18 febrero 2019

somos los eslabones de una cadena...

España sufrirá si sufre Italia… Todo está interconectado, y aunque puntualmente parezca que no nos afecta nada, las decisiones de nuestros políticos no son inocuas.
La resistencia y fortaleza de una cadena es la del eslabón más débil. Es irrelevante si casi todos los eslabones son tremendamente sólidos, si dentro de la cadena existe uno solo endeble y sin la resistencia del resto de eslabones. Las cadenas se rompen siempre por el eslabón menos resistente, el más débil.
En los análisis de las distintas inversiones financieras es fundamental detectar si dicho activo forma parte de una "cadena". De ser así, la fortaleza aparente de dicho activo puede no ser tal si existe otro activo en la cadena cuya fortaleza es sensiblemente inferior.
Este error ya se cometió con los distintos tramos de las titulizaciones de préstamos antes de la crisis financiera. Los inversores sufrieron los efectos de dicho error. Simplificando mucho, se agrupaba una gran cartera de préstamos en un vehículo y posteriormente se vendían en distintos tramos, de tal forma que las primeras pérdidas por impagos se les asignaban a los tramos inferiores con peor calificación crediticia pero mayor rentabilidad esperada. Se consideraba que los tramos más elevados nunca llegarían a sufrir pérdidas, asignándoles las agencias de rating la máxima calificación crediticia.
Una vez estallada la crisis financiera, la realidad mostró que incluso los tramos teóricamente más seguros formaban parte de una cadena. Por lo tanto, era erróneo analizar cada tramo por separado sin tener en cuenta el efecto en los tramos más seguros del deterioro de los tramos inferiores. La caída de valoración de los tramos con mejor calificación crediticia (rating) llegó a ser dramática.
El análisis del riesgo de la inversión en los distintos bonos soberanos de la Eurozona puede pecar del mismo error. El euro es una cadena formada por 19 eslabones. La solidez de los emisores teóricamente más solventes está condicionada por la solidez de los menos sólidos. Teóricamente el bono español tiene menos riesgo que el bono italiano, reflejado en un mejor rating y, por tanto, una menor rentabilidad para el inversor. En la práctica, en el eventual y teórico escenario de un impago de la deuda italiana, el efecto sobre los bonos españoles sería inmediato, aunque su rating sea superior al italiano.
Es cierto que antes de producirse dicho hipotético impago las oscilaciones de precio de los bonos pueden diferir significativamente. Por tanto, los inversores, institucionales o no, que no tengan problema de mantener los bonos hasta el vencimiento de los mismos, tienen un aliciente para invertir en deuda italiana en lugar de hacerlo en deuda española. La rentabilidad es sensiblemente superior, y en caso de impago o de reestructuración de la deuda transalpina, el efecto sobre los bonos españoles sería casi un acto reflejo.
                Antes de la crisis financiera de la década pasada nadie parecía poner en duda el esquema de las distintas calificaciones crediticias (rating) de los distintos tramos de las titulizaciones. Posteriormente, la realidad mostró que todos los tramos formaban parte de una cadena, habiéndose roto por el eslabón más débil. Ahora, en el análisis de los bonos soberanos europeos es posible que se esté cometiendo el mismo error. Se analiza la fortaleza de cada eslabón, pero no de la cadena.
Abrazos,
PD1: Hoy estoy muy flojito. Me he pillado un trancazo de no te menees. En estos momentos de debilidad física, me cuesta mucho más mis prácticas de piedad habituales. El cuerpo lucha por volver a la normalidad y mi cabeza la dejo en manos del Señor… Y como siempre, todo lo malo es para algo bueno, que no sabemos. Quizás lo bueno sea que no me pillaré otro trancazo hasta el año que viene, si Dios quiere…

15 febrero 2019

Ay de los políticos!!!

