06 junio 2016

¿Tendremos una nueva recesión en 2017?

Este economista español suele atinar bastante, y no lo ve nada claro…
“Más vale que la nueva recesión de 2017 nos pille con un Gobierno estable”
Cuando termina la entrevista, el economista Juan Ignacio Crespo se dirige a su móvil para comprobar uno de los muchos indicadores que tiene en cuenta para vaticinar una recesión para 2017. “El comercio mundial cayó en marzo un 0,5%”, dice. “Me esperaba una mayor caída en marzo y una recuperación en abril”, reconoce con humildad.
En ¿Por qué en 2017 volveremos a entrar en recesión? (Deusto), Crespo detalla ciertos síntomas de enfermedad que le conducen a pronosticar una caída de la economía para el año que viene. Todo apunta en la misma dirección: el comportamiento de los mercados de materias primas, los tipos de interés negativos y la actividad de Singapur, el “indicador adelantado” de la marcha de la economía para Juan Ignacio Crespo.
Sonríe cuando se le compara con otro oráculo, el de Omaha, Warren Buffet. Más quisiera, replica, pero lo cierto es que Crespo también es inversor: “Yo pongo mi dinero donde pongo mis palabras”. Tanto como para apostar -con éxito- hace 3 años una parte de sus ahorros a la subida del dólar.
“No hay que dejarse marear”, defiende, por los economistas que se refugian en un lenguaje oscuro y efectista, diseñado para ensalzarse a ellos mismos y para alejar al común de los mortales del funcionamiento del mundo. ¿Por qué en 2017 volveremos a entrar en recesión? es justo lo contrario, aunque información hay, y mucha, sobre cómo gira el planeta del dinero.
La primera pregunta está en el título del libro: “¿Por qué en 2017 volveremos a entrar en recesión?”.
Estamos en un momento complicadísimo. Se junta que China ha desacelerado muchísimo su crecimiento. Cuando se inicia la crisis en 2007-2008, China crece al 15% anual y ahora está creciendo al 6,7%, es decir, menos de la mitad. Eso ha provocado la caída del precio de las materias primas a lo largo de los últimos 8 años, ha metido en crisis a los mercados emergentes, ha hecho que el comercio mundial se haya estancado y todo eso sería suficiente para que pudiera desembocar en una recesión global. Pero además se suma que la economía americana está en una expansión muy larga, que se inició en julio de 2009. Este julio se van a cumplir 7 años [hace el cálculo]… Hace ya 84 meses.
Se nota que eres matemático.
[Ríe] Cuando lleguemos a final de año serán 90 meses de expansión. Sólo ha habido dos expansiones en la historia de 160 años Estados Unidos que hayan superado los 90 meses. Conforme va pasando el tiempo, la probabilidad de que la expansión siga viva se va reduciendo. Para colmo, la Reserva Federal ha empezado a subir los tipos de interés, y eso siempre frena las economías. Pero hay un hecho que es prácticamente el miserere: que las empresas americanas han dejado de dar beneficios y han entrado en pérdidas. Eso prácticamente siempre es una recesión cantada, y cuando no es un crac de bolsa muy importante.
Todo esto llega cuando nos vemos saliendo de la crisis. ¿Esta sucesión de crisis y recuperaciones no tiene fin?
Yo distinguiría entre crisis y recesión. En España la crisis se inició en el año 2008, hemos tenido dos recesiones, pero el rebote entre la primera y la segunda fue tan pequeño que todo el mundo lo ha vivido casi como una recesión de 2008 a 2013. Luego llevamos dos años buenos, 2014 y 2015, que han permitido que la tasa de desempleo bajara del 27% al 21%, pero así y todo sigue habiendo un paro registrado de 4 millones de personas. Aunque la situación haya mejorado es normal que todo el mundo perciba que es una crisis casi continua, pero mi idea es que este estancamiento secular está a punto de terminarse cuando pasemos el golpe del año 2017.
Pero va a ser un golpe muy duro, porque el mercado laboral tarda más en repercutir las subidas del PIB que las bajadas.
Tarda también en repercutirlas, lo que pasa es que en España cuando se pararon las obras todo el mundo se fue al paro. Va a pasar algo parecido con la nueva recesión pero con el empleo en el sector servicios. Con contratos de 3 meses es evidente que el impacto va a ser muy rápido. Eso es muy malo porque nos pilla con un nivel de desempleo muy alto, pero a la vez tiene un aspecto bueno: que ya no hay burbuja que pinchar. La construcción generará paro pero ya no ese paro masivo.
No obstante, en el libro mencionas que podemos volver a ver niveles de paro del 25% o 26%.
Sí, volver a los máximos de la recesión anterior, pero no peor.
¿De manera inmediata, en 2017?
No, eso siempre tiene un décalage. Pero bueno, será entre 2017 y principios de 2018.
¿Se siente como un ave de mal agüero?
No. En el año 2009 yo hablaba de recuperación aunque luego fue mucho más débil, y en el año 2012 yo era el único en España que decía que saldríamos de la crisis en 2013, que 2014 y 2015 iban a ser buenos y que luego en 2016 y en 2017 llegarían las dificultades. Yo no soy ni optimista patológico ni pesimista o pájaro de mal agüero: yo miro y lo que veo lo traduzco. Las economías son siempre así, ciclo alcista y ciclo bajista; yo he encontrado un método que me permite verlo, pero es un método que está al alcance de todo el mundo.
Está claro que son ciclos alcistas y ciclos bajistas, pero ¿se puede evitar esta nueva recesión? Entiendo que como mucho se podrá paliar.
Eso se palía con gasto público, con inversión pública en proyectos que generen empleo. En algún momento hablo de capitalismo de Estado, con una política que incluya las obras públicas para generar empleo. Como el plan Juncker ha planteado, con poco éxito por ahora.
Y para evitar una quiebra de la banca, ¿la regulación de los mercados de capitales será suficiente para acabar con sus problemas de solvencia?
Los bancos necesitarán una nueva ronda de capitalización porque si entramos en recesión aumentará el paro, y al aumentar el paro crecerá la morosidad. Aunque no será una situación mucho peor que la que hemos vivido. Eso exigirá una nueva ronda de capitalización, pero no sólo para las entidades españolas sino para toda la banca europea. Y ya no digamos de la banca china.
En el libro indicas que los bancos españoles no van a ser los más afectados porque han pasado por un proceso de reestructuración que los ha dejado preparados para las vacas flacas.
Efectivamente, pero así y todo si vienen las vacas flacas afectan a todo el mundo. No obstante, a los bancos no se los cargaron los inmigrantes que no podían pagar la hipoteca, se los cargó el crédito promotor. Y eso ya no va a ser un problema nuevo. En ese sentido, la banca va a estar mejor preparada pero partiendo de una situación de debilidad.
Algunos sectores han demonizado el gasto público, así como el endeudamiento. Sin embargo tú defiendes en esta obra que endeudarse va de la mano del crecimiento.
En eso no hay que ser fanático. Ni de derechas ni de izquierdas. Las fórmulas económicas funcionan en determinadas situaciones y no en otras. El gobernante perspicaz y exitoso es el que sabe dar con la fórmula que va a funcionar. El que se pone fanático lo hace simplemente para salvaguardar una posición ideológica en un sentido o en otro. Además, hay un factor de suerte. Al gobernante que la tiene y las cosas le van bien todo el mundo lo considera un gran estadista, pero en realidad es un guardia de tráfico que ha tenido la suerte de que lo han puesto un domingo en la plaza de Cibeles en vez de ponerlo un lunes con nevada.
