12 febrero 2020

los inversores están hartos

Saben que tener el dinero en el banco no les renta nada, ni depósitos ni otras mierdas que les ofrecen… Pero no se atreven con la bolsa. No me extraña, comprar a estos precios no sé si no compensa el riesgo. Quizás si hubiera un recorte sería bueno para entrar… Lo que sí tengo claro es que no es momento de salir, a pesar de estar deseando que haya un recorte para dar entrada al que quiere invertir… Paciencia!

Cómo explicar a los clientes que seguir invirtiendo en depósitos implica estar perdiendo dinero

Según los últimos datos publicados por el Banco de España, las familias españolas cuentan con 852.900 millones de euros en depósitos, esos productos financieros que tan populares se volvieron en la era pre crisis financieras cuando daban rentabilidades cercanas al 5%, y que ahora siguen siendo el producto favorito de las familias españolas pese a que de media su rentabilidad está en niveles del 0%. La cifra no solo supone un nuevo récord histórico si no que además puede ir a más teniendo en cuenta la creciente incertidumbre que rodea a los mercados financieros.
De hecho, según el Índice de Confianza que elabora trimestralmente J.P.Morgan AM desde 2007, el índice terminó el año en el nivel negativo de -2,13 puntos, lo que es la nota más baja desde que se publica la encuesta. En la misma también se pone de manifiesto que en este clima son los activos más asociados al inversor español, el inmobiliario y los depósitos, los que acaparan las mayores intenciones en cuanto a futuras inversiones. “Al preguntar a los participantes en el estudio en qué activos planean invertir a seis meses vista, el depósito repite como la opción más elegida, con un 43,1% de respuestas, aunque es el inmobiliario la opción con mayor crecimiento, hasta el 10,4% del total”, afirman en la gestora.
Esta aversión al riesgo financiero se repite también en el resto de Europa. De hecho, Bankia Estudios acaba de publicar la evolución que han tuvieron los depósitos en los países de la zona euro que muestran que, según los datos del BCE, el incremento mensual del saldo de depósitos de empresas y hogares creció en un 0,5% en diciembre. Una cifra inferior al 0,9% que se vio en el mes de noviembre y que está justificada por el retroceso visto en los depósitos de empresas. Al fin y al cabo hay que recordar que a diferencia de lo que sucede con los particulares, las entidades financieras, incluidas las españolas, sí han empezado a cobrar en los últimos meses a las empresas por mantener el dinero en depósitos en un contexto en el que los propios bancos asumen un interés negativo del -0,50% por sus depósitos en el BCE.
Fuente: Bankia Estudios
Sin embargo, los bancos no tienen interés, al menos de momento, de aplicar la misma política a los clientes particulares lo que disuade a muchos de realizar ese esperado traspaso de depósitos a otros productos de ahorro que tanto reclama el sector. Eso sí, eso no quiere decir que los millones de españoles que tienen dinero en depósitos o cuentas corrientes no estén perdiendo ya dinero. “Uno de los grandes hándicaps de mantener tu depósito al 0% es la inflación. El BCE tiene una obsesión en su mandato y es la de lograr una inflación del 2% en Europa. Si el depósito paga 0% y la inflación (lo que sube la vida) es de un 2%, estarás perdiendo poder adquisitivo todos los años, año tras año. Es la pérdida que no duele”, afirma Borja Rubí, gestor de patrimonio en Diaphanum.
