19 enero 2022

recuperación heterogénea...

 

Interesante lo que dice este experto:

Una recuperación económica heterogénea

Por su importancia económica y social, merece la pena centrarse en la diferente evolución del empleo y del PIB

En los últimos meses se ha originado un debate sobre la diferente intensidad de la recuperación de la economía española según qué indicadores se sigan. Mientras algunas estadísticas se encuentran por encima de sus niveles prepandemia, como la afiliación a la Seguridad Social, las compras con tarjetas de crédito o las ventas diarias de las empresas incluidas en el sistema de Suministro Inmediato de Información de la Agencia Tributaria, otras como el PIB y algunos de sus principales componentes, como el consumo privado y la inversión, están todavía por debajo. Aunque hasta cierto punto es lógico que distintos indicadores económicos reflejen una recuperación económica más avanzada o retrasada, puesto que miden variables diferentes, su distinta velocidad en la recuperación está planteando incluso dudas sobre la relevancia de unos indicadores sobre otros. Por su importancia económica y social, merece la pena centrarse en la diferente evolución del empleo y del PIB.


Lo primero que es necesario tener en cuenta es que existen diferentes aproximaciones para medir el empleo, como son la afiliación a la Seguridad Social, el empleo de la Encuesta de Población Activa, el de la Contabilidad Nacional (CN) o las horas trabajadas. A la espera de conocer a finales de mes el crecimiento del PIB del cuarto trimestre de 2021, si nos centramos en el tercero era cierto que, una vez desestacionalizada, la afiliación a la Seguridad Social contaba con unos 350 mil afiliados más que en el cuarto trimestre de 2019, aunque con unos 500 mil afiliados con actividad limitada. Es decir, la afiliación efectiva seguía estando un 0,8% por debajo de la del cuarto trimestre de 2019. Además debe tenerse en cuenta que el número de afiliados no se corresponde necesariamente con el de trabajadores, sino con el de situaciones que generan obligación de cotizar, por lo que no todos los afiliados trabajan, y los que lo hacen no dedican el mismo número de horas. Y también que la afiliación en el sector público estaba aproximadamente un 8,7% por encima, mientras que la privada efectiva se encontraba un 3,6% por debajo de los niveles previos a la pandemia. Por su parte, esas brechas para el empleo y las horas trabajadas de CN eran del 1,8% y del 3,4% respectivamente, por debajo de finales de 2019.

La diferencia entre la brecha del PIB y la brecha de las horas trabajadas se explica por una caída acumulada de la productividad del 2,5% desde el inicio de la pandemia

El propio INE lleva insistiendo desde el inicio de la pandemia en que las horas efectivamente trabajadas reflejan de manera más clara los efectos inducidos en el empleo por la pandemia de la covid-19 y las sucesivas medidas adoptadas, y guardan una mayor correlación con la evolución del PIB. En el tercer trimestre de 2021, el PIB se encontraba un 5,9% por debajo del nivel del cuarto trimestre de 2019. La diferencia entre la brecha del PIB y la brecha de las horas trabajadas se explica por una caída acumulada de la productividad del 2,5% desde el inicio de la pandemia.

Es cierto que esta brecha entre PIB y horas trabajadas (es decir, en productividad) era la mayor entre los países europeos, como puede verse en el Gráfico 1, pero no es estadísticamente significativa dada la heterogeneidad existente entre estos países. Las diferencias son incluso mayores entre los distintos sectores productivos de la economía española, como muestra el Gráfico 2. En algunos de ellos, como actividades financieras y seguros su valor añadido ha aumentado un 13,5% y las horas un 0,8%. Por el contrario, en las actividades profesionales, científicas y técnicas su valor añadido ha disminuido un 13,3% y las horas han aumentado un 1,3%, con una caída de la productividad del 14,6%. Para el conjunto de la economía, la caída del PIB por hora trabajada en la segunda mitad de 2020 no se debe tanto a cambios en la composición sectorial como a la disminución de la productividad en la mayor parte de los sectores productivos, mientras que el efecto composición sí que dominó a lo largo de los tres trimestres de 2021 para los que disponemos de información.


