20 marzo 2018

¿se repetirá la historia?


Esto va de ciclos que se repiten, aunque los banqueros centrales los intenten evitar…


El ajuste se debe dar…, y puede ser así:

La confianza de los consumidores de EEUU está en todo lo alto, alentando compras con crédito, gracias a la baja tasa de paro y de la subida de las bolsas que parecía imparable (liderada por las FAANG que ayer se la metieron)… Pero ojo, las recesiones empiezan tras hacer máximo la confianza de los consumidores, como ahora ocurre:
Historically, US consumer confidence has generally started to fall sharply before recessions. The latest reading of the conference board’s consumer confidence survey showed no cause for immediate concern, as it reached a new post crisis high. The exuberance among consumers suggests that we are in the later stage of this economic expansion, but that near term recession risk remains low. Along with recent data showing that the US continues to add jobs, buoyant consumer confidence should remain supportive of the US economy and equities.

La próxima recesión llegará antes de 2020: ¿cómo y por qué ocurrirá?

Comienzan a surgir voces que advierten del riesgo de una inminente crisis mundial. La intensidad y el momento dependerán del tipo de recesión: de tipos de interés, de crédito o de inflación

En junio de 2006 la Reserva Federal realizó su última subida de tipos antes de la gran recesión que se inició dos años más tarde. En ese momento la entidad anticipaba una ligera desaceleración de la economía, pero como la inflación estaba presionando, se vio obligada a seguir apretando el cinturón monetario. En ese momento muy pocos comprendían que la economía estadounidense y del resto de países desarrollados se encaminaba hacia la crisis más grave en casi un siglo.
Ahora, diez años después, la economía estadounidense ha vuelto a superar su nivel de equilibrio, está en pleno empleo y acumula ya 32 trimestres consecutivos de expansión, uno de los ciclos de crecimiento más largos de su historia. La gran duda que surge ahora es, ¿cuándo vendrá la próxima recesión? ¿Serán capaces los economistas de detectar los signos de una nueva crisis antes de que estalle? Para MdF Family Partners, firma especializada en asesorar a grandes patrimonios familiares, la siguiente recesión ocurrirá antes del fin de 2020.
En el último año, todas las sorpresas que ha dado el crecimiento económico han sido al alza. Europa y EEUU viven su mejor momento desde la burbuja. El PIB avanza a tasas elevadas, el mercado laboral se aproxima a los niveles de pleno empleo y además, se ha conseguido en un entorno de baja inflación y crecimiento extendido por todo el mundo. Sin embargo, existen desequilibrios que pueden alterar el escenario actual, explica MdF, firma creada por el exministro José María Michavila y Daniel de Fernando.
Para la firma de asesoramiento, el ciclo económico se está agotando y un indicador es el más representativo: el ‘output gap’ (brecha de producción). “A pesar de que existen excepciones, el diferencial de producción es negativo en muchas economías y próximo a cero globalmente”, explica MdF. Esto significa que las principales economías desarrolladas están creciendo por encima de su equilibrio, un escenario que es insostenible durante mucho tiempo. Este crecimiento se produce en un escenario sin inflación, lo que resulta una anomalía en función a lo que suele ocurrir, ya que lo normal es que a medida que los factores de producción ociosos se ponen a funcionar, se generan presiones inflacionistas.
Las principales economías desarrolladas están creciendo por encima de su equilibrio, un escenario que es insostenible durante mucho tiempo
Para MdF, esta situación de crecimiento sin inflación es solo un espejismo y se acabará en los próximos años. En su opinión, esta fase de expansión de la economía global está viviendo una prórroga inesperada por las políticas fiscales expansivas aprobadas por Donald Trump. Es un crecimiento artificial conseguido en base a deuda que solo servirá para retrasar la próxima recesión y hacerla más profunda.

¿Cuándo llegará la recesión?

