Hoy siguió el pesimismo extremo. No ven salida a los periféricos. Empieza Grecia y los siguientes te los imaginas...
The loudest warning to date. From Reuters:
- EU Commissioner Damanaki says Greece's Eurozone membership is at risk
- EU Commissioner Damanaki says Greece must agree on tough measures or return to Drachma, according to state news agency
Incidentally, Greece would like nothing more than to return to the Drachma. And here are the next steps...: - More austerity promises,
- No actual enactment,
- Many more violent demonstrations
- Much more EU disappointment,
- More cash demands by Athens,
- EU floats proposal to collateralize DIP loan with Greek gold
- Greece agrees
- Greece files for bankruptcy as IMF/EU/ECB cuts off funding
- Greek gold now held by "developed world"
- The End
Este analista dice que estaremos una década sin crecimiento y sin mejorar el paro. Sensatos comentarios que te recomiendo leer. Cuando la gente dice la verdad, se nota. Como casi todo el mundo nos miente, escuchar palabras francas es reconfortante, aunque no nos gusten. Es el aliciente para poner remedios a los males: QUE SE ACABEN LAS MENTIRAS. Un abrazo,
Daniel Gros: "España e Irlanda no van a crecer durante un lustro"
El economista no está seguro de que la crisis de deuda “vaya a pararse en Grecia y Portugal”.
Director del Centro de Estudios de Política Europea
(Expansión) Cuando, un año después del rescate de Grecia, la crisis de deuda vuelve a agitar los peores fantasmas de la Unión Europea, son necesarios referentes que interpreten la situación más allá del calculadísimo discurso de los líderes políticos. Daniel Gros dirige el Centro de Estudios de Política Europea (CEPS, en sus siglas en inglés), uno de los think tanks más influyentes del continente.
A todos los países bajo la crisis de la deuda soberana, la UE les exige una drástica reducción de sus déficit públicos. ¿Es adecuado este planteamiento?
Esto es algo inevitable, es una condición sine qua non, no agradable, pero es así. El crecimiento que tenían esos países –Irlanda, España– no era natural, estaban como drogados, era un crecimiento aparente. Después de un crecimiento sostenido por una burbuja especulativa, viene esta consecuencia.
Entonces esos países ¿cómo van a recuperar el crecimiento?
No van a lograrlo. Por lo menos, de tres a cinco años no van a recuperar el crecimiento. El mundo es así. Usted conoce lo que dice la Biblia: “Después de siete años de abundancia vienen otros siete años de escasez”. Tenemos el ejemplo de Alemania, que ha vivido algo parecido entre 1995 y 2003. En los años anteriores, entre 1990 y 1995, Alemania tuvo un crecimiento drogado, por los efectos de la reunificación y después han venido las consecuencias.
¿No piensa que con las reformas estructurales adecuadas se puede volver al sendero del crecimiento?
Si se desea volver al crecimiento en un plazo de cinco años, hay que realizar las reformas ahora, sino habrá que esperar diez años.
Además de los problemas que tienen sus socios, España sufre un 20% de paro. ¿Qué remedio debe utilizar el Gobierno?
No hay que olvidar que ese nivel de paro era lo normal en España antes de la burbuja inmobiliaria. Ahora sólo volvemos a la situación anterior. Para salir de esta situación son necesarias reformas: modificar el derecho laboral, introduciendo más flexibilidad en los contratos, etcétera, pero no hay que hacerse ilusiones. Con eso se conseguirá aumentar el empleo en cinco años. Este año y el que viene no habrá cambios. Es lo mismo que ha pasado en Alemania: durante siete años tuvo un débil crecimiento y una tasa de paro elevada. Se realizaron reformas y después de varios años el crecimiento remontó. No hay milagros.
Una de las preocupaciones que genera España es la pérdida que acumulan la banca y las cajas, por su exposición al problema inmobiliario. ¿Debería la banca española publicar todas sus pérdidas y comenzar de cero?
Estimo que la pérdida del sector financiero en España se puede evaluar en unos 300.000 millones de euros. El cálculo es relativamente sencillo, sumo lo que se ha invertido en el sector inmobiliario, y le resto lo que sería una tasa de inversión normal, la diferencia es lo que se ha perdido, unos 300.000 millones de euros. La parte que se ha aprovisionado creo que será la mitad, por lo quedan unos 150.000 millones de euros por aflorar. Esas pérdidas van a ir saliendo poco a poco, aunque pienso que es mejor sacar las pérdidas de un golpe, aunque quizá arrastre a la quiebra a alguna institución.
¿Dónde acabará la crisis de la deuda soberana? ¿En Portugal? ¿Llegará a España?
Es difícil responder. No estoy seguro que vaya a pararse en Portugal. Lo deseo, pero no estoy seguro. Lo de Grecia puede acabar mal. Se va a continuar financiando a Grecia y, después de tres programas de ajuste, el Gobierno heleno puede decir: “Se ha acabado, ya está bien, no pagamos y el país cae en quiebra”. Y al final del proceso, Grecia sale del euro. No es deseable, ni probable, pero no se puede excluir. ¿Se imagina usted el golpe para Portugal, y de rebote, para España? Por ahora no veo solución para Grecia.
