19 julio 2019

ralentización española


EL LUNES ME VOY DE VACACIONES. SI QUIERES CUALQUIER COSA ME LLAMAS AL MOVIL O ME ESCRIBES AL EMAIL PARTICULAR. ESPERO QUE DESCANSES DE ESTOS ROLLOS. UN FUERTE ABRAZO

Causas de la desaceleración de la economía española

El debilitamiento de las exportaciones y el agotamiento de las medidas expansionistas del Gobierno están detrás de ello

Los indicadores adelantados de la economía española marcan una fuerte desaceleración de esta en los últimos meses, de forma que el crecimiento estimado es en estos momentos aproximadamente la mitad de lo que hemos visto en los últimos cinco años. Aunque lo realmente sorprendente es que haya tardado tanto en llegar esta situación de debilidad económica hasta nuestro país, ya que hace un año que Francia y Alemania vivieron idéntica situación. Las razones fundamentales para que haya tardado tanto en llegar este parón económico a España hay que buscarlas en las medidas expansionistas aplicadas por el Gobierno en el último año. Estas medidas han sido sobre todo la subida del salario mínimo, que ha aumentado la renta disponible para una parte de la población, la expansión del empleo público (+3,5% en el último año) y el relajamiento en el control del déficit (desde el objetivo del 2,2% hasta el 2,6%).
Sin embargo, el impacto del aumento del salario mínimo ha sido, como es lógico, temporal y ya ha dejado de tener impacto en el consumo. El empleo público según la EPA no aumentó en el último trimestre informado (+0,1%), y el déficit público en el primer trimestre se ha reducido ligeramente, según la IGAE en un 4,2%. Esto ha hecho que el impacto negativo del debilitamiento de las exportaciones españolas por fin haya empezado a notarse en la economía. La evolución de las exportaciones podemos verla en el siguiente gráfico. Tocaron techo en el inicio de 2018 y desde entonces han seguido un lento y progresivo declive.
Fuente: Ministerio de Economía.
Las consecuencias del agotamiento de las medidas gubernamentales no se han hecho esperar, como vemos en la evolución de uno de los principales indicadores adelantados, el PMI compuesto, que es lo que vemos en el siguiente gráfico. En mayo y junio se ha colocado en 52,1, que es el mínimo en cinco años y medio. Esto significa que el PIB está creciendo en estos momentos por debajo del 2% en tasa interanual, con lo que nos situaríamos en línea con Alemania y Francia. El que más está sufriendo es el sector industrial, que es el más sensible a la debilidad exportadora, mientras que el sector servicios se encuentra en una situación relativamente mejor.
Fuente: IHS Markit, INE.
En consecuencia el nuevo crédito empresarial se ha visto rápidamente afectado, y hemos pasado de ver tasas de crecimiento del 2,4% en 2018 (ya debilitándose desde un crecimiento del 5% en 2017) a una contracción media del 5% en los cinco primeros meses del año. Aunque el crédito a las familias sigue en positivo, no es ni mucho menos suficiente como para evitar que el nuevo crédito haya entrado en el territorio negativo.
La situación política tampoco permite tomar medidas para estimular la economía, ya que ni siquiera sabemos a día de hoy si será posible formar gobierno o habrá que repetir las elecciones. Pero aunque se consiga formar gobierno, tampoco este dispondrá de mucho margen de maniobra en cuanto a un posible aumento del gasto público, ya que a mes de mayo los ingresos tributarios solo están creciendo a tasas del 0,4%. Esto, unido al debilitamiento de la economía, que presagia que esta tendencia continúe o empeore, indica que el Gobierno no tendrá más remedio, si no quiere arriesgarse a un toque de atención desde Bruselas, a recortar el gasto público antes de final de año. Una nueva subida del salario mínimo, situado todavía en un nivel que lo permitiría sin dañar perceptiblemente el empleo, sí que podría suponer una ayuda, pero en todo caso temporal.
Lo que realmente sería importante es el fin de la guerra comercial, lo que impulsaría nuevamente el comercio mundial y sacaría de la apatía a nuestro sector exportador y con ello a la industria. En el gráfico siguiente podemos ver la situación actual del comercio mundial, que se ha deteriorado tanto que ha pasado de crecer a tasas superiores al 10% a entrar en contracción. Esperemos que la guerra comercial finalice pronto, porque si no el panorama de aquí a final de año se presenta bastante tenebroso.
Un fuerte abrazo,
PD1: Las vacaciones sirven para cargar las pilas del cuerpo, para tratar con calma a la familia, disfrutar de la naturaleza y hacer muchas cosas que no se suelen hacer en los días laborables… Y por supuesto, no son vacaciones de la vida espiritual. Al revés, tendremos más tiempo para el Señor. Espero que te vayas tu pronto también y descanses.

