26 mayo 2015

no se habla de ello...

Sabemos que recatamos a los bancos con una enorme cantidad de dinero que nos tuvo que prestar la UE ya que no teníamos caja… Se lo dimos a los bancos, se creó el “banco malo” y se nos dijo que era un dinero que se podría devolver… JA!
Pero otro despilfarro total es el dinero que hemos ido dando a las CCAA y a los ayuntamientos para que siguieran gastando…, y las facturas que se heredaron sin pagar, y que heredarán los siguientes de este Gobierno.

El rescate de CCAA y Ayuntamientos cuesta 185.000 millones de euros

El dinero destinado por el Gobierno a salvar autonomías y entes locales multiplica casi por cuatro el rescate de las cajas.

Durante estos años de crisis se ha hablado, y mucho, del rescate público del sistema financiero y su elevada factura para el conjunto de los contribuyentes. Sin embargo, sobre esta polémica cuestión se suelen cometer dos errores fundamentales:
+ En primer lugar, que el Estado español no ha salvado bancos privados, sino cajas de ahorros, entidades semipúblicas dirigidas y controladas por políticos y agentes sociales (sindicatos y patronal).
+ Y, en segundo término, que el coste de dicha intervención, siendo elevado (unos 50.000 millones de euros en términos netos), no explica, ni mucho menos, el histórico aumento que ha registrado la deuda pública desde el estallido de la crisis (unos 650.000 millones extra desde 2007).
Asimismo, llama la atención que haya pasado desapercibido para la mayoría de la opinión pública otro rescate que, aunque más desconocido, ha resultado mucho más oneroso para el bolsillo de los españoles. Y éste no es otro que el plan de salvación orquestado por el PP para evitar la quiebra de comunidades autónomas y entes locales.
Desde 2012, el Gobierno ha aprobado diversos mecanismos de financiación para cubrir los gastos estructurales y las factura pendientes de la Administración territorial, ahogada por las deudas y muy reticente a acometer los drásticos recortes necesarios para cuadrar sus abultados agujeros presupuestarios. Y ello, a pesar de la supuesta descentralización de las cuestas públicas.
Los más importantes son el Fondo de Liquidez Autonómica (FLA) y el Plan de Pago a Proveedores, aunque también se han puesto en marcha otras medidas complementarias para paliar la insolvencia de organismos autonómicos y locales.
Pero el dato más relevante es su alto coste para los contribuyentes. La factura del rescate autonómico y municipal asciende a un total de 184.460 millones de euros durante la legislatura (entre 2012 y 2015), según laEstrategia de Política Fiscal publicada el pasado jueves por el Ministerio de Hacienda.
El dinero destinado al FLA entre 2012 y 2014 ronda los 62.800 millones, mientras que el Pago a Proveedores rozó los 42.000 millones de euros. A ello, cabe sumar la línea ICO (5.397 millones) y otras medidas de liquidez por valor de 23.886 millones de euros. En 2015, todos estos mecanismos son sustituidos por un nuevo Fondo de Financiación, cuya cuantía asciende a casi 39.900 millones, tal y como muestra el siguiente cuadro.
Aunque el FLA y el resto de mecanismos se crearon con carácter temporal para auxiliar a las entidades territoriales con graves problemas de solvencia, finalmente, se han convertido en medidas permanentes. El Gobierno aprobó un decreto a cierre de 2014 para profundizar "en el proceso de mutualización de la deuda de las Comunidades Autónomas y de Entidades Locales", tal y como admite el Gobierno en la Actualización del Programa de Estabilidad 2015-2018 publicado el jueves.
De este modo, el Ejecutivo transformó la naturaleza de estos mecanismos para convertirlos en "un instrumento más de financiación de las Comunidades Autónomas, garantizándose, mediante este proceso que las administraciones territoriales puedan financiarse a través del Tesoro Público al menor coste posible".
En concreto, creó un mecanismo conjunto de apoyo a la liquidez consistente en el Fondo de Financiación a Comunidades Autónomas, así como un Fondo de Financiación a Entidades Locales", para atender algunas de sus necesidades financieras. Es decir, lo que hizo el Gobierno fue, básicamente, mutualizar la deuda autonómica y local para que todos los contribuyentes españoles paguen de su bolsillo la mala gestión, excesos y desmanes de los políticos territoriales, con independencia de si viven o no en esa autonomía o ayuntamiento, y, por tanto, sin que hayan participado de forma directa en la elección de esos irresponsables gobernantes.
El siguiente gráfico muestra la cuantía del rescate territorial en función de los años y los distintos mecanismos empleados.
La factura total de este masivo plan de salvamento político roza los 185.000 millones entre 2012 y 2015, casi cuatro veces más que el rescate de las cajas de ahorros. De hecho, el sustancial aumento que ha registrado la deuda pública durante la presente legislatura responde, en gran medida, al rescate autonómico y local, una vez excluidas las necesidades de financiación derivadas del déficit presupuestario.