Pero de todas maneras ese país, ¿esta haciendo grandes sacrificios?
El déficit de Grecia era del 9% en 2008, subió hasta 15% en 2009 y han caído en 2010 a 10%, ni siquiera al nivel inicial. ¿Considera que eso es un gran sacrificio? ¿Un 15% de déficit público es un gran sacrificio para un país? Han llegado al 10% y habían prometido llegar al 8%.
Usted cree por lo tanto que la respuesta de la UE no es adecuada y que se están cometiendo errores.
No se concibe que la UE diga: “Hasta 2013 no habrá pérdidas para los inversores, después ya veremos, quizá hasta pueden perderlo todo”. El que tenga una obligación a diez años ¿qué va a pensar de eso? Le asaltarán las dudas. Es un espectáculo que no se puede dar.
Un buen conocedor del ‘esqueleto’ económico de la UE
Con su ‘cuartel general’ en la capital económica de Europa, Bruselas, el Centre for European Policy Studies (Centro de Estudios de Políticas Europeas, CEPS, en sus siglas en inglés) es uno de los ‘think tanks’ sobre política, economía y justicia más influyentes del continente.
Su director, el alemán Daniel Gros, se doctoró en Economía en la Universidad de Chicago, y ha trabajado como investigador en el Fondo Monetario Internacional (1983-1986) y la Comisión Europea (1988-1990) y como asesor en el Parlamento Europeo (1998-2005). También ha ejercido la docencia y actualmente imparte clases de Economía en la Universidad Católica de Leuven (Bélgica). Desde 1990 colabora con CEPS, centro que ahora dirige. En estos momentos su investigación de centra en el impacto del euro en el mercado de capitales y laboral y el papel internacional de la moneda única, sobre todo en Europa Central y del Este.
PD1: En España el problema no es la deuda pública, que también lo es ya que los guiris tienen un 40% de la misma, sino que el problema es la enorme deuda bancaria. Los bancos son muy grandes y un contagio, un efecto dominó sobre España, sería muy problemático por el tamaño que han llegado a adquirir sus entidades financieras y la deuda que acumulan. Interesante entrevista del jefe de bolsa de Deutsche Bank:
“El problema en España es la deuda del sector financiero”
Henning Gebhart, responsable de renta variable europea de DWS Investments
Funds People
Henning Gebhart es el responsable de renta variable europea de DWS Investments y gestor de renta variable alemana y de pequeñas y medianas compañías europeas de la entidad. Acudió a Madrid para participar en las III Jornadas de Inversión Latinoamericanas organizadas por Allfunds Bank.Gebhart considera que la renta variable europea, y en particular la alemana, cotiza con valoraciones atractivas y destaca la necesidad de que se resuelvan de manera rápida los problemas de los países periféricos.Pregunta: ¿Cuál es la situación de Grecia, Portugal y España?Respuesta: Para empezar son economías con tamaños muy diferentes. En Grecia la deuda es mucho más alta y los problemas estructurales mayores. Si hacemos memoria, recordaremos que este país ya tuvo serios problemas para entrar en la UE. El país ha seguido deteriorándose a pesar de las ayudas y su déficit público y por cuenta corriente han seguido aumentando. En Portugal la situación es similar, pero no tan profunda como en el país heleno.España es un caso totalmente diferente. Sus fortalezas son mayores. Hay tener en cuenta que Grecia, Portugal e Irlanda tienen en su conjunto un tamaño similar a alguno de los estados de Alemania. El problema es el posible contagio. Si España o Italia se vieran contagiadas por la pérdida de confianza el problema sería muy grande. Por eso es tan importante ahora arreglar los problemas de los países pequeños y asegurar la confianza en el euro.P.: España ha iniciado reformas que esperemos den resultados. En todo caso ¿es un país ‘Too Big To Fail’ (demasiado grande para quebrar) y al mismo tiempo demasiado grande para ser recatado?R.: Sería mucho más difícil hacerlo. Es una economía muy grande. Tiene un sector bancario enorme, mayor que el de muchos países en Europa. Y ese es en definitiva el problema. No el tamaño de la deuda pública, sino la gran cantidad de deuda bancaria. Por eso es importante frenar el posible contagio de los pequeños países. Si miramos a los diferenciales de deuda advertimos una vuelta a la confianza en España. Advertimos cierta estabilización económica. Alemania ha pasado por eso. Durante 10 años apenas tuvimos crecimiento económico.P.: ¿Cuál es su valoración de la bolsa europea? R.: Claramente se encuentra por debajo de sus ratios históricos de valoración. Con un dividendo del 4% y un PER de 10 veces, me parece una oportunidad de inversión. A la hora de buscar un refugio contra la inflación, las acciones son idóneas. En 2012 veremos nuevos récords en ganancias, lo que justifica sobradamente los precios actuales a los que cotizan las compañías europeas.PD2: Sensación de vacío. El espejismo poco ha durado. Qué pena. No han sido capaces de comunicar a la gente el mensaje. Se han liado con decir lo que no eran y lo valientes que eran y lo mucho que estaban haciendo por el resto. Cuando era tan simple como insistir en el mensaje inicial que tantos habíamos comprado de regeneración democrática. El mensaje era lo fundamental. El resto era lo accesorio. Pero no lo han comprendido ni desde dentro, ni desde fuera. Otra vez será. Otros lo harán, dentro de cuánto, qui lo sa…. Léete esto: Esto no puede seguir así. Era una pelea desigual, ¡contra los políticos, figúrate! Ha sido hermoso mientras duró. Ha sido un sueño. La pesadilla seguirá con nosotros: partitocracia sin representación popular, partidos y no personas, diferentes categoría de voto en función de a quien votes, separación de poderes, ética en la política. Ala, a seguir con las mentiras y demagogia. Qué asco. Qué mierda de país estamos dejando a nuestros hijos…yo querría algo mejor. Y esto era bueno. Una semana nos duró. Es imposible luchar contra el sistema…
PD3: Seguimos con lo mismo de todos los días:
Alvaro Anchuelo
Es éste un tema que se debate socialmente cada vez con mayor frecuencia, pero del que no suelen examinarse todas las implicaciones. Se trata de un escenario posible, aunque improbable.
