15 enero 2026

déficits crecientes

No se puede gastar como si no hubiera un mañana…

S&P avisa al Gobierno por la falta de ajustes: la deuda pública se enquistará en el 100% del PIB hasta 2028

Entre los PIGs, sólo Grecia tendrá un desfase mayor. Se echa en falta aprovechar el ciclo expansivo para corregir desequilibrios.

Otro año con récord de deuda pública: España cierra el 2025 con 70.000 millones más

Los bancos disparan la compra de deuda pública y rozan el techo histórico de los 200.000 millones

Una ocasión perdida. La economía española crece a un ritmo del 3% y duplica la media europea, pero la buena marcha de la actividad no se traduce en una mejora de la deuda pública, que soporta una carga de intereses anuales que supera los 38.000 millones de euros. Y sin ajustes en el gasto público, en España se enquistará en el entorno del 100% al menos hasta 2028, según las últimas previsiones de la agencia de calificación S&P Global.  

Para el medidor de riesgos, que subió de A hasta A+ en septiembre el rating de España, el Gobierno ha perdido “la oportunidad” de aprovechar el ciclo económico expansivo para corregir el abultado nivel de deuda de las administraciones. Se trata del talón de Aquiles de la economía española y restará capacidad de maniobra para afrontar los gastos en defensa, pensiones y sanidad, como advierten desde S&P.

España queda, de hecho, retratada en la reconstrucción fiscal de los considerados PIGS de la Unión Europea, el acrónimo que acuñó la prensa inglesa para referirse de forma peyorativa (su traducción del inglés es cerdos) a los países con desfase presupuestario y sobre los que se puso el foco en la crisis de deuda de 2012, entre ellos España.

Más de una década después, el país sólo cuenta con un nivel de deuda pública inferior a Grecia dentro de los considerados PIGS. La deuda de las Administraciones Públicas se situó en el 103,2% del PIB en el tercer trimestre de 2025, según los últimos registros oficiales, y superó por primera vez el récord de 1,7 billones. Portugal, Chipre e Irlanda se irán alejando progresivamente del umbral del 100% del PIB, incluso en los dos últimos casos se situará claramente por debajo del 50% en 2028.

“Se ha perdido la ocasión para bajar la deuda de forma más abultada”, advirtió Marco Mrsnik, manager de ratings soberanos de S&P Global, que desveló que parte de la mejora del rating aplicado en septiembre se explica por el fuerte desapalancamiento del sector privado, pese a que el Estado no se ha apretado el cinturón al mismo nivel.

Portugal, el alumno ejemplar

El ejemplo es Portugal. El país también sufrió el acoso de los inversores en 2012 y tuvo que ser rescatado por la Unión Europea, pero la deuda de las administraciones pública ya se ha rebajado del 98% del PIB en el tercer trimestre. Para alcanzar este objetivo, España tendría que cuadrar las cuentas (con un aumento de ingresos o un ajuste) de varias decenas de miles de millones.

El nuevo modelo de financiación autonómica planteado por el Gobierno amenaza con debilitar aún más la posición fiscal de España, como advierten desde la agencia de calificación, en el caso casi improbable de que salga adelante en el Congreso. La propuesta pasa por una mayor cesión de los impuestos del IRPF y del IVA, entre otras partidas, que detraerá los ingresos del Estado central y, por ende, provocará un mayor déficit, como pone de manifiesto S&P Global en una nota a sus clientes.

Entrada en desaceleración 

Para rebajar la deuda pública el crecimiento perderá fuerza en los próximos años. La economía española ya crecerá menos este año, alrededor de un 2,1%, siete décimas menos que en 2025, aunque todavía seguirá estando por encima de la media de la zona euro. Y la desaceleración irá a más en 2027 y 2028, con un aumento del PIB del 1,8% en ambos ejercicios.

La inflación también amenaza como otro obstáculo, después de cerrar 2025 en el 2,9%, muy por encima de la media del 2% de Europa. S&P Global incluso espera que a nivel europeo en 2027 vuelvan las presiones inflacionarias por la fortaleza general en la actividad, por lo que prevé que el BCE vuelva a subir los tipos. La agencia estima que el precio oficial del dinero no se moverá hasta entonces del 2% actual, para después cerrar 2027 en el 2,5%.

