18 junio 2020

¿Han parado a pesar de lo que dicen?


Esto tiene pinta de que va a ser un alto en el camino. Si se frena el volumen nuevo, a pesar de lo que dice Powell, se notará en los mercados que subían solo por la inyección de liquidez.
Esto puede ocurrir, que sea otra de las miles de mentiras que nos cuentan todos los días. Que digan que van a seguir comprando de todo, y a la postre no lo hagan… Como el dinero prometido por el Gobierno de España a ayudar a las residencias de ancianos y tal…
Por cierto, su curva no acaba de descender:
Algo mal deben estar haciendo. Y yo acojonado por el rebrote de China e Italia de nuevo. A que nos dejan sin verano… Espero que no, lo necesito.
Abrazos,
PD1: Por esto vienen. Es lo que hay que potenciar cuando se hace publicidad España:
PD2: ¿Qué tal vas de soberbia? Últimamente la tengo muy controlada. Pero veo cosas por ahí que no me gustan nada. Y pienso en que debo no fijarme. + humildad y - juzgar a los demás. Como dice mi mujer, no debo ser malpensado…

17 junio 2020

Powell no es optimista


La contracción económica se presume mayor si hay una segunda ola. Las previsiones son muy pobres…
(Reuters) - The economic growth projections Federal Reserve officials offered last week by and large do not factor in a potential second wave of coronavirus infections later this year, Fed Chair Jerome Powell said on Tuesday.
Powell’s remark came in the first of two days of testimony to Congress, during which he repeated a now-standard mantra that the disease will determine the strength and persistence of any recovery from the recession that began in February.
That said, it appears a second wave is not his or his colleagues’ base case.
At their meeting last week, 17 Fed policymakers provided their first take on where the economy goes next in the wake of the pandemic. The median view called for a full-year contraction in gross domestic product of 6.5% from 2019.
“Does this projection assume a potential second wave of coronavirus and the accompanying economic impacts?” Senator Krysten Sinema, an Arizona Democrat, asked Powell.
“That number is actually the median of the projections of the 17 participants of the FOMC (Federal Open Market Committee) so it isn’t an official prediction of the Fed,” Powell said in reply. “It will be based on different assumptions made by different people. Each of the 17 will have probably made a somewhat different assumption.”
“I would think the answer to your question, though, largely will be that ... my colleagues will not principally have assumed that there will be a substantial second wave.”
“Oh, that’s concerning,” Sinema retorted.
To be sure, the 17 projections cover a wide-range of potential outcomes, the worst of which arguably could take into account a resurgence of COVID-19 in the second half of the year. Policymakers’ estimates for the 2020 change in GDP ranged from a low of negative 10% to a high of negative 4.2%.
Still, to Powell’s point, the “central tendency,” which reflects the weight of estimates, ranged from negative 7.6% to negative 5.5%, which would not appear to factor a substantial drag from any second wave.
Abrazos,
PD1: Ayer se publicaban datos macro que reflejaban un repunte en V (es el de más a la derecha…)
El mercado se desmadró…
PD2: lo que me da la gana, es el símbolo de la libertad…

16 junio 2020

será muy lenta la recuperación...