¿Y a ti no te han seducido nunca desde las esferas del poder para hacer de guardia de tráfico?
No.
¿No se han puesto nunca en contacto contigo?
¡Qué va! En el libro cuento que cuando [Mariano] Rajoy ganó las elecciones, el PP adoptó el guión que abandonó el PSOE y viceversa. Yo no saldría a poner a parir a Rajoy ni tampoco a [José Luis Rodríguez] Zapatero. Criticaría cosas de uno y de otro. No estoy en la pelea política, por eso es difícil que a mí se me acerquen para plantearme nada.
Volviendo a la deuda, en el libro mencionas que hay parte de las políticas monetarias de quantitative easing (QE) que no te parecieron adecuadas. ¿Los QE han servido para algo o nos hemos vuelto un poco locos?
El quantitative easing era completamente necesario en 2008 en Estados Unidos. Por otro lado, la inyección de Draghi [Mario, presidente del Banco Central Europeo] de 2012 es la que consigue mantener unida la zona euro. Sin embargo, el QE que inicia Mario Draghi en marzo del año pasado ya sobra, crea más problemas de los que resuelve. Nos mete en tipos de interés negativos, que ponen las finanzas con la cabeza para abajo y los pies para arriba.
En un mundo al revés puede tener sentido pero, ¿hasta cuándo pueden justificarse los tipos de interés negativos? La Reserva Federal ya los está subiendo.
Porque en EEUU tienen un proceso de expansión económica que ya dura 7 años. Su inflación se está acercando un poquito al objetivo del 2% y han creído oportuno empezar a subirlos. Pero Japón los ha introducido en terreno negativo, al igual que la Eurozona, y eso va a acabar creando más problemas de los que resuelve. Por eso me sobran. Las medidas de emergencia son para situaciones de emergencia.
El objetivo del BCE es llegar a un 2% de inflación y no lo están consiguiendo.
No lo están consiguiendo porque persiguen el horizonte. Van a tocar el horizonte y cuando se acercan, el horizonte se aleja cada vez más. No puedes conseguir el objetivo de inflación mientras las materias primas tienen una caída de precios como la que han tenido. En un año en el que el petróleo cae de 115 a 27 dólares, es evidente que los precios no van a subir. En los años 80’, cuando la obsesión era la inflación se utilizaba el cálculo de la inflación subyacente, pero los bancos centrales ya no miran ese dato. ¿Por qué? No lo sé. Pero si los bancos no prestan no hay inflación.
Para conseguir inflación se está planteando la solución del helicóptero de dinero, de repartir dinero directamente a los ciudadanos. ¿Qué te parece?
Bueno, es la renta básica con otro nombre. Suelo bromear cuando digo que Pablo Iglesias llega tarde con la renta básica porque la va a dar el Banco de España antes.
Todo porque los bancos no dan crédito. ¿Hay alguna forma de estimularla concesión de crédito?
Sí, los proyectos rentables. Eso es un círculo virtuoso que nacerá después de este golpe de la recesión, pero para eso se tienen que dar ciertas circunstancias y que las empresas americanas vuelvan a invertir. Las compañías estadounidenses tienen 1,7 billones de dólares de exceso de tesorería; hay 5 empresas con medio billón, entre las que están Apple, Alphabet (Google) y Microsoft.
Las tecnológicas no están viendo oportunidades.
A las tecnológicas les sobra el dinero y no pagan impuestos porque lo tienen todo fuera de EEUU rotando por paraísos fiscales. A lo mejor verán oportunidades en el futuro. Todo eso vendrá, y la recuperación de la productividad es fundamental para el crecimiento.
¿En España estamos en unos niveles aceptables de productividad?
La productividad ha subido mucho porque si desaparecen del empleo 3 millones de personas, el producto dividido por una cantidad mucho menor te da una productividad mucho mayor. Pero claro, es una cosa un poco perversa.
Es una forma un poco chapucera de que salgan las cuentas.
Más que chapucera, diría dolorosa.
España es un caso aparte. Así las cosas, con los incumplimientos de déficit, ¿esto se va a volver contra nosotros en la próxima recesión?
Lo digo con la frase de [Íñigo] Errejón: hay que correr y atarse los cordones. Hay que crecer y reducir el déficit, en cada momento elegir la dosis adecuada para que la reducción del déficit no se cargue el crecimiento. En eso está la magia de alguien que pueda gobernar con cierta habilidad y que no dependa sólo de los vientos de la fortuna.
¿Existe alguna opción para correr y a la vez atarse los cordones?
El término medio existe. Si reducimos este año el déficit desde el 5,1% al 4%, 11.000 millones, el año que viene la deuda sobre el PIB no será del 105% sino del 104%. Entonces se consigue que la deuda sobre el PIB no crezca tan deprisa.
¿La inestabilidad política y las nuevas elecciones van a influir negativamente en cómo se afronta la recesión?
Mejor que una recesión te pille con un Gobierno estable. Pero si no hay un Gobierno estable tampoco pasa nada, siempre y cuando no haga disparates excesivos. Si te pilla con Varoufakis al frente de Economía y dices que no vas a pagar, automáticamente todos te retiran las líneas de liquidez. Pero eso es un caso extremo de insensatez, que no creo que fuera la insensatez de todo Syriza. Esos 6 meses en los que Varoufakis estuvo de ministro de Economía fueron muy perjudiciales para una Grecia que ya estaba muy perjudicada.
Hay algunos partidos que han propuesto hacer una auditoría de la deuda española…
Proponían.
Proponían. Así que lo importante es tener un discurso moderado.
La realidad es muy extrema pero luego es muy moderada también. Cuando alguien gestiona una empresa, una familia o un Estado, hay un criterio básico: ¿hay dinero en caja? Ese es el criterio que manda, es así de crudo.
Ese argumento se parece al discurso del actual Gobierno, que simplifica la economía nacional hasta convertirla en un hogar. Pero un Estado tiene muchos más instrumentos para salir adelante que un hogar.
Claro, y por eso estamos vivos. Si no, estaría todo el país como una familia desahuciada. El Estado ha estado gastando más de lo que ingresa durante 8 años, hasta pasar de un 37% de endeudamiento sobre el PIB al 100%. Fíjate si hemos gastado en exceso; eso una familia no lo puede hacer. El Estado sí, por eso la economía es distinta, pero no lo puede hacer indefinidamente.
Si ahora se aproxima una recesión en 2017, como explica en su libro, España tendrá que seguir endeudándose para desarrollar políticas anticíclicas, ¿verdad?
Claro.
Un endeudamiento sin fin.
Hay fin. El BCE puede cancelar esa deuda que está comprando, antes o después, o puede convertirla en deuda perpetua.
O sea que de esta saldremos.
Naturalmente que saldremos. En el libro hablo de un ciclo de crecimiento de 17 años hasta 2035. Los ciclos son así; estamos en esa etapa de estancamiento secular que yo opino que se está terminando. Pero falta un golpe duro.
Abrazos
PD1: Interesante la espiritualidad que tiene la gente… Interesante este devenir espiritual. Oye, y si fuéramos mucho más simples los seres humanos, tanta complicación no es buena… Espero que no sea el camino espiritual del mundo complejo que vivimos… Y mira que es un tipo que siempre me ha parecido brillante. No debemos juzgarle, bastante pena tiene ya y bastante cárcel ha cumplido, no le deseo más. Pero sus andanzas espirituales no son un ejemplo a seguir…

Mario Conde, ex banquero detenido en España… ¿maestro espiritual?

