16 enero 2017

repercusiones en España de una subida de tipos de interés

En EEUU ya han empezado a subir los tipos de interés. El mercado secundario espera nuevas subidas de tipos. Sin embargo, en Europa no se plantean si quiera este escenario. Sería muy costoso, demasiado. Mira los datos para España:

¿Dónde está el umbral del dolor de los tipos de interés?

Cada punto de subida cuesta 27.000 millones al Estado, las empresas y las familias

La subida de tipos de interés iniciada en las últimas semanas ha comenzado ya a hacer daño a la economía española: todas las emisiones de deuda son más caras y los contratos crediticios se firman ya con tasas más elevadas, pero el umbral del dolor tardará aún en llegar. No obstante, cada punto de subida de la financiación supondrá un sobrecoste de más de 27.000 millones de euros para el Estado, las empresas y los hogares. Las administraciones públicas tendrían un sobrecoste de 11.000 millones, las empresas, de 9.000, y los hogares, de unos 7.000. Los expertos vaticinan subidas controladas de tipos, pero que podrían llegar al 3% si la inflación se estabiliza en el 2%, como prevé el BCE, y sus expectativas se mantienen alcistas.
La española es una de las economías más endeudadas del mundo. Nada menos que 2,738 billones de euros deben a un variado sindicato de acreedores las administraciones públicas (1,1 billones), las empresas no financieras (919.000 millones) y los hogares (714.000 millones), a los que hay que sumar la liquidez tomada por el sistema financiero en los mercados interbancarios o en las líneas de provisión del Banco Central Europeo. Como es una de las economías más endeudadas, como consecuencia de los excesos de crecimiento del crédito del último ciclo y la resolución financiera de la crisis, es también una de las más vulnerables a la subida de los tipos de interés, que ya se ha iniciado, tanto en las políticas marcadas por los bancos centrales, como en los mercados secundarios del dinero. Aunque el Banco Central Europeo ha garantizado al menos un año completo de tipos planos (0%) en la tasa de intervención y una decreciente expansión cuantitativa, EE UU ya hace un año que ha comenzado a normalizar su política monetaria superexpansiva, y la profundizará en el resto del año, tal como anunció la Reserva Federal la semana pasada.
Además, la victoria de Donal Trump en las elecciones presidenciales en Norteamérica ha desatado unas alcistas expectativas de inflación y ha movilizado al alza los tipos de interés en todos los plazos en los mercados primario y secundario, lo que ha supuesto un súbito desplazamiento de la curva de rendimientos, especialmente en los plazos más largos. Consecuencia práctica apreciable ha sido que los bonos a 10 años emitidos por el Tesoro alemán han abandonado las tasas negativas y ya cotizan en el secundario a unas tasas positivas del 0,35%, y en el caso de la deuda española al mismo plazo ha pasado en unas semanas del 1,065% al 1,5%, lo que supone una subida de medio punto completo.
El daño, por tanto, no ha hecho más que empezar. “En 2012, las decisiones de Mario Draghi abrieron una ventana de oportunidad para refinanciar y desapalancar la economía y, de paso, hacer todas las reformas posibles”, asegura el director de BBVA Research, Rafael Doménech; “pero han pasado cuatro años y la ventana está a punto de cerrarse; es evidente que los tipos de interés directores anormalmente bajos y las tasas de inflación tan bajas no van a durar eternamente; el incremento de los precios del petróleo y la interpretación que los mercados han hecho de la victoria de Donald Trump, a su programa y a sus primeras decisiones, han empujado la curva de tipos al alza; España estaba pudiendo financiarse con tipos a 10 años por debajo del 1%, y ahora está ya en el 1,5%, y esta tasa va a seguir subiendo, y estamos ya mucho más cerca de la retirada de los estímulos”.
El daño ha empezado, pero ¿dónde está el verdadero umbral del dolor? Tardará en manifestarse con toda su intensidad, porque tarda en penetrar en todos los acreedores. Una subida de los tipos de un punto completo, como se ha manifestado ya en el bono a 10 años, que es la principal referencia de financiación de la economía, aplicada a todas las deudas de todos los agentes, supone el sobrecoste citado de casi 27.000 millones de euros al año (para una deuda agregada de 2,73 billones), casi un 3% del PIB, aunque su efecto pleno llega lentamente a las facturas financieras por los distintos calendarios de refinanciación del pasivo, tanto en el Estado, como en empresas y familias.
Para Doménech “toda subida hace daño, acostumbrados como estamos al mejor de los mundos en términos financieros; pero se notará primero en el sector público, porque mientras que empresas y familias han hecho un esfuerzo de reducción de su deuda, el sector público la ha incrementado en los últimos años. Las empresas tienen ya un nivel de deuda sobre PIB por debajo de la media de la UE, pero el Estado está en el 100% del PIB y no bajará de tal umbral hasta 2018 si todo va bien”. Añade que “los números no engañan: una subida de 100 puntos básicos en el tipo medio de financiación es un punto de PIB de coste adicional del servicio de la deuda, que son nada menos que 11.000 millones de euros, que no podrán destinarse a otras funciones más necesarias, como la inversión pública”.
