09 julio 2019

es de locos

Mira Grecia. Sigue con una deuda del 185% de su PIB, pero como anda detrás el BCE comprando lo que sea, los banqueros, en un mundo de rentabilidades negativas, han optado por comprar lo que de algo, y se han vuelto a fijar en Grecia… ¡De coña!
La repercusión en su PIB de la crisis de 2008 fue contundente:
Por cierto, a los británicos el Brexit no les ha afectado todavía nada…
Pero esa voracidad por los activos de renta fija que renten algo, les ha hecho los campeones este año:
Sus bonos a 10 años rentan lo mismo que los yanquis!!! Te cagas lorito…
Así estamos, con los excesos típicos de los mercados…
Y España, sin gobierno, con una clara ralentización, con un populismo extremo, perdiendo visitantes extranjeros, perdiendo ventas de coches dada la parálisis de las mismas, sin apenas construcción de nuevas viviendas…, hemos conseguido tener un rendimiento de nuestro bono a 10 años al 0,45%. 10 largos años, con el riesgo España, y nos pagan esa puñetera miseria, muy por debajo de nuestra inflación… Es cojonudo!!! ¿Cuánto durará? Hasta que quiera el BCE…
Abrazos,
PD1: Ayer daba las gracias por tantos años de matrimonio. Se me olvido dar las gracias por todo lo que Dios me ha dado, sobre todo, los magníficos hijos que me ha puesto a mi cargo. Cada uno es distinto y tiene sus cualidades. Todos son unos profesionales como la copa del pino, unos currantes natos (me temo que mi mujer y yo les contagiamos desde pequeños). Pero por encima de todo, son personas buenas, cariñosas, que rezan algo durante el día, que ayudan a los demás bastante… Tienen toda una vida por delante para ser el ejemplo que ya son…
Pues eso, que muchas gracias por ellos también