Es uno de los personajes de actualidad en España. Mario Conde (Tuy, 1948) estudió Derecho y se convirtió en abogado del Estado, aunque fundamentalmente es conocido por haber sido presidente, entre 1987 y 1993, de la entidad bancaria Banesto. Fue depuesto de este cargo por diversos escándalos financieros, por los que fue juzgado y condenado, cumpliendo parte de la pena en la cárcel (entre 2002 y 2006). También se ha movido en el mundo empresarial, político y de los medios de comunicación. Y el pasado 11 de abril ha sido detenido de nuevo, investigado por blanqueo de dinero y otros delitos económicos.
Muchas voces se han alzado señalando la incoherencia de un personaje que aparecía con asiduidad en foros públicos y medios de comunicación dando “lecciones de moral” en el contexto de la crisis mientras que, por otro lado, incurría en un supuesto fraude. Sin embargo, cabe destacar una faceta personal que el protagonista ha hecho ver tras su salida de la prisión y que está en el ámbito de lo espiritual. Algunos católicos han alabado esta nueva cara de Conde, pero… ¿de qué espiritualidad se trata?
Mario Conde, masón
Si se preguntara a los españoles en una encuesta por personas que asocien a la masonería, seguramente el nombre más citado sería el de Mario Conde. Pero no se trata de una “leyenda urbana”, sino que es un dato cierto, confirmado por muchas fuentes (y solventes).
En una entrevista televisiva que le hizo Ernesto Sáenz de Buruaga en 2010 afirmó, entre otras cosas, que “la incompatibilidad entre los católicos y los masones es un mito”. Y señalaba que, frente a lo que sucede en otros países, donde prima la inquietud espiritual, en España “se busca más el poder, el medrar” a la hora de ingresar en la masonería, lo que explica su poca importancia en nuestro país. Además de citar de memoria algunos fragmentos de las Constituciones de Anderson, uno de los documentos fundamentales de esta sociedad secreta, con el que dice estar “rotundamente de acuerdo”.
En su libro Masonería, religión y política, Manuel Guerra traza así el perfil masónico de Mario Conde: “Iniciado en la logia Concordia del Gran Oriente Español (Madrid, noviembre 1980), consiguió el grado de Maestro (3º) en ocho meses (julio 1981). En 1982 la logia Concordia pasó a depender de la GLE (Gran Logia de España). A finales de ese año, Conde es su Venerable Maestro o presidente (octubre 1984). Diputado Gran Orador de la GLE. Financió ‘logias de investigación’ o dedicadas al estudio de la masonería y del esoterismo. En 1986 miembros destacados de la GLE le proponen ser su Gran Maestro o presidente supremo. […] En noviembre de 1987, Mario Conde ya había solicitado la ‘plancha de quite’ o paso a estado de ‘durmiente’” (la plancha de quite es el documento de baja en la masonería, y se llama durmiente al masón que no participa de forma activa en una logia).
Además, Ricardo de la Cierva puso de manifiesto la vinculación entre el ex banquero y la masonería italiana, destacando el hecho, contado por muchos otros cronistas, de la significativa presencia de Giuliano Di Bernardo, un importante masón italiano, en su investidura como doctorhonoris causa por la Universidad Complutense (en el libro La masonería en España. La logia de Príncipe, 12).
Trayectoria espiritual
En su primer libro, El sistema (1994), después de confesar que le fascina la Iglesia católica como institución, Conde afirmaba: “siempre he sentido una especial inquietud por la realidad religiosa, y a lo largo de mi vida he buscado respuesta a muchos interrogantes. El que lo haya conseguido o no es, por el momento, un tema estrictamente íntimo”.
Una reserva que dejó tras su paso por la cárcel, hablando abiertamente de asuntos espirituales. Además de deslizar referencias a lo masónico, el esoterismo y lo pagano. En cuanto al contenido, destaca el capítulo 22 de su libro autobiográfico Memorias de un preso (2009). Un apartado con este título ciertamente gráfico: “El mundo del espíritu no tiene cárcel”, y en el que afirma desde su experiencia que en la prisión “es como si la privación de libertad trajera como consecuencia un aumento de la espiritualidad”.
Es entonces cuando desvela lo ocultado en su primera obra: “en mi caso, la preocupación por lo religioso, por el mundo espiritual para ser más concreto, era algo que me había acompañado desde mis quince o dieciséis años. Pero siempre fue una aproximación plagada de cierta rebeldía. Mientras descansé en el Dios antropomorfo característico de la versión exotérica católica, mi Dios era mi Dios, y no deseaba compartirlo con nadie más”. Lo que da a entender que hay otra versión del catolicismo, la esotérica. De hecho, habla del cristianismo esotérico y de la unidad de las religiones, e incluso cita en otros lugares la Antroposofía de Rudolf Steiner.
“El esoterismo me llenó”
Después, explica, en su época universitaria “ese Dios se me vino al suelo, con gran dolor de mi corazón, por cierto, porque no deseaba la soledad provocada por su ausencia. Intenté recuperarlo por todos los medios… Pero nada. Dios se fue y me quedé solo”. Aprovecha entonces para asestar un golpe a la fe católica (y a las demás): “uno de los grandes problemas es que la espiritualidad se viste de religión y se pierde”. Siguiendo a su espíritu, afirma, “andando, andando fui por el camino del esoterismo y el esoterismo me llenó”.
Cuenta que en su tercer período en prisión devoró cientos de libros: budismo, taoísmo, Krishnamurti, la Tradición (en términos esotéricos), Ken Wilber, Sri Aurobindo, Vicente Merlo… sobre todo de madrugada, en el silencio: “más que leer, como siempre ha sido norma en mi vida, estudiaba. En ocasiones una página me duraba días, hasta que conseguía captar su mensaje profundo”.
Y no sólo se quedaba en la lectura, sino que pasó a la práctica de la meditación, con “una serie de asanas de yoga que fui seleccionando con paciencia… al final, de todas las técnicas de meditación que intenté, la quietud me resultó la más satisfactoria”.
Así, explica, “fui recuperando el sentido de trascendencia, referido ahora a la Humanidad como proyecto” (así, con esa mayúscula). Como puede observarse, ya se ha excluido del todo a un Dios personal. Lo más parecido es lo que él denomina “el Espíritu”, algo con resonancias gnósticas y panteístas, ya que, por ejemplo, al diferenciar en el ser humano entre la personalidad –algo superficial y sin valor– y el yo –lo verdaderamente real–, dice que este yo “es el ‘trozo’ del Espíritu que se guarda en nosotros… Nosotros creemos que somos individuos, pero es porque hacemos referencia a los factores externos de la personalidad”.
