anunciados, esta cantidad se incrementará en casi otros 100 mil millones de euros durante este ejercicio. El BCE previsiblemente añadirá a su balance un volumen de bonos equivalente a todo el déficit público español estimado en este ejercicio.

Si se hace un poco de historia de las actuaciones del BCE y de las autoridades de la Eurozona es fácil comprobar como los tratados y las normas de funcionamiento del BCE han sido adaptadas en la práctica, aunque dichas decisiones evidentemente han ido contra el espíritu de las normas. Algunos casos concretos.

Criterios de convergencia. Los límites máximos de déficit y deuda del 3% y 60% sobre el PIB respectivamente, son sólo un vago recuerdo de lo que en el momento de la creación del euro se consideraban límites máximos que no deberían ser traspasados por ningún país. El incumplimiento de los mismos supondría la aplicación de sanciones al país en cuestión. Tras veinte años de existencia del euro y, a pesar de los incontables incumplimientos, ningún país ha recibido nunca una sanción por dichos incumplimientos. Nadie considera que aquellas normas, antes consideradas ineludibles, se vayan a aplicar a partir de ahora.

El BCE tiene prohibido financiar a los Estados. Como el BCE no podía adquirir bonos de los distintos Estados miembros del euro, se llegó a la "solución imaginativa" de considerar que siempre que se adquiriera una cantidad de bonos de cada país equivalente a la participación de dicho país en el capital del BCE (clave de capital), no se consideraría financiación a los Estados. Con esta esta solución tan imaginativa, España ha conseguido que el BCE haya acabado adquiriendo y manteniendo en su balance 300 mil millones de euros en bonos del Tesoro español. Eso sí, como sólo suponen el 12% de las compras de bonos del BCE, no se considera financiación del Estado español. El sentido común dice otra cosa.

Tipos de interés negativosLa RAE define tipo de interés como "retribución por el uso de una unidad de capital durante un período de tiempo". Es difícil entender que la retribución por el uso de algo pueda ser negativa. El hecho de llevar ya siete años con tipos de interés negativo no implica que deje de ser una aberración económica cuyas perversas consecuencias están por ver. Algo que era inimaginable, recibir intereses por pedir prestado, se ha convertido en normalidad.

Condonación de deuda en el balance del BCE. Aunque sean unánimes las voces oficiales recalcando la imposibilidad de esta opción, el hecho es que parece una quimera que el BCE pueda reducir en algún momento el volumen de bonos que posee de la mayoría de los países de la Eurozona. El volumen de bonos en el balance del BCE no va a disminuir. El BCE irá reinvirtiendo en bonos de cada Estado según le venzan los que ahora mantiene en su balance. Además, ahora en la mayoría de los casos con tipos negativos, que en la práctica equivale a tener bonos perpetuos y a tipo cero o cercano a cero.

Con la reinversión permanente de los bonos a su vencimiento en nuevos bonos con tipos de interés cero o negativo se consigue el mismo efecto que convirtiendo los bonos en perpetuos y sin intereses. En la práctica equivale a una condonación de la deuda, pero se evita que se incumpla la literalidad de las normas y los tratados.

Hoy en día es difícil imaginar que los distintos países de la eurozona vayan a pagar sus deudas al BCE. Simplemente se refinanciarán y, a ser posible, a tipos de interés cero o negativos.

El incumplimiento reiterado de la palabra dada y del espíritu de las normas y los tratados empuja a pensar que esta vez tampoco será diferente.

Abrazos,

PD1: El retiro me ha dejado agotado. Ha sido muy bueno y he tenido mucho tiempo de hablar con Dios, de escucharle. En el run run diario, en los ratos de oración, le voy contando mis cosas, que Él ya sabe, y muchas veces no escucho sus recomendaciones… Voy con demasiada prisa. He concluido que tengo que contarle menos de lo mío y escucharle +, ver qué me quiere decir, ver qué me pide…

11 febrero 2021

los planes de China para su mercado laboral

Ya sabes que China planifica todo, y lo hace con mucho tiempo. Interesante estudio de lo que quieren hacer los próximos 10 años:

Los planes de China para transformar su mercado laboral en 2030: ¿qué hará España?

