20 febrero 2026

interesante charla de Steve Jobs en el MIT

LOS 18 SEGUNDOS DE STEVE JOBS (te recomiendo que veas el video: https://x.com/i/status/2023838610621866118)

 

En 1992, en el MIT, Steve Jobs escuchó una pregunta que no era difícil:

 

“¿Qué es lo más importante que aprendiste en Apple que ahora aplicas en NeXT?”

 

No era una pregunta trampa.

No era hostil.

No pedía una gran revelación.

Y, sin embargo, Jobs no respondió.

Se quedó en silencio... ¡durante 18 segundos!

 

En una sala llena de gente.

En una universidad técnica (la más prestigiosa del mundo).

En una charla pública.

18 segundos son una eternidad cuando tienes a cientos de personas ante ti.

Ahí aparece la primera gran lección de comunicación.

 

Jobs no usó el silencio porque no supiera qué decir. Lo usó porque sabía exactamente lo que estaba a punto de decir y quería estar seguro de decirlo bien.

 

El silencio no fue duda.

Fue respeto por la pregunta.

Fue una forma de decir:

“Esto importa”.

 

Muy pocos comunicadores entienden esto.

La mayoría habla para llenar huecos.

Jobs pensaba para crear sentido.

 

Cuando por fin respondió, no levantó la voz.

No se alargó.

No se puso filosófico.

Dijo algo sorprendentemente simple:

 

Explicó que, con el tiempo, había dejado de ver los errores como algo que corregir de inmediato.

Que había aprendido a mirar a las personas a largo plazo.

Que el verdadero trabajo de un líder no es corregir fallos,

sino ayudar a la gente a aprender de ellos.

Y aquí está el matiz que suele perderse:

 

Jobs no dijo “Aprendí a ser más blando”.

Dijo algo mucho más exigente.

Aprendió que corregir un error no equivale a mejorar a una persona.

Puedes arreglar un fallo hoy y crear dependencia mañana.

O puedes permitir que alguien entienda por qué falló y hacer que mejore para siempre.

Jobs explicó que en Apple había aprendido, a veces por las malas, que cuando te obsesionas con el resultado inmediato:

 

   – corriges

   – intervienes

   – controlas

 

Pero cuando piensas a largo plazo:

 

   – enseñas

   – confías

   – dejas espacio para aprender

 

Y eso requiere paciencia y autocontrol.

Porque es más fácil decir qué está mal, que ayudar a alguien a verlo por sí mismo.

Su respuesta fue corta porque la idea era profunda.

 

No habló de productos.

No habló de tecnología.

No habló de NeXT como empresa.

Habló de personas...

Y de tiempo.

 

Eso es lo que hace grande su capacidad comunicativa:

 

   – Se permitió el silencio

   – Eliminó lo accesorio

   – Y dijo sólo lo esencial

 

En 18 segundos de silencio y unas pocas frases después, Jobs dejó claro algo que muchos líderes no entienden en toda una carrera:

 

El verdadero progreso no viene de arreglar errores.

Viene de crear personas capaces de no repetirlos.

Y esa es una lección que no sirve sólo para empresas...

Sirve para equipos.

Para proyectos.

Y para cualquiera que tenga influencia sobre otros.

 

La pregunta final es incómoda, pero necesaria:

 

Cuando alguien de tu entorno se equivoca, ¿tu primer impulso es corregir… o enseñar a pensar mejor?

 

La mayoría corrige...

Pero muy pocos construyen personas.

 

Ahí es dónde empieza la diferencia entre gestionar y liderar.

 

Abrazos,

PD: "Ordena tus amores,

no sea que ames poco lo que tienes que amar mucho, y mucho lo que tienes que amar poco."

San Agustín