Otro juicio negativo que emite sobre lo religioso es éste: “las creencias me parecen peligrosísimas… para mucha gente, funcionan como adormecedores de angustias. Yo lo que quiero no es adormecer mis angustias, sino encontrar un camino espiritual”. Y en un momento determinado dice que las personas somos “posada transitoria” de la divinidad.
La atracción de Oriente
También ocupa un lugar importante en sus reflexiones todo lo relativo a Oriente, como ya hemos observado en sus lecturas carcelarias. Además, en la entrevista televisiva antes citada alababa la seriedad del budismo, llegando a decir que “yo estoy absolutamente de acuerdo con un 90 % de las cosas que dice”. En un artículo de su blog, fechado en 2015, escribía: “el budismo ha desarrollado un alto grado de conocimiento acerca de las causas, el origen, la esencia, el tratamiento y la evitación del sufrimiento”.
Pero es realmente el taoísmo la doctrina oriental que más le ha marcado, según sus propias declaraciones. En una entrevista concedida en 2008, al relatar su evolución espiritual, explicaba así su abandono de la fe católica: “el Dios cristiano es un Dios muy cercano, un amigo por decirlo así, con quien se puede hablar. Pero desde mi estudio del Tao se me ha hecho patente que el lenguaje de Dios es el silencio”.
No es casualidad, entonces, que en 2008 publicara un libro titulado La palabra y el Tao. En él, con grandilocuencia, escribe que “la gigantesca dimensión del taoísmo, de su metafísica, todavía arranca en mí escalofríos en la piel” al recordar sus lecturas en la prisión, en cuyo contexto “el Tao cumplió una misión impagable en ese sendero del espíritu”. Afirma en sus páginas que “la única manera de rezar, hablar con la deidad, es precisamente sin palabras. El silencio es el lenguaje de los dioses”.
Y, como curiosidad, podemos señalar la presencia en su bitácora personal de un artículo –no escrito por Conde, pero sí publicado en su blog– sobre “el acto sexual tántrico”, que realizándose “sin eyacular, sin soltar energía”, da como resultado que “se funden los dos sexos, masculino, femenino, el yin y el yang, entrando en una profunda relajación. Olvidando cualquier tipo de ego y aprovechando esa energía revitalizadora”.
Un guiño a las terapias alternativas
Buceando entre los escritos de Mario Conde puede encontrarse uno con más sorpresas. Como la sospecha que lanza a la medicina convencional, sobre todo a raíz de la dura experiencia de la enfermedad (cáncer) y posterior muerte de su esposa, Lourdes Arroyo. Lo que le hizo buscar con ahínco una “explicación satisfactoria al funcionamiento de los factores emocionales en los procesos de aparición de células cancerígenas”.
Y fue por los derroteros de la New Age, claro. Leyendo a Ken Wilber. Y contemplando la plausibilidad de las teorías de Jorge Carvajal, un gurú que ha originado una pseudoterapia llamada “Sintergética” y que, según el ex banquero, tiene el mérito de “superar la ignorancia de la ciencia oficial que ha fragmentado al ser humano de modo tan artificial como doloroso”, sin tener en cuenta lo emocional.
Conde afirma que el cáncer es una “enfermedad del espíritu” y que para entenderlo hay que recordar que “la muerte es la otra cara de la vida, y ambas pertenecen a la existencia en cuanto tal. Vida y muerte forman parte del eterno Siendo”.
Un maestro de la Nueva Era… con raíces masónicas
Todo lo visto hasta ahora nos permite encuadrar a Mario Conde en el esoterismo y en la Nueva Era, habida cuenta de la diversidad de fuentes espirituales de las que bebe y que combina en un hábil sincretismo propio de la nueva religiosidad. Algo totalmente entendible a la luz de su pertenencia a la masonería. Algo que explica, también, su incursión en el mundo editorial, participando en la creación de sellos como Séneca, Nous y Dharana, para publicar obras de temática masónica y de la nueva conciencia.
Manuel Guerra afirma sobre el ex banquero que “a juzgar por lo que escribe en su libro Los días de gloria, su pensamiento ‘religioso’ no es cristiano, sino masónico. La creencia en la Transcendencia, en el Ser trascendente, que él comparte, puede ser compatible con el Gran Arquitecto del Universo. Una norma masónica es la marginación de lo cristiano y de Jesucristo, silenciando incluso su nombre. En su libro Conde no menciona ni una vez a Jesucristo, Cristo o Jesús de Nazaret”.
El libro Siendo, eso es todo (2015), que recopila la correspondencia de Mario Conde con el antropólogo Javier León, exponente de la Nueva Era –incluso en la práctica, con vida comunitaria–, está dedicado “a los herejes de todos los tiempos”. Y en algunas de sus cartas, Javier le desea “que su Gran Arquitecto le cuide” (la terminología masónica para referirse a su idea de Dios).
El año pasado escribió en su blog que un concepto esencial del mundo espiritual es “la Unicidad, la idea del UNO en el que todos estamos integrados”. En sus primeras memorias desde la prisión recuerda una afirmación de Krishnamurti: “no hay camino hacia la verdad”. Y añade, de su propia cosecha: “no hay otro camino diferente que el propio caminar. La verdad, la única verdad de la que podemos disponer con certeza es la experiencia. Solo el que prueba sabe”.
Considera que hay un núcleo común a todas las religiones, una sabiduría oculta: “Si se profundiza en esos impulsos esotéricos, las religiones se encuentran, convergen directamente en el mismo centro. Y sólo con la unión de las fuerzas espirituales podrá solucionar la humanidad sus problemas, esa es mi firme convicción”. También ha dicho: “si se reducen las religiones y las tradiciones místicas a su bien entendida dimensión ‘esotérica’, es decir, mística, coinciden todas en lo esencial”.
Algo muy alejado de la convicción que tienen las religiones reveladas, y en concreto del cristianismo, que considera a Jesucristo “el camino y la verdad y la vida”, tal como él mismo se autodefinió. Algo muy cercano, por el contrario, a la concepción de Dios y de la religión que tienen los masones.

