25 septiembre 2018

¿cómo nos gustaría que fuese Europa?

Posiblemente mucho mejor de lo que ahora es, puro conglomerado de países con una divisa en común y poco más… Antonio Argandoña dice:

Europa deseable, Europa posible

Lo que ahora llamamos Europa, es decir, la Unión Europea, se empezó a gestar en los años cincuenta, como un remedio para los horrores de las varias guerras que habían asolado el continente durante siglos, los regímenes comunistas, fascistas y nazis, y el riesgo de que algo de aquello podría volver a pasar. Era un proyecto elitistade arriba abajo; inventado por pensadores y políticos, y puesto en marcha sin apenas contar con el pueblo; era antipopulista y antinacionalista. Empezó por lo más fácil: ponerse de acuerdo para reducir los aranceles y facilitar el comercio, haciendo caso a aquello de que si los países crean lazos comerciales intensos, es más difícil que recurran a los tanques para dirimir sus discrepancias –algo que hoy ya no vemos tan claro.
Un proyecto antidemocrático y anticultural, me dirá el lector. De acuerdo. Pero hace medio siglo no parecía posible que los franceses fuesen alegremente a las urnas a votar a candidatos alemanes, ni que en las escuelas se enseñasen canciones irlandesas a los niños húngaros. Y hoy en día no hemos avanzado mucho. Los problemas de los polacos son problemas de los polacos, y los ciudadanos de Barcelona pasamos olímpicamente de ellos. Por tanto, que ellos resuelvan sus problemas y nosotros los nuestros. Ahí no funciona la democracia de las elecciones generales, ni parece conveniente tener libros de historia comunes, aprobados por Bruselas. ¿Valores compartidos? Los tenían, bastante, los europeos de los años cincuenta; no los tenemos ahora ni siquiera dentro de un país pequeño, ni siquiera en una ciudad como Barcelona.
Pero, cuando nos dicen cómo habrá que prever las futuras crisis financieras, anuncian que necesitamos un único mecanismo de solución de crisis, un único supervisor, un mecanismo común de tratamiento de bancos en dificultades… Lógico. Pero esto exige un respaldo financiero único, que significa, en definitiva, un ministerio de Hacienda único, un Presupuesto único… Y, si es verdad aquello de “no hay imposición sin representación”, esto exige una unidad fiscal, que se suma a la monetaria, a la del mercado de capitales, a la comercial… Y, claro, acaba en unidad política. A largo plazo, claro. Pero… vamos hacia ahí.
Ahora bien: cuando salimos a la calle, nos encontramos con partidos nacionalistas y populistas, que dicen maldiciones de la moneda única y de la Unión Europea, que echan la culpa de todo a los burócratas de Bruselas… Se han roto muchos de los consensos políticos forjados en este último medio siglo. El “modelo europeo”, medio liberal, medio socialdemócrata, de libre mercado, paz social, salarios altos, estado del bienestar para todos… ya no es admitido. Pero lo malo es que, si queremos dar marcha atrás a esta Europa de comerciantes, nos sale un futuro muy poco prometedor: vuelta a las guerras comerciales, pérdida de las ventajas del mercado único y de la moneda única, de fronteras cerradas, “sálvese quien pueda”…
De ahí mi conclusión: no vamos camino de esa Europa multilateralista, abierta, democrática, solidaria, unida. Pero nuestros problemas ya no son locales, ni siquiera comarcales. Necesitamos colaborar con todos, para la movilidad de la mano de obra, para la comunicación de las ideas, para poder comercial libremente, para preocuparnos unos de otros, en lugar de pensar cada uno solo en sí mismo… Necesitamos una Europa que sea una entidad supranacional, no un superpaís, que se encargue de orientar las políticas nacionales para que no nos hagamos daño unos a otros; que ofrezca seguridad de movimientos de personas e ideas y, sobre todo, seguridad para cuando lleguen las crisis financieras o cuando hagamos daño al medio ambiente del vecino.
Abrazos,
PD1: Y los índices actuales no andan muy finos…
When the index is high, it indicates that data releases have been beating consensus expectations and vice versa. The momentum of economic data in the eurozone has shifted markedly, from healthy positive surprises at the start of the year to a large number of disappointments in recent months, leading to a moderation of growth expectations for 2018. Given the amount of disappointing data that European equity markets have already absorbed, it should become easier for the data to stop disappointing by as much as it has been, now that expectations have come down. Historically, an improvement in the surprise index from these levels has been good news for equities.
Eurozone CESI has fallen since the start of the year:
PD2: En el alma de cada cristiano, Jesús ha sembrado, por el Bautismo, la gracia, la santidad, la Verdad... Hemos de hacer crecer esta semilla para que fructifique en multitud de buenas obras: de servicio y caridad, de amabilidad y generosidad, de sacrificio para cumplir bien nuestro deber de cada instante y para hacer felices a los que nos rodean, de oración constante, de perdón y comprensión, de esfuerzo por conseguir crecer en virtudes, de alegría...

24 septiembre 2018

España se desacelera...