EDUCACIÓN CONTINUA Y RECUALIFICACIÓN

Un nuevo informe de la consultoría McKinsey traza una línea de ruta para dar respuesta a los grandes problemas que traerá consigo la automatización del empleo

Hasta 220 millones de trabajadores de China, lo que viene siendo el 30% de su fuerza laboral, van a necesitar recualificarse y cambiar de ocupación para el año 2030. Esta es una de las grandes conclusiones que se extrae del nuevo informe de la consultoría global McKinsey presentado a finales del mes de enero sobre el impacto que tendrá la automatización del trabajo y la digitalización de la economía en el país asiático, sin duda una de las grandes superpotencias que ejercerá de punta de lanza de la transformación en el mercado laboral hacia una economía posindustrial basada en un sistema de educación continua que permita recualificar a sus trabajadores para acceder a los nuevos puestos que nacerán con motivo de esta transición.

Los investigadores de McKinsey pronostican que a la desaparición de empleos también le seguirá la creación de muchos otros: la demanda de técnicos en innovación y desarrollo podría aumentar un 46%, seguido de profesionales cualificados (un 28%), personal en el sector servicios (un 23%), trabajadores manufactureros (un 27%) y empleados en la construcción y el sector agrícola (un 28%). A la hora de hablar de habilidades profesionales, las más físicas y manuales podrían caer en torno a un 18% mientras que las más puramente tecnológicas podrían llegar a crecer un 51%. También vivirá una expansión la demanda de competencias más emocionales, como el trabajo en equipo y la empatía, las cuales podrán crecer entre un 18 y un 51%, fundamentales en el sector servicios y a nivel interno de las organizaciones para cumplir objetivos.

"Creemos que el sector privado, no el Estado, tendrá que ser el impulsor de este cambio educativo a través de la inversión en innovación"

¿Cómo han de abordarse todos estos cambios tan sustanciales? "Las políticas públicas, los líderes empresariales y las personas en general deben centrarse en dos frentes", explica Jonathan Woetzel, director del McKinsey Global Institute (MGI) en declaraciones exclusivas a El Confidencial. "El primero consiste en mantener y ampliar los beneficios obtenidos a raíz del crecimiento continuo de la economía y la productividad a partir del dinamismo empresarial, la inversión económica en el sector tecnológico y de la innovación, así como enfocarse en el crecimiento del empleo y crear oportunidades. El segundo trata de abordar los desafíos a los que se enfrentarán las personas y trabajadores, especialmente los que se vean más afectados por esta transición". Es precisamente aquí donde entra el papel de la eduación.

Woetzel subraya que las empresas privadas deben tener la iniciativa para promover este gran sistema educativo que dará formación no solo a los niños, jóvenes y adultos, sino también a los trabajadores que se verán obligados a abandonar sus puestos de trabajo. "Creemos que el sector privado, no el Estado, tendrá que ser el impulsor de este cambio educativo a través de la inversión en innovación", recalca.

Los frentes de China y Europa

Uno de los grandes problemas para China a la hora de implementar esta serie de cambios es que ya viene experimentando una transformación demográfica. En primer lugar, el envejecimiento de la población, que se espera que aumente a medida que vaya avanzando la década, y en segundo lugar la emigración del entorno rural al urbano. Estos migrantes podrían llegar a 331 millones en 2030, según McKinsey. La dificultad añadida es que la mayoría de ellos terminan en empleos mal pagados y poco cualificados, por lo que resultará mucho más difícil formarlos en esta serie de nuevas habilidades sin dejar a nadie atrás.

La población europea en edad de trabajar bajará en 13,5 M de personas en 2030, mientras que 53 M de empleos podrían ser automatizados

Algo parecido sucede en Europa que, además, es uno de los continentes más afectados por la crisis sanitaria, y por ello también quedará resentida su economía una vez esta termine. "Nuestra investigación muestra el gran impacto que ha tenido el coronavirus en los mercados laborales europeos", reconoce Woetzel. "Pueden pasar años hasta que el empleo vuelva a niveles previos a la crisis. Pero no solo la pandemia será lo único que afectará al futuro del trabajo en el continente. También la automatización requerirá que todos los trabajadores adquieran nuevas habilidades, independientemente de si necesitan o no cambiar de ocupación. Si bien algunos podrán encontrar empleos similares, es posible que 21 millones tengan que cambiar de sector".

"Europa puede sufrir una escasez de trabajos cualificados para cuando la pandemia acabe a pesar de la automatización", prosigue el director de la consultoría. "Una razón es la disminución de la oferta de la mano de obra: la población europea en edad de trabajar probablemente se verá reducida en 13,5 millones de personas por el envejecimiento. El 22% de las actividades laborales actuales, equivalente a 53 millones de trabajos, podrían ser automatizadas en 2030. Afortunadamente, una gran parte de estas pérdidas de empleados podría compensarse con el crecimiento en sectores como la innovación tecnológica y la educación".