Una idea que también defienden desde Allianz Global Investors. En su informe Using the 7 habits of successful investors, el segundo consejo que da a los inversores es el ligar la toma de decisiones a la “preservación de capital” en lugar de a la “seguridad”.  “La "seguridad" se considera a menudo como sinónimo de ausencia de fluctuaciones de precios. En los últimos años, han sido los mercados de valores, en particular, los que nos han enviado a una montaña rusa. El hecho de que los inversores quieran evitar las fluctuaciones de precios es más que comprensible en estas circunstancias. Sin embargo, al hacerlo, pasan por alto el riesgo de perder el poder adquisitivo, lo que es aún más desagradable considerando que el interés por el ahorro es prácticamente nulo en la actualidad”, apuntan desde la gestora.
Y lo demuestran con un gráfico en el que calculan la pérdida de poder adquisitivo que supondría mantener la inversión en productos del 0% en un contexto de inflación que se acerque al objetivo que maneja el BCE del 2%. “Supongamos que escondes 100 euros bajo tu almohada. Basado en una tasa de inflación que está alrededor del objetivo a medio plazo del Banco Central Europeo de un poco menos del 2% cada año, sólo podrás comprar bienes por un valor de poco más de 80 euros en diez años”, apuntan. Y hacen el ejercicio también a 20 años vista (ver gráfico) para concluir con la idea de que por tanto, “el mayor riesgo es no asumir riesgo”
Eso en cuanto al futuro pero la realidad es que son muchos los años en los que los inversores que mantienen sus ahorros en depósitos están perdiendo dinero en términos reales (cuando se descuenta a la rentabilidad nominal la inflación). Lo explicábamos en este artículo publicado hace unos meses en Funds Academia. De hecho, el IPC anual en 2018 fue del 1,2%, del 1,1%  en 2017 y 1,6% en 2016 mientras que los depósitos con plazos de hasta 1 año dieron rentabilidades medias del 0,05%, 0,07% y 0,10%, lo que implican rentabilidades reales negativas. En cuanto a 2019, la tasa de inflación se situó en el 0,8% y la rentabilidad media del depósito a 12 meses, en el 0,03%, lo que implica una rentabilidad real negativa del 0,77%.
Abrazos,
PD1: Ayer, 11 de febrero, día de la Virgen de Lourdes, Jornada Mundial del Enfermo, el Gobierno español inicia el trámite parlamentario de la ley de eutanasia… ¡Es como presentar el 1 de mayo, día del trabajador, una ley de despido libre!
Ayer mismo en la Misa diaria, se hizo la Unción de Enfermos a los mayores malitos. La cruz de Cristo es redentora. El Señor no nos manda las enfermedades, no nos castiga. Nosotros, gracias a las enfermedades, o a la ancianiedad, participamos en la Cruz, ofrecemos nuestros sufrimientos…, que podemos ofrecer por la conversión de muchos…