Lo vamos viendo por todos los lados. La duda es cómo será de intenso este frenazo…

El impulso de la recuperación se agota en el consumo

DESACELERACIÓN/ La desaparición de la demanda embalsada durante la crisis, la fuerte subida de los precios por la escalada del petróleo y la ralentización en la creación de empleo han provocado una ralentización en el consumo de los hogares. El textil y la alimentación son los sectores más golpeados, mientras los electrodomésticos y la automoción han conseguido sortear mejor el impacto. Las asociaciones piden al Gobierno medidas que permitan mejorar la competitividad del sector.
El buen comportamiento de la economía española requiere necesariamente de una evolución positiva del consumo, que representa más de la mitad del PIB nacional. El fuerte tirón de la demanda interna durante los últimos años ha sido uno de los principales motores que ha impulsado la recuperación, por lo que su pérdida de dinamismo durante los últimos trimestres es en gran medida responsable de la actual desaceleración. 
Así, el gasto en consumo final de los hogares ha pasado de crecer un 0,7% en el primer trimestre del año a hacerlo únicamente un 0,2% en el segundo. Una caída que marca una tendencia cuya primera causa, apunta Miguel Cardoso, economista jefe para España de BBVA Research, es “la desaparición de la demanda embalsada, sobre todo de bienes caros y duraderos” (como automóviles o electrodomésticos), cuya compra los españoles pospusieron durante la crisis hasta que mejoraron las expectativas.
A este agotamiento se le ha sumado la fuerte escalada en el precio del petróleo, que asciende ahora a casi 80 dólares por barril de Brent frente a los 25 dólares que marcaba a principios de 2016. Éste es el principal factor detrás de la fuerte subida de la inflación, que desde el pasado mes de mayo se sitúa en tasas interanuales por encima del 2%. Esta subida se produce en un momento en el que las familias con miembros en el mercado de trabajo apenas disponen de más recursos para destinar al consumo. La tasa de ahorro se encuentra bajo mínimos (ha bajado ocho puntos desde el máximo, hasta situarse en el 5,7%), mientras que el estancamiento de los salarios hace que los trabajadores apenas dispongan de más ingresos para gastar. 
Asimismo, Ángel Talavera, analista de Oxford Economics, destaca “el impacto sobre el consumo de la desaceleración en la creación de empleo”, como reflejaron los datos del pasado agosto, los peores en los últimos diez años. Esto implica que cada vez son menos las familias que empiezan a consumir más al elevar sus ingresos, gracias a que acceden a un empleo. 
Por último, aunque los créditos al consumo han aumentado durante los últimos meses, su volumen es relativamente reducido si se compara con el del total de préstamos de los bancos a los hogares españoles, como se pone de manifiesto en el último Cuadernos de Información Económica publicado por Funcas. 
La predisposición al consumo de los españoles tampoco ha mejorado en los últimos meses, como refleja la caída en cinco puntos del Índice de Confianza del Consumidor entre junio y agosto. Esto se debe, entre otros, a los “nubarrones” en el entorno internacional y la subida de impuestos anunciada por el nuevo Gobierno, que afectará al conjunto de los ciudadanos en el caso del diesel. Además, las señales de desaceleración pueden aumentar la preocupación de estos consumidores, que reaccionarían gastando menos y ahorrando más. 
Impacto por sectores 
La conjunción de todos estos factores ha impactado especialmente en el comercio minorista, que desde mayo a julio ha encadenado tres caídas consecutivas en su tasa de crecimiento anual. Mientras las ventas en las grandes superficies, que crecen a un ritmo inferior al de otros años (subía un 0,2% hasta junio frente al 1,7% de 2017). En este contexto, destacan especialmente los malos datos de Cataluña, que el pasado julio registró la mayor caída (-2,5%) de las autonomías en el Índice de Comercio Minorista, debido a “la preocupación por la inestabilidad”, explica Àlex Goñi, presidente de Pime Comerç. 
El impacto de esta desaceleración tampoco está siendo homogéneo por sectores. Uno de los más afectados es el textil, cuya facturación acumulada en el año hasta julio había caído un 3,6%, según los datos de Acotex. El presidente de esta asociación, Eduardo Zamácola, achaca parte de esta caída “al cambio en los hábitos de consumo” que han provocado las nuevas plataformas digitales, lo que ha hecho que los resultados de la última campaña de rebajas de verano no hayan sido los esperados. 
La ralentización también está impactando en la alimentación. Asís González de Castejón, responsable de estudios de distribución de Nielsen, explica que “el volumen de ventas acumulado en el año del sector ha caído un 0,9%”. Esto se debe en gran medida al fuerte aumento en el precio de los productos vendidos –del 3,9%–, en lo que influye la mayor preferencia de los consumidores por los productos premium o envasados. Además, el sector está acusando el efecto en la hostelería y la restauración del estancamiento en la llegada de turistas extranjeros. 
La desaceleración también “se está empezando a notar” en el sector de los electrodomésticos, afirma José Manuel Fernández, coordinador de la mesa de comercio de Madrid Foro Empresarial y presidente de Acema. Los cálculos de la asociación es que las ventas hasta agosto han aumentado un 1,4% frente al 3% acumulado en 2017. No obstante, en este sector el impacto de la ralentización es más limitado gracias al vínculo que mantiene con la construcción, una de las áreas que más tira ahora de la economía tras haberse incorporado con cierto retraso a la recuperación. 
Dentro del consumo, el sector que por ahora menos está notando la ralentización es la automoción, pues la venta de vehículos ha aumentado un 14,6% en los ocho primeros meses del año. No obstante, este incremento es en gran medida un espejismo, pues como puntualizan desde Anfac, se debe “al cambio en la normativa de emisiones de CO2” anunciada por el Gobierno con el aumento del impuesto al diesel. Es por ello que se espera que en 2019, cuando entre en vigor la subida, se empiece a producir “la desaceleración en el sector”. 
Evolución futura 
Los analistas esperan que el consumo repunte ligeramente en los últimos trimestres del año gracias a la entrada en vigor de la subida en las pensiones y los sueldos de los funcionarios previstas en los Presupuestos. Pero, salvo sorpresa con una reactivación en la creación del empleo o una fuerte subida en los salarios, la perspectiva a medio plazo es que el crecimiento sea inferior al de los últimos años. 
Es por ello que desde el sector se pone el foco en las reformas que permitan elevar la competitividad. Un informe reciente de la Comisión Europea ha situado a España como el segundo país donde la legislación impone más restricciones a la actividad del comercio. El presidente de Anged, Alfonso Merry del Val, reclamaba el pasado martes “una revisión normativa sin precedentes” para simplificar esta carga burocrática y avanzar hacia la unidad en un mercado que hoy se encuentra fragmentado en 17 autonomías. Otras de las medidas que el sector reclama al Gobierno son el impulso de planes de digitalización y modernización para los pequeños y medianos comercios, la lucha contra las falsificaciones del top manta en las grandes ciudades o la equiparación de su fiscalidad con la de las grandes plataformas digitales.