Y lo de breve recesión, está por ver. Depende de muchos factores que no sabemos cómo van a ser. Fundamentalmente del consumo que se ha desplomado por miedo al futuro, por precariedad en el empleo, por temor a que en unos meses estemos peor cada uno que estábamos antes…
El extraordinario comportamiento de las bolsas en los dos últimos meses, a pesar de los fuertes descensos de ayer, parece descontar una rápida recuperación de la economía y, por tanto, de los beneficios empresariales. Lamentablemente la realidad se presenta bien distinta.
Es cierto que, tanto en España como en la mayor parte de Europa, los peores datos de actividad económica se habrían producido en abril. Es correcto decir que la recesión ha tocado suelo, pero ello no implica una rápida recuperación. Con una paralización extrema de gran parte de la economía durante abril, una mejora en los datos de mayo respecto al mes previo puede dar una percepción engañosa de una rápida vuelta a la normalidad. Una empresa que un mes de actividad normal vendía 100 y con la pandemia sus ventas se han visto reducidas a 10 durante abril, dirá que sus ventas se han duplicado si vende 20 en mayo. Sin embargo, a pesar del incremento de ventas en mayo respecto a abril, el camino hasta llegar al nivel de ventas pre-Covid de 100 será largo.
En EE.UU., sin una paralización de la economía tan intensa como la acontecida en Europa, la situación es similar. En la reunión de esta semana de la Reserva Federal, Powell volvió a mencionar que la actual recesión dejará "heridas duraderas" en la economía americana. Realizó sombrías previsiones sobre el empleo a pesar del buen dato de mayo, que alejan la idea de una recuperación en "V". La Fed sigue apreciando "riesgos considerables" sobre la economía. La constatación de que la recuperación económica no va a ser tan rápida como las bolsas parecen descontar ha venido del anuncio del Secretario del Tesoro, Mnuchin, quien afirma que será necesario un nuevo paquete de estímulo fiscal.
No cabe duda de que la rápida respuesta de los bancos centrales aprobando y poniendo en marcha programas "billonarios" de compra de bonos (y de otros activos) ha sido un revulsivo para los mercados financieros. Por un lado, ha conseguido situar y mantener los tipos de interés de los bonos soberanos en niveles históricamente bajos, a pesar de situarse los niveles de deuda pública en máximos históricos. A su vez, las empresas con calificación crediticia de grado de inversión logran refinanciarse a tipos ínfimos. Numerosas empresas, a su vez, han logrado financiación bancaria avalada, en parte, por organismos oficiales (en España por el ICO).
Aun así, la inmensa mayoría de este incremento del endeudamiento de las empresas no se está produciendo para acometer nuevos proyectos que aumenten su capacidad a niveles superiores a los existentes antes de la pandemia. Sencillamente están financiando las pérdidas generadas durante el periodo de menor actividad. Por lo tanto, este incremento del endeudamiento en muchos casos evitará que las empresas entren en una situación de insolvencia y permitirá el mantenimiento de la actividad. Sin embargo, el mayor nivel de deuda con un menor nivel de ingresos limitará el crecimiento futuro.
Bienvenidas sean las noticias del fin de la recesión y de la recuperación económica, pero la recuperación será lenta, a pesar de las alegrías bursátiles
Abrazos,
PD1: Leo estos días en los obituarios muchas veces decir “que la tierra te sea leve”. No habiéndolo oído con anterioridad lo busco y me sorprendo lo viejo del dicho…
Me gusta mucho más decir “descanse en Paz”, pero allá cada uno con sus creencias.
Lo que no cabe duda es que somos inmortales, los creyentes y los no creyentes. Que uno encuentre la Paz al morir es muy bonito. Y no sólo la Paz, sino el conocimiento de Dios, su cercanía y trato con Él para siempre…
Si solo nos queda un montón de tierra encima es muy triste… Por eso lloran tanto con la muerte, que no es sino el inicio de la Vida!

15 junio 2020

las cuentas públicas de EEUU


Las finanzas públicas se quedan horribles en muchos sitios. EEUU, que lidera el mundo, las tiene desastrosas. La FED sigue emitiendo como si no hubiera un mañana, sigue comprando bonos a lo loco, y eso permite a los emisores, el Gobierno suyo, endeudarse a placer. Esto tendrá consecuencias…
Yesterday Treasury released budget stats for the month of May '20, and they were, as expected, godawful. A simple virus, potentiated by aggressive shutdown mandates, has caused government spending to explode and revenues to crater. Measured on a rolling 12-month basis, the federal deficit in the past two months has more than doubled, reaching the obscene level of $2.126 trillion, and it will be higher still when the June numbers are tallied. Our national debt now stands at $20.1 trillion (the correct measure being the portion that's owed to the public). As a percent of GDP, our national debt is about as high as it was during the height of World War II—about 110%, and that's as high as it's ever been in recorded history. 
The raw numbers are frightening, to be sure. But we are not doomed yet. The charts tell the story:
Chart #1