11 febrero 2020

no se puede ser pesimista

Como una moto. ¿Dónde estaríamos si no hubiera coronavirus, ni se hubiera ralentizado Europa, ni hubiera problemas en Alemania con la sucesión de Merkel? Pues mucho más arriba… Es de locos, pero no se puede ir contra la tendencia…

Es pronto para ser pesimistas sobre la renta variable

El coronavirus está generando gran conmoción en el ámbito de la salud y ha desatado muchos temores en el mundo financiero. Pero no es necesario poner a la renta variable en cuarentena.
Ésta es la perspectiva de Jeroen Blokland, inversor de Robeco, que considera que sigue habiendo muchos elementos a favor de la renta variable, a pesar del brote de este virus letal en China, que se está extendiendo al resto del mundo.
“El inesperado y desafortunado brote de coronavirus está poniendo a prueba la sostenibilidad de la mejoría que venía registrando el crecimiento mundial”, afirma Blokland, gestor sénior del equipo multiactivos de Robeco. Como medida de precaución, el equipo acaba de reducir su exposición a la renta variable.
“El hecho de que la mejora del impulso haya comenzado hace tan poco tiempo hace que sea relativamente vulnerable a cualquier revés. Por otra parte, la considerable incertidumbre que existe en torno a la contención del virus y a su impacto económico hacen necesaria la adopción de una dosis adecuada de prudencia respecto a los activos de riesgo.”
“Y digo ‘adecuada’, porque no hay que ponerse demasiado pesimistas demasiado pronto, ya que sigue habiendo otros factores positivos para los activos de riesgo, y sobre todo para la renta variable.”
El coronavirus, que comenzó a propagarse en Wuhan, ya se ha extendido por toda China, y fuera del país. El gobierno ha reaccionado aislando Wuhan, restringiendo en gran medida los desplazamientos en otras ciudades de China y prorrogando las vacaciones del Año Nuevo chino para que la gente no tenga que viajar.
“Las medidas adoptadas pueden parecer drásticas, pero probablemente aumenten las probabilidades de contención”, afirma Blokland. “Al mismo tiempo, seguramente afecten al crecimiento chino y, por consiguiente, al crecimiento mundial.”
“En este sentido, no cabe establecer comparaciones con el brote del virus del SARS de 2003. La participación China en el PIB mundial se ha más que triplicado desde entonces, y el país se ha convertido en el comprador determinante de prácticamente todas las materias primas. Su enorme tamaño hace pensar que otros países emergentes también van a ver mermado su crecimiento, al menos temporalmente.”
“Estamos ante la conjunción de un choque del crecimiento chino —con mucho, el país más relevante en cuanto a contribución al crecimiento mundial— y la incertidumbre sobre la envergadura y duración de dicho choque. Por ello, hemos eliminado la sobreponderación que teníamos en renta variable en nuestro fondo multiactivos. Pero esto no quiere decir que nuestro posicionamiento en esta categoría haya pasado a ser claramente negativo.”
Las ventas minoristas aumentaron tras el brote de SARS en 2003, y podría suceder lo mismo ahora. Fuente: Bloomberg.

Motivos de optimismo

Blokland considera que hay tres motivos para esperar cosas buenas en renta variable. “Primero, si analizamos episodios ‘similares’, la actividad económica perdida durante un brote vírico suele recuperarse con creces una vez contenido”, explica. “Por ejemplo, durante el brote del SARS, el crecimiento de las ventas minoristas en China se redujo brevemente a la mitad, para después protagonizar un sólido restablecimiento, una vez que el virus estuvo bajo control, recuperando la mayor parte de esa bajada.”
“También se vieron afectados otros sectores de la economía, como la construcción, y también se recuperaron cuando la propagación del virus empezó a ralentizarse. Esperamos ver un patrón similar en este caso, y no prevemos una interrupción grave de las cadenas de suministro mundiales.”
“En segundo lugar, la economía mundial venía registrando diversos signos de mejoría antes del brote. Por ejemplo, el índice PMI manufacturero mundial había alcanzado en enero el 50,4, su nivel más alto desde abril de 2019. El índice ISM manufacturero también vuelve a estar por encima de 50, tras lograr en enero una subida mucho mayor de lo esperado.”

Sorpresas positivas

“El índice Citi Global Economic Surprise ha pasado a positivo, elevándose a su nivel más alto en prácticamente dos años. El crecimiento de las exportaciones en las economías muy abiertas, como es el caso de Corea del Sur, ha mejorado sensiblemente, lo que pone de manifiesto la disminución de las presiones derivadas de la guerra comercial entre China y Estados Unidos”
“Y ahora que vamos por la mitad de la temporada de publicaciones de resultados empresariales del cuarto trimestre de 2019 en Estados Unidos, podemos decir que las sorpresas positivas en cuanto a beneficios han sido las más notables de los últimos tres trimestres, y que las cifras de ventas han dado las sorpresas más alentadoras de los últimos cuatro.”
“Las revisiones de las previsiones de beneficios han mejorado notablemente debido a las buenas perspectivas para el crecimiento mundial. Y en los mercados emergentes son incluso más alentadoras que en Estados Unidos, lo que sugiere que el impulso de mejora de los beneficios empresariales se está generalizando.”
El beneficio por acción de las empresas del MSCI World está mejorando. Fuente: Bloomberg.