Consumo minorista:
Abrazos,
PD1: Y el déficit sigue disparado… El del Estado, el del sector exterior, y el de la Seguridad Social:
Es imparable…
¿Cuándo petará?
PD2: San Braulio de Zaragoza dijo: “La esperanza de la resurrección debe confortarnos, porque volveremos a ver en el cielo a quienes perdemos aquí”. Por eso cuando vas al tanatorio a consolar a un fallecido, si es cristiano, la gente reza por el fallecido, por sus buenos recuerdos, pero no hay tanta pesadumbre, como cuando ves lo desolados que se quedan los familiares de los no creyentes…

21 septiembre 2018

especulando sobre el futuro


No se ve una recesión inminente, pero las dudas siguen ahí. Ayer Wall Street volvió a marcar máximos, con un mercado de bonos a la baja en precio, subida de rentabilidades y un dólar a la baja. Una cosa es el corto plazo, y otra lo que se puede esperar a dos años vista. Interesante:
The next recession: What are the warning signs? What might it look like? How will markets react?
The nearly decade-long U.S. economic expansion may look a little long in the tooth, but it is not about to end due to old age. Economic expansions need a catalyst that triggers a downward spiral of consumer and business retrenchment. The most common recession catalyst for the United States has been the collision of rising interest rates with heavy debt loads, corporate valuations that appear to have run ahead of free-cash-flow generation, or both. Add trade tensions and geo-political uncertainties, which may work to slow global growth, and it seems like the current situation has the potential to trigger a recession.
While the current environment ticks off all the items on this list, that does not mean a recession is in the cards. Indeed, equity markets have been placid thus far in 2018. After a brief volatility spike in January, implied volatility has subsided to near record lows for equities, many related financial products and precious metals. So far, neither markets nor U.S. macroeconomic data for labor markets or consumer confidence are flashing any signs of concern.
Our focus in this report is three-fold.
First, we want to examine the recession risk signals and evaluate the probabilities of a downturn coming in the next year or two. Our conclusion is that recession risks are steadily rising and there is now a greater than a 33% probability of a recession coming in the next 12-24 months.
Second, based on our understanding of possible catalysts, we will look at the likely character of the next recession. In this regard, the next recession is unlikely to look anything like the last one with its financial panic, mortgage crisis and failing banks. The next time around, there might be parallels with the late 1990s when rising rates, emerging market currency disruption, and over-stretched corporate valuations led to a set of feedback loops that upended consumer confidence and resulted in sharp pullbacks in business spending.
Finally, we will review how markets might react – equity correction, bond rally despite debt loads, commodity weakness, and possibly a shift to a weak-dollar environment.

THREE CRITICAL WARNING SIGNS ON THE HORIZON

1) YIELD CURVE

The Federal Reserve (Fed) has been raising rates in its desire to shift gears, from accommodative to neutral. Given that the Fed is signaling more rate hikes to come, there is a real risk of unintentionally shifting into a high tightening gear.
The metric most clearly signaling that the Fed may go beyond neutral and into the high tightening gears is the shape of the yield curve. As the Fed has lifted short-term rates, longer-term Treasury bond yields have hardly moved, resulting in a major flattening of the yield curve. Economic theory argues that a neutral monetary policy is associated with a modestly positive yield curve. The logic for a slightly positive neutral curve is that short-term rates have less inflation risk than longer-term yields, so risk premiums rise with maturities. As short-term rates rise relative to long-term yields, financial institutions can no longer earn profits from borrowing short and lending long. Commercial businesses depending on short-term credit will face higher interest payments. Consumer debt is not particularly interest-rate sensitive, but home mortgages are. Rising short-term rates make floating-rate mortgages less attractive, reducing mortgage choices and decreasing the affordability of buying a new home. All of these impacts are exacerbated if the yield curve actually inverts – short-term rates higher than long-term yields. And, inverted yield curves are an especially good indicator of future recessions 12 to 24 months down the road.
Figure 1: More Rate Hikes Risk Taking the Fed Past Neutral.
And, oh by the way, it does not matter why the yield curve flattened or inverted, it only matters that the shape is no longer positively sloped. The cause of the yield curve’s shape change does not matter because economic agents – governments, businesses, consumers – face the change in interest costs and have to react no matter the reason. Aside from the Fed pushing short-term rates higher, this time around, one reason the yield curve has flattened has been that long-term yields did not shift upward with the Fed rate hikes. Long-term yields were constrained due to competition from low yields in government bond markets in Europe and Japan, helped by their central banks’ asset-purchase policies. This is certainly true, but just because the cause was different does not mean the outcome will be too.
Then, there is debt. Debt levels have been rising in the U.S. and China, the world’s two largest economies, although not in Europe. Rising debt does not mean an impending recession. Indeed, moderate increases in debt fuel sustained economic expansions. The issue is that higher debt loads mean higher interest payments when interest rates do rise. So, as debt loads increase, the fragility of an economy to rising interest rates increases.Talking just about the U.S., the biggest increases in debt are coming from the Federal government, which means that as interest rates rise the interest expense item in the government budget is going to grow quite rapidly. Consumer and housing debt was way too high in 2007-2008. Consumers cut back for a while but have now returned to the debt loads of 2008. We expect slowdowns in both U.S. auto and home sales due in no small part to rising interest rates hitting high debt loads.