Chart #1 shows the 12-month moving average of federal spending and revenues. The past two months show a very sharp—but not unprecedented in size—deterioration in each from their long-term trends.
Chart #2

   Chart #1 shows total revenues and its major components. By far the biggest contributor to a revenue shortfall has come from a reduction in individual income tax receipts. Payroll tax receipts are quite likely to deteriorate in the current month.
Chart #3

Chart #3 shows federal revenues by month for the current and two previous years. The shortfall in April revenues was gigantic.
Chart #4 
Chart #4 shows the federal deficit as a percent of GDP, with the nominal value of the deficit (green) highlighted in green. I've calculated the value for Q2/20, but my estimate of actual number, which won't be available for over a month, is only very approximate. I'm assuming GDP in the second quarter declines at a 40% annualized rate. But it's highly likely that this quarter's numbers will be the worst in history, as the chart suggests.
Chart #5
Chart #5 shows federal debt held by the public (the correct measure excludes debt owed to the social security system). Looked at using a log scale for the y-axis over a long period, the growth of debt does not look all that unusual.
Chart #6
The huge jump in federal debt relative to GDP (Chart #6) is due not only to the big increase in debt outstanding, but also to the unprecedented decline in nominal GDP in the current quarter. We are revisiting the huge debt levels registered near the end of World War II. We survived that episode of massive indebtedness thanks to a slowdown in spending and a surge in economic growth. We could see a repeat of that performance in the months and years to come.
Chart #7
Chart # shows the true measure of the burden of our federal debt: interest payments on the debt as a % of GDP. It should come as a shock to most people: how can the burden of debt be so low when the actual debt is at record levels relative to GDP? Answer: it's because interest rates on the debt are at historically low levels. If interest rates remain low for the next two years, as the Fed recently predicted, and the economy recovers and federal spending is reined in, it should be easy to avert disaster.
The burden of federal debt is calculated the same way you would measure a household's debt burden: by dividing annual debt service payments by annual income. Overall, and as a nation, we are currently spending about 3% of our annual income on our national debt. In the great scheme of things, that is a drop in the bucket—rare is the household with such a low debt burden!
Abrazos,
PD1: Ayer fue el Corpus. Se celebró la Eucaristía:

12 junio 2020

después del virus, más deuda


Esta es la principal consecuencia de esta pandemia: tendremos mucha más deuda cuando acabe… Y habrá que lidiar con ella…
El día después: endeudados (Emilio Ontiveros)
Comprometí en la anterior columna que a partir de esta iniciaría una serie en la que trataría de identificar tendencias que dominarán la transición al «día después», al escenario más cercano a lo que podría llegar a ser la normalización de la actividad económica. No es fácil porque, como anticipaba el mes pasado, no habrá una normalización al uso. Pero sí es posible poner sobre la mesa algunas realidades que, aun cuando ya estuvieran insinuadas antes de la pandemia, condicionarán la evolución de las economías en los próximos años, como si se tratara de legados con desigual carga. Uno de ellos es el elevado endeudamiento público y privado: la deuda mundial se ha duplicado en los últimos 15 años, hasta alcanzar unos 240 billones, el 320% del PIB global. Esos niveles de deuda, además de perseguirnos durante mucho tiempo, constituirán una seria amenaza en la transición a una normalización cada día más complicada.
No es precisamente nuevo, sino que constituye una de las secuelas más explícitas que dejó la crisis anterior. Acelerar la superación de la Gran Recesión exigió políticas monetarias excepcionalmente laxas que determinaron niveles de endeudamiento público y privado sin precedentes. En consecuencia, la vulnerabilidad a perturbaciones financieras ya era elevada cuando concluía el pasado año. En plena digestión de esos excesos emergió la COVID-19 con unas consecuencias económicas mucho más severas que las de la crisis de 2008. Los déficits públicos han ascendido a ritmos sin precedentes y con ellos la deuda pública. Por su lado, las respuestas de política monetaria han sido incluso más agresivas que las anteriores, especialmente en el seno de la eurozona. Los costes de financiación en mínimos históricos están permitiendo la financiación de la recuperación, pero también la reestructuración financiera de las empresas, en muchos casos elevando el grado de apalancamiento, también hasta niveles desconocidos.
Todo ello añade una notable vulnerabilidad al proceso de recuperación y a la necesaria reconstrucción a partir del día después. La escena financiera pasa a ser bastante más peligrosa. La preocupación por la sostenibilidad de la deuda y la sensibilidad a episodios de inestabilidad financiera en cualquier lugar del mundo es ahora mucho mayor. Conviene revisar, en consecuencia, las piezas principales de ese paisaje con el que nos encontraremos en esa transición al día después.
1.Endeudamiento público. También para las finanzas públicas esta crisis será peor que la anterior. Entonces la deuda pública amentó en las economías de la OCDE en 28 puntos porcentuales de PIB. Ahora, los desplomes en la recaudación tributaria y el ascenso en muchas partidas de gasto público ya han situado los déficits en máximos, y harán lo propio con la deuda pública. El conjunto de la deuda pública de las economías avanzadas pasará del 109% del PIB hasta el 137% del PIB al final de este año, según la OCDE. Esa organización ha estimado en diecisiete billones de los nuestros el crecimiento en la deuda pública derivado exclusivamente de la pandemia. No hace falta insistir en que ese nivel puede aumentar si el ritmo de recuperación del crecimiento es inferior al previsto, o si la caligrafía final de la recuperación nos distancia de la mayoría de esa esperanzadora «V».
Es verdad que los históricamente reducidos tipos de interés a los que se están financiando los tesoros públicos constituyen un paliativo nada desdeñable, como lo es también el hecho de que, a diferencia de otras épocas, no cabe hablar de «efectos expulsión» del sector privado como consecuencia de esa avidez financiadora de los Estados. Tampoco los inversores deben inquietarse por el momento por tensiones inflacionistas susceptibles de erosionar el valor real del servicio de la deuda.
No vienen mal esos paliativos porque en las circunstancias actuales no es previsible que, al menos a corto plazo, la mayoría de los gobiernos adopten decisiones de reducción del gasto público o aumentos significativos de los impuestos. La consolidación de la recuperación y, en especial, las consecuencias sociales del elevado desempleo y exclusión social, no aconsejan plantearse ahora ejercicios de austeridad similares a los aplicados en la crisis anterior en algunos países europeos. De sus consecuencias quedan todavía señales, económicas y políticas. Es razonable que prefieran seguir las recomendaciones de Adam Posen, presidente del Peterson Institute for International Economics, que recomendaba a los parlamentarios británicos en la tercera semana de mayo evitar esas dos acciones comentadas, y preocuparse únicamente porque la economía creciera más rápido de lo que lo haga la deuda1 .