No hacemos más que alucinar con las patochadas de Trump, un millonario excéntrico que trata de devolver a EEUU su prestigio previo, de las tonterías del ruso Putin, cuando monta a caballo semidesnudo o hace lucha libre, y poco decimos de la desunión de los europeos, con un presidente de la UE, Juncker, semi mamado. ¡En qué mundo nos ha tocado vivir!”
No creo que resulte arriesgado afirmar que si la Eurozona no se rompió en los años más duros de la última crisis fue porque el coste de la ruptura hubiera supuesto más problemas aún que el seguir tirando. Además, las políticas de BCE han acabado haciendo dependientes a todos los países de su financiación. El mejor ejemplo lo tenemos en esta imagen donde se puede apreciar que BCE es prácticamente el único comprador de deuda pública italiana:
Parece imposible que ningún país pueda salirse de la disciplina del BCE porque incluso hasta los que tengan compradores para sus bonos, deberán abonar en euros lo que hoy le deben a nuestro banco central, y todos le debemos mucho ya y va a ser así por años ya que aunque no compre más, hay mucho papel en cartera que tardará años en vencer. Visto así, parece que tenemos Eurozona para rato pero lo que está en juego ya no es sólo la Eurozona, es la propia UE. Ahora que Reino Unido se va, la evolución de la zona Euro y de la UE es más estrecha y el futuro de ambas está más ligado. El Bréxit está resultando duro, los gobiernos húngaro, polaco, italiano… están rompiendo el consenso sobre muchos temas pero el mayor problema está en Francia. Una victoria de Le Pen coincidente con un gobierno italiano de Salvini (hoy socio minoritario de gobierno pero primero en las encuestas) podría dinamitar la UE tal y como la conocemos.
La pregunta es por qué los europeos optamos por opciones populistas y nos quejamos tanto de la UE. Por supuesto uno de los motivos es la mediocridad de los actuales dirigentes políticos, el mal funcionamiento de muchas instituciones comunitarias etc. pero hay que recordar que antes de ella las cosas no iban precisamente mejor. Es como la excusa recurrente echar la culpa de la UE de errores nacionales. Francia tiene un grave problema de productividad, su economía no da para más y sin embargo, tiene un gasto social desmesurado y –aviso a los que creen a pie juntillas que el centralismo es la solución- una burocracia enorme y muy costosa… y sin embargo, piden más. Es algo inconcebible pero muy común en nuestro continente: nuestro estado del bienestar nos coloca entre los mejores países del mundo donde vivir, con niveles de justicia social muy superiores a naciones más ricas como los EUA, pero en vez de tomar las medidas necesarias para garantizar la viabilidad de la educación, sanidad, pensiones etc. públicas, hacemos lo contrario y nos empeñamos en destrozar las cuentas públicas tirando de déficit que se convierte en deuda, deuda que acabará por hacer inviable el sistema.
En España estamos igual con el tema de las pensiones que ya ha llevado a la Seguridad Social a la quiebra técnica. El sistema tal cual es, no se basa -como nos cuentan- en cobrar lo que hemos aportado durante nuestra vida laboral (eso aparte de ser falso sería un disparate financiero), se basa en que los trabajadores de hoy pagamos a los pensionistas de hoy confiando en que los trabajadores del mañana nos pagarán las pensiones a nosotros. Y no parece tan mal sistema si lo comparamos con las propuestas de algunos de fiarlo todo a la evolución bursátil pero evidentemente si la población activa se reduce y la pasiva crece, se produce un desfase y ese descuadre sólo se puede arreglar o haciendo aportar más a los trabajadores (vía cotizaciones o impuestos, algo que será insostenible en cuanto llegue la próxima crisis y suba el paro y baje la recaudación) o reduciendo el gasto en pensiones… bueno, luego está la tercera solución omnipresente siempre: tirar de más deuda, algo complicado ya para España (e Italia y Francia). Teniendo en cuenta que en esta crisis los pensionistas son el grupo asalariado que ha salido mejor parado (los que menos poder adquisitivo han perdido) y va aumentando su número y la cuantía de sus nóminas a nuevos récords mes a mes, parece lógico ajustar por ahí pero las protestas hicieron cambiar de opinión tanto a Rajoy como a Sánchez. Los votos de los jubilados son tantos que no parecen dispuestos a afrontar el problema.