2) EMERGING MARKET FX DISRUPTIONS

Plunging emerging market currencies should not come as too much of a surprise. Emerging market currencies often have problems following the Fed’s tightening. Most famously, Latin America was plunged into a deep, decades-long economic depression following former Fed Chair Paul Volcker’s massive rate hikes between 1979 and 1981. Following the Fed’s 1994 rate hikes, the Mexican peso wasted no time in collapsing and was followed a few years later by the Thai baht, many other Asian currencies, and then the Russian ruble. Currency disruptions in emerging market countries are growth killers.Existing borrowings in US dollars or other hard currencies become extremely hard to service. Domestic businesses and consumers pull back spending in a downward spiral. Political uncertainties, often already high, get even more convoluted as emergency policies are enacted and interest rates go sky high. As emerging market countries have taken an increasingly larger share of global economic activity over the last few decades, their impact on global growth and the knock-on effects to the major industrial countries has increased.
Figure 2: Is the Next Emerging Market FX Crisis Underway?
Between 2009 and 2016, investors grew accustomed to financing long positions in emerging market currencies with interest-free loans in the U.S., European, Japanese or other zero-rate currencies. Now that the Fed has hiked repeatedly and plans to increase rates even more, these currency-carry trades are unwinding in a hurry.
Moreover, high debt levels exacerbate emerging market stress. China has taken on extremely high levels of debt that resembles those of developed nations (Figure 3) and is currently trying to deleverage. The problem for China is that its deleveraging plan is not a deleveraging plan at all. Basically, China’s so-called deleveraging plan moves debt from point A (the shadow banking system, non-financial corporations and local governments) to point B (the official banking system, the central government and, indirectly, household balance sheets). Moving debt from one place to another doesn’t achieve deleveraging but it can make debt more manageable. The Chinese government is trying to stave off an economic slowdown with an upcoming tax cut, scheduled for September 2018, while the People’s Bank of China is reducing its reserve requirement ratio to spur lending. Given China’s debt burdens and the cost of the trade war with the United States, it seems unlikely that these measures can ward off slower growth. Finally, China’s debt levels may be understated by as much as 10-20% of GDP once local government debt is accounted for.
A clear consequence of economic disruption and slowing growth in emerging market countries is the plunging prices for industrial metals. Copper prices fell by almost 20% in June and July 2018. Oil demand has held up so far, but downward pressure on prices is typical in an emerging market currency disruption period.