En condiciones normales, el Estado habrá refinanciado toda su deuda cuando se agoten los más de seis años de vida media que ahora tienen los títulos en circulación; por tanto, la renovación o refinanciación se hará por sextas partes cada año, y en muchos casos habrá refinanciaciones aún con tipos inferiores a los que está colocada la deuda en el primario. Pero en 2017, por ejemplo, los vencimientos son muy elevados, de 160.000 millones de euros, casi una quinta parte de los pasivos de las administraciones públicas, según fuentes del Tesoro.
Las administraciones públicas habrán abonado este año 33.227 millones de euros de intereses, un 3,1% del PIB, en un escenario de tipos anormalmente bajos. Un desplazamiento de todos los tipos de un punto completo (que tardará unos años en afectar a toda la cartera) supondría que la factura llegase, aunque no hubiese deuda adicional (que la habrá porque aún hay déficit fiscal), a unos 44.000 millones de euros, y un 4% del PIB. Esta cifra tendría que ser enjugada en parte por un superávit primario del sector público (saldo antes de gastos financieros) para poder mantener la senda de déficit marcada por Bruselas.
En este sentido, Miguel Ángel García, profesor de Economía de la Universidad Juan Carlos I, asegura que “España necesitaría al menos dos años más de tipos en el 0% y el bono por debajo del 1%, para poder llevar el déficit por debajo del 1,5%, porque una subida de tipos deja al país sin capacidad de maniobra. Una subida de dos puntos nos costará 22.000 millones de euros, lo que vuelve a empujar el déficit al menos al 3,5%, y nos vuelve a meter bajo vigilancia comunitaria”. Además, asegura García, “deja al país sin margen para incentivar el crecimiento y la inversión, y no quedará otro remedio que subir impuestos o recortar gastos”. A su juicio, empresas y familias sufrirán menos, porque han reducido deuda, y una subida de tipos puede proporcionarles también ingresos financieros compensatorios.
En todo caso, todos los agentes económicos tendrán atenuantes: el Estado y las empresas serán en parte auxiliados por la inflación, y las familias por la subida de la remuneración de los depósitos en los bancos. En el caso del Estado, si el desplazamiento de los tipos de interés se produce como consecuencia de un aumento de la inflación o de sus expectativas, que es lo lógico, una subida de un punto de la factura financiera (esos 11.000 millones de euros anuales cuando tenga efecto pleno sobre la cartera) será en parte compensado con una subida de un punto en las bases imponibles y en los ingresos fiscales y cotizaciones, lo que supone unos 4.180 millones al año a velocidad de crucero, puesto que la presión fiscal ronda el 38% de un PIB de 1,1 billones. En esa misma cantidad se aliviaría el sobreesfuerzo financiero de la Administración.
El efecto para las empresas
La subida de los tipos tendría un efecto directo también en la balanza por cuenta corriente, que acumula ya tres años de superávit, un periodo jamás acumulado hasta ahora. “Podría entrar en déficit de nuevo con una subida de tipos por el deterioro de la balanza de rentas, ya que un billón de euros de la deuda de España es con acreedores externos”, alerta Josep Oliver, catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona.
Por lo que se refiere a las empresas no financieras, han realizado un apreciable desapalancamiento en los últimos años, pero su deuda sigue en 919.427 millones a octubre, según el Banco de España. De ellos, 531.000 millones son préstamos de banca residente, 300.000 millones son crédito tomado en el extranjero, y el resto, bonos emitidos en los mercados de deuda. El coste para las empresas de su deuda es del 2,7%, mientras que en 2015 era del 3,2% de media, según la Central de Balances del Banco de España. Los pagos por intereses por la financiación recibida para la actividad empresarial es también del 3,2% del valor de la producción en 2015, y se desplazaría notablemente hacia arriba con una subida de las tasas de interés. Un alza de un punto costaría a las empresas 9.000 millones, que sería absorbido más rápidamente, puesto que las sociedades tienen su deuda en continua refinanciación, lo que supone que los tipos de contratación son coherentes con el mercado.
Las únicas empresas que obtienen un alivio con las subidas de tipos son los bancos, puesto que trasladan de inmediato las alzas a los productos de activo (créditos), mientras que son más perezosos para aplicarlas a los productos de pasivo (depósitos), e incrementan el margen de intereses para mejorar resultados.