No creo que haya dudas acerca de los beneficios para España de haber entrado en la UE: nada tiene que ver la España de 1986 con la de ahora. Hay más sombras respecto a la entrada en el Euro porque nos llevó a la mejor situación económica de nuestra historia pero resultó ser mentira. No obstante, muchas de las críticas al Euro son falsas: no es cierto que el Euro impulsara más los precios, los IPCs en los años 90 eran muy superiores a los de la primera década de este siglo, tampoco es que sin Euro no hubiéramos tenido crisis en 2008 porque otros países de nuestro entorno como Reino Unido vivieron la misma burbuja que nosotros aún con su propia moneda. El caso es que estamos dentro y salirnos es muy complicado y además estar dentro exige que todos los miembros nos abstengamos de determinados excesos. Para salir de la anterior crisis se han aceptado unos déficits enormes pero ahora es el momento de mejorar las cuentas públicas y en lugar de eso, las protestas –y los votos- de los indignados nos llevan por otro camino.
He leído muchas críticas a que Alemania y otros países –esos que cumplen con el déficit y están reduciendo su deuda pública- se hayan opuesto a crear un fondo de garantía de depósitos y un complemento de seguro de desempleo europeos porque “eran magníficas oportunidades para demostrar a los ciudadanos europeos que la Unión Europea piensa en ellos” pero yo les entiendo porque aportar más fondos y asumir más riesgos implica que todos los socios deben ser disciplinados con sus cuentas públicas y con la supervisión de sus entidades financieras. En 2017 Italia gastó dinero público en salvar a sus bancos cuando ya se había decidido en la UE que no se haría y ¿de qué sirvió? En 2018 ganaron las elecciones el Movimiento 5 Estrellas que hizo un pacto de gobierno con la Liga Norte que ha socavado los consensos en inmigración y ahora pretende saltarse los límites presupuestarios… y siguen salvando bancos con dinero público como el caso de Carige de este mismo año. ¿Por qué entonces arriesgarse si los socios no son de fiar? Ya no digo sólo de Alemania, ¿Por qué España –que no salvó con dinero público al Banco Popular- va a aceptar aportar dinero para un fondo que cubra a los depositantes italianos caso de que caiga alguno de sus bancos? En cuanto al seguro de desempleo, estaría fenomenal que los finlandeses aceptaran pagar el paro a los españoles pero es curioso que pretendamos eso cuando dentro de España ya hay quien se queja desde algunas autonomías de esa misma solidaridad.
En resumen, que no puede haber más Europa no porque no sería bueno (para mí sería lo óptimo: una misma fiscalidad, un mismo código penal, sindicatos transfronterizos etc.), sino porque unos países no pueden fiarse de los otros ya que los votantes tienden a optar cada vez más por los discursos populistas de beneficios a corto plazo y eso hará que sea imposible la necesaria disciplina en las cuentas públicas de cada estado miembro. Hasta Macron -que iba de gran esperanza europeísta- ha cedido a las presiones y seguramente el déficit de Francia incumpla en 2019 como lo hará el de Italia y lo mismo hasta el de España. Tres países con una calidad de servicios públicos de las mejores del mundo pero repleta de indignados que no van a ayudar a reducir la enorme deuda pública. Cuando llegue la próxima crisis esos indignados, que crecerán porque habrá más motivos, echarán la culpa a la UE y al Euro de lo que pasa en sus países y llegará el final… no sé si de la Eurozona y la UE (porque probablemente permanezca, y si es con menos países seguramente con serios conflictos diplomáticos entre miembros y exmiembros) pero desde luego sí de esta Eurozona y de esta UE. Y sospecho que el resultado no será mejor que el actual.
Abrazos,
PD1: Ayer, porque la quiero, llevé a mi mujer a cenar a un sitio bueno. Sí, era el día de los enamorados y tal. Hablamos de nosotros, de los 31 años que llevamos juntos y de lo que nos queda por delante… Nos contamos nuestras cosas. La única pena, que solo haya un día de los enamorados. Ya podían haberlo hecho trimestral!!!