3) TRADE WAR

Trade wars were a big deal back in the 1700s and early 1800s. The Mercantilists argued for tariffs to protect the local economy, but free traders eventually won the economic theory and practical arguments of the day. Trade issues got a lot of attention during the Great Depression of the 1930s, too. The US enactment of the Smoot-Hawley tariffs was widely believed to have made a major contribution to deepening the global depression. We would put much more of the blame on the Fed for not serving its duty as a lender of last resort, however, so we do not think the Great Depression has much to say about the current trade war, and if it says anything it gives a misleading impression that the current trade war guarantees a recession.
Our much more modest take on the current U.S.-initiated trade war is that it has two effects that raise recession risks.
First, the trade war disrupts business planning and potentially raises costs related to supply chain management, and in so doing, decreases corporate profits overall (although a few specific companies will benefit).
Second, the trade war hurts the Chinese economy and exacerbates the slowdown in growth.
If the trade war occurred in isolation and not at a time of rising U.S. rates and emerging market FX disruptions, we would be less pessimistic. And while economists like to analyze issues by assuming all things are equal or stay the same (i.e., ceteris paribus), the reality is that the trade war is coming at a very bad time. The U.S. economy may look quite healthy in the rear-view mirror, appearing more than able to withstand some trade challenges. However, with risks of recession already rising from rate hikes and emerging market FX disruptions, the next bump on the road could prove critical. And, the trade war may simply be the straw that breaks the camel’s back.
We are already worried about China’s slowing growth, its debt load, and the overall situation in emerging markets. The key takeaway from our perspective is that while the trade war may hit China much harder economically than the United States, the politics in China argues against quick concessions. China’s long-term objective is to regain its place as one of the most powerful and influential countries in the world. Compromise with the U.S. is possible but Chinese leaders are going to try to show they stood up to America and negotiated a mutually beneficial deal, not an unfavorable lopsided one. Trade war tensions between the US and China may well last into the 2020s.
Now let’s look at corporate profits, which are likely to come under downward pressure. Falling corporate profits do not necessarily doom the equity bull market, at least in the short run. The previous two bull markets went through two phases. In the first phase (1990-1997 and 2003-2005), earnings and equity prices rose together. In the second phase (1997-2000 and 2006-2007), earnings fell but equity prices rose anyway (Figure 4). Earnings essentially have plateaued since 2014, before being goosed up by the corporate tax cut. With the tax cut impact fully priced into the market, earnings may begin to decline in the second half of 2018. Even so, the actual peak in the equity market might not come until 2019, 2020 or later, depending on whether a recession materializes.
Figure 4: Investors Might Not Care if Earnings Decline… At Least for a Year or Two.
In addition to falling earnings and rising prices, late-stage equity bull markets usually exhibit three other features: 1) rising volatility, 2) widening credit spreads and 3) a narrowing of the number of stocks leading the rally. During the 1990s bull market, credit spreads achieved their narrowest point in 1997, right around the peak in earnings, but stocks didn’t peak until March 2000. During the 2003-2007 bull market, credit spreads got to their narrowest point in May 2007, five months before the peak in the equity market. Widening credit spreads may cut off the flow of share buybacks to companies that use debt. Their stocks may underperform.
Stock market corrections are not good predictors of recessions, as there are many more corrections than recessions. Nevertheless, a stock market correction in the context of rising rates, emerging market FX turmoil, and a trade war would probably strike fear into the hearts of corporate leaders and result in substantial reductions in planned investment, tilting the odds toward a recession.

WHAT WILL THE NEXT RECESSION LOOK LIKE?

The next recession probably will not look much like the most recent one. This time there is no subprime mortgage problem. US banks are quite well capitalized. Most US housing markets are not at extreme valuations. European banks still have some issues but with European Central Bank (ECB) rates at zero, the likelihood of bank failures is low. Moreover, unlike the US and China, Europe has entered into an impressive phase of deleveraging. The next recession is more likely to see general business and consumer pullbacks that feed on each other, rather than the financial panic of 2008.
In this regard, the next recession may resemble the succession of problems that rocked global financial markets between 1997 and 2003 that began as an emerging market currency crisis and ended as a tech wreck. With soaring tech shares and a slowdown in China, it is easy to imagine the next downturn as a distant echo of the 1997-98 Asian and Russian crises, followed by the 2001-like bear market in tech stocks. In fact, emerging market currency turbulence is already with us. (Figure 2).
Figure 5: Deficits are Rising During the Current Expansion Even as Growth Continues.
A key casualty of the next recession could be the US budget deficit. If you think that debt issuance is big today, just wait until a recession begins, tax revenues shrivel and pressure builds for more countercyclical spending. The 1990-91 recession expanded the deficit by 3% of GDP. The combination of the tech wreck recession and the 2001 tax cuts ballooned the deficit by 6% of GDP between 2001 and 2003. The 2008 recession expanded the deficit by 9% of GDP. If we have another recession in the next year or two, we could easily be looking at annual US Federal budget deficits of 8-12% of GDP.

MARKET REACTIONS IF A RECESSION WERE TO OCCUR

EQUITIES

While not necessarily a predictor as discussed earlier, a recession will almost certainly be accompanied by a sharp drop in equity prices. Indeed, they will keep dropping until policy changes, such as sharp rate reductions, improve the economic outlook.

BONDS

The bond market reaction is less obvious. Why wouldn’t 8-12% of GDP Federal budget deficits be a catastrophe for the bond market? Would yields soar? The answer to these questions is, probably not. Bond yields plunged during the past three recessions even as deficits expanded. The same could happen again. The irony of rising debt levels is that they tend to lower interest rates for the simple reason that high debt burdens can only be sustained with easy money.

HIGH YIELD DEBT

The combination of rising rates and a stock market correction will not be good news for low credit quality debt. For the moment, U.S. domestic credit spreads remain tight. High-yield bonds yield just 3.5% more than Treasuries and investment grade bonds, trading at tight spreads to government debt. Long-term interest rates remain low and largely unmoved by the Fed hikes. Cheap long-term financing is fueling a corporate borrowing binge whose proceeds are being used, in part, to buy back shares, supporting the nine-and-a-half-year bull market in equities that has rallied the S&P 500® by more than 300% and the NASDAQ 100 by over 600%. Equity valuations have not been this high since 2000 and may continue to go higher.

THE FED

Once volatility shifts to a higher state, credit spreads widen and unemployment begins to rise, the Fed will likely respond as it has in the past: by lowering rates and steepening the yield curve in a bid to calm markets and generate an economic recovery. Even if short-term US interest rates go 50 basis points (bps) higher over the next 6-9 months and maybe higher still, it is quite possible that the Fed will have its policy rate back at 1% or even 0% before 2022 if there is a recession.

PRIMARY METALS

Primary metals might not care much about the fate of tech stocks but what happens in emerging markets is of great importance. As such, if China stumbles and if we experience a generalized emerging market crisis, watch for commodity prices to plunge and retest their 2016 lows. The most vulnerable commodities are industrial metals, which are the canary in the coal mine for changes in China’s growth rate. Their prices have already fallen sharply.