18 julio 2019

Los pesos pesados de la bolsa española languidecen...


Son esos valores que se suelen tener y que han ido fatal en los últimos 20 años. Especial recuerdo a Emilio Ybarra en el día de su fallecimiento y uno de los autores de la época gloriosa del banco. Ahora estamos esperando cuántos quedarán en el consejo de administración tras las imputaciones judiciales… Lo han dejado hecho un cisco:
El Santander lo mismo, mucho sube y baja, para volver siempre al punto de inicio. Últimamente ya no se recomiendan los bancos como entonces, cuando todos los analistas de bolsa trataban de animar el cotarro como fuese…
123 no es solo el nombre de su cuenta corriente que paga las comisiones de pasar recibos, cuando no se remunera nada a nadie por los intereses negativos. Es una locura comercial que sigue y sigue. 123 son el número de diputados socialistas que no pueden formar gobierno y que nos han dejado parados y a la espera de ni se sabe…
Y Telefónica es el paradigma de lo que nunca se debe hacer. Se apalancó para comprar empresas fuera. Se generó demasiada deuda. Se tuvo que vender casi todas las joyas, se redujo la deuda, que sigue siendo monstruosa, pero nadie quiere el sector teleco demasiado maduro, ni por rentabilidad por dividendo… No es una buena apuesta a largo plazo, con todo quisqui compitiendo. Se ha quedado sin ninguna fuerza, ningún rebote se atisba. Nadie se deja engañar, ni los inversores de fuera, muy cautos que saben que invertir en España no pasa por comprar los cuatro valores grandes, ni los domésticos, que no quieren saber nada de las matildes…
Repsol algo mejor, pero no se ha beneficiado de la subida del crudo y se ha quedado atascada…:
Y Zara (Inditex) fue una apuesta de crecimiento, hasta que se frenó por culpa de un exceso de valoración en los mercados. La “joya de España” se paró y sigue muy paradita…
Es lo que tiene la globalización, que se puede comprar por ahí fuera cosas mejores que lo que hay aquí en España…
Y en términos de valoración, las bolsas europeas y emergentes se han quedado muy baratas, y no así las estadounidenses:
Abrazos,
PD1: Es de bien nacidos ser muy agradecidos. Como sabes, un alemán llegó a España hace muchos años con una mano delante y otra detrás, como cuando se iban los españoles a hacer las Américas. Se llama Hans Gerstenmaier y formó un emporio. Lo cuentan muy bien aquí. Le gustaba el arte, acumuló una vasta colección de pintura y ahora dona varios cuadros al Museo del Prado. Gracias a los indianos que tanto trajeron de vuelta. Gracias a Hans y a toda la gente buena que hay por el mundo…

17 julio 2019

la economía de EEUU va de cine...