¿Y en España?

Si extrapolamos las predicciones, análisis y propuestas de McKinsey a España, es evidente que partimos de una situación muy desfavorable respecto a las potencias europeas vecinas. Nuestro país va a ser uno de los que más van a salir perjudicados económicamente de la pandemia, sumado al hecho de que antes de ella el mercado laboral estaba caracterizado por una alta rotación y precariedad. Un informe reciente de Intermón Oxfam predice que cerca de 5,1 millones de personas en España podrían entrar dentro del umbral de pobreza severa después de la crisis sanitaria, muchos a causa del desempleo generado por el cese de actividad o el cierre de los negocios. Mientras tanto, los más ricos ya recuperaron sus pérdidas causadas por la pandemia y continúan adquiriendo más capital. Por ello, la desigualdad es y continuará siendo uno de los grandes problemas de nuestro país, y esto evidentemente afectará muy negativamente a toda esta transformación en el mercado laboral que ya está en marcha.

"Cuanto más robustas sean las instituciones, más se podrá amortiguar el impacto para encontrar nuevas oportunidades y no dejar a nadie atrás"

"El impacto de la transformación tecnológica no es directo, está mediado por cómo son las sociedades, el papel que realizan los agentes sociales, la negociación colectiva...", explica a este diario Carlos Gutiérrez, secretario de Juventud y Nuevas Realidades del Trabajo del sindicato Comisiones Obreras (CCOO). "Cuanto más robustas sean las instituciones, tanto privadas como públicas, más se podrá amortiguar ese impacto con la aparición de otras oportunidades laborales y la intención de no dejar a nadie atrás. Ya lo hemos visto en Japón o Alemania, dos de las potencias del mundo que más han avanzado en torno a estos procesos y que no han registrado índices de desempleo masivos, sino que ha habido un cambio en la composición de estos trabajos y han sabido adaptarse de manera armoniosa a los cambios".

Gutiérrez repara en los "graves problemas estructurales" que tiene nuestro mercado de trabajo, "con una altísima rotación que desincentiva a las personas a adquirir formación y así encontrar la estabilidad laboral y salir de la precariedad". Para él, el peor escenario posible es que "hubiera un gran colectivo que no se sintiera incluido en esta transformación", de ahí que haga falta por parte de las instituciones, agentes sociales y empresas privadas "hacer un esfuerzo para evitar que la transición deje atrás a los trabajadores más afectados por el cambio".

El sentido de lo colectivo

Mirándolo desde el lado positivo, la tecnología no tiene por qué venir a reemplazar la mano de obra humana, sino solo sustituir ciertas tareas repetitivas dentro de los procesos productivos. Y esto, a su vez, conllevará un importante salto en los niveles de productividad, ya que las empresas serán más eficientes y, por tanto, aumentarán la calidad de sus servicios así como la rentabilidad que obtienen por ellos. "Es algo que no viene desglosado en los datos de este tipo de informes, pero se prevé un aumento notable de la productividad con esta transformación", asevera el secretario. "Lo que habría que hacer sería reflexionar sobre cómo se pueden repartir esos incrementos de beneficios, ya sea para acometer mejoras salariales o reducciones de jornadas".

"No existen salidas individuales, o avanzamos todos o va a ser muy difícil avanzar"

Y luego, obviamente, está el tema de los impuestos. ¿Llegaremos a un escenario en el que las máquinas tengan que pagar un tributo por su actividad? Se trata de un largo y espinoso debate que aún está muy en el aire, pero lo que sí que está claro es que para no dejar a nadie atrás e invertir en programas de formación para la recualificación de los profesionales hará falta una recaudación tributaria potente. Además, es uno de los temas que más fervor ha despertado estos últimos días en las redes sociales a raíz de la evasión fiscal a Andorra que llevan a cabo muchas estrellas de YouTube.