Así, tal y como se observa en el siguiente cuadro, la deuda se ha disparado en casi 30 puntos del PIB entre 2011 y 2015 (más de 300.000 millones de euros), pero de esta cifra unos 12 puntos del PIBcorresponderían al FLA y al Plan de Pago a Proveedores (FFPP), mientras que la "recapitalización del sector financiero" apenas representa 3,8 puntos de aumento durante el mismo período.
Esto explica por qué, a pesar de que todas las autonomías han disparado su deuda desde 2011, el dinero que le deben a los mercados crediticios apenas ha crecido, mientras que su deuda pendiente con el Estado se ha disparado, tal y como refleja el siguiente gráfico.
Es decir, en lugar de recurrir a los mercados privados para financiarse, el Gobierno ha prestado ingentes cantidades de dinero a autonomías y entes locales haciendo uso del bolsillo de todos los contribuyentes.
El Estado ha sustituido al mercado privado en la financiación territorial, lo cual genera graves incentivos perversos, ya que la devolución, el plazo y la posible condonación de dichos pagos se determinará a partir de ahora por criterios políticos (Gobierno central de PP o PSOE, por ejemplo, perdonando deudas o evitando ajustes a entes en manos de éstas u otras formaciones por motivos políticos a costa, eso sí, del siempre sufrido contribuyente).
¿Cuándo se va a dejar de pagar a las CCAA y ayuntamientos por sus excesos? Nunca… Tristes abrazos,
PD1: Las consecuencias económicas las vamos a ver enseguida. La prima de riesgo no se mueve ya que tenemos al BCE comprando bonos como un loco, pero ay de los inversores que ya escaseaban, ay de la imagen que hemos producido por ahí fuera… Es terrorífico pensar en el vuelco hacia el populismo en España, que haya pasado Madrid y Barcelona a opciones tan extremas dan que pensar. Y es difícil de explicar a los inversores extranjeros que recelan y ponen en el mismo saco a Grecia, Portugal, España e Italia… ¡Qué imagen estamos dando!
Y por otra parte, son sabedores de que seguirán calentando el sillón. Muchos están en la política por ganar dinero, por ser este su puesto de trabajo y tienen muchas aguantaderas. Piensan que el resultado extrapolado sería éste que decían ayer:
Y se contentan con su suerte, aunque hay unos 30.000 personas del PP que se van a las listas del paro de golpe y porrazo…, y otros tantos del PSOE. ¿Les colocarán de asesores de nada en los sitios que puedan… quizás. Muchos han hecho ahora un castigo al bipartidismo partitocrático. En noviembre puede que se pida un cambio y no estén así las cosas. ¿Seguimos a Grecia? Ya veremos, pero económicamente seremos más pobres.
Se tenían que haber hecho muchas cosas que fueron pospuestas. Ha sido cansino protestar desde estas líneas de lo mal que se hacía casi todo, y los sapos que me he tragado ya que estas líneas son de economía no de política. Se tenía que haber aprovechado la mayoría que se tenía… Pero han sido demasiado tibios con la corrupción, se han centrado en el crecimiento del PIB, que otros países rebotaban desde los bajos de igual manera, y no han hecho política… ¡Qué inútiles!
Del recambio del PP no te digo nada. Han laminado a los segundones. ¿Qué propondrán a Soraya, Cospedal, Fioriano…? ¡Qué espanto! No tienen a personas de entidad dentro del partido, no hay relevo generacional y de peso en el partido. Les toca muchos años de oposición… Me recuerda al final de la UCD/CDS.
Lo único que pido es que los que van a gobernar ayuntamientos, CCAA y el próximo Gobierno sean más sensatos… ¡Suerte y enhorabuena! La gente es la que manda…
PD2: Lo que más me ha irritado de las elecciones es que las familias que siempre hemos votado más o menos lo mismo todos sus miembros, hemos quedado divididas por culpa de los mierdas de los políticos. ¿Es normal que yo haya votado distinto de lo votado por mi mujer? ¿Es normal que mis hijos no hayan votado lo mismo que nosotros? Es cabreante que una familia que vive unida y que debemos tener todos las mismas ideas, al margen de las diferencias de edad, con todo lo que hablamos, no hayamos sido capaces de ponernos de acuerdo en a quién votar… Sí, ya sé que la libertad es lo primero, pero es muy rarito que los políticos nos manipulen tanto hasta el punto que dividan así a las familias. Además, me ha desesperado esa cantidad de gente que ha votado por miedo, o con la nariz tapada… Si votar es lo mejor que nos puede pasar, elegimos, aunque no nos pongamos de acuerdo en a quién… Menudo fin de semana de pesadeces políticas hemos echado… Si no fuera porque nos vino el Espíritu Santo de nuevo y celebramos que una sobrina hiciera la primera comunión, habría sido mejor haberlo borrado del calendario…