AGRICULTURE

Agricultural goods prices follow the fate of certain emerging market currencies closely, especially those of big producers like Brazil and Russia. China also exerts an extremely strong influence on these prices, if an indirect one. If China slows, the prices of metals and often energy decline with it. In turn, this negatively impacts the currencies of Canada, Russia, Brazil and other food exporters, making their farmers more competitive with respect to their US counterparts. This in turn may lower the global cost of production for agricultural goods which in turn may lower the floor to which the prices of corn, soy and wheat can fall when seen for a US dollar perspective.

ENERGY PRICES ARE THE WILD CARD

The Asian crisis was toxic for oil prices. The price of oil was battered during the 1997-1999 period, falling from $25 to $12 per barrel. If emerging markets slow, the economic risks for oil will be to the downside. That said, political risks (both for conflict between and within oil producing nations) remain to the upside. So, there is no guarantee that oil prices will actually fall in response to a slowdown in emerging markets if there is a problem on the supply side.

WHAT ABOUT THE U.S. DOLLAR?

At the moment, the dollar is caught in a tug of war. Rising US interest rates and problematic risks abroad are pushing the dollar higher. A deteriorating US fiscal situation is serving as a counterweight. For the moment, the forces sending the dollar higher appear to have the upper hand. So long as investors remain convinced that higher US rates are in store and so long as other central banks fail to keep pace, the US dollar might work its way higher.
Once the US expansion ends, however, watch out. The Fed will shift from tightening to neutral and then, when faced with no other choice, to easing. The already sizeable Federal budget deficits currently preventing the dollar from soaring will explode. The monetary and fiscal forces that are currently opposing one another will align and the dollar could crash. The combination of the Fed cutting rates and exploding deficits could also prove extremely bullish for gold and silver. That said, precious metals might not evidence much upside until the Fed eases back on its rate hikes.

OPTIONS MARKETS

The outlook is for calm now, then a sudden evolution to a higher state of volatility. Over the past six months we have published a number of papers documenting the cyclical relationship between monetary policy and implied volatility on all sorts of options (FX, gold, equity, interest rate and credit spreads). We include credit spreads since corporate bonds are essentially a short put option on the value of a corporation.
Periods of easy monetary policy typically reduce implied volatility on options to low levels. Tightening cycles have little impact on low volatility markets in the short term. As the central bank continues to tighten and eventually overtightens, however, volatility (and credit spreads) will eventually explode. Historically, the average lag time between a move by the central bank and a reaction by the options markets is probably around a year and half (give or take six months).
The fact that options markets haven’t shown much reaction to the Fed’s sequence of rate hikes to-date is hardly a surprise. In fact, it would have surprised us if market volatility had reacted quickly to the Fed tightening. That said, we think that there is a substantial risk that the Fed’s tightening cycle results in much higher levels of volatility around 2020, give or take a year. The average level of implied volatility on equity index, FX, gold and fixed income options could easily double from current levels. Credit spreads could easily widen three times (or more) than where they are currently trading. Markets may be without high volatility today but nothing lasts forever when causal factors are in play.

BOTTOM LINE

+Recession risks are rising above 33% due to Fed rate rises, emerging market FX disruption and the US-China trade war.
+The next recession will not look like the 2008 financial panic, but more like the one in 1997-2002.
+Market reactions may include an equity correction, high yield bond sell-off, and falling Treasury yields.
+A continued crash in emerging market currencies could derail commodities.
+The US dollar could remain strong so long as the Fed continues hiking rates, but the US dollar could go into a bearish cycle if a recession causes the Fed to lower rates abruptly.
+Gold and silver might suffer in the short term but a dollar crash would be hugely bullish.
Abrazos,
PD1: Con respecto a leer el evangelio todos los días, hay que hacerlo no con el afán de conocer la historia, sino leyendo un rato corto cada día, meditando las palabras, metiéndonos en ese momento, que Dios nos habla a nosotros ahora, no a esos judíos de entonces… Hemos de dejar que la Palabra de Dios llegue a nuestro corazón y nos convierta, dejar cambiarnos, transformarnos con su fuerza. Pero para eso hemos de pedir el don de la humildad. Solamente el humilde puede aceptar a Dios.

20 septiembre 2018

lo normal es anormal

No nos podemos equivocar con esta “nueva normalidad” que nos han inculcado. Las medidas adoptadas por los bancos centrales no son duraderas… El año que viene dependeremos de nosotros solos, sin ayudita alguna.