La buena noticia es que S&P descarta un escenario de tensión en los mercados de deuda. Por ello, considera que la prima de riesgo española persistirá por debajo de la francesa ante la incapacidad del Gobierno galo para impulsar reformas fiscales. La prima de España está en los 40 puntos básicos, muy lejos de los 70 puntos básicos que los inversores exigen a Francia para endeudarse.  

En EEUU igual. Si tomamos los cheques de 2.000 dólares propuestos por el gobierno y el aumento de 600.000 millones en el gasto militar, volvemos a déficits cercanos a la magnitud de la crisis financiera mundial.

En los primeros tres meses del año fiscal 2026, el Gobierno Federal ingresó $1.2 billones y gastó $1.8 billones.

Y esto es un trimestre. Si lo multiplicas por 4 saldría un déficit de 2,4 trillion…

Abrazos,

PD: Papa León XIV : “La paz comienza con cada uno de nosotros: con la forma en que miramos a los demás, escuchamos a los demás, hablamos de los demás”.

Somos nosotros los que impulsamos la Paz con lo que hacemos. No pensemos que la paz la consiguen los gobiernos o el Papa. Somos notros en nuestro día a día, en nuestros hábitos, en nuestro comportar…

14 enero 2026

interesantes predicciones

Goldman Sachs Research expects last year's global bull market to continue in 2026, driven by earnings growth and economic expansion. However, high valuations mean global equities are unlikely to match the dramatic rally of 2025.

Goldman Sachs acaba de soltar una predicción que casi nadie se atreve a hacer.

China subirá un +20% en 2026.

La apuesta de Goldman:

El MSCI China Index cerrará 2026 en 100 puntos.

Nivel actual: 83 puntos.

Upside: +20%.

¿Por qué ahora?

Después de 3 años de caídas brutales (2021-2024), Goldman ve tres catalizadores clave:

1️ Crecimiento de beneficios (EPS):

2024: -1% (contracción)

2025E: +4% (recuperación lenta)

2026E: +14% (aceleración fuerte)

Goldman ve un repunte del +14% en beneficios para 2026.

2️ Estímulos del gobierno chino:

Después de años de "mano dura" (crackdown tech, crackdown inmobiliario), Beijing está cambiando de estrategia:

Estímulo fiscal masivo

Relajación de regulaciones tech

Soporte al sector inmobiliario

Política monetaria expansiva

3️ Valoraciones extremadamente baratas:

El MSCI China está en niveles de 2008-2009 (crisis financiera global).

PER: ~10x (vs 22x del S&P 500)

P/B: 1.2x (históricamente bajo)

El patrón histórico:

Mira el gráfico:

2021: Índice en 110, EPS en 7.6 → Caída brutal

2022: Índice en 48, EPS en 4.8 → Mínimo histórico (COVID zero)

2023: Índice en 65, EPS en 4.9 → Recuperación débil

2024: Índice en 76, EPS en 5.5 → Estancamiento

2025: Índice en 83, EPS en 7.6 (+4%) → Inicio de repunte

2026: Índice en 100, EPS en 7.4 (+14%) → Rally del +20%

⚠️ Los riesgos:

Goldman no es ingenuo. Los riesgos son reales:

Tensiones con EE.UU. (aranceles, tech war)

Crisis inmobiliaria estructural (Evergrande, Country Garden)

Deflación persistente

Fuga de capitales

Pero Goldman argumenta que todo eso ya está descontado en el precio actual.

La tesis contrarian:

Todo el mundo odia China.

Los flujos de capital están saliendo masivamente desde 2021.

El retail estadounidense no toca China ni con un palo.

Pero históricamente, cuando todo el mundo odia un activo, es cuando más sube.