03 junio 2016

el mundo progresa, a pesar de la crisis

A pesar de ver que se hacen las cosas regular, el mundo sigue, avanza, se desarrolla…

el progreso del mundo

El mundo es tremendamente imperfecto. Una minoría poseemos la mayor parte de la riqueza, mientras cientos de millones sobreviven con un dólar al día. La pobreza es terriblemente cotidiana, y aunque producimos alimentos suficientes, cada año tres millones de niños mueren de hambre. Para muchos la vida es un camino de precariedad y supervivencia, por la única razón de haber nacido en una familia y un lugar equivocado.
Es evidente que el mundo debe ser mejor.
Sin embargo, me inquieta que usemos esa realidad para enmendar la totalidad de las cosas, del sistema, de la sociedad o incluso de la naturaleza humana. Me inquieta también esa tendencia tan popular últimamente que consiste en asumir que para cambiar el mundo hay que idolatrar un pasado lleno de sombras.
Porque lo cierto es que el mundo de ayer no era un paraiso idílico. La vida, si bien no más solitaria, sí era más pobre, desagradable, brutal y breve. El mundo ha mejorado en los últimos siglos. Lo ha hecho asombrosamente en lo material y en casi cualquier otro ámbito de la vida de las personas: la educación se convirtió en universal, aumentó el respeto por las minorías, se extendieron los círculos de inclusión social, la violencia se volvió más infrecuente y disfrutamos una revolución de la salud.
Los gráficos que siguen, sin ser exhaustivos, dan cuenta de ese progreso.
La primera gráfica resume el progreso de dos siglos. Podemos ver la situación del mundo en 1800, abajo a la izquierda, con países condenados a una vida pobre y breve. Arriba a la derecha se despliega el mundo de hoy: vidas largas y en su mayoría mucho más prósperas.
Si miramos de cerca el siglo XX veremos una historia parecida. La esperanza de vida no ha parado de crecer en los países occidentales, y lo mismo ha ocurrido en todo el mundo, al menos desde los años sesenta.
También podemos constatar que la mortalidad infantil no para de reducirse. Entre 1990 y 2012 ésta se redujo a la mitad prácticamente en todas las partes del mundo, incluso en África Subsahariana, la región más desfavorecida. La tendencia a mejorar es clara y robusta. Esta transición saludable, la asombrosa reducción de la mortalidad infantil y la extensión de la vida humana, es quizás el fenómeno más trascendente de los últimos siglos.
La disponibilidad de alimentos también aumenta desde los años sesenta. En Asía, en África, en América y Oceanía la carestía de alimentos retrocede. Sabemos que los alimentos que hoy se producen son suficientes para todos y que el problema del hambre es uno problema de distribución desigual. Pero nótese que eso no era exactamente así en 1961, por entonces el número de kilo calorías por habitante en Asia y África era inferior a las dos mil recomendadas, lo que condenaba a mucha gente  a la desnutrición severa.
Debemos alegrarnos asimismo de que en Norteamérica y Europa la producción de alimentos se reduce, lo que beneficiará la salud de sus habitantes y el medio ambiente.
En la primera gráfica ya vimos que la riqueza ha aumentado en casi todos los países del mundo, pero el fenómeno se ve muy claro en los países occidentales para los que tenemos mejores datos (incluido España y su PIB desde 1850). La riqueza por habitante se multiplicó por cinco a lo largo del siglo XX, especialmente a partir del final de la dos grandes guerras. La crisis actual es claramente visible en el gráfico, pero toma un cariz distinto con esa perspectiva que dan cien años de historia.
Hemos visto que la riqueza se multiplicó en los últimos cien años, pero es importante añadir que eso se consiguió con unos niveles de desigualdad que en general tendieron a reducirse durante la mayor parte de ese periodo. Esa dinámica ha cambiado en los últimos veinte años en muchos países —como EEUU, Suecia, o más recientemente España—, un motivo de preocupación sobre el que hemos hablado en repetidasocasiones.
También es interesante observar que ese progreso en lo material, o en lo económico si se quiere, ha venido acompañado de una reducción del trabajo. Desde 1800 el número de horas trabajadas por habitante se ha reducido en un treinta por cien. Sorprende pensar que el número de horas trabajadas hoy en Reino Unido, EEUU o España está alrededor de las dos horas diarias. Sorprende hasta que uno piensa que en un país con 47 millones de habitantes sólo trabajan 17 millones y sólo 22 son considerados población activa. Viven muchos niños y muchos jubilados entre nosotros… que ya no trabajan.
Recuérdese, además, que el crecimiento exponencial de la riqueza que acabamos de ver es un fenómeno relativamente reciente. Durante siglos las sociedades humanas fueron cautivas de una Trampa Maltusiana, de la que escapamos hace apenas dos siglos.
Por último, y como ya vimos al inicio, cabe subrayar que son seguramente muy pocos las personas que no participan de este aumento de la prosperidad material. Si bien el crecimiento es desigual, los datos indican que al menos desde 1980 las tasas de pobreza tienden a reducirse en todos los continentes. En algunos la mejoría fue asombrosa, como en Asia, donde las tasas de pobreza extrema se han reducido desde abarcar al 75% de sus habitantes hasta el 13% en apenas tres décadas.
Este último gráfico es un resumen elocuente. En el vemos claramente el progreso del mundo, que mejora sin paliativos desde los ochenta: la proporción de personas bajo el umbral de la pobreza se redujo a la mitad. Sin embargo, al mismo tiempo el gráfico refleja dos hechos tristes. El primero, que la pobreza sigue siendo terriblemente generalizada, pese a los avances, todavía uno de cada cinco personas sobre la tierra vive por debajo del umbral de la pobreza severa. El segundo, que las desigualdades son enormes, especialmente en lo geográfico, y mientras que en Europa la pobreza extrema es casi inexistente, en África subsahariana la sufren casi la mitad de sus habitantes.
En definitiva, este último gráfico ilustra la paradoja a la que me referí al principio. El mundo sigue siendo un lugar desigual donde abunda la miseria más terrible, pero al mismo tiempo progresa en un sentido amplio.