Los hogares saldrían comidos por servidos

Los hogares españoles son el agente institucional que mejor esquivaría una subida de los tipos de interés tomado de forma agregada, ya que tiene tanto ahorro acumulado en forma de depósitos en los bancos como deuda contraída con ellos. Por tanto, el coste de un encarecimiento de su deuda sería compensado con los ingresos adicionales de una subida de la remuneración de los depósitos. Todo esto en teoría, porque en la práctica en España son unos hogares los que tienen las deudas, generalmente hipotecas, y otros los que tienen los ahorros, los depósitos.
Las familias españolas tienen una deuda de 714.000 millones de euros, según el último balance del Banco de España, mayoritariamente con garantía hipotecaria para financiar la compra de sus casas. En concreto, según la Asociación Hipotecaria, el crédito vivo con esta condición es ahora de 667.929 millones, con un tipo medio de contratación del 1,9%, ya que están mayoritariamente vinculados al euríbor, que aún cotiza en valores negativos. Un desplazamiento de los tipos al alza de un punto completo, y dado que la mayoría de los contratos son variables, supondría un alza de unos 6.680 millones de euros al año para los hipotecados.
Dado que las familias tienen también 758.000 millones de euros en depósitos, y aunque la banca sube más lentamente los tipos del pasivo que los del activo, podrían compensar el sobrecoste de las hipotecas. Saldrían comidos por servidos.