14 febrero 2019

invertir en otros activos también tiene riesgo...

Cuántos errores de inversión veo cada día. La gente se piensa que, por evitar los fondos y acciones, no sufren riesgo. Y esto está muy lejos de la realidad. Se están vendiendo mucho volumen en fondos de rentabilidad asegurada a 6 años con un rendimiento máximo del 0,5% TAE. Pícara banca, como siempre. Y si la inflación en estos 6 años es del 2% anual acumulativa, haces el pan como unas tortas. Y si el banco que te los vende no está en 6 años, o la estructura financiera peta, te la enchufan…, solo palmas tu.
Otros optan por invertir en inmuebles pensando que todo es de color de rosa… Pero puede haber imponderables: problemas con el inquilino, necesidad de liquidez, variaciones en el precio a la baja, dentro de una España ingobernable donde podemos ver tiempos peores…
"Ojos que no ven, corazón que no siente". El refranero español es un compendio de sabiduría popular, aplicable también al mundo de las inversiones financieras. La percepción del riesgo en las inversiones frecuentemente está distorsionada por la existencia de una valoración diaria. Si la valoración de una inversión no varía porque no existe un mercado líquido que marque permanentemente el precio de la inversión, se tiende a considerar que dicha inversión tiene menos riesgo que los activos con valoración diaria, cuando puede ser todo lo contrario. Cuando "los ojos no ven" la variación de la valoración, "el corazón no siente" la inquietud de una pérdida latente reflejada en la caída de la valoración.
Tras un periodo tan convulso en los mercados financieros como el acaecido en el último trimestre de 2018, con caídas en la práctica totalidad de las bolsas y de los instrumentos de renta fija, muchos inversores pueden tener la tentación de huir de los activos con valoración diaria, como las acciones cotizadas o los fondos de inversión, buscando refugio en otras inversiones que no tengan oscilación "visible" en su valoración. Con este movimiento es posible que duerman más tranquilos, pero no necesariamente estarán consiguiendo reducir el riesgo de sus inversiones. Las oscilaciones en la valoración de los activos con valoración diaria, reflejan un riesgo latente de pérdida de patrimonio que no se percibe en otro tipo de inversiones sin valoraciones permanentemente actualizadas. Que no se perciba cambio en la valoración, no quiere decir que no se produzca.
Aunque una inversión en bolsa o en fondos de inversión se realice con un horizonte de años, la valoración diaria empuja a tomar decisiones precipitadas ante caídas coyunturales de las valoraciones, aunque el horizonte de la inversión esté a años vista. En inversiones alternativas, sin valoración, ni liquidez a corto plazo, se obvia el valor que se obtendría si se necesitara vender antes de tiempo el activo.
La existencia de una valoración diaria está ligada, como norma general, a la posibilidad de convertir en liquidez la inversión en dicho activo en un breve espacio de tiempo. Los fondos de inversión y las acciones son liquidables de forma prácticamente inmediata a precios de mercado. Las inversiones alternativas a las anteriores, como los inmuebles o los fondos de capital riesgo, entre otros, no disponen de un mecanismo de liquidez inmediata. De existir, como en el caso de algunos fondos de capital riesgo, la merma en el precio de venta sobre la valoración "teórica" del momento suele ser considerable.
La no existencia de una valoración permanente de mercado no implica que el valor de determinado activo se mantenga en el tiempo, ni que esté exento de riesgo. Es frecuente que inversores que se consideran a sí mismos como conservadores o muy conservadores, ante la actual situación de los tipos de interés nulos e incluso negativos, renuncien a invertir en fondos de inversión que pueden sufrir pérdidas latentes y decidan invertir en un inmueble para después alquilarlo. Dicha opción no está libre de riesgos. Aunque dichos riesgos no sean visibles, existen. Entre ellos:
Concentración del patrimonio en pocos activos (a veces en uno solo)
Riesgo de impago de la renta por parte del inquilino
Riesgo de iliquidez. La liquidez de cualquier inmueble es inferior a la de las acciones, bonos o fondos de inversión. Es difícil calibrar el riesgo de pérdida de valor en la venta ante una urgencia de convertirlo en liquidez.
Riesgo de Valoración. En el subconsciente español existe la idea enraizada de considerar que el precio de los inmuebles nunca baja. La última crisis ha mostrado que dicha idea popular no es cierta.  En un entorno de ínfimos tipos de interés y baja inflación es ingenuo afirmar que los inmuebles sólo pueden subir de valor. Como siempre, habrá que discriminar entre inmuebles, y siempre existirán oportunidades puntuales.
No es posible desligar la inversión de la psicología del inversor. Nadie debe invertir en activos "de riesgo" un euro más de la cantidad que le permita dormir tranquilo. Si no, lo venderá en el peor momento. Aun así, considerar que las inversiones sin valoración y, por tanto, sin liquidez, no tienen riesgo, es una defensa psicológica que ignora la realidad y confirma el refrán: "Ojos que no ven, corazón que no siente".
Abrazos,
PD1: Siguiendo con la explicación de ayer de la Misa del retiro, nos contó el cura que mucha gente va a Misa sin vivirla, sin que el Señor entre en su corazón, sin que le sirva para nada. Es como cuando los primeros cristianos estaban impasibles en el calvario viendo como lo crucificaban, cuando no entendían nada de lo que les decía, cuando no lo reconocían y le mataron.
Cuántas veces en la Misa, que se hace lo mismo que se hizo entonces, miramos al cura y su evolución, escuchamos y respondemos lo que le toca al pueblo, y no nos pasa nada. Estamos fríos y enrutinados. Nos parecemos a esos primeros cristianos que no se coscaban de nada…
Hay que tratar que cada Misa que vamos, tengamos la oportunidad de lograr una gran intimidad con el Señor (nos lo comemos!!!), de reconocerle, de dejarle que actúe en nosotros, de ofrecernos, de estar un rato con Él, de que nos sirva para algo… Hay que dejar de ser espectadores, de vivir y estar presente en lo que ocurre en cada Misa…
Cuántas misas son un folclore del cura personalista y que tanto nos distraen. Evitémoslas. Qué gozada cuando lo importante es lo que allí ocurre, no las formas. Y qué importante es cuando nos metemos dentro de la Misa y salimos de la rutina de saber que eso ya lo conocemos…