Se publicaron ayer y explican por qué sus mercados están en máximos. Nos gustará más o menos el mensaje que lanza sistemáticamente Trump, pero ha conseguido que la gente compre y compre, lo habitual en los yanquis, y que se siga fabricando cosas:
Las VENTAS AL POR MENOR (las reales, descontada la inflación) de junio han subido un 1.7% en tasa anual, y sin tener en cuenta las ventas en las gasolineras, ha subido un 2.2%, ambos datos en máximos históricos. Mira que gráfico más espectacular:

Y en términos de producción, algo más flojos, pero para arriba. La PRODUCCION INDUSTRIAL en junio pasado subió un 1.3% en tasa anual, y la MANUFACTURERA un 0,5%:
La VENTA DE CAMIONES GRANDES ha subido en junio un 12% en tasa anual, a un nivel muy próximo a sus máximos históricos:
Sin embargo, se construye mucho menos que en el pico de 2007 anterior (quizás fuera demasiado lo que pasó entonces). Los datos de “New Home Sales” siguen algo pobres:
Pues eso que no es tan raro que las bolsas estadounidenses anden haciendo máximos históricos, a pesar de las dudas de los inversores, que salen de sus posiciones de bolsa en esta subida:
Cuantas más dudas se tiene, más sube el mercado… Se llama “walls of worries”, y es lo que se necesita para que el mercado suba, que haya muchas dudas…
Abrazos,
PD1: Me ha gustado mucho las disquisiciones sobre la ESPERANZA que cuenta Antonio Argandoña aquí. Habla de lo que cuenta el filósofo Leonardo Polo ya fallecido:
Polo dice que la esperanza tiene tres dimensiones.
La primera es el optimismo. «El pesimismo, dice Polo, encierra y paraliza. En cambio, el hombre esperanzado camina hacia lo mejor, sale del ensimismamiento y se pone en tarea». Un optimismo sin esperanza es trivial: es el optimismo del que está satisfecho con lo que ha hecho, que no mira al futuro. El optimismo de la esperanza está insatisfecho. Polo recuerda el dicho anglosajón, de que el optimista es el que dice que estamos en el mejor de los mundos posibles, y el pesimista es el que cree que esto es verdad. En el mejor de los mundo posibles no hay esperanza; el que afirma que estamos en un mundo mejorable vive en la esperanza.
De modo que el segundo componente de la esperanza es el futuro. Si no hay futuro, no hay tarea, no hay esperanza. O mejor, dice Polo, podemos crearnos una esperanza falsa, la de una mundo futuro utópico, que alguien nos dará, pero que no depende de nosotros. Y esto no vale ni siquiera para los que creemos que esta vida no se acaba, sino que continúa en el cielo, porque ese cielo nos lo hemos de ganar nosotros aquí.
Por tanto, la tercera dimensión de la esperanza, según Polo, es la tarea, algo que me compromete, que tomo como un deber: tengo que mejorar. A diferencia de la utopía, la esperanza me ofrece un futuro pero me lo he de construir yo. Claro que no estamos hablando de unos resultados externos, que pueden no darse, sino de mi mejora personal, que esa sí que depende de mí, aunque mi vida parezca un fracaso a los que la miran desde fuera.
«El futuro, dice Polo, es mejor que el presente, en tanto que depende de mí», pero «es solo posible, no es seguro: los recursos de que dispongo hoy no son suficientes», de modo que los he de conseguir: ahí está la tarea. Para conseguir algo, que puede no llegar: ahí esté el riesgo. Y el riesgo lo corro yo, porque doy, me doy, para ser mejor: ahí está la esperanza.

16 julio 2019

algo de pensiones...