Abrazos,

PD: Mi deseo para 2026 es que todo el mundo aplicase esto. Estar todo el día oyendo una cháchara continua fruto de la soberbia de todos es cansino. Cuando estás con uno que sabe escuchar es una delicia. Es fruto de su inteligencia, saber callarse, y de la caridad, no tener que imponerse al otro..., no tener que decir la última palabra. Tampoco es bueno los que sueltan su royo extenso como si no hubiera un mañana… Hay que hablar de cosas divertidas y hacer reír a la gente, entretenerles…

13 enero 2026

recalibración

The 2026 Outlook Calls for Recalibration

Jan 12, 2026 Mohamed A. El-Erian

The bullish AI narrative that dominated in 2025 is unlikely to continue overshadowing other lingering uncertainties, many of which reflect deeper structural shifts. Traditional factors underlying economic activity will be increasingly sidelined by national-security concerns, geopolitics, and domestic political machinations.

NEW YORK – For global markets, 2025 was defined as much by what did not happen as by what did. The year offered a masterclass in the power of a single narrative, with massive, concentrated bets on AI masking various other unanswered questions. Yet as we move further into 2026, the AI narrative is unlikely to prove strong enough to continue overshadowing other lingering uncertainties, many of which reflect deeper structural shifts. For investors, central banks, and governments alike, the situation demands adaptation.

Djavad Salehi-Isfahani sees a society caught between internal reform it does not trust and external pressure it increasingly fears.

Many economic developments in 2025 served as a direct rebuke to the conventional wisdom. Despite dire warnings of a “lose-lose-lose” trade war, US tariffs did not trigger a stagflationary spiral or provoke as much retaliation as many expected. Even more surprising was the adaptability of China’s export engine. By rerouting trade through non-US partners, especially in Europe and Asia, China achieved a record-breaking trade surplus exceeding $1 trillion.

In the United States, consumers also proved extraordinarily resilient, especially low-income households, which continued to spend despite high prices, mounting debt, and growing anxieties about jobs and incomes. When combined with investors’ willingness to throw money at “anything AI” and to continue financing large deficits in the US and other advanced economies, this resilience fueled a robust US economic expansion and generated beneficial spillovers for the global economy. With third-quarter growth accelerating to 4.3%, the US economy crushed expectations.

Beneath the surface, however, unsettling structural trends have begun to emerge in the world’s most influential economy. We are witnessing a decoupling of US GDP growth from job creation, even in these very early stages of AI, robotics, and related technologies’ broader adoption. Moreover, a widening “K-shaped” divergence (with the richer economic cohorts doing much better than others) is turning affordability into a volatile political and social flashpoint. The increasingly important influence on policy implications is reflected in the Trump administration’s recent focus on housing and energy.

Globally, it is hard to see how other major economies, especially Europe, can continue to accept the massive volumes of Chinese exports that have been redirected their way. The repeated breakdown of international policy coordination – vividly illustrated by the US boycott of the G20 in South Africa – confirms that the “multilateral” era is in the rearview mirror, at least for now. It has been replaced by a more fragmented landscape where geoeconomics dominate. Never mind that closer coordination is needed more than ever to deal with a wide range of common challenges, both longstanding and new.

Wherever you look, the traditional factors underlying economic and commercial activity are likely to be increasingly sidelined by national-security concerns, geopolitics, and domestic political machinations – particularly in the US ahead of this year’s midterm elections. If 2025 was about ignoring the market spillovers of domestic and international politics, 2026 will be about navigating them.

The US intervention in Venezuela has further complicated this geopolitical dimension. Such a sudden, largely unexpected development is likely to have multifaceted “demonstration effects.” Not only will it discourage smaller powers like Colombia, Iran, and Cuba from challenging the US; it may also encourage larger powers like China and Russia to consolidate their own spheres of influence on the basis of “might makes right.”

Under these new circumstances, the narrative of AI dominance looks set to lose some salience. The animal spirits that drove indiscriminate, massive financing last year will increasingly be tamed by bubble fears that force investors to be more selective.

The fascination with those working on AI – building stunning new models – will be tempered by the realization that the West is falling behind China and parts of the Middle East in working with AI. Especially now, when we are on the cusp of a robotics revolution, widespread adoption will be key. This integration gap will determine who dominates the next phase of global productivity growth, but it has yet to attract sufficient policy attention in the US and Europe.