25 mayo 2015

elegir un fondo de inversión

No es fácil, hay que echarle unas cuantas horas. Y hay que perseverar con el mismo. No debemos ir cambiando de fondo cada dos por tres, nos volveríamos locos. Hay que dejar que madure, hay que darle tiempo… Y cuando le llegue el momento, hay que largarlo, hay que venderlo y cambiarlo por otro, sin miramientos…

Cómo seleccionar un fondo de inversión

ASPECTOS MÁS IMPORTANTES A VALORAR EN EL PROCESO DE SELECCIÓN DE UN PRODUCTO

En el mundo hay casi tantos fondos como acciones. Hacer la criba es una labor muy compleja para lo que no existe una metodología única. Sin embargo, hay algunos aspectos que el inversor siempre debe tener presente a la hora de hacer su elección.

La oferta de fondos de inversión es rica y variada. Según Lipper Thomson Reuters, en Europa hay exactamente 31.892 fondos de inversión disponibles a la venta. El 37% de la oferta corresponde a productos de renta variable, el 25% a fondos mixtos y el 22% a estrategias de renta fija. El resto se lo reparten garantizados (12%) y productos de gestión alternativa (ver gráfico 1: fuente Lipper). Sin duda, el universo de fondos a disposición del inversor es muy amplio, lo que hace muy difícil su manejo. ¿Cómo seleccionar un fondo de inversión siendo el universo tan amplio? Dado que no hay un método único, este artículo tiene como objetivo explicar algunas de las variables más importantes que cualquier selector de fondos tiene en cuenta en el proceso de criba. Antes de entrar en él, el primer paso es decidir el universo de inversión sobre el que se centre el producto, para lo que es importante tener una visión sobre las perspectivas que ofrece cada mercado y su potencial recorrido. “Tener opinión de mercado es importante cuando se va a elegir el fondo”, asegura Diego Fernández Elices, director de selección de fondos en A&G.
A la hora de decantarse por un mercado u otro, la clave está en las expectativas y la valoración. Para lo segundo lo más habitual es confrontar los múltiplos a los que cotiza el mercado (PER, Precio/Valor Contable…) frente a su media histórica y frente a otros mercados. “La valoración determina la rentabilidad a largo plazo”, señala Jeffrey Taylor, director de renta variable europea de Invesco. En cuanto a las expectativas, el análisis se antoja más complejo. Los gestores recuerdan que invertir en una economía que crece a un fuerte ritmo puede resultar una peor inversión que hacerlo en una economía que parte de tasas de crecimiento más deprimidas, si estas están siendo revisadas al alza y existe margen para que se produzcan sorpresas positivas. Esto sería igualmente aplicable a nivel empresarial, donde aquellas compañías que batiesen previsiones podrían generar mejores resultados que aquellas donde las expectativas del consenso fuesen más elevadas y pudiesen decepcionar.
“El mercado reacciona a las sorpresas, tanto positivas como negativas. Lo importante es analizar cuál es el margen para que estas se produzcan”, explica Alexander Kozhemiakin, director de deuda emergente en Standish (BNY Mellon IM). La dificultad para el inversor, en este caso, radica en meter todas las variables en la coctelera y formarse una opinión sobre aquellos factores que puedan afectar de una manera u otra a la evolución de las economías, las empresas y, en consecuencia, los mercados (riesgo geopolítico, política monetaria, tipo de cambio, precio de las materias primas…). El objetivo es estimar en qué medida toda la información está recogida en el precio y cómo cotizan los activos frente a sus fundamentales. A partir de ahí, viene una segunda derivada: identificar el estilo de inversión que mejor se adapte a la visión de mercado del inversor (si es momento de apostar por el growth, el value, compañías de gran capitalización, small caps…).
En términos generales, se entiende que ciclos de crecimiento económico fuertes van asociados a una mayor demanda interna y, por consiguiente, a un mejor comportamiento de las empresas de pequeña capitalización frente a las large caps, dada la mayor exposición de las small caps a las economías domésticas. Cuando ocurre lo contrario, las de gran capitalización suelen ser vistas como compañías mejor posicionadas por la mayor diversificación de su negocio a nivel internacional (en Europa, por ejemplo, el 45% de las ventas de las empresas del EuroStoxx 50 vienen de fuera de la Eurozona, mientras que en el caso del S&P 500 el porcentaje es del 36%), según cálculos de Amundi. Conviene recordar que el riesgo en las small caps es mayor, al ser valores que tienden a ser más volátiles. Analizando lo sucedido en Europa desde 2001, el MSCI Europe Small Cap Index superó al MSCI Europe Index en 11 de los últimos 14 años. En el caso del índice global, el equilibrio es mayor (en ocho ocasiones el MSCI World Small Cap superó al MSCI World, frente a las seis que ganó el segundo).
La capitalización hace muy sencillo determinar por qué clase de compañías está apostando el gestor. En el caso del ‘growth’ y el ‘value’, identificar es más complicado, ya que la frontera entre ambos estilos es algo más difusa. La teoría dice que las compañías ‘value’ son aquellas que cotizan, al menos, un 33% por debajo de su valor intrínseco. Los gestores que siguen estrategias de este tipo tratan de aprovechar los descuentos con los que –según sus estimaciones- estarían cotizando estos valores con la esperanza de que en el futuro el mercado les pongan en precio. Las ‘growth’ serían aquellas de las que se espera un rápido crecimiento de las ventas y, en consecuencia, de sus beneficios. Los gestores ‘growth’ no se fijan tanto en el valor intrínseco de las compañías, sino en el potencial de crecimiento que presentan.
En la práctica, cuando se habla de compañías concretas, discernir no resulta tan sencillo, incluso cuando se trata de grandes capitalizadas, a pesar de contar con una gran cobertura por parte de los analistas. Unaencuesta realizada por Funds People entre una docena de gestores de fondos lo evidencia. Por ejemplo, para el 50% de los encuestados, Novartis es una compañía ‘growth’, mientras que la otra mitad la engloba dentro del ‘value’. El sondeo también mostraba un significativo grado de discordancia en ArcelorMittal y Nestlé. Independientemente de esta circunstancia, lo relevante es que el gestor sea capaz de justificar su estrategia, indicando los motivos por los que un valor está en la cartera. Y es que, tan importante como la rentabilidad que genere un gestor con su estrategia, es cómo la consigue y el riesgo que ha asumido para alcanzar dichos resultados. El proceso es fundamental y no saltarse la política de inversión, también.