Mientras se discuten los sillones se hace poco. Llevamos demasiados años haciendo muy poco y esto escuece. Al problema de las pensiones no se le mete mano y es muy urgente hacer algo para que dentro de unos años haya para todos algo…
El artículo titulado "El sistema público de pensiones español ante el envejecimiento" publicado en la Revista ICE 908 (2019) España ante el reto demográfico está disponible aquí 
Resumen
Este artículo hace un repaso a la evolución del sistema público español de pensiones desde la última crisis, que ha permitido un buen trato a la población pensionista a cambio de incurrir en un elevado déficit. Analiza también la posible evolución del sistema en el futuro a partir de algunas variables sobre las que existe bastante certeza, en especial el envejecimiento de la población, y de otras más inciertas relacionadas con la creación de riqueza del país. El escenario muestra un reto muy exigente para la sociedad española para alcanzar un nivel adecuado de suficiencia de las prestaciones y de equidad en la distribución de esfuerzos entre generaciones. 
Conclusiones
Las pensiones españolas resisten la comparación con los países de la Zona Euro como demuestra el destino a esta política de un porcentaje del PIB muy similar, que permite ratios superiores en algunas variables claves: pensión media sobre salario medio (benefit rate) y pensión sobre último salario (gross replacement rate).
Las pensiones han recibido un trato mejor que el resto de las rentas durante la última crisis como refleja la evolución del porcentaje de personas mayores de 65 años por debajo del umbral de pobreza relativa de la Encuesta de Condiciones de Vida. En contrapartida, el sistema contributivo de pensiones de la seguridad Social ha acumulado un déficit estructural importante (1,6% del PIB).
El gasto futuro en pensiones estará muy influenciado por el mayor número de pensiones a pagar (+50% en 2050), una evolución sobre la que existe bastante certeza al estar apoyada en la esperanza de vida y la llegada a la edad de jubilación de la generación del baby boom. Pero hay otras variables también importantes sobre las que existe incertidumbre: población en edad de trabajar, empleo, distribución factorial de la renta, utilización de maquinaria y tecnología.
La evolución de la relación gasto en pensiones sobre PIB durante la crisis muestra la importancia de mejorar el potencial de creación de riqueza y la productividad, pero sería necesario incrementar mucho los resultados de las últimas tres décadas para conseguir un sistema de pensiones sostenible financieramente con la actual relación entre pensión y últimos salarios.
La revisión realizada de algunos de los trabajos más elaborados sobre pensiones publicados en España muestra una gran coincidencia en señalar que la derogación de las medidas recogidas en la reforma de 2013 (IRP y FS) sin medidas alternativas de moderación en el crecimiento del gasto, implicaría un mayor gasto en pensiones sobre PIB que oscilaría entre 2,7 y 6 puntos en 2048 dependiendo de la bondad del escenario demográfico.
La aplicación del IRP sin incorporar ingresos alternativos, conllevaría trasladar todo el esfuerzo del ajuste sobre los hombros de los pensionistas existentes, cuando ya no tienen posibilidad de planificar su renta con medidas alternativas para compensar la pérdida de poder adquisitivo. Sin embargo, la opción de blindarlos de cualquier esfuerzo tiene el riesgo de traspasar demasiada carga al resto de la sociedad, además de incurrir en el riesgo de no ser sostenible en la siguiente etapa negativa del ciclo económico con un elevado déficit estructural (en torno al 2,7% del PIB) y de nivel de deuda pública (96,4% del PIB).
A corto plazo se podría equilibrar el saldo negativo actual en un periodo de cinco años, mediante una distribución equilibrada de los esfuerzos conseguida con una aportación de los pensionistas actuales, la aceleración de la puesta en práctica de la reforma de 2011 y una aportación adicional de ingresos al sistema.
A largo plazo, para combinar suficiencia con equidad entre generaciones en un escenario excepcional marcado por la llegada de la generación del baby boom a la edad de jubilación, es necesario moderar el crecimiento del gasto para no trasladar una carga excesiva a las siguientes generaciones.
El sistema de pensiones de reparto debe tener una lógica que relacione la evolución de las prestaciones con la riqueza común que ha colaborado a crear el trabajador en su ciclo vital. Esta relación se puede articular de diferentes formas:
       Mantener el actual modelo profundizando las medidas paramétricas de acceso y cálculo de la prestación, incluida la aplicación del actual factor de sostenibilidad, junto con una revalorización de las pensiones con una referencia construida en base al IPC y el PIB.
       Cambiar el actual modelo aplicando un sistema individual de cuentas nocionales, también de reparto y público, que actualice las aportaciones realizadas con un tanto nocional e incluya la esperanza de vida en el cálculo de la prestación.
El modelo elegido, no obstante, se deberá concretar a partir de alcanzar un consenso sobre la transferencia de renta a realizar a los pensionistas (gasto pensiones sobre PIB) que puede estar relacionada con una determinada tasa media de remplazo (replacement rate) o sustitución (benefit rate).
Abrazos,
PD1: Un cristiano lleva consigo, siempre, dos dimensiones de la fe: la unión con Dios y el servicio a los otros. Todo bien aunado: con una unidad de vida que impida que haya una solución de continuidad entre una cosa y otra. Ahora que llega el verano, hay que seguir siendo un buen cristiano donde vayamos a descansar. Ahora que tendremos más tiempo, hay que dedicarle más al Señor y no tanto al chiringuito. Pero como en el chiringuito se puede hablar de Dios, que no se te pegue la lengua al paladar y no salgas del chiringuito…