La clave para MdF no es si habrá recesión en los tres próximos años, de lo que no tiene ninguna duda, sino cuándo llegará. Y es que en función de cuándo comience la próxima crisis se podrá determinar su profundidad. La firma ha localizado tres ejemplos en la historia económica de EEUU que sería similar a cada una de las tres recesiones posibles.
Si estalla este mismo año, en 2018, se producirá por un fallo de cálculo de los bancos centrales, algo que parece poco probable. Supondría repetir el gran error de la Reserva Federal del año 1937, presidida en ese momento por Marrinen Eccles. En ese momento, el banco central estadounidense decidió endurecer las condiciones monetarias para responder al incremento de la inflación y la caída del paro. El problema es que la entidad actuó demasiado pronto y con mucha intensidad, lo que provocó una recesión.
Para MdF este es el escenario menos probable de todos, ya que los bancos centrales han demostrado en los últimos años que están muy preocupados por evitar una crisis provocada por un endurecimiento repentino de las condiciones de financiación. Por si fuese poco, el Banco Central Europeo(BCE) ya cometió un error similar en el año 2011, cuando subió los tipos en dos ocasiones y provocó una recaída de la economía europea. Es por ese motivo que solo da un 20% de probabilidades a este escenario.
La economía global está muy endeudada, por lo que es vulnerable a episodios de pánico financiero
El segundo sería una recesión en el año 2019 que se produciría como consecuencia de un accidente crediticio. Esto supondría volver a un escenario similar al de 2007. Al igual que ocurrió en ese momento, la economía global está muy endeudada, por lo que es muy vulnerable a episodios de pánico en el mercado. En los últimos meses se han visto los primeros movimientos de tensión con picos de volatilidad que ponen a prueba los nervios de los inversores. Por el momento han sido episodios de unas pocas horas, pero si se prolongan durante varios días, podría generar un escenario de tensión que podría complicarse.
Los bancos centrales apenas tienen margen para seguir actuando, ya que durante la crisis han desplegado toda su batería de estímulos que apenas han comenzado a retirar (el BCE todavía sigue ampliándolos). La consecuencia es que ya quedan pocos instrumentos para combatir una crisis de crédito, lo que podría agravar la situación.
En cualquier caso, los bancos centrales han demostrado su capacidad para apaciguar los momentos de tensión en el mercado. Su política de ‘forward guidance’ (hoja de ruta) ha demostrado que resulta efectiva para calmar a los inversores. Esto permitirá prolongar un año más la fase expansiva, hasta 2020, cuando llegará finalmente la recesión. Este es el escenario más probable, al que MdF otorga un 50% de probabilidades.
La firma de asesoramiento considera que la inflación repuntará con fuerza a partir de la segunda mitad de 2019 como consecuencia del crecimiento por encima del nivel de equilibrio. Para MdF, la inflación no está muerta, simplemente está adormilada, ya que se trata de un indicador que va con retraso respecto al ciclo económico. Solo hace falta que salte una chispa, que pueden ser los salarios, la vivienda u otros activos, para que los agentes económicos empiecen a temer una subida de precios y finalmente se produzca. Supondría volver al escenario de 1965, cuando la Fed creía que le había ganado la batalla a la inflación y simplemente estaba adormecida.
La inflación no está muerta, simplemente está adormilada, ya que se trata de un indicador que va con retraso respecto al ciclo económico
Esto significaría que la Curva de Phillips tampoco estaría muerta. El problema de esta teoría es que solo funciona en el corto plazo y cuando no hay brecha de producción (escenario que empieza a ocurrir ahora). Es precisamente cuando hay escasez de factores productivos ociosos cuando suben los precios de producción. Por ejemplo, si no hay paro, los salarios tienden a subir, porque las empresas que quieran contratar necesitan ‘robar’ los trabajadores a la competencia.
Cuando la inflación empiece a repuntar con fuerza, la Reserva Federal se verá obligada a elevar los tipos de interés, lo que endurecerá las condiciones del mercado y terminará por provocar la siguiente crisis. Este escenario es el más probable para MdF, al que dan un 50% de posibilidades de que ocurra. La profundidad de esa recesión dependerá de la cantidad de desequilibrios macroeconómicos que se hayan acumulado y de las políticas monetarias y fiscales erróneas que se puedan adoptar.
Abrazos,
PD1: La expansión crediticia en EEUU ha seguido imparable. La corrección del crédito en el año 2008 y siguientes, cuando nos caimos del burro al ver tantas deudas, no sirvió de nada…

La empresas andan igual de endeudadas:

PD2: Y la curva de tipos es otra que indica lo mismo:

Cada vez que se aplana hay recesión…
PD3: Se siguen usando unos datos erróneos para ver la salud de la economía USA: la tasa de paro, cuando la realidad es que ha habido muchos millones que se borraron del mercado laboral:

El desempleo iba muy ligado a la evolución del déficit público en EEUU, hasta que se desligó, se tira la casa por la ventana so pretexto de hacer cosas y más cosas:

Y los guiris ya no quieren tantos papelitos estadounidenses. ¿Quién va a comprar lo que tiene aparcado la FED o el BCE?:

China aparcó mucha deuda yanqui so pretexto de las enormes exportaciones que allí hacía. Pero da la sensación que no quiere más…

Y le genera un galopante déficit por cuenta corriente. No fabrica tanto como antes y molan los productos baratos de China y las exquisiteces de los motores alemanes…

La subida de las bolsas se debió en parte a la inmensa liquidez de la FED que soltaba al sistema. Y en parte a la política de tipos bajos que mantuvo hasta hace unos meses:

La gran cuestión ahora, hasta dónde subirán los tipos de interés y cuándo será cuando tengan que dar el freno y marcha atrás…
Ya que depender del ahorro es una quimera. Se lo gastan todo, viven al día:

Y los pagos por intereses del enorme apalancamiento de los hogares hacen mucha pupa:
PD5: “Un fanático es una persona que de ningún modo cambia de opinión y de ningún modo permite que se cambie de tema”, Churchill. Y esto vale para todo, para la política, para el fútbol, para la religión. Ojalá sepamos entender al que tenemos enfrente y no tratar de disuadirle o de malhumorarle. Cada uno tienen derecho a pensar lo que quiere, a decir lo que quiere, mientras no de hiera al otro…

19 marzo 2018

similitudes con otras caidas...

¿Seguiremos la misma pauta de otras veces? La historia se repite, pero ahora los bancos centrales han distorsionado todo… Ojalá no hagamos lo mismo.
Este es un momento en el que hay que estar alerta ante cualquier señal de debilidad en el S&P 500. ¿Por qué? Hay dos precedentes históricos realmente buenos que se ajustan a la pauta actual del mercado. La pauta es la siguiente: las acciones sufren una corrección bastante rápida, se recuperan, pierden los mínimos anteriores y experimentan un desplome abrupto. El período de tiempo desde el máximo del rebote hasta marcar un nuevo mínimo fue de siete días.
Veamos el crash de 1929 para comenzar. El S&P 500 alcanzó su nivel máximo en 31,86 puntos el 16 de septiembre de 1929. Durante los siguientes 14 días, el índice experimentó una corrección del 10,08%. Luego, durante los próximos cuatro días, las acciones se recuperaron un 7,54%. Lo que siguió fue un período de siete días en el que las acciones bajaron, y luego, el 18 de octubre de 1929, el mínimo se rompió y se produjo un descenso abrupto. La caída desde el 8 de octubre de 1929 hasta el 13 de noviembre de 1929 fue un descenso en cascada de 22 días, con las acciones cayendo un 42,68% al 13 de noviembre de 1929.


El crash de 1987 tuvo una experiencia notablemente similar. Las acciones alcanzaron su nivel máximo el 25 de agosto de 1987 y luego iniciaron un descenso del 7.79% en 18 días. Luego, las acciones se recuperaron un 5,65% en los siguientes 10 días, alcanzando un máximo el 5 de octubre de 1987. Durante los siguientes siete días, el mínimo anterior no pudo aguantar y posteriormente vino un declive en cascada. La caída fue del 28.51% durante cuatro días, culminando en un mínimo el 19 de octubre de 1987.

En los últimos 40 días, hemos visto el pico del S&P 500 en 2872.87 el 26 de enero. Las acciones experimentaron una corrección del 10.16% durante nueve días, y luego se recuperaron un 7.96% en los próximos 20 días hasta el viernes 9 de marzo. Ahora estamos en ese período de siete días en el que las acciones deben mantenerse.