Cuál es el techo del precio del dinero

Todos los expertos consideran que la alarma de la subida de tipos se ha producido ya, puesto que se parte de una situación tan plácida, que una subida modesta activa los costes de los agentes endeudados. Pero también hay bastante consenso en que el alza puede ser más modesto inicialmente, y solo en el medio y largo plazo, si la inflación y sus expectativas avanzan, habrá subidas de tipos más abultadas. “Todo apunta a que la subida será en el medio plazo más limitada de lo que se teme, aunque por pequeña que sea afectará a todos los agentes: sector público, empresas y familias", asegura Josep Oliver, catedrático de Economía aplicada de la Autónoma de Barcelona. A su juicio, “durante un año completo habrá estabilidad, a juzgar por los mensajes de Draghi, y veremos si sube en diciembre de 2017: está condicionado todo por el carrusel político del año, que ha arrancado con Trump, pero sigue en Europa con elecciones en Francia, Holanda y Alemania; eso retrasará la subida. Disponemos de un año en el que Estado, familias y empresas no tendrán grandes problemas con la factura financiera. Dudo que se vaya a producir una escalada de tipos con las políticas de Donald Trump: ha habido un salto con su victoria, pero están muy presentes las tensiones deflacionistas, a lo que hay que sumar que una revalorización del dólar contendrá la subida del petróleo".
Gestores de fondos como Guillaume Menuet, de Citi para Europa, ha manifestado recientemente en CincoDías que la subida de tipos se retrasará hasta al menos 2019; y Luis Bononato, del fondo Global Allocation, estima que el mercado “se ha pasado de frenada con el alza de los tipos”.
La cuestión es cuánto subirán cuando lo hagan. Rafael Doménech, de BBVA, asegura que “hay un consenso de que los tipos no llegarán a donde estaban antes de la crisis cuando suban, porque las tensiones deflacionistas (envejecimiento, energía barata, intensidad tecnológica) siguen muy presentes”. Pero estima que el BCE tendrá muchos problemas para mantener tasas tan bajas cuando la inflación se acerque al 2%, dado que las expectativas marcan ya tales niveles para finales de 2017, una vez que el crudo se estabilice entre 55 y 60 dólares y desaparezca el escalón bajista de los últimos años”. A su juicio, soportar la presión de Alemania y los países nórdicos será mucho más complicado para el BCE.
Conocer los tipos directores de equilibrio es muy complicado, y más todavía los que marque el mercado en una Unión Monetaria con condiciones fiscales, de crecimiento y de precios diferentes en cada país. Pero con la inflación en el 2%, los tipos directores deberían moverse en torno al 2%, y, si los tipos reales a 10 años fuesen de un punto en los mercados, los nominales deberían llegar al 3%. En tal caso, el sobrecoste financiero para España sería de muy difícil absorción.
Abrazos,
PD1: El mercado no considera probable que suban los tipos en Europa:
Y la subida de EEUU será hasta cerca del 2%... Del Reino Unido no me fio mucho del mercado. Está produciéndose una fuerte caída de la libra en las últimas semanas, y hoy en particular, que no presagia más que un Hard Brexit, para sentar un precedente a los que vengan detrás…
PD2: Fue un mensaje extremo: Que os améis los unos a los otros. ¡Uf, qué difícil! Esto va también por los que nos ofenden, nos hacen daño… Es muy difícil. Pero a esos que nos hacen daño hay que perdonarles también. Como dijo el Señor en la Cruz: Padre, perdónales porque no saben lo que hacen…
¡Qué fácil es amar a los que nos aman y qué difícil es amar a los que nos hacen daño!

13 enero 2017

¿Subirán los pisos?

Duda de todo, que hay mucho lobista suelto…, muchos intereses creados, mucha manipulación para vender los grandes stocks que se tienen… ¿Es ésta la realidad residencial en España? Lo digo porque hay mucha presión para que se anime el cotarro y me recuerda a la que se vive en la bolsa española todos los días, que si el PIB crece el 3% y tal, y luego no es que no suba la bolsa, sino que ha estado bajando en los dos últimos años y cual…
Permiten observar determinadas tendencias que pueden darnos una idea bastante precisa de hacia dónde se dirige el mercado español y las principales variables que lo rodean
El mercado residencial está en plena fase de recuperación y estabilización y, de cara a 2017, las previsiones son muy optimistas. Así lo manifestaron nueve de los grandes expertos del sector inmobiliario entrevistados por El Confidencial y así se puede apreciar en algunos de estos diez gráficos que, aunque no contienen la respuesta mágica a preguntas como cuánto subirán los precios el próximo año o durante el próximo lustro o cuántas viviendas se venderán o hipotecarán en los próximos años, sí permiten observar determinadas tendencias que pueden darnos una idea bastante precisa de hacia dónde se dirige el mercado español y las principales variables que lo rodean.

1.- Se recupera la construcción de viviendas...

Desde el estallido de la burbuja inmobiliaria en 2007, la construcción de viviendas se paralizó totalmente. España pasó de construir más de 850.000 viviendas en un año a apenas 35.000 en 2013 y 2014 (según los datos de visados de obra del Ministerio de Fomento), y para que el mercado vuelva a ser saludable, según los expertos, deberíamos situarnos en torno a las 150.000 unidades.
Este año, los visados se situarán en torno a 60.000, a años luz de las cifras del 'boom', pero la tendencia, tal y como muestra el gráfico, es que poco a poco, año a año, las cifras irán mejorando hasta alcanzar las 150.000 viviendas anuales.

2.- ... pero bajan las que se terminan

Por paradójico que pueda parecer, a pesar de que aumenta poco a poco la construcción de casas, disminuye el número de viviendas que se terminan. Entre enero y septiembre de 2016 se terminó la construcción en España de 29.230 viviendas, según datos del Ministerio de Fomento. Una cifra que supone una caída del 13,7% en comparación con el mismo periodo del año anterior. Hasta abril de 2016 la cifra de pisos terminados registraba crecimientos en tasa interanual, pero en mayo cambió la tendencia y entró en terreno negativo. La falta de suelo finalista donde levantar nuevas viviendas, así como el retraso en la concesión de licencias de obras, son dos de los factores que están lastrando este indicador.
El número de pisos terminados en España puso fin en 2015 a ocho ejercicios consecutivos de caídas, por lo que en 2016 podríamos volver a terreno negativo. Desde el máximo de 2007 (597.632 viviendas), la cifra ha bajado un 93% respecto al cierre de 2015 (39.891).