¿Qué factores puede haber detrás de esas diferencias? Tal y como analiza un reciente estudio de BBVA Research, la crisis ha afectado de una manera muy diferente al empleo y actividad de los sectores económicos y de las regiones, de los componentes de la demanda agregada y de las rentas. Sin duda, el empleo es una de las variables económicas que más importan en la vida de las personas, por lo que hay que celebrar que en menos de dos años se haya recuperado la afiliación a la Seguridad Social, aunque las horas trabajadas no lo hayan hecho. Pero es difícil resumir en cualquiera de las aproximaciones agregadas al empleo los efectos tan heterogéneos de la covid.

El PIB trata de ofrecer la mejor estimación posible del valor añadido de las actividades realizadas en los mercados de bienes y servicios. Para ello ofrece una estimación consistente con tres aproximaciones en su medición. Primero, con la suma de los distintos componentes de la demanda agregada. Como muestra el Gráfico 3, mientras que el consumo público se encontraba en el tercer trimestre de 2021 un 6,4% por encima de su nivel de 4T2019, el consumo privado y la inversión estaban un 6,9% y un 7% por debajo, respectivamente. Segundo, también debe ser consistente con la suma de los valores añadidos de los distintos sectores productivos. El comercio, transporte y hostelería todavía estaba un 12,6% por debajo de su nivel de actividad prepandemia. Tercero, con la suma de las diferentes fuentes de renta de los agentes económicos. Al respecto, la remuneración nominal de asalariados casi ha recuperado su nivel anterior a la crisis, pero el excedente bruto de explotación y las rentas mixtas se sitúan un 10,7% por debajo.

La magnitud de la crisis

Es probable que el INE revise las estimaciones del PIB y de sus componentes, pero es difícil anticipar la dirección de las revisiones para 2020 y 2021, dada la magnitud de la crisis. Es algo que iremos conociendo a medida que se disponga de más información, se vayan cruzando todas las bases de datos y encuestas, y se garantice la consistencia de la Contabilidad Nacional trimestral con la anual. Conviene recordar que, de acuerdo con la metodología del Sistema Europeo de Cuentas Económicas, el INE sigue una política de revisiones bien establecida. Por ejemplo, en septiembre de 2021 se publicó el avance de 2020, con una caída del PIB del 10,8%. El septiembre de este año conoceremos la estimación provisional. Y en septiembre de 2023, la estimación definitiva del PIB anual de 2020. No puede descartarse, por ejemplo, que la caída en el primer año de la pandemia haya sido mayor y que la recuperación en 2021 haya sido más intensa.


Como muchas otras estadísticas, el PIB tiene margen de mejora gracias a la disponibilidad de más y mejor información y con tiempos de publicación mucho más rápidos. Las nuevas tecnologías y las bases de datos masivas en tiempo real han permitido disponer de mejores estimaciones de los efectos económicos de la covid que las que hubiéramos tenido hace una o dos décadas. Solo hay que pensar que gracias al teletrabajo se pudieron publicar a tiempo las estimaciones del PIB del primer y segundo trimestres de 2020. Pero no hay que presuponer que las mejoras en la medición del PIB vayan a reducir las divergencias de corto plazo con las distintas aproximaciones disponibles de la evolución del empleo, que también tienen sus limitaciones.

Conviene, por lo tanto, no decantarse por unos indicadores en detrimento de otros, ni para infraestimar ni para sobreestimar la intensidad de la recuperación. Más allá de las posibles divergencias en el corto plazo, una aproximación integral y equilibrada debe prestar atención a la información subyacente que los indicadores económicos de mayor utilidad nos ofrecen, sean de empleo, de actividad, de valor añadido o de bienestar.