desglobalización

Nos hemos pasado muchos años hablando de los efectos positivos de la globalización… Lo hemos visto en nuestras carnes en la inflación, cada vez más contenida… Pero desde Trump, no hacemos más que hablar de la desglobalización, de proteccionismo y tal, de los miedos de volver atrás. Quizás no sean tan malos los augurios…
El comercio global sigue estancado. Tal y como auguraban los malos datos de comercio exterior de Singapur (nuestro indicador adelantado) para el mes de abril, los correspondientes al volumen del comercio internacional en ese mismo mes han sido malos también, -0,7%, aunque, a la vez, se revisaban al alza los datos de marzo desde el +0,5% al +0,8% en tasa intermensual.
En tasa anual, la variación es de +0,10% (véase la parte superior del gráfico) con lo que, aunque la situación ha mejorado desde diciembre, se sigue estando (en términos de crecimiento) como en julio de 2016, uno de los peores momentos de los últimos años. En el gráfico se ve la evolución del crecimiento anual del comercio mundial (parte superior) y del comercio exterior de Singapur (parte inferior). Su correlación directa es muy elevada: 0.86.
Las proyecciones que se hacen para el crecimiento del PIB mundial (3,3% según el FMI para 2019) son bastante mejores que las cifras de variación del volumen del comercio global por lo que se puede afirmar que el proceso de desglobalización sigue su marcha (se entiende que la globalización avanza cuando el comercio mundial crece más que el PIB mundial y que retrocede cuando se da el fenómeno inverso). Recuérdese que la globalización fue, en mayor o menor medida, el motor del crecimiento mundial entre 1980 y 2008.
Pero, ¿y si el próximo motor del crecimiento mundial fuera precisamente la desglobalización? Sería una afirmación contraintuitiva pero que da para pensar y debatir.
En mi periodificación de las crisis he apuntado con frecuencia que, a partir de 2018, vendría una etapa de crecimiento sostenido. Los argumentos para que eso fuera así se basaban en que, tras la recapitalización del sector bancario, el crédito al sector privado se recuperaría y la productividad también, sentándose las bases de esa onda de crecimiento de largo plazo. El problema es que se llegó a 2018-2019 con una evidente fatiga de la economía de EEUU, tras 120 meses de expansión, y en pleno giro de la economía china hacia una nueva etapa en que se dé prioridad al consumo frente a la inversión. Una etapa por tanto de transición y reformas estructurales que debe completarse antes de que se produzca esa arrancada del ciclo expansivo de largo plazo.
Sin embargo, y utilizando de nuevo la expresión de San Pablo de que “el espíritu sopla donde quiere” pudiera ocurrir que las bases de ese crecimiento futuro se estuvieran sentando ya sin que nos diéramos cuenta gracias a las políticas que está aplicando Donald Trump de forzar a que la producción de las empresas norteamericanas se relocalice en Norteamérica.
Esa tesis tan sorprendente está recogida en el primer artículo recomendado hoy (que también apareció ayer entre los artículos recomendados) y su autor es Charles Gave, cofundador de la empresa de análisis Gavekal. Y viene a decir los siguiente:
En la era de la globalización y con grandes empresas transnacionales que se han transformado en monopsonios del factor trabajo la teoría de las ventajas competitivas, que es la base teórica del libre comercio, deja de tener sentido. Ya no estaríamos en “el mundo de David Ricardo” (1772-1823) sino en el Joan Robinson (1903-1983) en el que esos “monopsonios laborales” harían que la mayor parte del valor añadido fuera al capital dejando para los trabajadores las migajas.
(Estaríamos también en el mundo de principios del siglo XX en que el Presidente de EEUU Theodore Roosevelt impulsó su legislación anti-monopolio).
En el caso de EEUU, con Donald Trump obligando a esas grandes “empresas-plaraforma” a producir en el país si quieren vender en el mercado interior (y, si no, forzándolas a pagar elevados aranceles) les haría competir por el factor trabajo dentro de EEUU, lo que impulsaría los salarios al alza, una situación muy diferente de la actual, consecuencia de la globalización, en que los monopsonios laborales solo piensan en cómo reducir los costes laborales (para lo que deben saltarse los límites fronterizos). Esto forzaría que volvieran las condiciones perdidas que permiten un crecimiento económico óptimo. Eso haría también que las Bolsas de EEUU se comportaran mucho mejor que las del resto del mundo pues, con la relocalización a EEUU de esas “empresas-plataforma”, los demás países se encontrarían con un exceso de capacidad y, por tanto, una rentabilidad sobre el capital invertido (ROIC) inferior.
El artículo termina diciendo que los días de las empresas-plataforma globalizadas están contados. Que las empresas se relocalizarán y quedarán tres grandes zonas de producción: USA, Europa y Asia, con el intercambio entre ellas mucho más caro y dificultoso que en el pasado reciente.
Como contaba Tom Wolfe que decía todo el mundo, asombrado, mirando a Marshall Macluhan en los años 1960s: “¿Y si tiene razón?”
Y ahora, mirando a Trump, ¿y si tiene razón?
El espíritu sopla donde quiere…
Estancamiento del comercio global
Abrazos,
PD1: Hoy cumplo 31 años de casado. Parece que fue ayer. He tenido una vida plena, llena de satisfacciones…, con muy pocos disgustos, algo por lo que doy todos los días muchas gracias a Dios y a mi doña, que la sigo queriendo, viendo la que hemos liado!!!

