Una venta masiva y perjudicial de
bonos del gobierno japonés este año ha elevado el rendimiento de referencia a
10 años a su nivel más alto desde 1996.
El Banco Central de Japón ya es
dueño del 52% de toda la deuda pública del país. Más de 4 billones de dólares.
Y aun así los tipos de interés
del bono a 30 años acaban de marcar máximo histórico: por encima del 4%.
Cuando el mayor comprador del
mercado no puede contener los precios, el mensaje es claro: algo se está
rompiendo.
Vamos a explicarlo desde una
perspectiva de mercados y emisiones de deuda…
1/ Para entender la trampa hay
que ir al origen:
Desde 2022, cuando la Fed y el
BCE empezaron a subir tipos, el inversor japonés tenía un bono al 0% en la mano
y veía que EE.UU. y demás países pagaban el 4-5%.
La decisión era obvia: vender
bonos japoneses y comprar americanos.
Eso, simplificando mucho, hundió
el precio de la deuda japonesa y disparó sus tipos.
El BOJ intentó frenar la sangría
comprando bonos sin parar. Pero cada bono que compra lo paga imprimiendo yenes.
Y más yenes en circulación = yen
más débil.
2/ ¿Resultado? El yen ha pasado
de 115 por dólar en 2022 a 162 hoy. Mínimos de 40 años.
Sin embargo, lo que mucha gente
no entiende: esa caída del yen no es un accidente. Es el precio que Japón ha
pagado por intentar mantener los tipos artificialmente bajos durante los
últimos años.
3/ Pero ahora viene lo relevante:
En junio, el BOJ subió tipos,
pero piensa en lo que eso significa para un gobierno cuya deuda bruta supera el
235% del PIB: cada 0,25 de subida le cuesta miles de millones extra en
intereses.
El presupuesto de 2026 ya destina
31,3 billones de yenes solo al servicio de deuda. Un 25% del gasto total y
cifra récord histórica.
4/ Y es que la situación es
cuanto menos curiosa porque la directiva del gobierno es incrementar aún más el
gasto público…
El gobierno ha aprobado el mayor
presupuesto de su historia (122,3 billones de yenes) y para financiarlo, está
emitiendo 29,6 billones de yenes más en bonos nuevos.
Además de un plan de inversión de
370 billones hasta 2040.
¿El detalle que pocos han visto?
El Ministerio de Finanzas calculó ese presupuesto asumiendo un tipo del 3%…
Sin embargo, el bono a 10 años ya
cotiza al 2,84% y subiendo. Si supera ese 3%, las cuentas se descuadran antes
de terminar el año fiscal.
5/ Recapitulando:
El BOJ es que no tiene una salida
en la que no vaya a sufrir por algún sitio.
Si sube tipos para frenar la
caída del yen → la factura de intereses del gobierno se dispara → más déficit →
más riesgo → el yen cae igual por desconfianza.
Si mantiene tipos bajos y sigue
comprando bonos → imprime yenes → el yen se hunde por exceso de oferta.
Los dos caminos pueden acabar en
el mismo sitio, siendo la diferencia clave la velocidad en la que esto se
produzca.
6/ ¿Y a nosotros qué nos importa?
Es una pregunta bastante lógica:
Japón es el mayor acreedor
externo de EE.UU., con $1,2 billones en bonos del Tesoro americano. Eso
le convierte en un actor con capacidad real de mover el mercado de Treasuries.
En marzo de 2026 se registró la
mayor entrada mensual de la historia en fondos de bonos soberanos japoneses.
A medida que las instituciones
japonesas repatrían capital o simplemente frenan sus compras de deuda
extranjera, los yields globales sufren presión al alza.
¿Y puede quebrar Japón?
En sentido clásico, no.
Debe en yenes y puede imprimir
yenes. El 88% de su deuda la tienen inversores japoneses y el BOJ posee más de
la mitad.
Pero lo que sí está pasando es
una quiebra disfrazada. En vez de subir tipos y afrontar el coste, el BOJ
monetiza deuda y deja caer el yen.
¿Y quién pierde?
Pues el de siempre. El ahorrador
japonés ha perdido un 40% de poder adquisitivo en cuatro años sin que nadie lo
llame default.
Y el refugio ante semejante
pérdida de valor adquisitivo son activos reales, la bolsa:
Que es lo único que te salva de
una fase inflacionista o de una depreciación de la divisa…
Abrazos,
PD: ¡La mitad de los cristianos
menores de 45 años que viven en #Jerusalén se plantean marcharse!
Este video puede ayudar a abrir los ojos a muchos católicos de occidente que parten de una lectura distorsionada por ideologías políticas en torno al conflicto en Tierra Santa...