Rafael Doménech
BBVA Research y Universidad de Valencia

Abrazos,

PD1: A nuestras mujeres hay que hacerlas reír todos los días. No vale con escuchar lo que nos cuentan, ayudarlas en casa… Tienen que reírse con las tonterías que les contamos… Y a nosotros nos encanta que nos toquen, que nos den besos, que nos hagan caricias, que nos miren y comprendan nuestros problemas… Así que si piensas que no se ríe suficiente tu mujer, deja lo que estés haciendo, aunque sean las 7 de la mañana, y le dices cualquier tontería para que se ría…

Es el problema de los matrimonios que los maridos no divierten a sus mujeres y las mujeres no dan suficientes muestras de cariño a sus maridos…

18 enero 2022

casi todo es geopolítica...

Hay que leer el periódico todos los días, ya que estamos inmensos en un mundanal ruido de sables por todas partes…

¿Por qué llamarlo economía cuando es geopolítica?

Putin o Jinping tienen en sus manos cómo va a ser económicamente este nuevo año

Era el año 1870. Balneario de Bad Ems. El embajador francés se reúne con el Rey Guillermo de Prusia para pedirle un compromiso que impida que un Hohenzollern-Sigmaringen acceda a un trono español vacante. La reunión es correcta, aunque esta es aprovechada por el canciller Bismark para gestionar un malentendido con el que lograr que Napoleón III, emperador de los franceses y sobrino del más grande, les declare la guerra. El final no pudo ser más sorprendente y negativo para Francia.

Entre las consecuencias indirectas, pero menos conocidas e inesperadas, encontramos unas reparaciones de guerra de Francia a una ya unificada Alemania que sirvieron para que esta última rediseñara su sistema monetario y se adhiriera a un patrón oro ya liderado por Gran Bretaña. La adhesión de EE.UU. tras la reforma monetaria posterior a su guerra civil y la de Francia, obligada para evitar el aislamiento comercial y por el fracaso de su bimetalismo, terminó por consolidar dicho sistema. Fue el patrón oro clásico, que se inicia en esta década de los setenta del siglo XIX, una de las causas del feliz desarrollo económico hasta la llegada de la Primera Guerra Mundial.

La necesidad de financiar la guerra exigió de un esfuerzo fiscal que supuso un aumento del gasto público. Por aquel entonces, segunda mitad de los sesenta, la inflación comienza a crecer mientras la Reserva Federal mira hacia otro lado

Avanzamos. Estamos en una soleada mañana de otoño en la capital de Texas, Estados Unidos. El presidente, John Fitzgerald Kennedy, es tiroteado mortalmente mientras saludaba desde su coche descapotable. En el regreso a Washington desde Dallas, el vicepresidente Lyndon B. Johnson jura su cargo, y la política de la potencia económica y militar hacia la guerra en la indochina francesa se intensifica mientras se hace más explícita. Esto termina con la implicación militar estadounidense hasta tal punto que terminarán muriendo más de 58.000 ciudadanos de aquel país además de cambiar para siempre la sociedad occidental, no solo en aquél lado del Atlántico.

Económicamente los cambios fueron igualmente profundos. La necesidad de financiar la guerra exigió de un esfuerzo fiscal que supuso, a medio y largo plazo, un aumento del gasto público. Por aquel entonces, segunda mitad de los sesenta, la inflación comienza a crecer mientras la Reserva Federal mira hacia otro lado. La Francia de De Gaulle exigió ya en 1965 el cambio de sus reservas en dólares por el oro depositado en EE.UU. mientras Alemania protesta airadamente por la dejación de responsabilidades de la potencia que era la propietaria de la moneda enésima en un sistema monetario basado en el patrón dólar-oro mientras rompe el tipo de cambio a primeros de mayo de 1971. “El dólar es nuestra divisa, pero vuestro problema”, como diría el secretario del Tesoro de NixonJohn Connolly, a sus homólogos europeos. La decisión en 1971 de abandonar un sistema que ya olía a cadáver desde hacía más de un lustro por parte de Nixon y, sobre todo, la guerra del Yom Kippur dieron al traste con una estabilidad de precios que ya estaba más que debilitada.