"No existen salidas individuales, o avanzamos todos o va a ser muy difícil avanzar", defiende Gutiérrez. "Estamos llegando a unos términos de individualismo que no son nada buenos para la sociedad", afirma, en alusión al caso de los 'youtubers'. "Por supuesto que nuestro sistema fiscal tiene grandes problemas, España debería avanzar en su reforma, pero creo que si persiste el individualismo capitalista en el que nos encontramos no llegaremos a nada como sociedad. Hay que profundizar en el sentido de lo colectivo, que por cierto está muy extendido en las sociedades asiáticas, pues no saldremos adelante si no colaboramos todos. Y para ello, hay que hacer una labor pedagógica para educar en el valor de la solidaridad y que todo el mundo contribuya dentro de sus posibilidades para sostener las prestaciones públicas y una serie de medidas para combatir la desigualdad, como viene a ser la renta mínima".

Precisamente, ese individualismo es el que conduce a que tengan más poder e influencia las opciones políticas populistas y más radicales en cuanto a ideología, como reconoce el secretario. Pues como se intuye, no podremos llevar a cabo estas transformaciones en nuestro modelo productivo si existe una fuerte desconfianza en las instituciones. En casos extremos, podríamos caer en el riesgo de devenir en una sociedad más totalitaria. "Presiento que hay una cierta complacencia entre determinados sectores de la población a que los sistemas se conviertan en más autoritarios, como si hiciera falta la figura de ese 'cirujano de hierro' que ponga orden", concluye Gutiérrez. "En estos momentos de cambios tan profundos y drásticos, urge una reforma de las instituciones para dar respuesta a los problemas y aportar seguridad y certidumbre a las personas".

Abrazos,

PD1: Esta noche entro en mi retiro espiritual. Silencio, muchas meditaciones y sacar buenos propósitos de cambio. Rezaré por todos vosotros…, y por los más necesitados que está dejando la pandemia.

10 febrero 2021

esas creencias simplonas de que todo se arregla de manera sencilla...

¡Que nos perdonen la deuda y volvemos a empezar! ¡Que siga imprimiendo dinerito nuevo el BCE! Todo lo que ha pasado desde el 2008 con las patadas delante de los bancos centrales, implica una sensación de que no se debe nada, que se puede crear dinero de la nada… No sé por qué cojones he estudiado Economía…

¿Saldría gratis la condonación de deuda pública por el BCE?

Antonio Carrascosa

La semana pasada se publicó un manifiesto en favor de una cancelación parcial de la deuda pública emitida por los Estados miembro de la zona euro en manos del BCE “a cambio de que los países afronten inversiones equivalentes en la reconstrucción ecológica y social”. Vamos a ver cómo una decisión económica con un objetivo muy loable podría ser negativa a medio y largo plazo.

Primero, ¿esta cancelación genera un crecimiento neto de recursos para los Estados miembro? Si lo que se hace es cancelar directamente la deuda, contablemente se genera una pérdida para el BCE (y el Eurosistema). El restablecimiento patrimonial exigiría una aportación de capital de los accionistas del BCE, que son justo los Estados miembro (a través de los bancos centrales del Eurosistema). Por tanto, el efecto neto sería nulo. Si el BCE pudiera funcionar con patrimonio neto negativo (dudoso en vista del artículo 28 del Protocolo del Tratado de Funcionamiento de la UE sobre los Estatutos del Sistema Europeo de Bancos Centrales y del BCE), podría optarse por un restablecimiento patrimonial gradual. Esto podría conseguirse a través del no reparto de beneficios de la actividad del BCE (2.366 millones de euros en 2019) hasta compensar dicho patrimonio neto negativo. En este caso, lo que se estaría produciendo es una transferencia intergeneracional de renta; es decir, estaríamos transfiriendo la carga de la deuda a nuestro hijos y nietos (eso sí, a un tipo de interés equivalente al de financiación del BCE).

Otra alternativa para llevar a cabo esta cancelación es sustituir la deuda actual por una deuda perpetua a tipo de interés cero. En este caso, se registraría una pérdida para el BCE por la diferencia de valor entre los instrumentos intercambiados. Por tanto, la transferencia intergeneracional de renta mencionada también se registraría. Esta alternativa tiene un problema adicional: si el Tribunal Constitucional alemán ha cuestionado, en su sentencia sobre el PSPP (Public Sector Purchase Program) del BCE, la reinversión por éste de los fondos obtenidos al vencimiento de unos bonos en otros bonos públicos y el mantenimiento de los bonos públicos adquiridos hasta su vencimiento, ¿qué va a decir de la adquisición de una deuda perpetua?