05 julio 2019

es una carrera por la competitividad

En este mundo globalizado, donde se intenta poner barreras, donde lo importante es vender, hay países que han destacado en estos últimos 10 años por su fuerte inversión en I+D+i. Este es el caso de China que ha dejado de copiar y ahora es muy competitivo:
China es un país donde vive casi una quinta parte de la población mundial. Una economía caracterizada por 40 años de crecimiento económico, con una tasa de crecimiento promedio anual de casi un 10%, lo que ha permitido a China convertirse en líder mundial en tecnología y manufactura.
Actualmente, la economía china es la segunda en tamaño después de Estados Unidos y la más grande si se tiene en cuenta el comercio exterior (Fig. 1: Markets - 1st Market Size). A pesar de su disputa comercial con EE.UU., China disfrutó este año de un crecimiento del 6,4% en el primer trimestre, más del doble de lo previsto por la ONU para el resto del mundo.
En la siguiente Figura se presenta un resumen de China según el Índice de Competitividad Mundial 2018: 
Aquí hay 10 datos que le ayudarán a entender a China hoy en día: 
1.-Ha aterrizado un vehículo espacial en el otro lado de la Luna.
2.-Es un líder mundial en Inteligencia Artificial.
3.-Es el hogar de un tercio de los unicornios corporativos del mundo.
4.-China es líder mundial en energías renovables (pero también en emisiones).
5.-Un tercio de la nueva vegetación del mundo está siendo plantada en China.
6.-El crecimiento del PIB se está ralentizando, pero sigue siendo elevado.
7.-China representa más de la mitad de las ventas mundiales de coches eléctricos.
8.-Los turistas chinos están impulsando el crecimiento del turismo mundial.
9.-China está reduciendo la brecha de género, pero aún queda mucho por hacer.
10.-Lidera los países BRIC (Brasil, Rusia, China e India) en competitividad.
Abrazos,
PD1: La vida es muy simple…, solo que muchas veces nos complicamos… Mira lo que dice el Papa de nuevo:
¿Estás casado? Ama y ocúpate de tu marido o de tu esposa…
¿Eres un trabajador? Cumple con honradez y competencia tu trabajo al servicio de los hermanos...
¿Eres padre? Enseña con paciencia a los niños a seguir a Jesús.

04 julio 2019

EEUU vs China


No es una guerra de aranceles que está a punto de ser concluida, sino un intento de dominar el mundo, de estar uno por encima del otro…
This past weekend, June 29, 2019 Trump and China president, Xi, met again at the G20 in Japan in the midst of a potential further escalating trade war. But the outcome looks eerily similar to that of the prior G20 meeting in Buenos Aires on December 2, 2018, when Trump and Xi also met.
Once more, the same post-G20 ‘spin is in’: i.e. Trump declares publicly he has such a great relationship with Xi. There’s a great trade deal soon forthcoming between the two countries. US and China trade teams will now begin to thrash out the details on the remaining 10% or so of US-China trade differences. In the interim, once again, Trump announced he will withhold imposing more tariffs (this time on an additional $325 billion of China imports to the US).  In other words, coming out of the latest G20 it’s almost an exact déjà vu all over again to the outcome which occurred at last December 2, 2018’s G20 meeting between Trump and Xi in Buenos Aires.
Will it be different this time? Will there by an agreement? Or will Trump once again just be buying time—i.e. until just before the 2020 elections? Until he sees China’s economy softening further and he raises US demands further again? Or maybe Trump and his neocon trade advisers—Lighthizer, Navarro, Bolton who are now driving US trade (and most of US foreign) policy—don’t want to compromise and will accept nothing less than China’s capitulation on the nextgen technology  issue that was at the core of the blow up of negotiations in May 2019?
It’s probably becoming increasingly clear to the Chinese that the US did not just launch a ‘tariff war’ back in March 2018.  US policy is driving toward a bonafide economic war between the US and China longer term.
In the nearer term, the current differences may well transform the ‘tariff’ war into a ‘currency war’ that will spread contagion and reverberate globally across other economies—at a time at which the global capitalist economy is slowing fast and approaching as well a new financial instability.  All China has to do is allow its currency, the Yuan-Renminbi, to devalue naturally in response to US policy and the slowing global economy. That  devaluation would more than offset US tariffs. Thus far, China has intervened in global money exchange markets to prevent this. But all it needs to do is allow it to occur according to prevailing economic and market forces and just not intervene in global money markets further to prop up the Yuan. That will become inevitable as the China, US, and global economy weaken further in coming months. China doesn’t have to manipulate its currency. It only has to allow global market forces, unleased in large part by Trump policies, to naturally devalue the Yuan.
Then there’s China’s $1.3 trillion of US assets, mostly US Treasuries. It could slow its purchase of new US government debt, which it appears it may now be doing.  Should the tariff-currency war intensify, if necessary it could stop or even sell off its dollar hoard of US Treasuries. It’s been moving toward that since September 2018, as its purchases of US securities first slowed and then declined in March 2019. That reduction of purchases, if not offset by other economies buying more, would drive up long term interest rates in the US and in turn the value of the US dollar still more—all of which further slows global growth.
Rising US rates and the dollar will likely precipitate another US  stock and junk bond sell-off, similar to that which occurred late 2018. And we know Trump doesn’t like stock market declines.
There are numerous other ‘actions’ the Chinese could take in response to US neocons intensifying or prolonging the US-China tariff-trade war, further driving the differences into a broader economic war. Various bureaucratic obstacles to US corporations’ majority ownership of operations in China, ‘buy China’ not America in China movements, restrictions on the sale of what’s called ‘rare earths’ minerals key to technology and military production would likely be imposed.  Even if US neocons don’t understand this, or don’t care, widespread business and banking interests do and could intervene more forcefully should Trump’s drift toward economic war continue.