3.- Se venden más casas

La mejora del empleo, unida a una mejora en la confianza de los consumidores, se ha traducido en una mayor compra de viviendas. Tras rozar las 780.000 transacciones en 2007, justo antes del estallido de la burbuja, las ventas se desplomaron hasta poco más de 300.000 unidades. Una cifra que supuso un desplome del 60%. 2013 supuso el punto de inflexión y este año, los expertos coinciden en que se alcanzarán las 450.000 compraventas, para alcanzar el medio millón de unidades en 2017, con lo que nos acercaríamos a niveles de 2008, cuando se vendieron 550.000 viviendas.
Como viene siendo habitual desde que estalló la crisis, la vivienda de segunda mano acapara el mayor volumen de transacciones, alcanzando el 70% frente a las de obra nueva, que apenas representan el 30% del número total de operaciones, lo que sucede tanto en vivienda habitual como vacacional. Los porcentajes, en condiciones normales de mercado —es decir, con una recuperación de la producción de viviendas—, deberían situarse en el 50%.

4.- Adiós a las caídas de precios

2013 supuso el fin de la caída de los precios de la vivienda, al menos a nivel nacional. Desde entonces, los precios muestran una ligera recuperación. Servihábitat prevé que en 2016, el aumento será del 4,6% respecto al año anterior, y en 2017 el incremento será en torno al 4,3%
No obstante, a nivel regional, existen importantes zonas entre los diferentes mercados. Así, por ejemplo, las grandes ciudades, especialmente Madrid y Barcelona, están incidiendo de manera notable sobre este repunte de la media nacional debido a su elevado volumen.
De hecho, registran las subidas de precios más destacadas, de hasta el 8%. Aunque también Málaga, Sevilla o Zaragoza, e incluso el mercado de vivienda vacacionalen Baleares, en Canarias y en zonas más tradicionales de la costa mediterránea están actuando como motores de este incremento de precios. No obstante, tal y como constatan desde Sociedad de Tasación, los precios ya no caen en ningún mercado.

5.- Más hipotecas para comprar casa

La financiación a particulares ha mejorado sensiblemente. Tras varios años en los que conseguir una hipoteca era prácticamente misión imposible, hoy en día conseguir un préstamo para poder comprar una casa está al alcance de mayor número de familias gracias a la mejora del empleo y a la mejora de la confianza de los consumidores.
Los últimos datos del INE correspondientes al pasado mes de octubre reflejan una subida del 16,8% en la concesión de hipotecas respecto al mismo mes del año anterior, continuando con la tendencia positiva registrada durante buena parte del año. No obstante, aún nos encontramos a años luz de los máximos de 2006 cuando se superaron los 1,3 millones de hipotecas. Hoy en día, de hecho, se conceden un millón menos.

6.- El saldo vivo gestionado no remonta el vuelo

Este gráfico pone de manifiesto que el mercado hipotecario, a pesar del importante incremento en la concesión de hipotecas, aún no se ha normalizado. Y es que, aunque la maquinaria hipotecaria vuelve a funcionar a pleno rendimiento, la concesión de hipotecas sigue siendo insuficiente para compensar la pérdida de negocio hipotecario para el sector financiero.
Tal y como muestra el gráfico, el saldo vivo gestionado por los bancos sigue en caída y no muestra síntomas de mejora. De hecho, desde 2008 se ha producido una caída constante del saldo hipotecario, sobre el que se sustenta buena parte de los ingresos de las entidades. En ocho años, estas han pasado de gestionar más de un billón de euros en hipotecas a menos de 700.000 millones.

7.- Irrupción del tipo fijo

Los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) reflejan la irrupción del tipo fijo en las hipotecas. En 2006 solamente el 98% de las hipotecas que se firmaban en España eran a tipo variable. En 2015 este porcentaje cayó al 90% y en los últimos meses, se encuentra en el 70%. Es decir, el 30% de los préstamos hipotecarios firmados son a tipo fijo, o lo que es lo mismo, tres de cada diez hipotecas, una cifra que supone un máximo histórico en la serie del INE.
Tanto la oferta como la demanda tienen más interés por estos productos. Para la banca, las hipotecas a tipo fijo son más interesantes en un entorno de bajos tipos de interés como los actuales, mientras que el consumidor intenta protegerse ante futuras subidas de los tipos.

8.- El euríbor se acomoda en terreno negativo

El ejercicio que estamos a punto de despedir ha sido el año en el que el euríbor, que sirve de referencia al 90% de las hipotecas que se firman en España, entró, por primera vez en su historia en terreno negativo, donde se ha instalado y de donde no parece dispuesto a salir. Al menos, no lo hará hasta finales de 2017 o principios de 2018, según las previsiones de Bankinter.
El euríbor lleva en caída libre desde abril de 2014. Desde entonces, y desde julio de ese mismo año, ha favorecido a miles de hipotecados que han visto cómo se reducía su cuota mensual. Sin embargo, estas rebajas tienen su 'deadline' y quienes revisen su hipoteca a finales del segundo trimestre de 2017 serán, si las previsiones de Bankinter se cumplen, los últimos en beneficiarse de un indicador en su nivel más bajo desde su creación en 1999.
Su media histórica se sitúa en el 2,368%, mientras que llegó a marcar su nivel más alto el 2 de octubre de 2008, cuando despidió la sesión en el 5,526%, si bien fue en julio de 2008 cuando marcó su máximo histórico mensual al cerrar aquel mes en el 5,393%.

9.- Los extranjeros vuelven a comprar casas

España vuelve a estar en el punto de mira del comprador extranjero, que ha aprovechado la fuerte corrección de precios para invertir en ladrillo en nuestro país. Las transacciones aún se encuentran un 50% por debajo de la cifras de 2006. No obstante, han pasado de acaparar el 8% de las transacciones al 14%.
Los británicos, a pesar del Brexit, siguen siendo los que más casas compran en España. Un 22% de las compras totales realizadas por extranjeros. Un porcentaje, no obstante, que se ha reducido ligeramente tras el 'sí' ala salida del Reino la Unión Europea. No obstante, la caída se ha visto compensada con la entrada de otras nacionalidades como franceses, alemanes o suecos, que acaparan entre el 6% y el 7% de las compras.