Evaluación de las ratios

En este sentido, el proceso de inversión es un aspecto fundamental a monitorizar. El inversor debe estar vigilante a que el gestor es fiel a la política definida en el folleto. Si es un fondo de large caps, es importante que la mayor parte de la cartera está invertida en este tipo de compañías. Si el gestor dispone de la potestad para salirse del universo, esto debería estar recogido en el prospecto. El riesgo asumido no es el mismo. El concepto de rentabilidad siempre tiene que ir asociado al del riesgo. Por ese motivo, de todas las métricas que se utilizan para medir la calidad de un gestor, tal vez la ratio de Sharpe sea la más importante, al ser una variable que resume cuál es el rendimiento generado sobre el activo libre de riesgo por cada unidad de riesgo asumida. Permite medir la calidad de los resultados de un fondo en relación con su índice u otros fondos. En general, mayor de uno es considerado muy positivo, aunque en estrategias de retorno absoluto 0,5 se considera bueno.
La ratio es muy popular porque incorpora un elemento de sentido común: cualquier inversión con riesgo que no ofrezca mayor rentabilidad que el activo libre de riesgo ofrece un Sharpe negativo y, por lo tanto, debe ser rechazada desde un punto de vista puramente teórico. Es importante que el inversor sepa interpretar correctamente esta ratio, puesto que a menudo puede dar lugar a equívocos. En el caso de productos de renta variable, por ejemplo, una ratio negativa puede no significar más que las bolsas han caído y su rentabilidad está por debajo de la tasa libre de riesgo. La ratio de Sharpe solo debería ser empleada para comparar inversiones homogéneas (por ejemplo, para comparar fondos growth de bolsa europea o fondos value de acciones americanas). “No sirve para evaluar la calidad de la gestión, aunque sí puede ser utilizada desde un punto de vista puramente inversor para saber qué paga más para el riesgo asumido”, explica Santiago Daniel O’Davoren, profesor del IEB y director de productos de inversión de Deutsche Bank.
Otra variable importante es la ratio de información. Compara o pondera el fondo de inversión con el mercado natural en el que invierte. Primero se calcula la rentabilidad del producto sobre la rentabilidad del índice de referencia con el que se compara, para posteriormente dividirlo por el tracking error del fondo, que no es más que el índice de estabilidad o volatilidad. Cuanto mayor sea la ratio de información, mejor será la calidad de la gestión. La tercera métrica importante es el Alpha de Jensen, que se define como la rentabilidad extra que consigue el gestor de un fondo tras ajustarla por su riesgo beta. “Quizás la ratio de información, Sharpe y el Alpha sean las variables más apropiadas para evaluar la calidad de una gestión, siempre que estas sean comparadas a través del tiempo con sus competidores reales o estilo de gestión”, asegura Juan Merino, experto en Performance Attribution, profesor del IEB y de CIFF Business School.

Análisis de riesgo

La aproximación más sencilla para determinar el nivel de riesgo de un fondo es echar un vistazo al KIID del producto, en el que aparece un rating interno atendiendo a su perfil de rentabilidad y riesgo. En dicho informe, conocido como el Documento de Datos Fundamentales para el Inversor (DFI), se cataloga el nivel de riesgo del fondo entre uno y siete, siendo ésta una escala que va de menor a mayor. Para hacer la estimación, las entidades se han visto forzadas a seguir a pies juntillas las normas fijadas por el comité europeo CESR, que obliga al gestor a tomar la volatilidad semanal de los últimos cinco años del fondo o de su índice de referencia en caso de que su vida no fuese tan longeva. Además de esto, conviene hacer un análisis de la propia estrategia seguida por el gestor identificado, concretamente de la volatilidad histórica, con el objetivo de tratar de averiguar qué se podría esperar del producto en diferentes entornos de mercado.
Siguiendo la misma idea de medición del riesgo, una ratio muy relevante es el Valor en Riesgo (VaR). Se define como la pérdida máxima en que puede incurrir un fondo por movimientos habituales de los precios de mercado, dado un horizonte temporal para la consecución de dicha pérdida y una probabilidad asociada a dicho evento. Según Francisca Martínez, profesora del IEB y responsable de Metodologías de Riesgo en CECABANK, se trata de una medida de riesgo muy intuitiva. El VaR cuantifica y resume todo el riesgo de una cartera, por muy compleja que sea, en una única cifra. Por ejemplo, un VaR diario de 10.000 euros con un  nivel de confianza del 99% en una cartera significa que, en las próximas 24 horas, la máxima pérdida probable en la que puede incurrir esta cartera con un 99% de confianza es de 10.000 euros. O, dicho de otro modo, sólo habrá una de cada 100 sesiones donde la pérdida máxima superará los 10.000 euros.

Estudio de la consistencia

Existen fórmulas sencillas y accesibles que permiten al inversor evaluar la calidad del gestor. La que goza de mayor popularidad son las estrellas Morningstar, que es en sí mismo un método para discriminar entre gestores. Es probablemente la herramienta más conocida por los inversores tanto particulares como profesionales. Se trata de una calificación exclusivamente cuantitativa que la firma de análisis realiza a nivel europeo. Cada fondo tiene un solo rating independientemente del país en el que se comercialice. Se basa únicamente en cálculos de rentabilidad y riesgo pasados, no interviniendo ningún factor subjetivo o cualitativo en la valoración del fondo. Para elaborar el rating, Morningstar ordena los productos en función de la rentabilidad ajustada al riesgo dentro de sus respectivas categorías. El 10% de los mejores fondos reciben cinco estrellas, el 22,5% siguiente cuatro estrellas, el 35% siguiente tres estrellas, el 22,5% siguiente dos estrellas y el 10% de los peores fondos sólo una estrella.
Actualmente, el número de fondos registrados a la venta en España con cinco estrellas Morningstar es de 1.386. (ver gráfico 2: fuente Morningstar).
De ellos, 72 son productos de gestoras nacionales. Los 1.314 restantes son de entidades internacionales. Schroders es la gestora que cuenta con un mayor número de fondos con cinco estrellas Morningstar (44 de 108, lo que representa el 40,7% de la oferta comercializada por la entidad en España). Le siguen J.P.Morgan AM yFidelity. La primera tiene 42 fondos con cinco estrellas Morningstar (28,4% de la oferta). La segunda tiene 35 (el 26,1% de la gama). Completan el ranking de los cinco primeros BlackRock (con 20 de sus 99 fondos), Goldman Sachs AM y Pioneer Investments (con 19 productos cada una). El número de estrellas no es baladí, ya que los flujos de dinero tienden a concentrarse en los productos con mayor rating. A nivel global, las entradas netas que se estima recibieron conjuntamente en 2014 los productos con cinco y cuatro estrellas fueron de 593.000 millones de dólares, frente a las salidas de 241.000 registradas en total por los fondos con una, dos y tres estrellas. No es un hecho puntual, ya que lo sucedido en 2014 es una continuación de la tendencia apreciada en los años anteriores. Tampoco lo es la fuerte atracción que siente el inversor por las novedades de la industria, esto es, productos con una vida inferior a tres años, sin rating Morningstar, que el año pasado captaron 996.000 millones de dólares.
En la siguiente tabla se muestran desglosados los flujos recibidos por los diferentes fondos a nivel global, indicando además la cuota de mercado que representa sobre el volumen de activos. Fuente: Morningstar.
Rating Morningstar
Flujos estimados 2014 (millones de dólares)
Cuota de mercado sobre el volumen de activos
5 Estrellas
338.300
11%
4 Estrellas
255.600
28%
3 Estrellas
-75.400
22%
2 Estrellas
-132.900
6%
1 Estrellas
-32.600
1%
Vida entre 2-3 años
271.900
29%
Vida entre 1-2 años
274.300
3%
Vida inferior 1 año
450.600
2%

