03 noviembre 2026

Nvidia

Nvidia, las neoclouds y la inevitable ralentización de la inteligencia artificial

Nvidia es la empresa más valiosa del mundo, con un valor en bolsa que supera los 5 billones de dólares (con doce ceros), equivalente a dos veces y media el PIB de España. Esta posición de liderazgo se debe a que es la pieza clave en el desarrollo de la inteligencia artificial.

Nvidia domina no solo los chips, sino también el ecosistema utilizado para el diseño, entrenamiento y optimización de modelos de lenguaje de inteligencia artificial a través de su plataforma denominada CUDA. No es casualidad que otros chips, como los de AMD, Intel o Apple, por muy buenos y eficientes que sean, no son compatibles con CUDA. Como comentábamos en un artículo anterior, Nvidia se ha convertido en el financiador de última instancia del desarrollo de la inteligencia artificial. Esto está permitiendo un desarrollo muy acelerado de las inversiones en IA que, de otra forma, no sería posible.

Con los últimos datos disponibles, Nvidia tiene garantías y compromisos reconocidos, relacionados con sus clientes y proveedores, por un importe de 171.500 millones de dólares. El grueso de dicha cantidad, un 61%, corresponde a un aval a OpenAI para un megacentro de datos en Ohio, donde OpenAI es el inquilino y donde los chips son los de Nvidia.

Adicionalmente, tiene compromisos de hasta 36.000 millones de dólares para adquirir capacidad no vendida a terceros de proveedores de neocloud. Si estos neoclouds, después de hacer las millonarias inversiones en los chips de Nvidia, no consiguen vender toda su capacidad de cómputo instalada, Nvidia se convierte en el comprador de último recurso.

Otra forma utilizada por Nvidia para financiar el ecosistema de la inteligencia artificial es la firma de contratos de alquiler de centros de datos para luego subarrendarlos o transferirlos a sus propios clientes. Las garantías y los compromisos por este concepto ascienden a 20.000 millones de dólares.

Además, Nvidia se ha comprometido a invertir hasta 7.000 millones de dólares en diversas neoclouds para que estas empresas puedan financiar la compra de sus propios chips.

Analizando la concentración de clientes de Nvidia, solo tres clientes representan el 44% de las ventas totales de la compañía. Aunque no se desglosa quiénes son esos tres clientes, existe el convencimiento de que estarán entre los cinco hiperescaladores: Amazon, Alphabet, Meta, Microsoft y Oracle.

Aunque Nvidia no especifica qué porcentaje de sus ventas compran las neoclouds, sí que especifica el grupo de clientes "no hiperescaladores": estos son principalmente neoclouds, gobiernos y empresas tradicionales, que suponen el 45% de los ingresos totales de centros de datos de Nvidia. A su vez, dichos ingresos de centros de datos suponen casi el 90% de la facturación de la compañía. El grueso de esta cantidad corresponde a neoclouds.

Las neoclouds compran cantidades ingentes de chips de Nvidia para alquilar su infraestructura a terceras empresas, principalmente de entrenamiento y ejecución de modelos de inteligencia artificial.

La neocloud más grande es CoreWeave, cuyo modelo es replicado por la mayoría de las neoclouds de tamaño medio o grande. Sus cifras nos dan una idea del problema al que se enfrentan estas compañías. Este año estima invertir entre 35.000 y 39.000 millones de dólares, mientras que sus ingresos podrían alcanzar los 13.200 millones de dólares. Tiene una cartera de ingresos futuros por compromisos de clientes que alcanzaban los 104.200 millones de dólares a 30 de junio. A dicha fecha ya tenía una deuda acumulada de 35.100 millones de dólares, parte en bonos y parte en créditos, utilizando como garantía los chips de Nvidia. El tipo de sus bonos, que se emitieron al 9%, se sitúa ya al 15%.

La cartera de ingresos futuros es tan abultada porque a día de hoy no hay capacidad de cómputo disponible. Para que el despliegue de la IA siga al ritmo previsto es necesario que estas neoclouds, responsables de cerca del 40% de las ventas de Nvidia, sigan invirtiendo.

En el caso de CoreWeave, con el tipo de interés de sus bonos en el 15%, parece difícil conseguir financiación adicional sin la garantía de Nvidia. A su vez, para que Nvidia mantenga el crecimiento de sus ventas como se prevé, es fundamental que las neoclouds sigan comprando sus chips al ritmo esperado.

Los análisis más especializados esperan que solo sobrevivan un reducido número de neoclouds.

Parece casi inevitable que asistamos a una ralentización del despliegue de la inteligencia artificial, que puede llevar a la corrección puntual y temporal de determinadas valoraciones, pero será una digestión de un camino que solo tiene una dirección. Podrá haber retrasos en su desarrollo acelerado, pero su implementación parece irreversible.

Abrazos,

PD: En el Día de Todos los Santos que acabamos de celebrar, la Iglesia nos recuerda que nuestra historia no termina en una tumba.

Que el Cielo existe. Que la muerte no tiene la última palabra. Que detrás de cada despedida hay una esperanza que Cristo nos regaló con su Resurrección.

Y que todos esos santos que hoy celebramos también tuvieron miedo. También lloraron. También conocieron la soledad, el sufrimiento, las tentaciones y las noches en las que parecía que Dios guardaba silencio.

No fueron santos porque nunca cayeran, sino porque nunca dejaron de buscar a Dios.

Quizá hoy estés atravesando uno de esos momentos en los que cuesta encontrar sentido a lo que sucede. Quizá eches de menos a alguien, tengas el corazón roto o sientas que tu fe se está apagando.

Pero recuerda algo: Dios no te ha creado únicamente para sobrevivir a esta vida. Te ha creado para vivir eternamente junto a Él.

Y cuando llegue el día de nuestro último suspiro, no importará cuánto dinero acumulamos, cuántas personas nos admiraban o cuántos éxitos conseguimos.

Importará cuánto amamos. Cuánto perdonamos. Cuánto de nuestra vida entregamos a Dios y a los demás.

Porque el mayor éxito de nuestra existencia no será conseguir todo lo que el mundo nos prometió.

Será llegar al Cielo y descubrir que, después de toda una vida buscándolo, Jesús nos estaba esperando con los brazos abiertos.