10.- El consumo de cemento, en niveles de 1965

Los datos siguen siendo estremecedores. A pesar del incremento en la construcción de viviendas, el consumo de cemento no muestra claros síntomas de recuperación. Su consumo en obra civil ha caído un 77,5% desde el inicio de la recesión, y lo que no es menos relevante, en el primer trimestre de este año se ha producido un descenso del 27% respecto del mismo periodo del año anterior. Nunca antes, desde que hay series históricas, se habían alcanzado cotas tan bajas. Y lo que es peor, nada indica que se vaya a producir en el corto plazo un cambio de tendencia.
En la actualidad, el sector tiene la mitad de plantilla que tenía al comienzo de la crisis y sus datos son similares a los que había en 1965, lo que refleja la situación de la industria del cemento, que vivió su época dorada durante los años de expansión al calor de la obra civil y residencial. La industria del cemento aportó en el momento más bajo del ciclo (2013) un valor añadido a la economía equivalente a 515 millones de euros, a años luz de los 2.190 millones de antes de la crisis.
No te dejes influir por la presión… La espera siempre ha sido muy buena amiga a la hora de invertir… Abrazos,
PD1: Ya sabes, te lo he estado contando recientemente, que el mercado inmobiliario por ahí fuera ha vuelto a su nivel de burbuja previo, y en ciertos países lo ha superado con creces…
Trump’s tax plan could sink real estate prices. Business Insider
Could the election of Donald Trump have unanticipated impacts on the federal tax code’s benefits, which favor  homeownership over renting?
To the extent that the House, Senate and White House soon will be under one party’s control, the answer may well be yes. Though housing issues got scant attention during the campaign, Trump’s tax reform plans, linked up with versions already proposed on Capitol Hill, could contain some jolts for many people.
Late in the campaign, Trump revised his earlier tax plans in ways that make it more compatible with House Republicans’ tax “blueprint” issued this past June. Trump would collapse the current seven tax brackets for individuals to just three: For married joint filers with incomes less than $75,000, the federal marginal tax rate would be 12 percent. For those with incomes of $75,000 but less than $225,000, the rate would be 25 percent. From $225,000 up, the rate for married joint filers would be 33 percent. Single-filer rates would have the same brackets but be based on incomes half the amounts for married joint filers. The capital gains rate would remain capped at 20 percent, and the controversial 3.8 percent “Obamacare” surtax on certain investment income would disappear.
Now it gets more intriguing: To simplify the tax system and wean more taxpayers from itemizing deductions on Schedule A of their returns, the Trump plan would boost the standard deduction for joint filers to $30,000 (up from the current $12,600) and raise it to $15,000 for single filers, instead of $6,300 at present. For very high income earners, there would be a limit on all itemized deductions of $200,000 for married joint filers and $100,000 for singles.
There’s no mention here of limits on mortgage interest deductions, so from strictly a homeowner or buyer perspective, nothing jumps out as objectionable. Simplicity is good. In fact, the original Trump tax plan exempted the mortgage interest and charitable deductions from the sorts of modest limitations contained in Hillary Clinton’s proposal.
But here’s a key question: With a substantially increased standard deduction of $15,000 to $30,000, how many homeowners will want to file for mortgage interest or property tax write-offs, as many do today. The chief economist of the National Association of Home Builders, Robert Dietz, estimated that the number of itemizers might drop from the current 25 percent of taxpayers to anywhere from just 5 percent to 10 percent.
Is that a problem? It depends on how one views the longtime tax code preferences for encouraging ownership of homes over renting. One analysis, provided by Evan M. Liddiard, senior federal tax policy representative for the National Association of Realtors, maintains that if the standard deduction is raised dramatically, “itemized deductions become less relevant,” and previously valuable and distinctive “tax incentives [for] homeownership evaporate even while taxes are not necessarily being reduced.” There’s less incentive to own rather than rent.
Dietz put it this way: When you decrease the attractiveness of a longtime subsidy devoted to encouraging purchases by lowering financing costs, “the economics would reduce the tax benefit for homeownership.” Such a change could “increase the after-tax cost of paying the mortgage,” he said.
Tax reformers see the issue starkly differently. Most comprehensive proposals that have been made in recent years, notably the landmark, bipartisan Simpson-Bowles National Commission on Fiscal Responsibility and Reform, call for wholesale elimination or sharp reductions of special interest carve-outs in the tax code.
But could limiting or ending homeownership tax preferences have the side effect of lowering home values and selling prices? Academic researchers suggest the answer is yes. A new paper from an economist at the Federal Reserve estimates that eliminating the mortgage interest deduction alone would cause the average household to lose“10.9 percent of the value of the house, with homeowners losing 11.5 percent and homebuyers 8.5 percent.”
The Fed study did not address the type of tax plan contemplated by Trump or Capitol Hill reformers but appears to agree with the broad conclusion of earlier researchers: When you diminish the value of a subsidy benefit from a favored asset category, the value of that asset to potential buyers or owners is likely to drop.
None of this is happening yet. Months of committee hearings and debate — and lobbying — are guaranteed before any tax plan gets to the president’s desk. But it’s an indication of what’s on the line for real estate.
PD2: Seis razones por las que la subida de la construcción en EEUU no puede perdurar más:
The Census Bureau reports November Construction Spending rose 0.9% from October. That’s a 10-year high, but it’s highly unlikely to last.
U.S. construction spending rose more than expected in November, reaching its highest level in 10-1/2 years, which could provide a lift to fourth-quarter economic growth.
Spending on private construction projects jumped 1.0 percent in November to its highest level since July 2006 as single-family home building, as well as home renovations, increased.
Investment in private nonresidential structures — which include factories, hospitals and roads — rose 0.9 percent after tumbling 1.5 percent the prior month.
Public construction spending gained 0.8 percent in November to the highest level since March. It was the fourth straight month of increases. Outlays on state and local government construction projects rose 0.6 percent, also gaining for a fourth consecutive month.
Federal government construction spending surged 3.1 percent after rising 0.2 percent in October.
Construction Boom
As expected, the Econoday parrot is singing happy tunes.
Highlights
Construction had been lagging through most of 2016 but, like the factory sector, appears to have picked up steam going into year-end. Spending rose 0.9 percent in November which just tops Econoday’s high estimate and is the best reading since June.
Residential spending rose 1.0 percent in the month on top of October’s 1.6 percent gain. The gain here is concentrated in single-family homes which offset a monthly dip for multi-family units which otherwise have been leading the residential sector. Home improvements added to the spending in November.
Non-residential spending was also strong, up 0.9 percent which most categories showing gains led by office construction and transportation construction. Public spending was also solid including a 3.1 percent monthly jump in Federal spending.
The breadth of gains is most impressive in this report, one that will give a lift to fourth-quarter GDP estimates.
Six Reasons Boom Won’t Last
The construction boom is in its last legs. Here’s six reasons why.
1. Mortgage rates are rising and the Fed expects more hikes.
Since July, mortgage rates are up nearly a full percentage point.
New Residential Construction Details
+ Permits down 4.7% from October
+ Permits down 6.6% from year ago
+ Starts down 18.7% from October
+ Starts down 6.9% from year ago
+ Completions up 15.4% in October
+ Completions up 25% from year ago
3. There’s a Glut in Luxury Apartments
High-end sales and leases have been helped by the rising stock market. The market is insanely priced, yet investors expect more.
5. Online sales killed department store sales. See Retail Sales Unexpectedly Dive: Spotlight on Cars and the “Amazon Effect”.
6. 21 states plus D.C. have minimum wage hikes this year.  See Fight for $15: Nineteen States Increase Minimum Wage January 2017
Retail stores, especially box department stores and fast food restaurants, will not want to expand rapidly in an environment where interest rates are up, wages are up, and sales are slow because of online competition.
Una mayor carga financiera de las hipotecas, reduce el volumen de crédito hipotecario a solicitar…
Miedos a que se haya cerrado el pico y sentimiento de que no están baratas…
Con más plazo:
Se incrementa la gente que prefiere alquilar:
Porque no pueden invertir en una vivienda:
Mira Londres, qué locura!!!
PD3: Los riesgos de vivir la fe "a mi manera"
El Obispo Munilla opina sobre la gente que vive la fe “a su manera” rezando de vez en cuando pero sin acudir a los sacramentos. Para él, estas personas “tienen un peligro muy grande de no apreciar el camino de la revelación porque aquí lo principal es que nuestra relación con Dios es posible porque Dios se ha revelado”.
Por ello, considera que si uno se comunica “a su forma” es “no terminar de descubrir la gracia de la revelación” y lo que trasciende en el fondo es una “religiosidad antropocéntrica, y es poner a Dios a nuestro servicio”.
En estos días turbulentos, encomiendo la gran tarea que realiza este obispo valiente, gran pastor...