 

El tamaño del fondo importa

Tanto si el patrimonio es elevado como si no, el volumen de activos bajo gestión de un fondo es un aspecto importante, que el inversor debe tener muy en cuenta a la hora de analizar un producto."Del volumen gestionado por el fondo depende su liquidez en el momento de los reembolsos, por lo que podemos argumentar que cuanto mayor sea, más líquido será", resume Paula Mercado, directora de Análisis de VDOS. Además, hay que tener en cuenta el impacto de los flujos en la gestión del producto.“Existen muchos ejemplos de fondos que funcionaban muy bien y que perdieron su superioridad relativa cuando aumentaron sus activos bajo gestión”, explica Detlef Glow, responsable de análisis para EMEA en Lipper Thomson Reuters. En general, Glow no considera que un fondo con un amplio universo de inversión, como la renta variable global, pueda llegar a ser demasiado grande. Sin embargo, sí cree que cuanto menor sea el segmento de mercado o más específica la estrategia de inversión, más probabilidades habrá de que la rentabilidad del fondo se vea afectada por el crecimiento de los activos bajo gestión.
“Esto se debe a que, en los mercados muy nicho, es posible que las mejores ideas de inversión tengan una capitalización de mercado o un volumen de negociación demasiado pequeños para la estrategia. El gestor necesita invertir en títulos que cumplan ciertos requisitos de tamaño y liquidez. A medida que crece el patrimonio, la búsqueda de liquidez puede acabar traduciéndose en una cartera con un ‘active share’menor, lo que suele perjudicar a la rentabilidad”, afirma. ¿Y si el volumen es bajo? El experto señala que el tamaño mínimo para que un fondo sea rentable ha pasado de los cinco millones de euros a finales de los noventa a los 20-25 millones en la actualidad. “Como la rentabilidad ha ganado tanta importancia desde la crisis financiera, sobre todo para las gestoras con red, cualquier fondo que no sea capaz de captar al menos 20 millones de euros en un horizonte de tiempo razonable podría verse abocado al cierre”, lo que hace más difícil convencer a los selectores.

Examinar las comisiones

Otro de los factores más relevantes a tener en cuenta a la hora de analizar un fondo es el coste del mismo. Dado que las comisiones varían no sólo entre tipos de activos -a mayor complejidad, o menor liquidez del universo, normalmente, mayor coste de gestión, aunque también hay unos gestores más ‘caros’ que otros- sino también dentro de la misma categoría, se impone tener un baremo que homogeneice los fondos. Esto permite al inversor poder tomar una decisión no sólo desde un punto de vista de rentabilidad, riesgo o consistencia del producto, sino también en cuanto al coste del mismo. Este es el ‘ongoing Charge’, también conocido como TER, que recoge todos los gastos soportados por el fondo de inversión, en el que se incluye no sólo la comisión de gestión sino otros como los de custodia, depositaria, comercialización…
“Si bien esta ratio nos da una medida muy aproximada del precio del fondo y sitúa a todos en un plano más similar, no es 100% fiable puesto que en numerosas ocasiones los fondos retroceden parte de la comisión de gestión a la entidad comercializadora o al fondo de fondos”, explica Ana Guzmán, profesora del IEB y directora general de Aberdeen para Iberia. En este sentido, Guzmán considera que la propuesta de MIFID II de las clases limpias (clases que no pagan retrocesiones), sí que sitúa a todos los fondos en el mismo terreno de juego, pudiéndose demostrar realmente qué equipo gestor es capaz de batir consistentemente al índice pagando el mismo precio. “Este tipo de acciones ya están disponibles en países como Reino Unido, Suiza u Holanda y, sin ser la panacea, permitirá a los gestores obtener interés por parte de todos sin que la retrocesión que se devuelva se convierta en un factor más a la hora de seleccionar un fondo, sino que se contemple sólo la calidad del mismo”, afirma.