Economic Slowdown & Recession ‘Wild Card’

And there’s a wild card in the trade war deck that may check the neocons influence perhaps. That’s the current softening of the US and China economies. That could force both sides to an agreement.  Trump may grab the major concessions on China purchases and US majority ownership rights in China and announce a big victory—just before the 2020 US elections.
China’s economy is clearly slowing, growing likely no more than 4%-5%, not the official 6.5%.  But so too is the US economy as well, which will start to become more obvious once the data for the 2nd quarter US GDP start to come in by late July.
The US 1st Quarter GDP numbers were propped up by temporary factors associated with inventory over-investment and net exports, both of which are fading rapidly this quarter. Moreover, US household consumer spending is barely growing, most recently at less than 1%. The housing sector has slowed for the past 17 months. Manufacturing orders and production is now stagnant and business investment has turned negative. Lagging indicators, like jobs, are now beginning to turn down as well.  The US Central bank’s lowering of interest rates in the second half of 2019, which is helping to drive the massive $1.5 trillion in stock buybacks and dividend payouts scheduled for this year, may succeed in putting a temporary floor under stock markets. But the real side of the US economy is being driven to slowdown, or even worse by year end. More bank research departments, big finance capitalists, and even some economists, a notorious conservative and timid forecasting lot, have begun to predict recession by year end 2019.
A more rapidly slowing US economy, now clearly beginning, may thus change the trade negotiations dynamic, forcing both sides to some kind of a deal.  And if the US slips into recession by winter 2019-20, which this writer has also been predicting the past year, the pressure to cut a deal will grow.
Trump may yet be convinced to take the China concessions already on the table—and temporarily suspend the US demand for China’s capitulation on the technology issue.  Trump could yet take what’s been offered by China—i.e. to buy $1 trillion more US farm goods and allow US corporations majority ownership of operations in China—and declare a major victory in the trade negotiations in 2020 just before the elections.  The nextgen tech-military confrontation—the real core of the US-China dispute—could be re-raised and revisited thereafter later.  That’s one possible scenario.  Because for Trump a ‘deal is never a deal’, it’s never concluded, but subject to reopening whenever he so chooses.
Breaking an agreement is standard practice for Trump.  Just ask the Mexicans, where Trump recently threatened to levy 25% more tariffs even after US concluding a new NAFTA 2.0 deal last year. Or ask the Iranians, who thought they had an agreement with the US. Or the Europeans who thought they had a Climate deal. For Trump, negotiations are a continuing process, punctuated by happy talk events stroking foreign leaders, followed by more threats of sanctions, and personal insults and intimidations, to force a reopening of deals once thought concluded by trading partners—allied and challengers alike.
In other words, even if a China-US trade deal is done, perhaps next year, the trade war with China will not be over. It will have just begun, as it evolves toward a broader ‘economic’ war after the 2020 elections, perhaps even before.
The key to a China trade deal occurring sooner. rather than later, is whether Trump and US big bankers and multinational capitalists can convince the neocons and the military industrial complex to agree to a short term deal with China now that provides only token nextgen technology concessions—backed by the Trump-Neocon assurance that the US will reopen and resume the technology offensive after the 2020 elections once again.
For the US economic and political elites are in basic agreement with the neocons behind the Trump daily circus on the nextgen technology issue. Neither will allow China to challenge US global hegemony next decade by leveraging nextgen technologies that are the key to both economic and military hegemony.  It’s just a question of timing by the US—elites, Trump, neocons.  Take two bites of the bargaining apple from the Chinese, and come back later for the big bite: i.e. the fight over nextgen technology. Either that or Trump and the Neocons will continue to insist on three bites all at once.
This writer’s guess and prediction is that the now slowing US and global economy will result in the former, and the US will reopen any deal reached and renew its technology demands after the 2020 elections.  For the current tariff-trade war is just the opening salvo in an epic struggle between the US and China.  The technology war has already begun, albeit in early stages. The Trump trade war today is just the opening move today to a more fundamental technology war tomorrow.