15 julio 2019

El PIB no está bien medido

En una sociedad cada vez más digital, donde se usan recursos gratuitos de Internet, no se valora suficientemente el crecimiento económico. Interesante reflexión del profesor Antonio Pulido:

Cómo valorar Internet

En una sociedad progresivamente más  digital crecen las críticas sobre el PIB como medida de la actividad económica de un país. No incluir la producción de bienes o servicios gratuitos parecía, hace pocas décadas, una restricción aceptable. Pero con la llegada de Internet y otros productos digitales de libre acceso, su exclusión resulta más difícil de aceptar ¿Es posible medir Internet y razonable incluir su valor en el PIB?
Recordaba en un post de hace ya unos años https://www.antoniopulido.es/del-fetichismo-del-pib-al-pib-plus-y-mas-alla/? que vivimos una economía rápidamente cambiante en su estructura productiva y en su entorno social, mientras tratamos de medirla con un enfoque de hace más de medio siglo, poniendo parches para cubrir los agujeros más evidentes. Nadie debiera negar la magnitud y la utilidad del esfuerzo estadístico realizado durante décadas para disponer de una Contabilidad Nacional realizada con normas estrictas y aceptadas a escala internacional. En sus entrañas se encuentra ese PIB que nos sirve de termómetro permanente de la salud económica.
Sigue teniendo validez la idea original de medir toda la producción de un país (o su equivalente en términos de demanda o rentas generadas). Todo empezó con las propuestas iniciales, en los años 30 del pasado siglo, de Simon Kuznetsk y Colin  Clark, completadas hacia 1940 por Keynes y transformada por Richard Stone, diez años más tarde, en una maqueta de cálculo del PIB adoptada, para todo tipo de países, por Naciones Unidas.
Desde entonces se han hecho mejoras importantes en la integración sectorial (Input-Output), espacial (Contabilidad Regional), social (Contabilidad Social y Cuentas Satélites); en la consideración  patrimonial además de la de flujos; en la rapidez en la disponibilidad de resultados (Contabilidad Trimestral y acortamiento de plazos); en la incorporación de actividades habitualmente ocultas (contrabando, drogas, prostitución, …); en la incorporación de la inversión en intangibles (software p.ej.); en la mejora de los deflactores utilizados (índices de precios permanentemente actualizados o corrección por cambios en calidad).
Sin embargo lo realizado no es suficiente para cerrar la brecha creciente entre lo que debiéramos medir y lo que realmente medimos. Porque el PIB (o cualquier sustituto que utilicemos) debería dar un diagnóstico preciso de la situación real de la economía, con todos los cambios que se suceden día a día en bienes y servicios físicos o digitales y facilitar una valoración del bienestar de la población.
De hecho, el PIB es tan intangible y arbitrario como cualquier medida o indicador que podamos inventarnos. Por eso mismo, depende de múltiples criterios que han ido cambiando en el tiempo. Tiene el valor de una medida de aceptación mundial y que responde a instrucciones de cómputo detalladas y profundamente estudiadas por grupos de expertos internacionales. Pero tiene limitaciones en los puntos más delicados de cómputo como la valoración de los servicios de no mercado, la no inclusión de los trabajos de los hogares o la diversidad de intangibles aún no admitidos.
Hace unos días Erik Brinjolfsson (@erikbryn) publicaba en WEF, como entrevista, su post https://es.weforum.org/agenda/2019/06/un-economista-explica-como-valorar-internet/
Se inicia con el reconocimiento de que el PIB pierde enormes proporciones de valor en la economía digital. Cuando los productos digitales, ya sea Google Maps o Wikipedia, estas disponibles de forma gratuita, no tienen impacto en el PIB a pesar del valor para sus usuarios.