13 febrero 2019

hacia dónde tirará el EURO


Esta es la evolución a largo plazo del EURO desde su inicio hasta hoy, donde podemos ver su gran volatilidad en función de cada momento y circunstancia:
Está como parado, esperando a ver los acontecimientos… Pero acabará moviéndose, ni lo dudes… ¿Se apreciará, o se debilitará? Les gustaría que se depreciara para reducir su déficit comercial. Aunque el diferencial de tipos de interés y la situación de desunión de Europa y de populismo creciente, hace que con el euro se dude… Mira lo que dice Juan Ignacio Crespo:
Hace justo un año el euro alcanzó su cotización más alta frente al dólar desde diciembre de 2014 al situarse en 1,25 $/€. Nueve meses más tarde (en noviembre de 2018) había bajado a 1,12$/€ y se ha mantenido desde entonces no muy alejado de ese nivel, aunque siempre ligeramente por encima de él.
Ayer bajó a 1,12$/€ de nuevo y se plantea una vez más la pregunta de si romperá ese suelo de 1,12 y seguirá cayendo o si retomará el vuelo para aproximarse a los niveles máximos del año pasado. Hay buenas razones para pensar que cualquiera de las dos alternativas tiene una probabilidad elevada. Hasta hace pocos días parecía más probable la segunda que la primera (es decir, era más probable que el euro volviera a subir) pero la desaceleración tan rápida de la economía europea pesa fuertemente para impedirle que despegue.
Se podría decir que desde marzo de 2015 el euro está en trayectoria alcista frente al dólar pues entonces llegó a 1,05$/€ y ahora está en 1,12$/€. Pero la marcha que le correspondía por los ritmos históricos ha quedado desvirtuada desde mediados del año pasado, por lo que es difícil tener claro qué es lo que va a suceder ahora.
Y es que en los últimos doce meses, ninguna de las noticias que auguraban un debilitamiento del dólar ha tenido un impacto definitivo en su cotización: 1) ni que Donald Trump proclame que quiere un dólar débil, 2) ni que presione (con éxito) a la Reserva Federal de EEUU para que no siga subiendo los tipos de interés, 3) ni que el déficit comercial de EEUU suba a pesar de los aranceles, 4) ni que sea precisamente con China con quien más se incrementa ese déficit comercial, 5) ni que la rentabilidad de la deuda pública de EEUU baje de 3,25% a 2,55%, 6) ni que el déficit del presupuesto norteamericano se esté incrementando hasta alcanzar el billón de dólares y un porcentaje del 5% de su PIB, 7) ni la posibilidad más que probable de que la guerra comercial con China pudiera resolverse, como otras guerras comerciales, por medio de una depreciación del dólar; ni…
Parece que solo estuvieran influyendo en la cotización del euro contra el dólar la fortaleza de la economía de EEUU (apoyada en la bajada de impuestos) comparada con la debilidad de la europea, y su correlato, el elevado diferencial de rentabilidades entre la deuda pública de EEUU y Alemania que se mantiene en los niveles más altos desde 1989 (porque la repatriación de beneficios de las empresas de EEUU en el exterior, que podría haber actuado como otro elemento determinante, no debería haber afectado el tipo de cambio grandemente, ya que esos beneficios estaban ya previamente materializados en dólares en una gran parte).