Todos los esfuerzos por controlar la inflación desde 1973 se dieron de bruces con la entrada de los revolucionarios del ayatolá Jomeini en la embajada norteamericana el 4 de noviembre de 1979

Nuevamente una guerra marca un antes y un después. El vilipendiado orgullo árabe, de saberse de segundas ante unas potencias occidentales que apoyaron a Israel en aquella guerra, fue pagado por un recorte de producción que elevó los precios energéticos en el quizás mayor shock de la historia reciente.

Pocos años después, y por otra razón, los precios volvieron a la carga. Todos los esfuerzos llevados a cabo por los países para controlar la inflación desde 1973 se dieron de bruces con la entrada de los revolucionarios del ayatolá Jomeini en la embajada norteamericana el 4 de noviembre de 1979. El segundo shock llegaba, golpeaba y hacía daño del mismo modo que una herida se abre cuando esta aún no está curada. La subida de precios fue incluso mayor que en 1973, lo que obligó a la Reserva Federal a aplicar la mayor subida de tipos conocidas en tiempos modernos, una subida que se había retrasado 15 años.

La crisis de 1992-93, alentada a su vez por el breve shock energético (de nuevo) motivado por la invasión de Kuwait por parte de Sadam Hussein, provocó una nueva recesión global

Año 1989, el muro cae. La unificación alemana es un hecho y el país se prepara para digerir su parte maltrecha del este. Esta digestión va a generar algunos malestares, al exigir una buena cantidad de fondos que obliga a los germanos a presionar a los mercados de capitales y, con ello, a subir los tipos. Esta subida de tipos en una Europa alegre después de un lustro de crecimiento golpea sobre todo a aquellos países cuyas monedas no estaban alineadas del mejor modo al extinto sistema monetario europeo. La crisis de 1992-93, alentada a su vez por el breve shock energético (de nuevo) motivado por la invasión de Kuwait por parte de Sadam Hussein, provocó una nueva recesión global.

Como ven, he expuesto solo algunos ejemplos donde las decisiones arbitrarias, excepcionales, sobrevenidas por razones ajenas, o por otras razones muy diferentes tuvieron consecuencias enormes sobre el devenir económico global. Hoy, no estamos ajenos a ello.

El año 2022 será el año en el que la geopolítica jugará un papel fundamental en la recuperación económica o en su frustración. Los sistemas económicos, cuando son ajenos a estas influencias externas, tienen un devenir más o menos predecible. Sin embargo, cuando el peso de las decisiones de gobernantes, primeros ministros, teócratas o cuando la estabilidad en países estratégicos económicamente como Ucrania Kazajistán está en juego, cualquier consecuencia económica puede ser esperada.

PutinJinping Smailov tienen en sus manos cómo será económicamente este año. Por lo tanto, cuando la geopolítica tiene un poder tan elevado en influir en las economías occidentales, cualquier previsión que queramos hacer es fútil. Por eso, cuando me preguntan qué espero de este año siempre contesto que depende de lo que la geopolítica nos depare.

Abrazos,

PD1: ¿Por qué a la gente le gusta decir que esta es su pareja en vez de su mujer, o de su esposa? ¿Es modernidad? ¿Le dan vergüenza decir que están casados, aunque sea por lo civil solamente? Son esas cosas que vienen que no consigo entender. Mi mujer es mi esposa, palabra que ya no se usa apenas. El Señor era el “esposo”, y en los evangelios la palabra esposo es recurrente y es muy bonito sabernos de una y ellas saberse de uno… Un sola carne, fruto de un matrimonio esponsal…

Así que no te cortes y ni se te ocurra presentarte como la pareja de nadie…, aunque estés sin casarte, es tu mujer y punto. Y vosotras, nosotros somos vuestros “hombres”, nada de parejas…

Las parejas para las cartas…

17 enero 2022

indicador de Buffett

Siempre ha sido útil mirarlo de vez en cuando…

What Does the Buffett Indicator Say About Stocks Right Now?