Segundo, ¿esta cancelación es viable políticamente? Para que no haya transferencias de renta entre los Estados miembro, la cancelación debería afectar a todos los países en función de su participación en el capital del BCE (las denominadas capital keys). ¿Es mínimamente realista pensar que todos los países de la zona euro van a aceptar dicha cancelación? Es claro que no. Incluso esa propuesta puede incrementar la oposición en algunos países europeos a la política monetaria super expansiva que ha mantenido el BCE desde el comienzo de la pandemia con el llamado PEPP (Pandemic Emergency Purchase Program). La política monetaria del BCE ha supuesto que los tipos de interés reales que pagan los gobiernos europeos sean negativos, incluso los países más afectados por la pandemia y con unos niveles de deuda relativos mayores (por ejemplo, España). ¿Qué sentido tiene generar dudas que pueden acabar afectando negativamente a la política monetaria, que ha sido esencial para reducir extraordinariamente el impacto de la pandemia? Recordemos que estamos lejos de la Unión fiscal.

Tercero, ¿puede tener esta cancelación efectos negativos sobre la financiación futura de los Estados miembro? Hay que recordar que los emisores de la deuda son los gobiernos de los Estados miembro y el inversor es el BCE. Esto quiere decir que la iniciativa de la reestructuración de la deuda debe partir de los deudores, es decir de los Estados miembro. Una petición de reestructuración debería estar justificada, lo que supone reconocer dificultades en el pago de la deuda. ¿Se imaginan a los gobiernos de Alemania o de Países Bajos argumentando en ese sentido? Habría que tener muy en cuenta todo tipo de reacciones negativas de los mercados: posibilidad de disparar las cláusulas de cross default en algunos contratos, reacción de las agencias de ráting (¿default selectivo?) o efectos sobre los CDS (credit default sawps). En todo caso, los inversores probablemente aumentarían su desconfianza sobre la deuda pública, especialmente de los países más “vulnerables” (considerando sus cuentas públicas). Esto podría suponer un incremento del coste de la deuda que estos países tienen que emitir en el futuro próximo.

Deterioro de la credibilidad

Cuarto, ¿afectaría esta condonación a la credibilidad del BCE? Creo que sí. Con independencia de que esta medida, en mi opinión, contraviene la interpretación realizada por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea sobre la prohibición de financiación monetaria establecida en el Tratado de la UE (lo que impide al Consejo de Gobierno “proponer voluntariamente” dicha condonación), el resultado es que la credibilidad del BCE, uno de los grandes activos de la integración europea, disminuiría significativamente, lo que podría afectar, a medio y largo plazo, a su objetivo fundacional básico (mantenimiento de la estabilidad de precios) y podría, como ya hemos visto anteriormente, afectar negativamente a la capacidad y coste de financiación de algunos Estados miembro, muy dependientes últimamente de la credibilidad de la política monetaria del BCE.

Quinto, ¿hay que considerar el riesgo moral en esta propuesta? Claramente, sí. Si algunos Estados miembro ven reducida su deuda actual con mucha facilidad, ¿cómo garantizar que esta condonación no va a repetirse? ¿cómo evitar incentivos perversos en la gestión presupuestaria de los Estados miembro (algo muy comentado, por ejemplo, por el Tribunal Constitucional alemán)? En un trabajo de Pierre Pâris y Charles Wyplosz (“The PADRE plan: Politically Acceptable Debt Restructuring in the Eurozone”) de 2014, los autores propusieron alguna medida para mitigar dicho riesgo moral. Por ejemplo, el crecimiento de la deuda de un Estado debería suponer la sustitución de dicha deuda perpetua a tipo de interés cero por una deuda en condiciones de mercado. Asimismo, plantearon que todos los países que votaran a favor de la relajación de dicha medida, en casos concretos, deberían asumir las pérdidas que supusiera al BCE. Finalmente, se mostraban partidarios del contenido (“austero”) del Tratado de Estabilidad, Coordinación y Gobernanza en la Unión Monetaria (que entró en vigor el 1 de enero de 2013). ¿Apoyarían los firmantes del manifiesto medidas similares para evitar la indisciplina fiscal que podría generarse?

La política monetaria europea ha sido muy beneficiosa en estos tiempos de pandemia, siendo los tipos de interés históricamente bajos. La política fiscal de los Estados miembro ha reaccionado también muy positivamente, aumentando lógicamente el déficit público y la deuda pública. Consolidemos lo que tenemos en política monetaria, progresemos en unión fiscal y no busquemos atajos que, al final, tiene que pagar alguien.

Y sí, me sigue gustando muchísimo un anuncio por la radio que dice que la economía es muy simple: si ganas 5 y te gastas 3, ahorras 2, eso es la economía… Así de simple.