For investors, the standard playbook will need to change. Riding a broad structural wave is no longer such an obvious and rewarding strategy. The 2026 outlook is likely to demand a more tactical, bottom-up approach. Success will require identifying “market-completion” opportunities – where infrastructure and new tools enable practical applications – and focusing more on tangible assets over speculative growth.

For their part, governments and central banks must recognize that they will no longer be saved by private-sector innovation and financing miracles. No longer will AI hype and ample funding offer a shield for policy failures. The transition will be especially challenging for the US Federal Reserve. The world’s most powerful central bank must move beyond the overly rigid, “data-dependent” approach that has turned it into more of a volatility amplifier than a source of stability. Unless the Fed follows through on long-needed reforms to counter the forces eroding its credibility and effectiveness, its political independence will remain at risk.

Across advanced economies, central-bank changes will need to be accompanied by comprehensive growth strategies. High deficits and ballooning debt will prove far less forgivable in a world where the AI narrative is no longer loud enough to drown out lagging policies. Muted growth outside the US, especially in Europe, whose modernization (as advocated in the Draghi Report) is advancing at a snail’s pace, will further contribute to potential global instability.

No matter how you slice it, 2026 will not bring more of the same. It should be a year of recalibration – for investors and policymakers alike.

Abrazos

PD: “El cristiano no cree que Dios lo ama porque es bueno, sino que Dios lo hará bueno porque lo ama”. C. S. Lewis.

Todo es una cuestión de amor. Cuando hacemos oración, vemos como Dios nos ama al margen de lo que hacemos nosotros. Y cuando identificas que Dios te ama, descubres un nuevo mundo muy distinto. Ves la paternidad de Dios: nos quiere a pesar de nuestras miserias. Quiere lo mejor para nosotros. La confianza, la Fe, brota fruto de este amor… Y por supuesto la alegría de ser sus Hijos queridos…

12 enero 2026

cambios en 2026

¿Qué cambia en 2026?

La nueva estrategia de EEUU se centra en América para desplazar la influencia de China en todo el continente

El fin de la "Pax Americana" obliga a Europa a afrontar una economía de guerra y financiar el conflicto de Ucrania

La Fed, las elecciones en EEUU y el test de las grandes tecnológicas en bolsa marcarán la volatilidad económica

¿Qué cambia en 2026 en los mercados financieros?

Los pocos días transcurridos de 2026 auguran que no va a ser un año tranquilo. Algunos de los principales factores a seguir con incidencia en la economía y los mercados financieros son los siguientes:

+La nueva Estrategia de Seguridad Nacional (NSS2025) de Estados Unidos, publicada el pasado mes de noviembre, marca la política exterior estadounidense, que estará muy centrada en reforzar su posición en todo el continente americano. Leyendo dicho documento se entiende la intervención en Venezuela. Previsiblemente los movimientos de EE. UU. no se limitarán solo a dicha nación.

+La intervención de Estados Unidos en Venezuela solo acaba de comenzar. La evolución de la transición, pacífica y ordenada o caótica y conflictiva, marcará la velocidad de la vuelta del crudo venezolano al mercado. El resultado final de la intervención en Venezuela condicionará la eventual intervención en otros países hispanoamericanos.

+Las grandes empresas estadounidenses serán principales beneficiadas de la aplicación de la doctrina Monroe con el corolario Trump: las empresas estadounidenses volverán a tener una fuerte presencia en todo el continente, especialmente en todo tipo de infraestructuras, desplazando a las empresas chinas. Será un proceso gradual, pero sin pausa.

+La designación del nuevo presidente de la Fed este mismo mes de enero dará una señal clara de si su perfil es académico e independiente o si, por el contrario, priorizará las demandas de Trump de bajar los tipos de interés más de lo recomendable. En función de esa elección, los tipos de interés de los bonos a largo plazo pueden sufrir turbulencias que podrían trasladarse, temporalmente, a la evolución del dólar.