12 enero 2017

previsiones para los emergentes

Sigo siendo muy positivo.

Escenario que afrontan los emergentes en 2017

Los fundamentales de los mercados emergentes han experimentado una mejora generalizada. La previsión de consenso es que el crecimiento del PIB de los mercados emergentes pase del 4,2% en 2016 al 4,6% en 2017. Esta mejora responde a una recuperación cíclica en Brasil y Rusia, donde se parte de un nivel bajo y se esperan medidas de relajación monetaria. Según Tom Wilson, responsable de renta variable de mercados emergentes en Schroders, los emergentes deberían beneficiarse del firme crecimiento de China y de la liquidez abundante que probablemente garantizarán las autoridades del país de cara al XIX Congreso Nacional del Partido Comunista el próximo otoño.
A su entender, los riesgos a más largo plazo en China, como la creciente dependencia de la economía al endeudamiento y la falta de reformas estructurales, parecen ser manejables por ahora. “El yuan se ha debilitado en torno a un 5% en lo que llevamos de año, lo que, sumado a los controles sobre los capitales, ha aliviado ligeramente la presión bajista sobre la moneda. Sin embargo, los riesgos de la fortaleza del dólar amenazan con volver en el centro de atención la política cambiaria de China”.
Los mercados emergentes también han experimentado una mejora generalizada en sus balanzas comerciales desde la agitación producida por el taper tantrum, lo que reduce su vulnerabilidad a un contexto internacional con menor liquidez. En 2013, los mercados emergentes cayeron en respuesta al anuncio de la Fed de que reduciría gradualmente su programa de relajación cuantitativa.
En cuanto a las valoraciones, Wilson considera que estas son razonablemente interesantes, pero necesitan el apoyo de los beneficios. “Durante los últimos años, las constantes revisiones a la baja de las previsiones de beneficios han provocado un peor comportamiento por parte de los mercados emergentes. Creemos que las perspectivas de los analistas son ahora más realistas. Las perspectivas de beneficios se estabilizaron en 2016, lo que impulsó el repunte de los mercados emergentes, y ahora apuntan a crecimientos de los beneficios en 2017”.
El índice MSCI Emerging Markets cotiza en torno a 11,7 veces los beneficios previstos a doce meses, con lo que se sitúa en torno a la media. “Por precio-contable, las valoraciones son atractivas, ya que se mueven en torno a 1,4 veces. Esta cifra es inferior a la media a largo plazo y refleja el reducido nivel actual de rentabilidad sobre los fondos propios en los mercados emergentes”, indica el experto.
En lo que respecta a la asignación del capital y la eficiencia de los costes, estos han mejorado entre las empresas de los mercados emergentes. “Este hecho debería aupar los márgenes de beneficios e impulsar la rentabilidad sobre los fondos propios. Si el ciclo de rentabilidades empresariales mejora y los beneficios comienzan a alcanzar y superar las previsiones, las bolsas recibirían un fuerte impulso. La recuperación de los precios de las materias primas y la estabilización del crecimiento chino deberían ser factores positivos, aunque la reciente fortaleza del dólar probablemente sea un obstáculo a corto plazo para los beneficios declarados en dólares”.
Por otro lado, los mercados emergentes se benefician de la actividad económica mundial. Las condiciones económicas internacionales seguirán siendo modestas, aunque las previsiones de consenso apuntan a una leve mejora del crecimiento del 2,5% en 2016 al 2,8% en 2017. “Se baraja la posibilidad de que el cambio en las políticas estadounidenses traiga consigo una reactivación económica a escala mundial y aumente el crecimiento. Esta posibilidad es real, pero sigue habiendo problemas estructurales en áreas como las tendencias demográficas, la productividad, las infraestructuras y la regulación. Existe el riesgo de que la mejora del crecimiento sea cíclica y efímera”.
“Los intercambios comerciales entre los mercados emergentes han acrecentado su importancia y estas economías dependen menos del crecimiento del mundo desarrollado que en el pasado. Sin embargo, si el crecimiento mundial continúa siendo débil, se moderarán los efectos positivos derivados de la mejora de las economías internas de los países emergentes. La debilidad del crecimiento de los ingresos hace que las empresas emergentes necesiten más apoyo orgánico para impulsar los beneficios”, explica Wilson.
Por otro lado, los riesgos extremos relacionados con la escena política internacional han aumentado y 2017 trae un calendario político cargado. “Los posibles cambios políticos tendrán implicaciones para todos los mercados de activos. Tras la victoria de Trump, los mercados han reaccionado rápidamente para descontar un movimiento de reactivación y un crecimiento económico más fuerte en EE.UU. Eso ha suscitado el temor a que se acelere el ritmo de la normalización de la política monetaria en EE.UU., lo que endurecería las condiciones de liquidez y tiraría al alza del dólar. La curva de rendimientos de EE.UU. se ha inclinado y los mercados emergentes han sufrido presión vendedora. Históricamente, estos se han comportado peor que los desarrollados en periodos de fortaleza del dólar”.
Sin embargo, EE.UU. se encuentra en el tramo final del ciclo y su economía está próxima al pleno empleo. “Un paquete de medidas de estímulo presupuestario podría elevar la tasa de crecimiento, pero también estimularía las presiones inflacionistas, lo que provocaría un endurecimiento de la política monetaria y una apreciación del dólar. A su vez, eso asfixiaría la recuperación del crecimiento. Además, la fortaleza actual del dólar podría lastrar la economía estadounidense hasta que se materialicen los efectos positivos de un hipotético paquete de estímulos. Por lo tanto, las expectativas actuales podrían moderarse”.
Entretanto, los posibles cambios en la política comercial de EE.UU. plantean un riesgo asimétrico. “La postura proteccionista de Trump podría afectar negativamente al comercio mundial y, por lo tanto, a los mercados emergentes. Podrían aparecer noticias negativas, aunque las medidas políticas serían de escaso calado y muy selectivas, a tenor de los beneficios mutuos del libre comercio, la complejidad de las cadenas de suministro internacionales y las consideraciones geopolíticas. Las consecuencias de los posibles cambios en las políticas comerciales serán diferentes en función de cada país y empresa cotizada y evaluaremos las implicaciones conforme vayan evolucionando dichas políticas. En general, los mercados emergentes están escasamente representados en las carteras y sus valoraciones son razonables, por lo que una posible reacción excesiva de los mercados podría brindar una oportunidad de inversión”.
Abrazos,
PD1: Parece que China no va a ir a peor en cuanto a crecimiento:

Growth in China: what next?