Caveat

Sé que mucha gente niega el progreso con buenas intenciones. Algunos lo hacen porque miran el mundo y sus injusticias, e incapaces de imaginarlo peor, idealizan un pasado difuso y poco claro. Otros lo hacen como estrategia, porque temen que si aceptamos el progreso caeremos en la inacción y el conformismo. Es una inquietud razonable, pero también algo falaz, porque no hay nada incongruente en opinar que el mundo ha progresado y que a la vez queda todo por hacer.
Negar el progreso tiene además otros peligros. Sirve para que algunos hagan apología del conformismo, del no cambiar las cosas, bajo el mensaje de que las injusticias del mundo son algo natural, algo inmutable, contra lo que nada puede hacerse. Ese nihilismo transideológico es además injusto con mucha gente. Porque si el mundo mejora no lo hace por efecto de una mano invisible, sino gracias a la reflexión, el trabajo y el sacrificio de muchas personas. Negar el progreso es también cometer una injusticia con toda esa gente, con los inconformistas, los trabajadores tozudos, los ilusos y los valientes que hicieron su parte.
Abrazos,
PD1: Esta será la evolución de la población española en el tiempo: Cuando yo nací en 1963 éramos 31,4 millones de españoles y se produjo el baby boom, algo retasado frente a otros países desarrollados:
A día de hoy, esos del baby boom tienen ahora entre 40 y 60 años…
En unos años, o vuelven a entrar a saco extranjeros, o vuelven a nacer españoles, o ninguna de las dos y estas expectativas están hinchadas como supongo…
Así que, ¿quién nos pagará las pensiones? ¿Cuántos cotizantes tendrán que soportar a cuántos pensionistas? Es un imposible,,,
PD2: En 2002 yo me convertí...(algún día te contaré mi conversión). Viví una experiencia intensa y di un paso adelante: quería mostrar a los demás mi fe que acababa de recuperar. Y curiosamente, desde ese año 2002, los españoles han vivido una experiencia religiosa muy distinta a la que yo he vivido… Ha habido una caída del 57% de católicos en España desde entonces. ¡Qué mal debemos estar haciendo las cosas, qué mal estamos mostrándonos los conversos…! Hay tanto por hacer, se necesitan tantas conversiones para que, con su vida, se muestren a los demás…
Un modo de “aproximar” cuán católica es la población es ver si se casan por el rito católico o por lo civil. Parece sensato asumir que si no te casas por el rito católico no te sientes católico; pero no todos los que se casan por el rito católico se sienten católicos. Por ello, el dato de matrimonios católicos nos daría algo así como una estimación de máximos de población católica. Los datos para España son (fuente INE):
El % de matrimonios católicos ha pasado en 12 años del 71% al 31%. Ya venía declinando en años anteriores, pero la tendencia se ha acelerado mucho en los últimos 12 años. La caída es del 57%.
Si a esto le añades le hecho de que casa menos gente, el resultado es que en 2002 se celebraron 150.000 matrimonios católicos y en 2014 apenas 48.000… un tercio de los anteriores.
El cuadro siguiente ordena las provincias de mayor a menor porcentaje de matrimonio católico. Se indica también el porcentaje de caída del matrimonio católico en el periodo 2002-14. Se trata de la provincia de residencia. Por ejemplo, “Extranjero” se refiere a los matrimonios que viven en el extranjero. Algunas conclusiones rápidas.
+ Las provincias más católicas están en Andalucía, Extremadura y Castilla La Mancha.
+ Son también aquellas en que ha disminuido menos el número de matrimonios católicos.
+ Las menos católicas en Cataluña, (¡¡¡más bajo que Ceuta y Melilla!!), Baleares y Canarias, País Vasco, y Comunicad Valenciana.
+ Son también aquellas en que ha disminuido más el número de matrimonios católicos.
+ En Barcelona, Girona y Tarragona los matrimonios católicos han disminuido casi un 75% en sólo 12 años.
+ Los datos hablan por sí solos. Que cada uno saque sus conclusiones según su posición (católico de a pie, párroco, obispo, etc).

02 junio 2016

Alemania, interesante...

Alemania se especializó, hizo las cosas mejor que Francia e Italia, unió al Este y al Oeste, nos metió en el euro, y ahora recoge los frutos de un gran trabajo…
Interesante ver como Alemania vende cada vez más a otros países de fuera de la UE:
Comparando con Italia y España es escalofriante:
Y para vender tanto por ahí fuera, tiene que competir en precio. Mira la evolución de sus precios industriales:
¿No se estará metiendo en deflación?
Curiosa la dependencia energética que sigue teniendo Alemania sobre el carbón…
Pero es interesante ver como ha sido capaz, con un know how propio, y no como España que nos lanzamos a renovables comprando la tecnología, a desarrollar la alternativa de energías renovables, toda vez que la nuclear quedó descartada:
Interesante ver que Alemania es el principal productor de patatas de la UE:
Pero es Francia la que vende por más valor… Sus patatas son más buenas y caras…
Interesante comprobar que su crecimiento económico no está basado en el sector público y sus inversiones, no es como Francia, no…
Interesante ver como van a conseguir en pocos años cumplir con Maastrich y tener una deuda por debajo del 60%:
Por cierto, en 2015 saldaron las cuentas públicas con superávit presupuestario:
Estas son las diferencias:
Y curioso es ver las pocas reservas de divisas que cuentan los países europeos y EEUU, y las muchas reservas que tienen otros países:
Interesante ver el NAIRU de Alemania, frente al desastre español:
En parte gracias al control de los costes laborales: no les subían los sueldos…
La diferencia con los otros grandes es inmensa:
Y con la periferia, ni te cuento…
Este es el paradigma, la tasa de paro de menores de 25 años: los dos polos opuestos, España y Alemania. ¿Por qué? ¿No tienen derecho a trabajar los jóvenes? ¿Se tienen que conformar con andar de la sopa boba en casa de los papis…
Y todo esto lo consiguen líderes, que otros países carecemos…
Pero Alemania tiene un severo problema: estar en la UE y en el euro. Le interesó cuando sus clientes era la Europa Mediterránea, pero ahora cada vez menos… Y la lacra: sus bancos: son los grandes acreedores del sistema bancario europeo y le deben, los otros bancos del Sur, un montón de pasta que, ¿cobrarán algún día? El TARGET2:
Y su otro problema: el empecinamiento en salvar a Grecia, en meterle dinero y dinero:
Cuando siempre supimos que era insalvable… Muy generosos anyway.
Y lo último que le mata: que el BCE no está haciendo lo que ellos querrían y se benefician con los tipos en negativo, pero es una aberración que no puede durar para siempre:
Abrazos,
PD1: Esto es lo que han hecho los alemanes desde la reunificación:
¿Y nosotros qué?

01 junio 2016

los bancos "universales"