+En noviembre tendrán lugar las elecciones de mitad de mandato (midterm) en Estados Unidos. En el caso en que los demócratas recuperaran el control de la Cámara de Representantes, supondría una limitación notable del despliegue de la agenda de Trump, siendo incluso posible un nuevo proceso de "impeachment" contra el presidente, aunque necesitaría una mayoría del Senado para tener éxito.

+Evolución de la guerra de Ucrania. Estados Unidos se desvincula de la financiación de dicha guerra. La Unión Europea aboga por conceder un préstamo de 90.000 millones de euros en dos años, sabiendo que dicho préstamo no podrá ser repagado, salvo que Rusia abone a Ucrania reparaciones de guerra.

+Los mensajes de las autoridades europeas parecen preparar a la UE para una economía de guerra, ante un eventual conflicto con Rusia. El propio canciller Merz ha mencionado que "la Pax Americana se ha acabado. Europa ya no está en paz".

+Las fuertes inversiones previstas en defensa y las políticas fiscales expansivas condicionarán el débil crecimiento de la UE.

+Los bancos centrales, entre ellos el BCE, el Banco de Japón y la Fed, saldrán de nuevo al rescate de los mercados de bonos si fuera necesario. De momento, la Fed ya ha vuelto a realizar compras de bonos del Tesoro (QE) por la puerta de atrás.

+La necesidad de la economía china de centrarse en las exportaciones, ante la debilidad de su economía interna, seguirá marcando la guerra comercial, no solo con Estados Unidos, sino también con la UE.

+La guerra arancelaria de Estados Unidos no se ha acabado. Solo hay una tregua. Con China, dicha tregua es de solo doce meses. Con la UE, los compromisos de inversión de imposible cumplimiento realizados por las autoridades europeas pueden servir de excusa a Trump para volver a tensar las relaciones comerciales en cualquier momento.

+El incremento de los beneficios empresariales es fundamental para esperar nuevas alzas en las valoraciones de las empresas cotizadas. En Estados Unidos las pequeñas y medianas empresas pueden ser las más beneficiadas, siempre que el crecimiento económico acompañe.

+El riesgo de la deuda que financia los centros de datos no está tanto en las grandes tecnológicas o hiperescaladores, sino muy distribuido en vehículos de renta fija privada.

+Las salidas a bolsa de SpaceX, OpenAI y Anthropic serán una prueba de fuego sobre la sostenibilidad de las valoraciones de las empresas tecnológicas sin beneficios que han conseguido ingentes rondas de financiación en mercados privados a valoraciones estratosféricas. Una decepción en las cotizaciones de dichas compañías tendría un efecto perverso en la valoración de muchos fondos de Venture Capital y Private Equity.

El año solo acaba de comenzar y se presenta tremendamente inquietante e interesante. Seguro que nos deparará sorpresas, más allá de los puntos comentados, que impactarán en la economía y en los mercados financieros

Abrazos,

PD: En "Los miserables" Víctor Hugo nos regaló consejos de vida que no caducan.

 

09 enero 2026

renta disponible

El sistema fiscal alemán está roto.

Para una familia con dos hijos:

- € 1.100 de alquiler

- € 140 costes de calefacción

Ambos padres están trabajando.

Ya sea que gane € 3k o € 6k antes de impuestos,

Terminarás con aproximadamente el mismo ingreso neto.

¿Por qué alguien trabajaría más para ganar lo mismo?

El sistema fiscal europeo está roto. No solo en Alemania.

Italia, Francia y España comparten el mismo problema: impuestos que perjudican el crecimiento, servicios pésimos, gobiernos extremadamente caros y una burocracia salvaje.

O cambiamos esto, o de ninguna manera podremos competir contra Estados Unidos o Asia.

Abrazos,

PD: Tengo a mis hijas de exámenes… Menudas navidades han echado las pobres. Les voy animando a estudiar, pero cuesta. Ahora es la recta final.

Alguien dijo: "Cuando estés estudiando y estés cansado o perezoso, repite esta frase: Si Él no se bajó de la Cruz, yo no me levantaré de la silla".

Mucho ánimo a todos con los exámenes