De hecho, el actual director en la Sloan School of Management de su MIT Iniciative on Digital Economy, tiene una amplia trayectoria en sus intentos de solución del problema. Algunas ideas ya las comenté en un post anterior https://www.antoniopulido.es/como-medir-la-nueva-economia-del-siglo-xxi/:
Ya en una conferencia sobre tecnoeconomía celebrada en 2012 («Why it matters that GDP ignores free goods»),  Brynjolfsson, señalaba que miles de nuevos bienes y servicios de esta sociedad de la información se introducen cada año. «Pero de acuerdo con las estadísticas oficiales de PIB, el sector de la información (software, publicación, audiovisual, telecomunicación y servicios de información y proceso de datos) supone aproximadamente la misma proporción que hace 25 años -aproximadamente el 4% ¿No tenemos ahora más información que nunca?…A pesar de la mayor revolución tecnológica, las estadísticas oficiales no incluyen el valor de bienes digitales y uno podría concluir que el sector de la información no ha crecido nada desde 1960…Pero sólo en los últimos cinco años hemos duplicado el tiempo que dedicamos a estos productos.»
El problema parece insoluble de partida, ya que el PIB sólo recoge valor de cambio de los bienes y servicios producidos, a partir de los precios de mercado o, excepcionalmente, por los costes de producirlos en los casos de no-mercado. Pero los servicios distribuidos a través de Internet no tienen costes adicionales por la expansión de su uso, se compensan costes con otras actividades de las empresas o son incluso fruto del «tiempo libre» de las personas.
Brynjolfsson y Oh («The attention economy: Measuring the value of free digital services on the Internet», 2012) han utilizado ese tiempo libre (según su experiencia para EEUU entre tres y seis horas por semana), valorado por el coste de otras alternativas de uso, que lleva a asignar un valor del bienestar ganado o excedente del consumidor de unos 2.600$ por usuario, que supondría elevar la tasa de crecimiento del PIB en 0,39 puntos de porcentaje de media entre 2002 y 2011.
Más alla de ésta u otras soluciones (encuestas a consumidores, asignación de valor de publicidad,…), la realidad es que hasta ahora incorporamos a las estadísticas de PIB lo que tiene un valor asignado y excluimos los bienes de uso libre. Un economista dedicado a economía digital hablaba en las redes de la Clothline Paradox: Si metes  la ropa en una secadora, su coste y el de la energía que gastas se contabiliza; si la cuelgas en un tendedero desaparece de la economía. Por eso seguimos sin valorar las labores del hogar, la naturaleza libre o la destrucción del medio ambiente sin coste.
La nueva propuesta de Brynjolfsson en 2019 es acudir a una métrica que denomina PIB-Beneficios, en que la utilidad que reporta al consumidor sustituye a la medida tradicional por el costo de producción de las cosas. El procedimiento consiste en preguntar a usuarios (cientos de miles de personas en EEUU) cuanto habría que pagarles para que renuncien a un producto en particular.
Por ejemplo, ofrecen entre 1 y 100$ por dejar de utilizar Facebook durante un mes. el resultado obtenido como promedio personal es 48$ para un bien que se ofrece como gratuito. También se incluye la renuncia a otros productos como Internet, ordenador personal, smartphone, música en streaming, Wikipedia, Twitter, Linkedln o Uber.
El problema está aún por resolver, pero bienvenidas sean propuestas imaginativas aunque todavía sean limitadas y provisionales.
Abrazos,
PD1: Me contestó al email del viernes una amiga, que me dijo:
De acuerdo contigo en la virtud diligencia. Supongo que lo habrás pensado, pero por si acaso no has caído, a mí me encanta pensar que “diligere” en latín es amar. En resumen, que tenemos que hacer lo que hagamos con amor.
Pues eso, que seamos diligentes en el amar, que todo lo hagamos por amor, con amor, que seamos muy amorosos…