Recurriendo al Gráfico 1 inferior la conclusión es que el euro está a punto de hacer una gran arrancada. El patrón de comportamiento que implica esa subida se ha dado al menos en dos ocasiones, 1988 y 2005. Pero la debilidad de la economía europea, con la amenaza de recesión, nos pone ante la eventualidad de que se repita otro patrón, el de 2012 (Gráfico 2) cuando, en los ocho meses previos a la entrada de la zona euro en recesión, la cotización del euro frente al dólar perdió 20 céntimos (-13%).
Bien es verdad que el euro venía entonces de una fortaleza extrema: 1,60$/€ en 2008 y, todavía, 1,51$/€ en 2009, y 1,48$/€ en 2011 (a pesar de los rescates de Grecia, Irlanda y Portugal, de las medidas excepcionales en España y de la crisis profunda en Italia, así de fuerte estaba todavía el euro en 2011). Es decir, el euro estaba entonces en trayectoria bajista frente al dólar (que continuaría hasta 2015) y ahora está en trayectoria, o movimiento pendular, alcista. Esto hace que la repetición del patrón de 2012 sea menos probable de lo que pudiera parecer a primera vista.
CONCLUSIÓN
La debilidad del euro frente al dólar de los últimos 12 meses recuerda la que tuvo en los ocho meses previos a la recesión europea de 2012-2013, y parece que estuviera haciendo tiempo para comprobar si, de nuevo, se produce una recesión o no en la Eurozona para, en caso de que sí, hacer el intento de bajar un escalón más. Pero no hay que olvidar que hay toda una serie de elementos que pueden venir en su ayuda: a) que el euro está en su ciclo alcista de largo plazo y eso le da cierta resistencia a caer, b) que, además, está en un patrón de corto plazo alcista, c) que la política más laxa de la Reserva Federal y la debilidad del LIBOR del dólar (en mínimos recientes) le quita fuerza, d) el peso histórico de que las crisis comerciales se resuelvan con depreciación del dólar, y e) que la debilidad de la economía alemana no es probable que dure más de uno o dos trimestres adicionales. Aunque hoy, al borde del 1,12 otra vez, haya que echarle valor para decir, como es mi conclusión, que… el euro va a subir…
Gráfico 1. ¿Subirá el euro por fin? Sí
Gráfico 2. ¿Subirá el euro por fin? Más dudoso
Abrazos,
PD1: Ayer tuve mi retiro mensual. Una hora donde el cura nos hace la oración… Nos explicó la Misa. No es un recuerdo, es la misma cena del Señor que se vuelve a hacer presente en la consagración, que vuelve a morir en la cruz en cada Misa que se celebra, que resucita para redimirnos de nuestros pecados…, y que nos manda al Espíritu Santo. Esto ya lo sabíamos todos. Pero nos contó algo nuevo que no, los momentos de la Misa que reflejan cada cosa:
Las lecturas y el evangelio nos traslada a esos tres años, nos hace estar presentes junto a Él, nos convierte en testigos de esos momentos, como si estuviéramos allí.
En la consagración se repiten sus palabras en el tabernáculo. El pan y el vino se convierte en su cuerpo y sangre que luego nos comeremos para tener verdadera intimidad con Él.
Cuando se dice “por Cristo, con Él y en Él, a ti Dios Padre…”, es cuando ya colgado en la Cruz, después de una plegaria de oraciones y agradecimientos, muere.
En el momento que el cura mete un trozo de Hostia consagrada en el vino, que refleja la fundación de la iglesia, es cuando resucita.
Después comulgamos y, en la bendición final, nos hace apóstoles y nos manda al Espíritu Santo…
Ha sido muy bonito saber y reconocer cada momento de la Misa y recordar, lejos de la rutina de haber ido a tantas misas, que lo que ocurre en la Misa es maravilloso y que es lo mejor que nos dejó el Señor.