La Unión Monetaria Europea no contempla la posibilidad legal de expulsar a ninguno de sus miembros, pero sería incapaz de detener a un país soberano que desease abandonarla.
No obstante, aunque sea posible salir, el período de gran inestabilidad que acompañaría a una reintroducción de la moneda nacional haría pronto añorar el euro. Habría dificultades para volver a adaptar los cajeros, la contabilidad, emitir las nuevas y (esta vez sin el plazo de tres años del que se dispuso en el cambio de las monedas nacionales a los euros). Pero éste sería el menor de los problemas.billetesmonedas
Cualquier señal del abandono del euro desencadenaría una gigantesca crisis bancaria por las retiradas de fondos y salidas de capitales para evitar la conversión a una nueva moneda que, no lo olvidemos, pronto se devaluaría fuertemente. Evitar esa hemorragia requeriría controles de capital en un escenario que recordaría al de Argentina en 2002. Estas medidas dificultarían el consumo y la inversión, con los consiguientes efectos contractivos sobre la producción.
Interferirían también en el funcionamiento del Mercado Único, al impedir la libre movilidad de capitales, poniendo en cuestión la pertenencia del país que abandonase el euro a la propia Unión Europea.
La ventaja principal de tener una moneda propia consistiría en la posibilidad de devaluarla, según suele resaltarse. Es cierto que, ceteris paribus, ello permitiría ganar competitividad internacional. La magnitud de la devaluación que cabría esperar sería grande, probablemente superior al 30 por ciento. Se suelen olvidar, sin embargo, los efectos que tendría esa devaluación sobre la deuda externa, en su mayor parte denominada en euros.
Si se mantuviese su denominación en euros, esa deuda aumentaría repentinamente en términos de la nueva divisa. Si, por el contrario, se convirtiese a la nueva moneda al tipo de cambio inicial, la devaluación posterior reduciría fuertemente su valor en euros. Esto no sería otra cosa que un default de hecho. Como penalización, los mercados internacionales de capitales se cerrarían a las emisiones de ese país durante años.
Solución desde dentro
Las propias ventajas iniciales de la devaluación en términos de mayor competitividad deberían ponerse en perspectiva. Recordemos lo aprendido cuando usábamos la peseta. Las ganancias de competitividad a través de devaluaciones son temporales y no solucionan un problema que tiene raíces estructurales.
Las devaluaciones terminan provocando inflación, con lo que las ganancias transitorias de competitividad se van disipando y se necesitan nuevas devaluaciones. Las expectativas de éstas, junto al riesgo soberano, elevarían los tipos de interés. En fin, volveríamos a lo que vivíamos antes del euro (devaluaciones, inflación y altos tipos de interés), pero multiplicado.
La alternativa de permanecer dentro del euro tampoco está exenta de problemas. Estamos obligados a elegir entre una opción mala y otra peor. Una vez dentro del euro, parece lo más sensato tomar las medidas necesarias para realizar el ajuste sin salir de él. En este caso, la principal dificultad reside en recuperar la competitividad internacional perdida.
Para ello, la moderación salarial es necesaria pero no suficiente. Tiene que ir acompañada de un aumento sostenido de la productividad del trabajo, basado en la innovación tecnológica. Eso permitiría disminuir el coste laboral real por unidad de producto sin necesidad de reducir el salario real. Aún más deseable sería aumentar la competitividad no sólo vía costes, sino mediante la mayor calidad y la diferenciación de los productos.
Produciendo bienes de bajo contenido tecnológico,siempre será difícil competir con los países emergentes.
Álvaro Anchuelo. Catedrático de Economía Aplicada
PD4: El tiempo pasa volando. Mira este periodista en sus últimos 35 años. Vas viendo cómo cambia cada año, como envejece, como vive, como engorda, como se queda calvo… Hay que aprovechar el mundo que vivimos. CARPE DIEM. Pero aprovecharlo para hacer algo útil, algo importante…demos gracias a Dios cada día que nos da. Es una gozada…