Flexibilidad por parte de los bancos centrales

Por último, los inversores deben tener en cuenta la gran flexibilidad de las políticas de los bancos centrales, según Blokland. “Los tipos de interés a corto plazo se mantienen bajos, o incluso en negativo, y los balances de los bancos centrales están creciendo de nuevo”, explica. “Además, los responsables monetarios han dejado muy claro que el listón para pasar a un endurecimiento de sus políticas está muy alto.”
“Tanto la Reserva Federal estadounidense como el Banco Central Europeo están ‘replanteándose’ sus políticas monetarias, y el resultado más probable de este proceso es que dejen que la inflación sobrepase los objetivos para compensar la inflación perdida anteriormente. Al mismo tiempo, tienen la firme voluntad de aumentar el estímulo en caso de que se produzca una conmoción negativa, que ponga en peligro la economía mundial, como podría ser el coronavirus.”
“El banco central chino ya ha inyectado una cantidad masiva de liquidez cuando han reabierto los mercados tras el Año Nuevo chino. A escala mundial. la liquidez sigue siendo enorme, y va a crecer todavía más en los próximos trimestres.”

Implicaciones para el mercado

En resumen, es pronto para ser pesimistas sobre las acciones, afirma. “Una prudencia mesurada a resultas del coronavirus está justificada; y obviamente el hecho de que se haya originado en China —con mucho, el principal motor de crecimiento mundial— es un elemento importante”, explica.
“Nos gustaría destacar, sin embargo, que también están en juego otras fuerzas mucho más positivas para la renta variable. Teniendo en cuenta el hecho de que acontecimientos como el coronavirus tienden a ejercer un efecto transitorio, no estructural, sobre el crecimiento y los beneficios empresariales, no vamos a adoptar un posicionamiento claramente negativo en los mercados de renta variable.”
Abrazos,
PD1: «La vida es un instante entre dos eternidades» (Santa Teresita de Lisieux)

¿Por qué siguen subiendo las bolsas?