12 febrero 2019

sabemos que vamos a crecer poco, pero...

Sin embargo, las bolsas se han quedado baratas y en un escenario de bajo crecimiento se pueden obtener grandes rendimientos. Además, la renta fija sigue sin dar ninguna alternativa. ¿Qué haces con el dinero, lo metes en inmuebles ilíquidos y con riesgo de inquilino? No creo que sea lo mejor… A largo plazo, los mercados de capitales presentan unas muy buenas oportunidades a día de hoy…
Abrazos,
PD1: No me creo que se vayan a convocar elecciones como se decía esta mañana. Pienso que es más una medida de presión para que los catalanes les aprueben los presupuestos. A los nacionalistas la idea de que salga Sanchez de Moncloa les debe aterrar, ya que con él lo consiguen todo. Y Sanchez sabe que tiene capacidad de presionar diciendo que va a convocarlas. Es todo una patraña para mantenerse en el sillón. ¡Qué país!
Lo peor es que no habrá elecciones en abril, se aprobarán estos horribles presupuestos y estará muchos meses más en Moncloa, o de viaje…
PD2: Al hacer oración diaria, queremos oír lo que nos dice el Señor. Pero muchas veces solemos llenar ese momento con cosas nuestras y no le escuchamos…
Además, con el paso de los años, los golpes de la vida, nos endurecen el corazón, nos hace más desconfiados, insensibles, pesimistas, desesperanzados. Debemos pedirle al Señor que nos haga conscientes de este posible deterioro interior y que nos traiga la paz y alegría para mostrarla.