Consejos finales

Sea cual sea el producto finalmente seleccionado, el inversor debe tener presente tres aspectos. El primero, que seleccionar basándose exclusivamente en rentabilidades pasadas no es ninguna garantía. "El impulso de comprar track record es fuerte, pero debe ser superado. Lo que ha funcionado es más fácil de comprar. Hay que echar un vistazo al retrovisor, pero debes pasar el 99% del tiempo mirando hacia delante. A veces se compra lo que nos venden. Eso hay que evitarlo porque un buen historial no significa que el gestor lo vaya a volver a hacer bien en el futuro”, asegura Diego Fernández Elices. De hecho, al director de selección de fondos de A&G le gustan gestores con buen track record, pero que lo hayan hecho peor en los últimos años. “El gestor que es listo no se vuelve tonto en dos días. Dentro de una lista de fondos que han superado con éxito el análisis cualitativo y que respetan su estilo de inversión, creo en la reversión a la media de sus resultados a largo plazo (1-3 años)”.
Y, el segundo, que tal y como explica Elices, no es necesario obsesionarse por tratar de saber cuál es el mejor fondo en cada categoría. "No tengo algunos fondos en la cartera porque estoy en otros, lo cual no significa que piense que los que no tengo sean malos. El objetivo número uno en selección de fondos es asegurarse de que todo lo que se tiene en cartera sea bueno, lo cual a veces es contrario a que sea lo mejor”, asegura. Lo importante, en cualquier caso, es mirar a largo plazo y no impacientarse para no caer en el error de comprar o vender el producto justo en el peor momento. "Debes entrar cuando crees que está barato, aguantar si sigue cayendo y confiar en que se dará la vuelta. La convicción es importante y sentirte cómodo con tus carteras también”, afirma en una entrevista con Funds People. Y, el tercero, que los resultados del gestor no se deben analizar nunca en términos absolutos, sino frente a un índice de referencia lo más comparable posible y frente a los competidores con estrategias similares.
Abrazos,
PD1: ¿Vives para trabajar, o trabajas para vivir?
¿Vives para trabajar o trabajas para vivir? ¿Formas parte del 12% de la población activa adicta al trabajo? Tal y como señala un estudio de la Universitat Politècnica de València, la Universitat Jaume I de Castelló y la Universidad del País Vasco en 2015 más de diez de cada cien trabajadores serán workalcoholics.
Pero, ¿qué entienden los investigadores por ser adicto al trabajo? “El adicto al trabajo es aquel que le dedica más tiempo de lo que es exigido por las circunstancias. Pero además, no sólo es una cuestión cuantitativa de dedicación, sino cualitativa. Aquellas personas que hacen del trabajo el núcleo central de su vida, hasta el punto de desdeñar otras actividades y de no ser capaces de tener otros intereses”, explican desde la Clínica Psicológica V.Mars.
Si tienes dudas sobre formar parte o no de este grupo, puede ser un buen momento para hacerse una cuantas preguntas: ¿Sales de trabajar normalmente después de tu hora de salida? ¿Te llevas trabajo a casa? ¿Atiendes con mucha frecuencia llamadas fuera del horario laboral? ¿Te sientes mal cuando sales de trabajar a una hora distinta que el resto de compañeros? ¿Las vacaciones te resultan interminables desde la primera semana? Si a la mayoría de estas preguntas has contestado afirmativamente, sería bueno que atendieras a la siguiente información.
La vida laboral de la mayoría de personas es de más de 40 años, por lo que el paso a la jubilación supone un gran cambio. Es por eso que los especialistas recomiendan estar bien preparados y conocer qué cambios nos traerá la nueva etapa.
“Cómo hemos afrontado nuestra vida laboral pasada afecta directamente en cómo viviremos el futuro”, dice Gabriel Solano, fundador y editor de la web de divulgación psicológica IPsicologo, quien recomienda: “Hay que pensar, antes de que llegue, a qué vamos a dedicar el tiempo libre”.
El Dr. Miquel Vilardell, autor del libro Jubílate y disfruta, aborda cómo hay que prepararse para abordar el mañana: “Tenemos que procurar llegar a la jubilación con el mejor estado físico y psíquico para disfrutar de una calidad de vida excelente”.
En sus recomendaciones, Vilardell también nombra la planificación del ahorro para mantener el nivel de vida previo al retiro profesional: “Tu actividad laboral se reducirá y disminuirán tus recursos. Piensa en ahorrar parte de tu salario para cubrir necesidades inesperadas o disfrutar más tu jubilación”. La finalidad es contar con un capital que complemente a las prestaciones públicas y que brinde tranquilidad económica en este nuevo periodo. “Trata de ahorrar suficiente para evitar descender demasiados escalones en el nivel de vida cuando te jubiles. Dificulta la adaptación a la nueva situación”, aconseja Vilardell.
Un segundo punto es ocupar el tiempo con actividades formativas o de ocio. Hoy en día existen infinitas posibilidades para que los seniors sigan disfrutando del día a día. “Para afrontar esta nueva etapa vital debes cambiar las horas de la jornada laboral para estar con los nietos, ayudar a los hijos con las tareas de la familia, pasar más tiempo con los amigos y hacer actividades que no has podido realizar tanto como hubieras querido. Más que una pérdida de actividad laboral, hay que verlo como una ganancia de tiempo libre”, explica Solano.
Atendiendo esta realidad, desde IPsicólogo nos dan 5 claves para afrontar la jubilación:
+ Asume otros roles que refuercen tu personalidad y tu autoestima, como por ejemplo el papel de abuelos.
+ Busca apoyo en familiares, amigos, asociaciones de actividades y haz lo que te apetezca dentro de tus posibilidades sociales, de salud y económicas.
+ Si has sido un buen “experto en tu trabajo”, ahora es el momento de ser un “experto en ocio”.
+ No busques una sola actividad, sino varias.
+ No plantees la jubilación como un retiro, sino como un cambio de actividad.
+ Ten presente la jubilación y planifícala durante tu etapa laboral. De este modo llegarás con más ilusión a este nuevo ciclo.
Cada vez vivimos más años y con una mayor salud, por lo que tenemos por delante mucho más tiempo para disfrutar de la jubilación y conseguir que esta etapa sea una de las más bonitas de nuestras vidas. Como dice Vilardell, “vive la vida, prepara a conciencia tu jubilación ¡y disfrútala!”
Y en la jubilación hay tantas cosas que se pueden hacer buenas, compartir, amar, rezar, dar gracias, sonreír, hacerle la vida más fácil a los demás…, enseñar, ayudar…

22 mayo 2015

programa de estabilidad de España

Sobre papel todo es muy bonito, pero a la hora de cumplir lo propuesto, es otro cantar…