Historical Precedents

Just as European and American imperialists jockeyed and maneuvered in the years leading up to 1914 and the first world war, with their focus on disputes over markets and global natural resource control, in the 21st century the jockeying and maneuvering has similarly begun—albeit this time with a different focus on nextgen technologies, over who controls global money flows, whose currency will continue to dominant, over who calls the shots in global institutions like the IMF, World Bank, WTO, and so on.
The 2020s decade ahead will prove a highly dangerous period. The global capitalist economy is slowing, as has always done periodically.  A new restructuring of global capitalism is on the agenda, as it was in the late 1970s, in the mid-1940s, and during the years immediately leading up to 1914.
Trump’s trade wars and other policies should be understood as part of a broad reordering of US economic and political policies, and relations with other nation States allied and adversary alike, to ensure the continuation of US global economic and military hegemony for the coming decade.  Nextgen technology development is at the core of that restructuring and restoration of US hegemony. Trump is just the appearance, the historic vehicle, behind the deeper global capitalist transformation in progress.
Abrazos,
PD1: Ayer fue Santo Tomás, el que pasó a la historia por la duda de fe, por dudar de la resurrección… Y sin embargo, como sabes, al verlo creyó, e hizo la mejor forma de decirle al Señor que creía en Él: “Señor mío y Dios mío…”, que tantas veces repetimos todos. Pasó a la historia por algo que nos habría pasado a cualquiera y no por ese maravilloso acto de fe…

03 julio 2019

euforia en el mercado de bonos


La renta fija sigue desatada, con los claros mensajes de que habrá más ayudas por parte de la FED y del BCE, se han lanzado en una carrera al suelo. Los bonos de EEUU en mínimos:

Y en Europa, rentabilidades negativas por doquier…
Hasta Grecia e Italia, con sus respectivos problemas, se han lanzado a mínimos:
Ya tenemos nuevos nombramientos en Europa y choca la elección de C. Lagarde como sustituta de Draghi, para hacerse cargo de la siguiente expansión monetaria. Ya te he comentado que nos hemos japonizado en cuanto a la curva de tipos.
¿Nos japonizaremos también en cuanto a los balances del BCE?
Todo se andará… Es de coña!!!
Es que no hay inflación ni se le espera:
Es lo que tiene que no haya mucho crecimiento en Europa, como siempre:
Y salvo Alemania que ha hecho los deberes, el resto de Europa sigue con problemas:
Haciendo que su curva de tipos sea espectacular, pero dejando muy insatisfechos a los ahorradores en renta fija que encima van a tener que empezar a pagar por tener el dinero en el banco:
Rentabilidad real del bono alemán (tipo del bono menos inflación):
Y las bolsas, unas han alcanzado ya sus máximos previos, otras están muy lejos, pero es que su situación es muy particular (España). Nada que ver con el rally de los bonos:
Abrazos,
PD1: Bienvenidos a casa de vuelta. Demasiada morriña fuera:
Y es que en casa no se está como en ningún sitio…