Si, durante los próximos siete días, descendemos y perdemos el mínimo de 2581 del 8 de febrero, la historia sugiere que sufriremos una caída en cascada.
Hasta el próximo miércoles, es hora de mantenerse alerta.
Abrazos,
PD1: Dios nos busca y nosotros no le atendemos. Debemos hacerle caso algún día… El encuentro con el Señor nos hace cambiar por completo. Uno que es tocado por Dios, lo es para toda la vida…, con una alegría que otros no entienden. Y esa alegría puede con nuestro egoísmo y comodidad, como dice el Papa:

16 marzo 2018

se han cumplido ya 9 años...

En 2009 empezó la recuperación de las galletas del año anterior. Y esto va de ciclos, ¿o no?
El mercado alcista de acciones en Wall Street, que cumplió 9 años el pasado viernes, está haciéndose viejo y probablemente haya entrado en su fase final. Así como las personas pasan por varias etapas en la vida, también lo hacen los mercados "toro", que son largos períodos de precios de las acciones al alza que duran aproximadamente cinco años en promedio. Pero tenga en cuenta esto: cada fase alcista es distintiva, con recompensas y riesgos únicos para los inversores, aunque tengan planes de pensiones o sean traders intradía.
"Los mercados alcistas nacen del pesimismo, crecen en el escepticismo, maduran en el optimismo y mueren en la euforia", dijo el fallecido Sir John Templeton, el legendario inversores de acciones, que presenta las cuatro etapas de un mercado alcista.
Entonces, ¿en qué etapa está el mercado alcista de Wall Street ahora?
Usando las palabras de Templeton como guía, probablemente hayamos entrado en la etapa de "euforia", pero incluso esta fase final puede durar bastante tiempo, y nadie sabe cuándo podría terminar.
Este es un resumen del ciclo de vida de un mercado alcista:
Etapa 1: pesimismo
Los mercados alcistas comienzan en un estado de extremo pesimismo después de la caída de las bolsas, como la caída del 57% provocada por la crisis financiera de 2008 y el estallido de la burbuja de las puntocom en 2000 que aniquiló la mitad del valor del mercado.
Las personas que se sienten quemadas por el colapso aún se encuentran en un estado de ánimo pesimista. Pero a pesar de toda la angustia, el mercado deja de descontar las malas noticias.
El llamado "dinero inteligente" olfatea un fondo del mercado y comienza a recuperarse. Y se produce un rebote de las acciones.
La mentalidad de los inversores cambia del miedo a más pérdidas a la creencia de que finalmente ha llegado la oportunidad de ganar dinero, según Woody Dorsey, un experto en finanzas del comportamiento y presidente de Market Semiotics.
En esta fase, los inversores dicen: "Oh, está bien, el mercado bajó demasiado", explica Dorsey. "Estamos teniendo una buena recuperación. Eso tiene sentido".
Este período de subidas al principio del mercado alcista, cuando el miedo está en su punto máximo y la codicia está ausente, es un buen momento para que los inversores minoristas hagan caso omiso de sus temores e inviertan, según el inversor multimillonario Warren Buffett.
Etapa 2: Escepticismo
En esta fase, la vacilación, la sospecha y la desconfianza vuelven a los inversores, a pesar de que el mercado ha dejado a un lado el mercado "bajista" y han aparecido buenos indicadores económicos.
Los inversores se preguntan: ¿el rally es real? ¿Hemos tocado el suelo del mercado?
Emergen los temores de una recaída.
Los inversores deben mantener el rumbo y observar y esperar las señales de que el rally permanece intacto.
Etapa 3: Optimismo
Esta es la etapa donde la negatividad da paso al creciente optimismo. Se produce una sensación de aceptación, ya que las personas concluyen que el mercado se ha estabilizado y que es seguro comenzar a invertir de nuevo.
Los temores a una recesión se desvanecen, el desempleo cae en picado y vuelve el crecimiento económico. Las ganancias de las empresas mejoran, proporcionando soporte para las acciones. Y más inversores ponen dinero en el mercado.
Como resultado, el mercado de acciones se convierte en un lugar menos aterrador. Las oscilaciones salvajes comienzan a desvanecerse, como sucedió en 2017 cuando el mercado nunca sufrió una caída del 3% o más. Incluso cuando los precios de las acciones bajan, los inversores lo usan como una oportunidad para comprar acciones y luego suben los precios.
"Tradicionalmente, esta es la fase más larga", dice Briank Belski, estratega jefe de inversiones de BMO Capital Markets. "Se trata de un rebote en la confianza y un rebote en el factor de credibilidad en el arte de invertir".
Este es el momento de comprar y mantener, dicen los expertos.
Etapa 4: Euforia
Aquí es cuando la historia de amor con las acciones se convierte en una atracción fatal.
"Es lo opuesto a un pánico de venta, es una manía compradora", explica Dorsey. 
La "exuberancia irracional" emerge. Los inversores comienzan a pensar que nada puede salir mal y que las acciones nunca volverán a bajar. Los inversores más prudentes comienzan a comprar acciones. Las acciones suben a un ritmo insostenible, y en última instancia, crean una caída importante en el mercado.
 Eso resume bastante bien la etapa final de euforia del mercado alcista.
"De las cuatro etapas, la más importante es la última: la etapa de exuberancia irracional", dice Ed Yardeni, estratega jefe de inversiones de Yardeni Research.
Yardeni dice que el fuerte aumento en los precios de las acciones a principios de enero, que siguió al repunte del 20% del optimismo sobre los recortes de impuestos el año pasado, señaló que el mercado alcista había entrado en su fase final.
Pero, enfatiza, esta última etapa "puede durar un poco más".
Para los inversores, por lo tanto, esta etapa alcista no es un momento para quedarse atrapados en la euforia ya que en algún momento terminará. Eso significa mantenerse disciplinado, asegurarse no tener demasiado de su cartera en acciones y, tal vez, cambiar su cartera a una postura más defensiva mediante la compra de deuda, poseer algo de oro y centrarse en empresas de calidad que aguantarán mejor la próxima recesión.
Pero cuando termine, es probable que los precios de las acciones caigan bastante y entren en un nuevo mercado bajista (caída de al menos 20%).
La venta comienza cuando "la información nueva obliga a las personas a reajustar sus puntos de vista sobre el mercado", explica Jean-Paul Rodrigue, profesor de estudios globales y geografía en la Universidad de Hofstra en Nueva York, quien en el año 2008 mapeó las "etapas principales de una burbuja". "
"Uno nunca sabe qué desencadenará la próxima recesión", dice Rodrigue. "Puede ser un shock, algo sorprendente o un evento muy poderoso".
El problema, agrega Rodrigue, es que nadie sabe el momento del final del mercado alcista.
fuentes: USA Today
El Nasdaq imparable. Las FANG (Facebook, Amazon, Apple, Netflix y Google) tan de moda que nadie las quiere vender… Hubo una corrección en febrero, pero todo sigue igual:

Esto es lo que llevamos en este último mercado alcista:

Con el matiz de la subida de tipos empezada hace meses:

Y siendo conscientes que cuando se produce una subida de tipos, la economía acaba en recesión, al menos eso es lo que ha ocurrido todas las veces:

Aunque puede tardar un poco de tiempo:

El empeño de los bancos centrales de reactivar el PIB inyectando tanto dinero (QE), puede derivar en una nueva crisis:

Que irremediablemente harán bajar el precio de las acciones:

Abrazos,
PD1: ¿Por qué se ve tan claro cuando pones un gráfico?

Nunca lo entendí, nos lo aprendimos de memoria y punto. Si nos lo hubieran razonado así, habría sido mucho más fácil…
PD2: El pasado viernes fue el día de la penitencia que quiso poner el Papa. Esa sensación de alivio, de recuperar la alegría que te deja pasar por el confesionario…
LA ALEGRÍA DE CONFESARSE
(Papa Francisco, Homilía en Santa Marta, 27-feb-18)
"Hace unos días me emocioné cuando un cardenal que confiesa por las tardes aquí en Roma —dos horas de confesionario, cada día— me contó cómo es su actitud: “Cuando veo a una persona que le cuesta decir algo, y se ve que es algo gordo, y yo comprendo enseguida qué es, le digo: Lo he entendido, está bien, ¿qué más?”. Esa actitud abre el corazón y la otra persona se siente en paz y sigue adelante y continúa el diálogo. Y eso es lo que el Señor hace con nosotros, y nos dice: “Venid, discutamos, hablemos. Toma el recibo del perdón, el perdón ya está. Ahora hablemos un poco para que no lo hagas otra vez”.