Un programa difícil de cumplir

Hace un par de semanas el Gobierno aprobó la actualización del Programa de Estabilidad 2015-2018, cuyo cuadro de previsiones macroeconómicas merece la pena comentar en esta tribuna. El crecimiento del PIB contemplado en el mismo es del 2,9% para este año y el próximo, y del 3% para los dos años siguientes. Si bien la cifra correspondiente a 2015 está en línea con las estimaciones de los analistas privados, e incluso podría quedarse corta, las correspondientes a los años siguientes son más cuestionables.
El crecimiento actual es el resultado, por una parte, de la propia mecánica del ciclo económico, y por otra, de una serie de impulsos exógenos favorables de carácter transitorio: caída del precio del petróleo, bajada de los tipos de interés, depreciación del euro, rebaja del IRPF y reactivación de la obra pública ligada al ciclo electoral. Pero una vez se agote el impacto de estos, y se haya reducido la brecha que separa el nivel actual de PIB de su potencial —el output gap—, el ritmo de crecimiento se ralentizará. Además, la política fiscal va a mantener un tono restrictivo durante los próximos años, puesto que hay unos objetivos de déficit que cumplir y el nivel de endeudamiento público se empieza a desbordar. Por todo ello, es improbable que el buen resultado de este año se repita en los posteriores.
Otro elemento cuestionable de estas previsiones es la aportación ligeramente positiva o nula del sector exterior a partir de 2016 (gráfico 1). Desde el inicio mismo del actual proceso de recuperación se ha puesto de manifiesto que sigue vigente uno de los rasgos más nefastos del ciclo económico español: cuando la demanda interna crece, las importaciones se disparan y el sector exterior se desequilibra, dando lugar a una aportación negativa del mismo al crecimiento. Y no hay ningún motivo para pensar que este patrón tan sólidamente establecido se vaya a modificar de un año para otro.
También son excesivamente optimistas las previsiones de empleo, que sitúan su crecimiento, en términos equivalentes a tiempo completo, en torno al 3% anual durante los cuatro años del horizonte de previsiones del Programa. En el primer trimestre de 2015 el crecimiento de la ocupación según la EPA alcanzó el 3%, pero en el segundo trimestre se producirá la cancelación de un efecto escalón que se introdujo en el mismo periodo del año pasado, cuando el empleo registró un incremento muy elevado. Dicho resultado, difícilmente repetible, fue algo anómalo probablemente debido al margen de error de la encuesta, o a algún problema técnico de la misma —la población en edad de trabajar sufrió ese trimestre una inexplicable interrupción de su tendencia descendente que ha tenido que introducir alguna distorsión en las cifras de ocupación—. Como consecuencia de la cancelación de dicho efecto escalón, el ritmo interanual de crecimiento del empleo será más moderado a partir del segundo trimestre, de modo que la media anual en 2015 difícilmente alcanzará el 3%, y trasladada la cifra a términos equivalentes a tiempo completo sería incluso algo inferior.
Fuente: Ministerio de Economía
Fuente: Ministerio de Economía
Por otra parte, el ritmo de crecimiento previsto para el empleo es prácticamente el mismo que para el PIB, no solo en 2015 sino también en los años posteriores. Esto significa que el aumento de la productividad sería nulo durante todo el periodo (gráfico 2), lo cual es improbable. Incluso aunque la tasa de crecimiento a partir de la cual se crea empleo se haya reducido, tiene que ser una tasa positiva, de modo que el empleo no puede avanzar al mismo ritmo que el PIB. Por tanto, las expectativas para el empleo son excesivas incluso para un escenario de crecimiento del PIB tan favorable como el del Programa —más aún si, como es más probable, el crecimiento económico es inferior—. Y puesto que sobre las previsiones macroeconómicas se sustentan en gran medida las presupuestarias, el cumplimiento de estas últimas resulta bastante dudoso.
Abrazos,
PD1: No sabemos en qué nos gastamos las cosas… La deuda pública sube en 6.283 millones en marzo y ronda ya el 99% del PIB, el objetivo de todo el año. Se sigue de continuo emitiendo papelitos que el mercado, tonto, compra. Y no se sabe qué hacemos con todo ese dinero que nos fundimos. Es increíble. Zapatero, el que parecía “idiota”, hacía los mal recordados planes E, donde se fundió de golpe y porrazo 5.000 millones contra deuda pública, en hacer aceras y cementerios… Todos le criticamos por lo disparatado. Pero ahora tragamos con lo que nos echen… Yo no. Esta es nuestra ruina, nuestro lento morir…, papelitos a gogo, sin que nadie rechiste.
En la presente legislatura hemos incrementado en 300.000 millones de euros la deuda pública. ¿En qué nos hemos gastado semejante pastizal? Sí, había agujeros, pero no tantos… El gasto ni se ha tocado, faltaría más… Subieron los ingresos, nos frieron a impuestos, ya que el gasto no se podía tocar… ¿Va a seguir siendo la misma tónica en la siguiente legislatura? Eso parece, con el permiso de las coaliciones electorales futuras, nos hemos metido en una senda de no meter tijera y aceptar más papel del estado, que esto no hay quien lo frene. Solo recordarte que los 12 hospitales nuevos que se construyeron en Madrid costaron cada uno 200 millones de euros, ¿en qué nos hemos gastado 6.283 millones de euros en tres meses, por encima de lo que ingresamos?
PD2: La culpa es de los mercados, que tragan…
En una reciente charla dirigida a universitarios, he tenido ocasión de constatar de primera mano la mala imagen que los mercados financieros tienen entre una parte relevante de la población. Se achaca a los "malvados mercados financieros" ser los causantes de las medidas de austeridad que han padecido los países periféricos de Europa. Conviene explicar porqué dicha conclusión es errónea.