At a time when the United States is poised to turn inward, China’s economic performance is more important globally than ever. Whether China can achieve sustainable growth patterns in the coming years will depend upon a number of key factors.
One of the leading external factors shaping China’s prospects will be its relationship with the US under President Donald Trump. Ideally, the two governments would work together to negotiate mutually beneficial trade and investment agreements, with sensitivity to the challenges faced by both sides. But the opposite outcome – the escalation of mutually damaging trade and investment disputes – is also a distinct possibility.
Political uncertainty is also on the rise in Europe. While its impact on China would not be as direct as Trump’s actions, it is a source of significant medium-term risks for the entire global economy.
Within Asia, a key factor shaping China’s economic prospects is progress on Chinese-led regional trade and investment agreements. In particular, investments in regional development via the “one belt, one road” initiative and the Asian Infrastructure Investment Bank may produce expanded trade and growth in Asia (and beyond), though the effects will not be immediate.
The fourth major external factor relates to exchange rates. As it stands, the renminbi is facing significant depreciation pressure, caused largely by a surge in capital outflows. Meanwhile, the US dollar is strengthening in anticipation of Trump’s fiscal expansion. China’s performance will depend partly on how these dynamics play out.
But, beyond the external uncertainties and headwinds, China faces a slew of internal challenges, which may well present even greater risks to its economy. Those challenges – including weaknesses in the real economy and the private sector, overcapacity, excessive leverage, and high housing prices – are rooted largely in the financial sector’s mounting problems and the failure of China’s leaders to address them.
Consider efforts to promote investment in the real sector. The People’s Bank of China has been providing spurts of liquidity to the market, in the hope of relieving financial constraints on productive private businesses and industries. But the monetary-policy transmission mechanism is broken, and liquidity is not making it to the real economy. Instead, China’s banks continue to allocate credit largely to state-owned enterprises (SOEs) and local-government financing vehicles (LGFVs).
Credit to the state sector ends up flowing not into productivity-enhancing investments, but into the housing market (fueling price bubbles) and industries with excess capacity (fueling even more overcapacity and enabling companies to avoid much-needed restructuring). While LGFVs use the low-cost loans to build infrastructure, the social returns of those investments are often low; and, after decades of rapid infrastructure construction, the marginal returns are declining. Meanwhile, local governments’ leverage continues to rise.
SOEs may also use the unregulated shadow banking system to re-lend at higher interest rates the cheap money they receive to private businesses, which cannot borrow reliably from the formal banking system. Whereas the interest rate of a one-year loan in the formal banking system is around 5%, the average one-year interest rate in the Wenzhou shadow banking market (to cite one example) was around 16% in November.
This state of affairs is jeopardizing the entire economy. Banks are bailing out bankrupt companies, while private firms – especially small and medium-size enterprises – continue to get squeezed. Given that the private sector is generally significantly more productive than SOEs or LGFVs, generating much higher returns on investment, the absence of hard budget constraints on troubled SOEs clearly must be addressed.
Of course, China’s leaders have known this for a while, and have created a reform agenda that seeks to reform the SOEs, while unleashing the private sector’s potential. But it is still a work in progress. Convincing banks to lend to private enterprises, rather than to SOEs and LGFVs, will require substantial structural shifts in China’s economy.
Image: Statista 2016
For financial institutions, SOEs and LGFVs represent much lower risk than private businesses, regardless of how leveraged or uncompetitive they are. After all, because SOEs and LGFVs are implicitly guaranteed by central or local governments, they are highly unlikely to default.
Banks know (or believe) that if an SOE or LGFV faces bankruptcy, the government will step in with favorable policies and subsidies, tax cuts, and low-cost financing instruments. In some cases, banks have no choice but to lend to failing SOEs; their provincial government may demand that they provide large low-cost loans to a struggling and unproductive firm, particularly if it contributes significantly to local fiscal revenue and employment.
Given that private firms enjoy no such official protections and thus play on a field that is nowhere near level, they must be substantially more productive and competitive than the SOEs. And even then, if the SOEs with which they are competing struggle too much, they are vulnerable to policy shifts that increase their disadvantage further.
Simply put, the Chinese financial sector’s bias in favor of SOEs is contributing to some of the biggest risks faced by China’s economy. Investors’ recognition of these risks may be one driver of capital outflows, meaning that distortionary incentives in the financial system are also contributing to the downward pressure on the exchange rate.
China has made great strides in recent years in implementing reforms that boost domestic private consumption. And, despite the barriers it faces, the country’s private sector has become highly dynamic and innovative. Earlier reforms are now bearing fruit, and this has helped to sustain economic growth.
But achieving faster, more resilient growth will require China to eliminate the biases, protections, and implicit guarantees favoring SOEs in the marketplace and in the financial system. Only then can monetary policy achieve its goal: supporting productive investment, innovation, the scaling of private-sector businesses, and real economic growth.
PD2: Si Trump prosigue con sus amenazas proteccionistas, habrá represalias desde China. Se han establecido demasiados lazos entre ambos países, hay demasiados intereses de empresas estadounidenses que no solo fabrican en China, sino que venden muchos de sus productos a China:

China Ready to Step Up Scrutiny of U.S. Firms If Trump Starts Feud: Sources

Bloomberg News
China is prepared to step up its scrutiny of U.S. companies in the event President-elect Donald Trump takes punitive measures against Chinese goods and triggers a trade war between the world’s two biggest economies after he takes office, according to people familiar with the matter.
The options include subjecting well-known U.S. companies or ones that have large Chinese operations to tax or antitrust probes, the people said, asking not to be identified because the matter isn’t public. Other possible measures include the launch of anti-dumping investigations and scaling back government purchases of American products, according to the people.
The move illustrates how the fallout from escalating tensions between the two nations could spread to companies. Trump has made China a frequent target of his attacks and nominated trade-related officials that the Communist Party’s Global Times newspaper said would form an "iron curtain" of protectionism.
Any retaliation by China against Trump could be risky. A backlash may result in China damaging access to its biggest trading partner, said Michael Every, head of financial markets research at Rabobank Group in Hong Kong.
"When you have a country with a large trade deficit that retaliates against a country with a large trade surplus with it, it’s the country with the trade deficit that wins," said Every. "The country with the surplus loses, every time."
America’s trade deficit with China narrowed to $31.1 billion from $32.5 billion in October as U.S. exports to the nation were the strongest since December 2013, according to the most recent data available. That brought the trade deficit to $288.78 billion for the ten months to the end of October.
Playing Chicken
China’s central government compiled the possible countermeasures after collecting opinions from various departments, the people said. The punitive steps would only be carried out if the U.S. acts first and after senior Chinese leaders sign off on them, they said.
Representatives at China’s Ministry of Commerce, National Development and Reform Commission, State Administration of Taxation and General Administration of Customs either didn’t respond or couldn’t immediately comment to Bloomberg queries.
Representatives at Trump’s transition team didn’t respond to a request for comment.
Late last year, China fined General Motors Co., the second-largest foreign carmaker in the country, nearly $30 million for antitrust violations after the company was accused of setting minimum prices on some models made by its SAIC General Motors joint venture. GM said at the time it respects local laws and that it would fully support its venture in China to ensure all appropriate actions are taken.
Given how much they have at stake -- Rhodium Group estimates American multinational corporations have poured more than $228 billion into China since 1990 -- U.S. business groups have a history of pushing back against Washington on trade issues with China. In the 1990s, companies including Boeing Co., Motorola Inc. and American International Group Inc. were involved in lobbying efforts in the annual battle to renew China’s most-favored nation status that gave its exports low-tariff status in the U.S. In 2011, trade groups representing companies including Microsoft Corp. and Wal-Mart Stores Inc. lobbied against legislation to pressure China to raise the value of its currency
PD3: Seguimos buscando en sitio erróneo. El tesoro es Jesucristo. Nadie como Él puede llenar el corazón del hombre de paz y felicidad. No hay que buscar la felicidad en las cosas materiales. Si Jesús vive en tu corazón, el deseo de compartirlo se convertirá en una necesidad. De aquí nace el sentido del apostolado cristiano.