Interesantes comentarios que se han publicado en el FT. Ayer volvió a caer con fuerza la banca, cuyos accionistas castigan ante las dudas del sector:
Lex in-depth: Universal Banks
One-stop banks always have an excuse for lacklustre performance, but it is time for them to make bold changes
It was a cruel moment. A barb from a direct competitor at a sensitive time. As JPMorgan Chase was preparing its fourth quarter numbers in January, Goldman Sachs took aim. "Debate about a break-up growing louder," its analysts wrote, they then proceeded to lay out the case for splitting JPMorgan in to two (or even four).
The Goldman analysts were right to raise the question. Although it dislikes the term, JPMorgan is a prime example of a universal bank. Others — Citigroup, Bank of America Merrill Lynch, Barclays, Deutsche Bank — also combine retail and investment banking but JPMorgan is the most prominent.
And universal banks have been, to put it politely, a disappointment. JPMorgan produced a return on equity of 9.4 per cent last year. That is barely adequate but it is the best of a bad bunch. None of the others made it past 5 per cent. And last year was not out of the ordinary. Those five universal banks together have managed an average return on equity of 5 per cent over the past five years. There is always an excuse — fines, new rules, restructuring charges, tough conditions in one market or another — but these are all part and parcel of universal banking.
Compare that with the specialists. Look at Wells Fargo, which is predominantly in the retail sector, with a 12 per cent five-year average ROE. Or even Goldman, a pure investment bank, with 11 per cent.
The universal banking model is broken, a fact some banks have realised. UBS and RBS have moved. Others — Deutsche and Barclays, for example — have been less radical so far and need to go further. The US universal banks are the most wedded to the model, promising better returns in the future. But shares in almost all of them trade at a discount to specialists. The message from investors is clear.
Not what we signed up for
There ought to be benefits to scale, especially when it comes to funding and to covering the growing costs of compliance and IT.
Marianne Lake, JPMorgan's chief financial officer, was in fine form at the bank's investor day in February as she laid out the case for its structure — $15bn in cross-selling benefits and $3bn in cost synergies adds up to $6bn-$7bn of net income, or 30 per cent of the group total. That is a big chunk of profit to put at risk in the vague hope that the resulting companies would merit a higher stock price.
Academics are less convinced. Berenberg points out that two years ago the Bank for International Settlements looked at whether size brought benefits in banking. Of 37 academic studies reviewed, only 15 said it did. Hardly a resounding show of support.
Most of the universal banks are failing to prove that economies of scale exist. Cost-to-income ratios — a measure of an institution's efficiency— are high at the universal banks: JPMorgan's is 63 per cent, Citi's 72 per cent and Bank of America's 88 per cent. Again, the specialists tend to do better. Wells Fargo and Santander manage 58 per cent and 47 per cent respectively. Goldman, manages 64 per cent.
Diverse companies ought to be safer. As one side of the business falters, the other thrives and the ship sails on. Some of the biggest failures of the crisis — Lehman Brothers, Bear Stearns, Washington Mutual, HBOS — were specialists, rather than universal banks.
So in theory, diversification should reduce funding costs. And that is before we even get into the debate about whether big banks benefit from an implicit government guarantee or whether cheap retail deposits can be used to finance (supposedly higher returning) investment banking activities — a practice that post-crisis regulators are stamping out.
But these benefits are also absent. Post-crisis rules force the biggest global banks to hold more shareholder capital, a relatively expensive form of funding. JPMorgan will eventually have to have a common equity tier one capital ratio of 11.5 per cent. Citi will probably need about 11 per cent (the rules are still being firmed up). Smaller, less systemic banks can get away with holding less.
On the debt side universal banks, with all their diversity, do not tend to enjoy lower credit ratings. JPMorgan, Deutsche, Citigroup, Goldman and Wells Fargo all have single A ratings from S&P. Prices of the credit default swaps — the cost of insuring against a default — are not much lower either. Insuring against a default from JPMorgan or BofA is cheaper than for the likes of Goldman and Santander, but more expensive than Lloyds and Wells Fargo, according to Markit.
That may be because of the added risks of complexity and opacity. As banks grow, it becomes more difficult for management to have full control. HSBC was taken by surprise by its Swiss private banking operation. The problems are a decade old but Stuart Gulliver, the chief executive, says he cannot know what all 257,000 of the bank's staff are doing. In 2012 JPMorgan lost $6bn in the so-called London whale incident, when it lost control of risk-taking in its chief investment office. Such complexity was a big problem in the crisis, when banks struggled to understand what was on their own balance sheets let alone everybody else's.
The universal banks have to change. They have three options.
The axe
The most obvious is to get out the axe and sever one of the limbs. The Royal Bank of Scotland is attempting something like this, dispensing with most of its investment banking activities. It plans to cut risk-weighted assets in the investment bank from £147bn in 2013 to as little as £35bn by 2019.
Investment banking is a popular target for cuts. Revenues in the industry have been falling 6 per cent a year since 2009, according to data from Morgan Stanley and Oliver Wyman. The fixed income, currencies and commodities sectors — the most capital intensive part of the business — have been falling 9 per cent a year.
But the axe does not have to fall on the investment bank. For Deutsche, its retail arm appears to be the bigger obstacle to profitability, employing €14.4bn of equity for a 6 per cent return in 2014. Germans tend to borrow little and there is a lot of competition for those who do. Deutsche should spin off its retail business and become a specialist investment bank, pushing companies to borrow in the capital markets rather than via bank balance sheets.
This would not be an easy process. In particular, the departure of the bank's €210bn of retail deposits would pose a challenge for the liquidity coverage ratio (a new rule stipulating that all long-term assets have to be matched by long-term liabilities). So in response it would have to cut assets in the investment bank to balance things out — Jefferies thinks a cut of €100bn is necessary. But that would not be a disaster.
The scissors
For those who lack the stomach for such radical solutions, there are the scissors. Here the example is UBS, which in 2012 decided to scale back its investment bank to focus on wealth management. Equity employed in the investment bank has shrunk from SFr10.9bn in 2012 to SFr7.6bn at the end of last year. Its share price has felt the benefit. Before the 2012 changes, the shares traded at 0.8 times book value. They now trade at 1.4 times.
Two banks would benefit from this sort of approach. The first is Barclays. It has committed to cutting its investment bank but the unit, which uses £15bn of equity — almost as much as the better performing retail business — produced an ROE of 2.7 per cent last year. The cuts have not gone far enough. Incoming chairman John McFarlane may have an appetite for hefty reforms. An investment bank serving UK-based corporate clients and perhaps also working with Barclays' African interests would make sense. If that means that the 2008 acquisition of Lehman's US operations looks like a mistake in hindsight, then so be it.
The other is UBS's local rival Credit Suisse. Incoming chief executive Tidjane Thiam is unlikely to have been brought in with a mandate to expand the investment bank. Like UBS, it should shape its investment operation to serve the wealth management business. Analysts at Deutsche estimate that an exit from most of the FICC businesses, for example, would release SFr10bn of capital and that the drop in earnings could be offset by the higher share price. (Credit Suisse trades at a 30 per cent discount to UBS.)
The nail file
This is the easiest approach. Tweak some parts of the business as rules and market conditions evolve, but stick with the idea that universal banking will eventually pay off. JPMorgan, with its insistence on the cross-selling benefits and cost synergies, fits into this category. It is making some changes — cutting costs in the investment bank by $2.8bn (or 13 per cent) by 2017, for example. But the shape of the bank is not changing.