Gracias a la existencia de mercados financieros organizados los estados pueden financiar sus déficits públicos, generados al gastar más de lo que ingresan. Para ello, emiten bonos a distintos plazos que son adquiridos por los inversores a cambio de una rentabilidad determinada. Los inversores de los bonos soberanos son principalmente institucionales: fondos de inversiónfondos de pensionescompañías de seguros o fondos soberanos e instituciones financieras. En un elevado porcentaje son inversores internacionales, no domésticos.
Los inversores son libres de elegir donde invierten, aunque por la normativa aplicable a cada uno de ellos pueden tener limitada la inversión en bonos que no tengan una calificación crediticia (rating) mínimo. El hecho de que un inversor institucional haya adquirido un bono no implica que a vencimiento vaya a volver a reinvertir en bonos emitidos por el mismo Tesoro. Es más, al cotizar los bonos, sus tenedores pueden venderlos en el mercado sin esperar a su vencimiento en caso de que perciban un riesgo de impago futuro o un deterioro de la solvencia del emisor. Si se produce una corriente de venta de bonos, el Tesoro en cuestión tendrá que pagar un mayor tipo de interés en las siguientes colocaciones de bonos.
Los inversores institucionales deben defender los intereses de sus administrados y, por tanto, intentan minimizar los riesgos y maximizar la rentabilidad. Si las políticas desarrolladas por un gobierno se traducen en una pérdida de solvencia o en un empeoramiento de la calidad crediticia de sus bonos soberanos, los inversores no dudarán en deshacerse de los bonos soberanos de dicho país invirtiendo en bonos de otro país que les ofrezca más seguridad.
Cuando los países han notado la presión de los inversores internacionales, al vender sus bonos o al exigirles tipos de interés muy elevados en las nuevas emisiones, ha sido cuando las autoridades han tomado medidas. De muestra dos ejemplos: mayo de 2010 cuando el gobierno de Rodriguez Zapatero se ve obligado a tomar abruptamente las primeras medidas de recorte (supresión paga extra de los funcionarios, congelación de las pensiones y supresión del cheque bebe); verano de 2011, tras superar los 600 puntos básicos la prima de riesgo el BCE compró bonos del Estado español a cambio, entre otras contrapartidas, de modificar la constitución de forma express para introducir el principio de estabilidad presupuestaria.
España se financia actualmente a los tipos más bajos de la historia, incluso recibe dinero por colocar Letras del Tesoro. Esta situación no responde a un análisis racional de los inversores, sino a la actuación del Banco Central Europeo. Su programa de compra de bonos es de tal magnitud que se prevé que adquiera en un año bonos españoles por una cantidad incluso superior a toda la emisión neta del Tesoro. El mercado de bonos actual está intervenido y distorsionado.
Como recordaba Moody´s en su último comentario sobre la calificación crediticia de España el pasado febrero, aunque el riesgo actual de financiarse en el mercado se ha reducido, España debe mantener la confianza de los inversores si quiere seguir financiándose en el futuro. Cuando el BCE deje de comprar bonos de forma convulsa, el Tesoro todavía tendrá que refinanciar bonos por importe superior a 1.000.000.000.000 de euros en los próximos años. Habrá que volver a emitir bonos según vaya venciendo la deuda actual.
Los tipos de interés pagados por los bonos soberanos no estarán permanentemente en los niveles actuales. Cuando el BCE deje de actuar, el nivel de tipos de interés exigido por los inversores no será el actual, sino sensiblemente superior. Los tipos de interés mínimos e incluso negativos sólo son posibles en un mercado totalmente intervenido. Cuando vuelvan a subir los tipos de interés volverá a culparse a los malvados mercados financieros, sin recordar que los inversores que compraron los bonos en cada una de las emisiones fueron los que permitieron que los distintos estados pudieran financiar sus déficits públicos.
PD3: Suerte a todos los políticos. Que gane el mejor. Que cada uno vote en libertad, por el que más le guste… Parece que vendrán tiempos nuevos, donde habrá que saber pactar, y eso es muy bueno, mucho mejor que las mayorías absolutas. El mejor gobierno será el que sepa aglutinar dos programas electorales, que aprendan a ceder, y sobre todo, que limpien la corrupción del país, que apesta, que regeneren la democracia y las instituciones, que separen los poderes…, gasten menos en chorradas y mamandurrias.
Y por cierto, sería un detalle que en la Comunidad de Madrid no haya tantos diputados como tenemos, 126 personas, ¡qué disparate!. La lista cerrada que meteremos el domingo es extraordinariamente larga. Demasiada gente, demasiados políticos, para muy poco trabajo. ¿Qué hace un diputado medio aparte de votar lo que le mande el que levanta el dedo?. Nos salen excesivamente caros. Con 30 tendríamos + que suficientes, para los 6 millones de madrileños que somos, el resto es redundante… País de excesos, demasiada cosa pública…
PD4: Y como nota de mucho optimismo, interesante esta visión que dan desde fuera de sitios de España. Hoy Bilbao desde el New York Times: http://www.nytimes.com/2015/05/24/travel/things-to-do-in-36-hours-in-bilbao-spain.html?smid=tw-nytimestravel&_r=0 Lo que enseña no son sólo las piedras o los nuevos edificios, sino la gastronomía. Esto es lo que nos ha hecho diferentes, este es nuestro prestigio por ahí fuera… Albricias, somos buenos en algo (iniciativa privada), esto incita al guiri a venir a España!!!
PD5: Este es el futuro de la cocina, https://www.youtube.com/watch?v=KdwfoBbEbBE, los robots, y no, no es la Termomix, que todo lo que se cocina con ella sabe igual…
PD6: El Señor no nos dijo que buscáramos la felicidad, que teníamos que hacer todo lo posible para ser felices como objetivo vital. Lo pudo haber dicho, pero prefirió otro modo. Dijo que nos amáramos los unos a los otros, que ese era el fin de la vida. La consecuencia es la felicidad, no es el objetivo como muchos se creen; el objetivo es el amor. La gente lo ha trastocado y ahora lo único que se quiere es ser feliz, sin pensar en los demás…, y así nos va.