2.Endeudamiento privado. No solo inquieta el endeudamiento público; el privado, más concretamente el empresarial, ha crecido a ritmos sin precedentes. Era en cierta medida razonable. Si bajan los tipos de interés, el incentivo a endeudarse para concretar decisiones de inversión es mayor. El problema es que no siempre ese aumento del endeudamiento ha sido destinado a mayor inversión, sino a recomponer el pasivo de las empresas, a reducir el coste medio del capital. Lo que también puede estar bien, aunque no tanto como la ampliación de la capacidad de producción y la mejora de la productividad que suelen conllevar las decisiones de inversión. El problema es que al igual que en el caso de prestatarios públicos, ese mayor apalancamiento hay que digerirlo. Y eso solo se consigue, al igual que en el sector público, con mayores ingresos.
El más intenso crecimiento del crédito en todas sus formas, también mediante la emisión de bonos, no se ha localizado precisamente en las empresas de mejor calidad crediticita sino en empresas pertenecientes a sectores donde las perturbaciones en la oferta o el declive de la demanda es más acusado. Es decir, donde las tasas de rentabilidad ya eran reducidas, por no decir inexistentes, antes de la pandemia. Una situación que ha aumentado la degradación de la solvencia por las agencias de calificación crediticia, al tiempo que muchas compañías se han visto obligadas a financiarse mediante líneas de crédito bancario a corto plazo. La distancia a problemas de liquidez se ha estrechado, pero puede también reducirse la que resta a problemas de solvencia, de viabilidad, en especial en aquellos deudores de alto riesgo, que no son pocos. Este es uno de los factores sobre los que alerta el último Informe de Estabilidad Financiera del BCE, de donde procede el segundo de los gráficos.
3.Bancos más preparados, pero vulnerables. En gran medida como consecuencia de los hechos anteriores la preocupación se extiende igualmente a la estabilidad de los sistemas bancarios. Es un hecho que los bancos disponen de mayor solvencia y no han aparecido problemas en los mercados mayoristas como los que se dieron en la anterior crisis. Las posiciones de capital y de liquidez son más sólidas, pero la rentabilidad no es precisamente tranquilizadora. Las cotizaciones bursátiles advierten de ello en todo el mundo, pero en especial en Europa. A las amenazas por la excesiva prolongación de la recesión o por eventuales perturbaciones financieras se añaden las derivadas de la propia crisis de identidad de la banca al por menor tal y como la conocemos. La dinámica de cambio tecnológico, de irrupción de nuevos competidores, de cambios en los hábitos de los consumidores de servicios financieros, siguen condicionando los resultados de esas empresas financieras, esenciales en tantos aspectos de la vida económica como la transmisión de las políticas monetarias, o la de decisiones excepcionales como las adoptadas en esta pandemia por la práctica totalidad de los gobiernos, para paliar los problemas de liquidez de las empresas medianas y pequeñas.
Son consideraciones que nos obligan a alejar la excesiva complacencia en la transición a esa esperada normalidad, al tiempo que a confiar en la habilidad de los bancos centrales y en la de los departamentos de gestión de riesgos de todos los operadores financieros
Visto lo visto, los bancos, que habían repuntado en las últimas dos semanas, se vuelven a desplomar, y con ganas. Qué lejos quedan sus máximos… Qué cantidad de recomendaciones positivas dan sobre ellos y qué mal lo siguen haciendo. Ya sabes muy negativa opinión. No los quiere nadie, no es un sector que tenga buena pinta a futuro y los guiris los venden como si no hubiera un mañana. Los españoles son los únicos fieles a ellos y a las malas políticas de los banqueros en las últimas dos décadas…:
Santander:
BBVA:
Abrazos,
PD1: Estoy lleno de acontecimientos:
A final de mes, mi hija Maria hace su Confirmación que habían atrasado. Se llenará del Espíritu Santo… y será más buena si cabe.
También nace mi novena nieta, la quinta hija de mi hija Maca, que con 30 años optó por ser muy generosa y dejar a Dios que actúe en ella…
En julio mi hijo Javier se casa por fin, también fue atrasada la boda. Sabemos que va a ser muy feliz en su matrimonio, ya que ella es muy buena chica…
Tengo a otros dos hijos enamorados, con noviazgo reciente que tienen que vislumbrar. Rezo por ellos y que vean si les conviene y se comprometen de por vida con sus futuros cónyuges…
En noviembre se ordena en Roma de diacono mi hijo Borja. Y será sacerdote en mayo del 2021. Gran alegría y júbilo… Sabemos que hará mucho bien a tantos. Estoy deseando confesarme con él de cura. Y que empiece a celebrar las bodas, bautizos y comuniones de casa. Rezamos para que sea un presbítero ejemplar y que sus sermones, cortitos, lleguen al corazón de los fieles…
La vida sigue adelante. Solo nos queda dar muchas gracias a Dios por todo lo que nos va pasando…