Secuelas post Lehman

Sorprende la capacidad de la sociedad y de los mercados financieros de considerar como normales situaciones que hace apenas diez años resultaban impensables o simplemente aberraciones. Diez años después de la quiebra de Lehman Brothers se corre el riesgo de considerar algunos de estos cambios en la economía y en los mercados financieros como algo permanente a futuro. A continuación, se enumeran estos cambios impensables hace una década.
Los tipos de interés pueden ser negativos. Unos cuantos banqueros centrales decidieron que para reactivar la economía había que recurrir a penalizar la tenencia de liquidez mediante el establecimiento de tipos negativos. Conceptualmente es un sinsentido en sí mismo. Si el tipo de interés se le puede definir como el precio del dinero, ¿cómo es posible que su precio sea inferior a cero?
Tipo de interés sin riesgo negativo. Como consecuencia del establecimiento de tipos negativos por parte de los bancos centrales, con la inteligente excepción de la Reserva Federal estadounidense, los estados se financian a tipos negativos. Así, las Letras del Tesoro, considerado como el activo sin riesgo, garantizan una pérdida a quien las adquiere en su emisión y las mantiene a vencimiento. Los estados no sólo no pagan intereses en una gran parte de su nueva deuda pública, sino que reciben dinero de sus financiadores. Entonces, ¿qué problema hay en endeudar más al estado?
Los Bancos centrales fijan los tipos a largo plazo, además de los tipos a corto plazo. En declaraciones atribuidas a Constâncio, el vicepresidente saliente del BCE, manifestaba que el principal cambio en todos los años que ha estado en la institución era la fijación por parte del banco central no sólo de los tipos a corto plazo, sino también los tipos a largo plazo. Supone una distorsión absoluta de la totalidad de los mercados de renta fija, no sólo de los que sufren la intervención directa del banco central. Aunque no se le denomine así, "los tipos negativos son un impuesto sobre el ahorro".
Contagio de los tipos negativos. La existencia de bonos soberanos con tipos negativos por un importe superior a $8 billones (llegaron a ser $14 billones) hace que, ante la necesidad de obtener rentabilidad por parte de muchos inversores, estos se vean obligados a invertir en activos con calificaciones crediticias cada vez inferiores. Así, el precio de la mayoría de los bonos ha subido considerablemente y las rentabilidades ofrecidas se han derrumbado, no por una mejora de la calidad del emisor, sino por un incremento de la demanda de dichos bonos.
Alteración de las valoraciones de activos. El tipo de interés a largo plazo es un elemento esencial en la valoración de cualquier activo. Si éste está alterado, modificado y condicionado por la actuación de los bancos centrales, la valoración de los activos también se ve alterada y condicionada. La enorme inyección de liquidez por parte de los bancos centrales se ha trasladado, en gran parte, a un mayor valor de los activos.
Anestesia de la prima de riesgo. La existencia de tipos negativos en bonos soberanos e incluso de algunas empresas, y los niveles mínimos de tipos de interés de bonos incluso con baja calificación crediticia, pone de manifiesto la anestesia actual de la percepción del riesgo. La actuación de los bancos centrales bajando tipos e inyectando liquidez, ha hecho olvidar que el riesgo debe ser remunerado a través de un mayor tipo de interés en función del riesgo inherente del emisor. Sirva como ejemplo la colocación de bonos en dólares a 100 años al 7,25% de cupón realizada en verano de 2017 por Argentina. La demanda superó con creces a la oferta. El riesgo no estaba remunerado adecuadamente.
Todos los cambios comentados tienen un denominador común: la actuación de los bancos centrales con políticas heterodoxas no vistas nunca con anterioridad. Las medidas excepcionales no pueden durar de forma permanente. De momento, sólo la Reserva Federal lleva un paso firme en la normalización monetaria. El próximo ejercicio será el primero en más de un lustro en el que el conjunto de los bancos centrales drenará liquidez. Aunque todavía tengamos más tipos de interés negativos en Europa un año más, por lo menos, no se puede considerar que los tipos negativos son estructurales.
Una de las principales incógnitas para los próximos años reside en el efecto que tendrá en los mercados financieros y en la economía la normalización de las políticas monetarias de los bancos centrales. La fiesta de la liquidez abundante y creciente llega a su fin. La retirada de la misma inevitablemente tendrá que ser gradual y paulatina. El gran riesgo es considerar los cambios enumerados anteriormente como algo permanente, porque no pueden serlo sin generar perversos efectos secundarios.
Abrazos,
PD1: Tengo un hijo que se acaba de ennoviar, así que esto va para él…

¿Quieres tener éxito en el noviazgo? Cultiva estos valores

Descubre qué actitudes llevan a una relación profunda, sincera y llena de respeto

En algún momento de nuestra vida nos descubrimos ilusionados y cautivados por una persona en especial. Podemos afirmar que nada se compara con la presencia de “ese alguien” y nuestro cariño se fortalece en la medida que encontramos correspondencia a las atenciones y detalles que mutuamente se procuran en pareja.
Lamentablemente, pocas son las parejas que pudieran servir de modelo para ilustrar como debe vivirse el noviazgo. Los más nobles sentimientos parecen estar sometidos a unos cuantos encuentros casuales, al placer sensual, a rendir nuestro juicio y voluntad a las exigencias de la otra persona. Tal vez la modernidad propone una vida sin compromisos, donde a final de cuentas lo importante es “pasar un buen rato”…
El noviazgo es sinónimo de correspondencia y afinidad, ¿pero en qué? Primeramente en valores, sentimientos, intereses, gustos, aficiones… Eso es lo importante. La atracción física y la diversión son los elementos decorativos de una relación profunda, pero nunca el motivo de unión y de entrega absoluta.
Si deseamos que el noviazgo sea un medio para el desarrollo individual y el crecimiento como pareja, es necesario poner en práctica algunos valores necesarios e importantes para lograr este objetivo:

Respeto

Siempre se habla de respetar ideas, gustos, hábitos y costumbres, pero eso no significa estar de acuerdo con todo, o permanecer indiferentes. Muchos de estos aspectos pueden no parecernos e incluso disgustarnos y lo correcto será ayudarse mutuamente a corregirlos. Recordemos que cuando existe un interés y cariño auténticos, siempre se buscará el bien de la otra persona.
El respeto en pareja también debe vivirse en las manifestaciones de cariño: caricias, abrazos, besos e incluso palabras. ¿Cómo saber que estamos actuando correctamente? Alguien decía a una joven pareja: “Cuando estén a solas, compórtense de la misma manera que si estuvieran delante de sus padres o de otras personas; así no se equivocarán, ni cometerán una imprudencia”.
Con nuestro digno comportamiento, también demostramos respeto por nuestros padres, la familia y todos los principios morales recibidos en casa, la escuela y la religión.