Abrazos,

PD1: Ayer fue el primer signo que hizo el Señor en su vida pública: la conversión de agua en vino. Todo por unos esposos necesitados. Qué importante es el matrimonio. Le tiene que llegar la alegría del vino. Cuántos matrimonios pierden la chispa de la alegría, se enquistan, se enrutinan, se cansan de la vida juntos… Es esa alegría del vino la que debe fortalecer a los matrimonios “una sola carne”. Hay que poner remedio si notas que te metes en la rutina, si se pierde la chispa…

14 enero 2022

perdimos demasiado PIB per capita...

Es decir, nos hemos empobrecido y seguiremos así…

La economía española: el corto y el largo plazo

La evolución de la economía de nuestro país a lo largo de 2021 ha obligado a revisar las estimaciones, en exceso optimistas, que se realizaron en su día con respecto a la recuperación del Producto Interior Bruto tras la reducción del 10,8% que experimentó en 2020. De acuerdo con los datos de la OCDE, difundidos hace algunos días, España ocupa el primer lugar entre los miembros de la organización en lo que se refiere al porcentaje de PIB perdido desde el comienzo de la pandemia. Las causas de tan pobres resultados son, sin duda, diversas; y van desde la especial vulnerabilidad a la pandemia de un país turístico como España hasta una mediocre gestión de la política económica. Pero es evidente que, más tarde o más temprano, la economía española se irá recuperando. Los datos de empleo son hoy mejores de lo inicialmente esperado, y a finales de 2022 ó principios de 2023 deberíamos encontrarnos con un nivel de PIB semejante al de 2019.

Resulta claro, sin embargo, que nuestras incertidumbres no van a terminar con la vuelta al PIB anterior a la crisis. Empezado el año 2022 es buen momento para preguntarse: ¿qué va a pasar cuando volvamos al nivel de 2019? ¿Cuál es el futuro de la economía española en el medio y en el largo plazo? Y me temo que no es fácil ser optimista en esta cuestión. Porque los problemas de nuestra economía no comenzaron en 2020.

Si analizamos la evolución de nuestro PIB per capita en relación a la media de la Unión Europea, observamos un deterioro evidente de la posición de España a lo largo de los últimos trece años. En 2008, esta magnitud en nuestro país suponía el 104% de la media de la Unión Europea. A partir de ese momento, la crisis golpeó con fuerza a la economía española. En 2010, nuestro PIB per capita era igual a la media del de la UE. Y el retroceso continuó hasta llegar a representar en 2020 sólo el 84,7% de la media europea. Como hemos visto, la crisis del Covid-19 ha sido especialmente grave para la economía española. Pero sería un error echarle la culpa de todos nuestros problemas. El retroceso relativo había empezado mucho antes. Las cifras de 2019, previas por tanto a la última crisis, muestran que nuestro PIB per capita ya había caído ligeramente por debajo del 90% del promedio de la Unión Europea. Esto no significa, como se ha afirmado alguna vez, que España se haya empobrecido a lo largo de la década de 2010. Pero sí que hemos ido perdiendo posiciones con respecto a otros países. El resultado es que en 2020 ya nos habían superado en PIB per capita (en términos de poder de compra) algunas naciones de la antigua Europa del Este, que hace no mucho tiempo tenían niveles de renta claramente por debajo del nuestro. En concreto, lo han hecho la República Checa, Eslovenia y Lituania. Estonia está prácticamente a nuestro mismo nivel. En la zona del Mediterráneo, Malta y Chipre están por encima de nosotros. Y las diferencias a nuestro favor con países como Portugal, Polonia o Hungría se van reduciendo.