Abrazos

PD1: Me encanta ser la “sal de la Tierra”, como nos pidió el Señor. Tenemos un objetivo fijado, somos sus ayudantes, no podemos quedarnos quietos… Ayer el evangelio fue muy clarito: si no amas, por muchos rezos que hagas, no sirve de nada, no eres un cristiano sin amor. Los cristianos somos los que seguimos a Cristo. Y seguirle es amar a los demás. Esta es nuestra tarea, no hincharnos a rezar, sino amar a los otros y ser la sal que sala y la alegría desbordante de ir contando este tipo de vida…

09 febrero 2021

esta es la realidad...

Nos gustará más o menos… Nos gusta darle patadas adelante a la economía, ya que es como ponernos una venda en los ojos para no hacer lo impepinable. Pero es solo eso: ganar tiempo…

Realidad Anestesiada

Para evitar que el daño económico causado por la crisis sanitaria se convierta en estructural es fundamental ayudar a las empresas para que puedan superar esta grave situación y sean capaces de mantener el mayor número de puestos de trabajo posibles. Así lo han entendido todos los gobiernos de los países occidentales adoptando un conjunto de medidas:

- facilidades de financiación (en España vía avales del ICO),

- flexibilización de los ajustes laborales temporales (Expedientes de Regulación Temporal de Empleo - ERTEs en España),

moratoria en el pago de préstamos,

moratoria de la obligación de presentar concurso de acreedores por deterioro significativo de los recursos propios de la empresa,

reducciones de impuestos (desgraciadamente no en España).

Se trata de conseguir que un problema coyuntural de liquidez en las empresas no se convierta en un problema de solvencia. Según transcurren los meses, la línea que separa iliquidez de insolvencia se hace cada vez más fina. La empresa que cierra no vuelve a abrir, dejando como resultado a todos sus empleados fuera del mercado laboral. Cerca del 60% del empleo en España corresponde a empresas con menos de 50 trabajadores. Evidentemente, estas compañías son las más vulnerables.

Desafortunadamente, la vuelta a una cierta normalidad económica tardará más de lo previsto hace escasos meses. Esta prolongación de la situación de deterioro económico en muchos sectores hace casi inevitable que las medidas actualmente en vigor necesariamente se tengan que prorrogar si no se quiere caer en una espiral de quiebras, despidos y deterioro económico generalizado.

La suspensión temporal de la obligación de presentar concurso de acreedores (suspensión de pagos) ha evitado una oleada de quiebras que habría intensificado la recesión, al afectar al empleo, a los balances bancarios, reduciendo el crédito disponible y disminuyendo la demanda. De hecho, a pesar de la debacle económica del pasado año, las insolvencias cayeron en toda Europa en la primera mitad de 2020, disminuyendo en España un 23%.

El próximo 14 de marzo vence la moratoria del deber de presentar concurso para las empresas cuyos recursos propios están por debajo de los límites legales establecidos. Previsiblemente se ampliará el plazo, aunque dicha medida sólo retrasará la quiebra en muchos casos. Cuando estas moratorias sobre la obligación de solicitar concurso de acreedores se levanten, en España y en el resto de países europeos, inevitablemente se producirá una oleada de quiebras.

Los préstamos ICO, para aquellas empresas que hayan logrado acceder a ellos, han servido para solucionar un problema de iliquidez, pero no soluciona los problemas de solvencia en un escenario de parón económico como el actual. De hecho, muchas empresas tendrán que solicitar concurso de acreedores si se ven obligadas a devolverlos.

La percepción de la situación económica actual no refleja la cruda realidad subyacente. Las medidas como préstamos ICO, ERTEs y moratoria en la devolución de créditos o posibilidad de no presentar concurso de acreedores han ayudado a postergar el problema en espera de una recuperación económica que de momento no llega.

De momento las ayudas europeas y la contundente compra de bonos del Estado por parte del BCE facilitan la financiación de estas ayudas. Esta situación no será eterna.

Abrazos,

PD1: Tengo que salir de la rutina. Pasan los días y son todos iguales. Llevo semanas haciendo lo mismo. Cuando estoy en Misa por la tarde siempre pienso: ni un día más. Tengo que hacer algo para que cada día sea distinto y no rezar siempre por lo mismo. Necesito hacerme listas de intenciones, tengo que prepararme mejor mis rezos diarios, ya que estoy enrutinado…