Decencia

En el noviazgo siempre es necesario evitar todo aquello que sea provocativo: ropa, posturas, caricias, palabras y hasta algunos tipos de baile. Estos son recursos que utilizan las personas para aprovecharse de la situación y lo único que buscan es una relación pasajera. Si deseas que te tomen en serio y te aprecien de verdad, evítalas; así no darás la impresión de ser una “persona fácil”. También es conveniente tener un horario adecuado para salir, pues siempre habrá murmuraciones respecto a las parejas trasnochadoras.
Después de todo, cualquier persona prefiere entablar una relación seria con alguien que viva este valor, pues no existe nada en su conducta que sea reprochable, ni rumores ni calumnias, solo comentarios positivos. El comportarse decentemente garantiza tu buena fama.

Sana Diversión

Uno de los más grandes peligros que existen en los noviazgos es la búsqueda constante de nuevas diversiones. Lo más difícil es encontrar actividades que nos permitan vivir los valores y conducirnos con respeto.
La ociosidad y la falta de prudencia en pareja constituyen la causa de todos los desaciertos que se cometen. Por eso ayuda mucho el asistir a lugares públicos con adecuada iluminación; participar en actividades de conjunto; platicar en casa o ver películas a puertas abiertas, además de cerciorarse que alguna otra persona se encuentra en el lugar; tener alguna afición: deportes, música, pintura, colecciones; utilizar el auto para transportarse y no como “refugio” para tener cierta intimidad.
Conviene recordar que los lugares y actividades donde circula el alcohol, drogas o prevalece un ambiente sensualdisminuye nuestra capacidad de autodominio; por lo tanto, no deben considerarse como la mejor opción para divertirse.

Autoestima

En apariencia la autoestima en un valor egoísta, donde proteger nuestro yo íntimo es lo más importante para no salir lastimados. Pero la realidad es que la autoestima nos permite descubrir todo lo bueno que tenemos(cualidades, habilidades, hábitos), así como nuestros defectos. Esto nos permite desarrollar nuestras cualidades y buscar la manera de superar nuestras fallas. El conocimiento propio nos brinda seguridad y confianza, tomando conciencia del valor que como personas tenemos.
Cuando la autoestima está bien fundamentada, se aprende a aceptar los consejos y críticas para mejorar nuestra persona: modales, vocabulario, forma de vestir, disposición al trabajo o al estudio, relación familiar, etc. Pero también nos ayuda a defender nuestros principios moralesrechazar la manipulación de nuestras ideas y sentimientos para ceder a los caprichos de otra persona, sea cambiando nuestra conducta, creencias, amistades o donar nuestro cuerpo por temor a perder “ese cariño”.
A pesar del dictado de nuestros sentimientos, la autoestima nos permite abandonar una relación que no prospera por las discusiones, la falta de entendimiento y de respeto, o que definitivamente nos impide comportarnos con dignidad.

Compromiso

¿Compromiso en el noviazgo? Esto sí que es novedad. Aunque parezca exagerado y fuera de contexto, no debería extrañarnos hablar de este valor si lo consideramos como elemento indispensable para desarrollar nuestra personalidad.
La formalidad en nuestra conducta nos lleva a cumplir lo mejor posible los compromisos adquiridos, esto es, corresponder a la confianza depositada, demostrar que nuestra palabra empeñada vale tanto o más que un contrato escrito, vivir la sinceridad evitando la mentira y la doble personalidad, discretos para no revelar las confidencias recibidas… ¡Lo mismo que en un trabajo profesional, con los amigos o en familia! Ese es el primer compromiso que tenemos: ser honestos con nosotros mismos para poder cumplir íntegramente con los demás..
En todas las relaciones humanas hace falta comportarse con madurez y seriedad; el noviazgo no es una relación de segunda categoría por ser una “relación informal”. Esto significa evitar jugar con los sentimientos de la otra persona, engañar a varias a la vez o buscar la compañía para cuando no haya algo mejor que hacer.
De alguna manera, al vivir lo mejor posible nuestro noviazgo nos estamos preparando para adquirir mayores compromisos, como puede ser el matrimonio. Lo cierto es que la falta de compromiso en cualquier actividad o relación, termina por llevarnos a la superficialidad, la apatía y la trampa… ¿Se puede confiar en alguien así?
Esto no quiere decir que al tener una pareja debemos permanecer “atados” indefinidamente. Se trata de poner en orden nuestros intereses, planes, actividades y sentimientos, para encontrar el momento justo y la persona adecuada para emprender una relación. Comportarse de esta manera nos da personalidad, madurez y calidad humana.
Devolver el encanto al noviazgo es algo más que ver la vida color de rosa, es recuperar el respeto y la dignidad de hombres y mujeres, convirtiéndose en personas con la capacidad de formar una familia que vive y transmite valores humanos a la sociedad.