Poco proclive a la empresa

¿Qué ha pasado? Las cifras anteriores a la pandemia nos indican que la economía española tenía ya entonces serios problemas en temas tan importantes como las tasas de paro y el déficit público. Y hay otras variables significativas a las que se suele prestar menor atención, pero que proyectan la imagen de una economía poco dinámica y excesivamente regulada e intervenida. Varias podríamos citar; pero me limitaré a una que me parece especialmente relevante. En todos los índices internacionales, España ocupa una posición mediocre en los indicadores que miden las facilidades para poner en marcha y llevar a cabo actividades empresariales. Y en las políticas públicas –salvo algunas excepciones relevantes, básicamente de algunas comunidades autónomas– no se observa ninguna voluntad de cambiar la situación. Por el contrario; parece que la actitud poco proclive a la empresa –aunque a veces sea más retórica que real– se acentúa. Y la política económica no parece ir precisamente en la línea de fomentar la creación y el desarrollo de empresas. El gasto del sector público crece y su deuda ha llegado a un nivel preocupante. La contrarreforma laboral no ha sido, tal vez, tan dañina como se pensaba hace meses; pero es evidente que puede crear frenos a la creación de empleo, sobre todo en el caso de las empresas pequeñas, tan importantes en nuestra economía, y en sectores que dependen en buena medida de la inversión extranjera. No sabemos qué pasará finalmente con la reforma fiscal del Gobierno. Pero la idea de subir la presión fiscal en un país en crisis, en el que el esfuerzo fiscal de los contribuyentes (presión fiscal ponderada por renta per capita) es ya muy alto, tiene poco sentido.

No consigo encontrar razones para pensar que España vaya, en el medio plazo, a recuperar las posiciones perdidas frente al resto de Europa en PIB per capita. Sería posible lograrlo, seguramente. Pero, para ello, habría que tomar medidas de política económica que, desde luego, no están en la mente de nuestros gobernantes.

Francisco Cabrillo

Catedrático de Economía en la Universidad Complutense,

Fundación Civismo.

España es el país que más ha subido la deuda pública en esta crisis. Hemos incrementado 22 puntos la deuda sobre el PIB:

Abrazos,

PD1: Si dejamos todo en manos de Dios, veremos la mano de Dios en todo… Dejaremos de pensar que esto que he conseguido por lo listo y buen profesional que soy, o que la familia que tengo, lo hemos logrado mi mujer y yo, y veremos que son regalos que nos ha hecho el Señor, que nos mima…

13 enero 2022

7%

 Pero no pasa nada, es temporal…

Es la más alta en los últimos 40 años:


Y la subyacente en el 5,5%... duele!!!

Los culpables de la inflación: energía, durable goods y alimentos… Solo los servicios aguantan, ¿hasta cuándo?


Así ha sido:

  • Gasoline: 49.6%
  • Beef: 18.6%
  • Pork: 15.1%
  • Chicken 10.4%
  • Fresh fish: 10.2%
  • Oranges: 9.9%
  • Furniture: 13.8%
  • Dresses: 8%
  • Jewelry: 8.8%
  • New cars: 12%
  • Used cars: 37.3%
  • Hotels: 27.6%
  • Car rental: 36%

Ahora falta por ver lo que van a hacer los sueldos y salarios. Subir, pero ¿hasta dónde?


Esa sensación de que nos enfrentamos a algo grave y que la FED sigue a su puta bola, con más miedo a que sus bonos comprados les generen pérdidas, que a la labor que tienen encomendada de estabilidad de precios… Ahora la economía les pasa la factura de sus desmanes pasados. Demasiados errores cometidos, que tendrán repercusión…

Las bolsas ni se enteran de lo que se cuece en la macro. Tienen la liquidez necesaria, y esto les basta…

Abrazos,

PD1: Y dar gracias a Dios por sentirnos queridos se lo damos después de comulgar todos los días. Esa acción de gracias, ese rato de intimidad con el Señor, lo tenemos dentro, es perfecto. Hemos visto durante la Misa su Pasión y Resurrección, hemos rezado por los demás, y al final, en vez de salir corriendo a hacer no sé sabe qué importante, nos quedamos dando gracias 5 minutos. Le damos las gracias por todo lo que nos regala, por querernos tanto, tan inmerecidamente, por sus favores, por nuestra familia y amigos…, por la mucha o poca salud que tenemos…