Porque las alternativas no existen. No hay donde meter el dinero si no es en acciones. Vivimos unos tiempos difíciles y las valoraciones, de las tecnológicas, están en las nubes. Lo de los bancos centrales fue una solución temporal que ahora parece irreversible:
La "plaga" de los tipos negativos no ha dejado de extenderse desde que en 2014 el BCE comenzó a cobrar a los bancos por las cantidades depositadas en el Banco Central (FMD Facilidad Marginal de Depósito). Desde entonces, la práctica totalidad de los bonos soberanos (emitidos o avalados por los Estados) y corporativos (emitidos por empresas) con calificación (rating) de grado de inversión ofrecen la menor rentabilidad histórica.
En estas circunstancias, la inversión en activos de menor riesgo como los depósitos o los valores de deuda pública, difícilmente ofrece rentabilidad positiva. A modo de ejemplo, la inversión en un bono del Tesoro español con vencimiento dentro de siete años ofrece una rentabilidad negativa, incluso antes de cualquier comisión o gasto.
Este descenso de la rentabilidad se ha trasladado a la práctica totalidad de los bonos corporativos, especialmente a los que, por tener una calificación de grado de inversión, son susceptibles de ser comprados por el BCE. Como muestra, Telefónica acaba de emitir bonos a 10 años con una rentabilidad del 0,66%.
Ante la escasa o nula rentabilidad de la inversión en renta fija, teóricamente más conservadora que la renta variable, existe una gran incertidumbre entre ahorradores e inversores sobre la duración temporal de los actuales tipos de interés. El nivel de los tipos de interés es clave, no sólo para determinar el retorno máximo que se puede obtener en una inversión en renta fija, sino que también condiciona la valoración de todo tipo de activos. Cuanto más bajos sean los tipos de interés, mayor será la valoración de las bolsas y los activos inmobiliarios. Sin embargo, si los tipos de interés están en mínimos y la previsión es que no suban, es una clara indicación de que el crecimiento económico futuro se prevé reducido. Desde los niveles actuales difícilmente subirán de forma sostenible las valoraciones de las empresas cotizadas si no mejoran sus beneficios, que inevitablemente están ligados al crecimiento económico.
En el último trimestre de 2018 tanto la Reserva Federal como el BCE fracasaron en el intento de normalizar su política monetaria. EE.UU. tuvo que frenar sus subidas de tipos y volver a bajarlos tres veces, a la vez que ha vuelto a aumentar su balance, mes a mes, mediante la compra de Letras del Tesoro. El BCE por su parte, volvió a bajar los tipos de interés y a aplicar una política de compra de bonos soberanos sin fecha de caducidad.
El fallido intento de normalización monetaria ha puesto de manifiesto el nocivo efecto de la subida de tipos de interés y retirada de liquidez, por parte de los bancos centrales, sobre el crecimiento económico y los mercados financieros. A los primeros síntomas de una desaceleración de la economía, mayor de la prevista, y caída significativa de las bolsas (en torno al 20%) en el último trimestre de 2018 los bancos centrales volvieron a la política de liquidez abundante y tipos mínimos o negativos en el caso del BCE.
Teniendo en cuenta que la deuda sigue aumentando tanto en Europa, como en EE.UU. y a nivel global, cuanto más tiempo transcurra con el actual nivel de los tipos de interés, más dolorosa será la normalización futura de tipos.
Como se ha visto en EE.UU. en 2019, al menor atisbo de una desaceleración del crecimiento (ni siquiera recesión), las presiones sobre la Reserva Federal para bajar tipos de interés han sido considerables y fructíferas. En Europa es previsible que una próxima desaceleración del crecimiento económico provoque una presión para permitir a los Estados tener más déficit que acabará siendo financiado, directa o indirectamente por el BCE.
La actual situación de tipos de interés tiene visos de durar, obligando a los ahorradores e inversores a asumir riesgo si quieren obtener rentabilidad. Aunque la situación de tipos parezca irreversible a corto plazo, también es insostenible a largo plazo.
Los tipos de interés negativos comenzaron como una medida excepcional y temporal, pero tiene visos de convertirse en estructural, endémico y de difícil reversión.
Abrazos,
PD1: San Agustin nos dijo que nosotros tenemos que hacer algo, que no podemos quedarnos a esperar:
Nos espera todos los días, y no, nosotros solos nada podemos…

07 febrero 2020

valoración de los mercados

La gestora Allianz Bernstein nos habla de las valoraciones de las bolsas en un entorno de bajo crecimiento mundial:

Valuing Equities in a Low-Growth World

As we enter a period of lower growth globally, investors have given higher valuations to companies that can achieve consistent growth. This seems logical, but are we in danger of overpaying?
That is a legitimate concern. But there is a way to avoid overpaying, in our view. Investors must apply a stringent analytical process to derive a fair value for the level of growth that a company can sustain over the coming years. After all, what good is owning a growth company in a low-growth world, if paying too lofty a multiple means that its stock price could be hit by the slightest bump in the road?
Three Steps to Estimating Value
Assessing value starts with growth forecasts. Step one is to build a five-year model of a company’s growth prospects that best reflects factors including the nature of its business, prevailing market conditions and the competitive environment. This gives us an earnings number in five years’ time.
The next step is to consider what multiple the market will likely attach to those earnings, which is almost always lower than the current value. We take the earnings number, multiply it by the company’s prospective value, and add dividend payments to determine a total value five years forward.
Then, we discount that number back to today to derive a current target price. The discount rate is the required rate of return we believe is necessary to justify an investment. This discount rate is composed of: a risk-free rate, usually the 10-year government bond yield; an equity risk premium, which is the excess return required by equity investors to justify the increased risk of owning a stock over a bond; and finally, a stock-specific risk to reflect the differing nature of companies.
Conservative Multiples Are Vital
Based on our experience, this valuation method works in various market environments. For it to be effective, we believe relatively conservative multiples should be assigned to companies and the discount rate should also reflect normalized conditions. However, in a world of consistently low growth and exceptionally low interest rates, it may be appropriate to consider whether our discount rates are too high.
Consider the following example of a high quality European staples company. Over the next five years, we believe this company can grow its earnings by about 10% per year, made up of a combination of 5%–6% revenue growth and 1%–2% margin improvement, some acquisitions and some buyback accretion. When we add in its 2% dividend yield, we believe the stock’s total value in five years’ time will be about 65% higher than today.
For this company, we currently use a very conservative discount rate of 8%, made up of a risk-free rate and an equity risk premium. Given the company’s stability, the nature of its business and its rock-solid balance sheet, we don’t believe it requires a high stock-specific risk premium. Historically, the 8% reflects a risk-free rate of between 2% and 4% and an equity risk premium of between 3.5% and 5%.
But does that make sense today? With European bond yields near zero or even negative, the 8% discount rate in our example is made up almost entirely of an 8% equity risk premium. In today’s uncertain environment, perhaps a higher equity risk premium is warranted. But at 8%, the discount rate is about twice the historic level, which seems overly prudent for such a stable business.
Lowering the Discount Rate Leads to a Higher Target Price
Why does this matter? Because it significantly changes the target price. Using an 8% discount rate, the fair value of the company today is broadly in line with its current price, suggesting that the expected return over the next 12 months would be broadly in line with earnings growth—approximately 10%. However, when using a 6% discount rate—still reflecting a historically high equity risk premium—the fair value of the company is more than 12% higher, offering a potential return of almost 23% (Display).
This is a conundrum that investors are facing across the world as interest rates remain extremely low. We think maintaining a conservative approach is certainly warranted, as we believe that lower global growth will impact the vast majority of businesses over time. However, if we assume that interest rates are set to stay low, then a modest tweak to the discount rate in the model is appropriate. This still looks very conservative relative to 10-year government bond yields and its implied risk-free rate, but we believe it better reflects the low growth world we are all living in.
Equity investors should prepare for a bumpy ride as current valuations do not provide much of a cushion for disappointment, but higher multiples and lower discount rates are not inconsistent with a low growth world. Paying close attention to the price tag for companies delivering consistent growth should underpin an equity investing strategy through challenging times ahead.
Abrazos,

PD1: Lo que vale el hombre.

06 febrero 2020

Si esto de Tesla no es una burbuja...


Me parece que son unos coches muy chulos con un enorme potencial. ¿Qué se puede ganar en bolsa comprando a estos precios? Nada de nada…
Vale mucho más que el resto de las marcas alemanas juntas…
Cuando venden lo que venden… sí, venderán mucho a futuro, pero su precio ya lo tiene descontado con creces…
Vale tanto como Oracle que gana 10.000 millones de dólares de beneficios (Tesla pierde 6.500 mill de dólares)
Vale tanto como todo los bitcoin juntos…, replicando la misma burbuja que ellos
Y no solo es Tesla, es el conjunto de las FAANS o empresas tecnológicas. Solo Apple y Microsoft, que venden un huevo, valen tanto como todo el mercado alemán junto…
Es una espiral de subida sin freno:
Hasta que se caigan del guindo…
Abrazos,
PD1: La gente se está divorciando menos en los últimos 20 años en EEUU.
Y sin embargo, es una plaga el divorcio en España. No nos aguantamos, no nos soportamos. Lo queremos todo y lo queremos ya. Ese amor inicial de nuestro compromiso, ¿dónde está? El matrimonio hay que currárselo, ambos a dos, con esfuerzo, perseverancia, tratando cada día de cuidar a la persona casada contigo, perdonando, comprendiendo, sin intentar que cambie como a uno le gustaría… Cada cual es como es. Y sí, en la cama también…