In JPMorgan's defence, it is making universal banking work much better than its peers, and performs better than many specialists. It promises to deliver a return on tangible equity (which tends to produce higher numbers than straight ROE) of 15 per cent over the next three years, against last year's 13 per cent. Higher interest rates, plus the possibility that the biggest fines have been paid, should help all of the universal banks.
But JPMorgan's share price, at one times book value, suggests a degree of scepticism about the model — Wells Fargo and Goldman both attract higher ratings. The scepticism is not limited to JPMorgan. A small shareholder has forced a break-up proposal on to the agenda for the Bank of America annual meeting, and plans to push similar proposals at Citigroup and JPMorgan.
The banks are not unfamiliar with break-ups. In recent years JPMorgan has advised Liberty Media, CBS, Time Warner and News Corp on their demergers or spin-offs, according to Dealogic. The objection is that the costs of a split would be huge. And so they would. But that is no reason to stick with a failing business model which, over the long term, will destroy more value than the one-off shock of a break-up.
And this is just the moment when the model should not be failing. The US economy grew 2.2 per cent last year and is forecast to grow 3 per cent this year. Such conditions ought to be good for US banks, despite the drag from low interest rates. The sun is shining; the universal banks ought to be making hay. But they are not. Even the best of them only just covers its cost of capital.
For the universal banks, then, 2015 is a critical year. If they cannot make the model work, they should admit that the nail file has failed — and get out the axe.
Abrazos,
PD1: Los bancos españoles salieron a competir por ahí fuera…, para evitar tener todos los huevos en España:
En más de una ocasión hemos señalado en este mismo blog la relevancia y singularidad del negocio internacional de la banca española. Relevancia por cuanto midamos como lo midamos, sea como peso en sus balances consolidados de la exposición internacional o alternativamente como la contribución al beneficio de los negocios no domésticos, dicho negocio tiene una importancia capital para el sector. Singularidad porque esta circunstancia no se da en la misma magnitud en ninguno de los otros grandes países de la eurozona. El recientemente publicado Informe de Estabilidad Financiera del Banco de España proporciona una visión actualizada a cierre de 2015 de esta realidad.
El gráfico de más abajo es bien ilustrativo. Nunca antes en la historia, el negocio en el extranjero de la banca española había alcanzado un peso tan sustancial: prácticamente la mitad de sus algo más de tres billones de euros de activos totales (el 45% siendo precisos), en tanto que dicho negocio en el exterior "sólo" representaba el 25% al inicio de la crisis. Por supuesto, ello es consecuencia de la reducción de los abultados balances domésticos previos a la crisis derivada del proceso de desapalancamiento de la economía española. Ahora bien, no lo es menos del apetito que la banca española ha seguido teniendo por la expansión internacional. La adquisición del británico TSB por Banco Sabadell el pasado año o la reciente OPA de Caixabank por el luso BPI, donde ya ostenta una mayoría significativa, son exponentes de que incluso ese apetito va más allá del que históricamente han desplegado los dos grandes bancos españoles: Santander y BBVA.
El continuo crecimiento del peso relativo de los activos extranjeros respecto a los de España se está produciendo además en el ámbito que es más natural: con un modelo de negocio minorista. En efecto, como puede observarse en los gráficos posteriores, las tres cuartas partes de esos activos en el extranjero de la banca española son préstamos, de los que la mitad se concentra en hogares y un 30% en empresas no financieras.
Un aspecto no menos destacable es su localización geográfica. Si hace años la expansión y el mayor peso relativo de los mismos se concentraba en Latinoamérica, la dinámica de los años más reciente ha sesgado el posicionamiento hacia Europa y Estados Unidos, algo que quizás se ha interiorizado menos en los análisis del sector al uso. De hecho, a cierre de 2015 la mayor parte de los préstamos en el extranjero (casi dos terceras partes) se localizan en estas dos áreas geográficas, siendo muy inferior (en torno al 25%) el porcentaje de préstamos localizados en carteras de los países latinoamericanos. Más aún, considerados de forma agregada estos últimos, y a pesar de la enorme presencia en grandes países como Brasil y México, suponen un volumen inferior que la cartera de préstamos de las entidades españolas en el Reino Unido, que por sí sola alcanza algo más de un 30% del total. Tampoco es despreciable la presencia en Estados Unidos, que concentra el 15% de la cartera de préstamos de la banca española en el extranjero, siendo el segundo país después del Reino Unido, y muy por encima de los mencionados Brasil (9%) y México (8%).
Como última reflexión, es obvio reconocer que la radiografía descrita es básicamente el resultado de la estrategia de internacionalización desarrollada por las dos principales entidades españolas. La aportación a dicha radiografía del resto de la banca española es meramente testimonial. Tal estrategia, que ha propiciado que en ambos casos casi dos tercios de su actividad se desarrolle fuera de nuestras fronteras, les ha permitido surfear los duros años de la crisis en mejores condiciones que la mayoría de sus homólogos europeos. Por supuesto, mejor también que el resto de la banca española sometida casi en su totalidad a los designios del crecimiento doméstico. Aún hoy, en el que una parte significativa del negocio en el exterior está dando muestra de debilidad, su contribución permite que la rentabilidad del negocio global de ambos bancos se mantenga algo por encima del promedio de bancos españoles con orientación puramente doméstica. También por encima de la media de sus principales referencias europeas.
PD2: ¿Solo sirve para esto?
El último artículo de nuestra sección "conceptos de economía" se ilustra con un gráfico sobre el porcentaje del crédito bancario formalizado en España mediante préstamos hipotecarios. Pretendemos responder a la pregunta: ¿Para qué sirve la banca? a través del análisis de una serie de datos y ejemplos.
Imaginaos la siguiente respuesta: "Sirve para garantizar el correcto desenvolvimiento del conjunto de interrelaciones económicas."
Definición breve, directa y contundente. Sin embargo, ¿no deberíamos resolver con antelación qué quiere decir exactamente "correcto desenvolvimiento"?
Pensad por un momento si la adquisición de vivienda habitual mediante un préstamo hipotecario formalizado en un plazo de 30 años debería "entrar" o tipificar dentro de lo que consideramos "correcto desenvolvimiento".
Es decir, pensad si puede ser o no razonable que cualquier joven trabajador de 25 años de edad que quiera independizarse para vivir por su cuenta deba endeudarse hasta los 55 años de edad con una entidad bancaria mediante un préstamo que supuestamente promueve "el correcto desenvolvimiento del conjunto de interrelaciones económicas".
Añadamos un ejemplo más para profundizar en esta cuestión.
Una empresa del sector inmobiliario construye un bloque de 50 viviendas, por cuyo motivo solicita -y obtiene-financiación bancaria al objeto de poder llevar a cabo la realización del proyecto. La obra dura dos años y la totalidad de los pisos son vendidos antes de la finalización de la construcción de la promoción.
Bajo este supuesto la constructora se habría liberado de la totalidad del crédito bancario en un plazo de 2 años, mientras que cada uno de los compradores finales de las viviendas habría formalizado posteriormente su correspondiente préstamo hipotecario por un plazo medio de 30 años. ¿"Correcto desenvolvimiento"?
Volvamos al gráfico inicial para terminar. Actualmente en España más del 50% del crédito bancario concedido al sector privado -empresas y familias- se encuentra formalizado en préstamos hipotecarios, lo cual quiere decir que la mayor parte de la financiación otorgada por los bancos no está dirigida a actividades productivas (tal y como por contraposición puede observarse que en la década de los 80 sí sucedía).
Y eso es exactamente para lo que debería servir la banca; para promover en el corto plazo la actividad económica pero no la perpetuidad de ninguna deuda de carácter personal o familiar ligada a la adquisición de vivienda habitual.
PD3: ¿Recibimos algo a cambio de rezar? Lo que recibimos de Dios es gracia sobre gracia. Por tanto, ¿es necesario rezar? Sabemos que lo que recibimos es gracia, es entonces cuando la oración tiene más valor: porque es "inútil" y es "gratuita". Aun así, hay tres beneficios que nos da la oración de petición: paz interior (encontrar al amigo Jesús y confiar en Dios relaja); reflexionar sobre un problema, racionalizarlo, y saberlo plantear es ya tenerlo medio solucionado; y, en tercer lugar, nos ayuda a discernir entre aquello que es bueno y aquello que quizá por capricho queremos en nuestras intenciones de la oración.