El petróleo Brent vuelve a superar los $100 después de que el vicepresidente de EE.UU., JD Vance, cancelara su viaje a Islamabad.
Esto sigue al rechazo de Irán a participar en las conversaciones allí para negociar un fin a la Guerra o, como mínimo, extender el alto el fuego, que está programado para expirar mañana.
En unos días se cumplirá el primer aniversario del apagón que desconectó por completo España en un episodio insólito para un país avanzado. Nadie ha asumido ninguna responsabilidad y, sobre el papel, tampoco ha habido modificaciones sustantivas en el sistema que garanticen que no volverá a registrarse un cero energético en el futuro. El estallido de la guerra de Irán y el shock de oferta de fuentes fósiles ha servido de fijador del falso debate que pretende enfrentar un modelo de energía renovable (izquierda) frente a otro de nuclear (derecha). La tiranía del relato impide abrir el debate técnico que sí se refleja en nuestro recibo de la luz: para disfrutar de un modelo de energía verde hay que apoyarlo con fuentes de generación más estables. Pese a que constituye un tabú en el discurso oficial, los sobrecostes del sistema de respaldo batirán este año todos los récords con una factura de varios miles de millones de euros.
El análisis de las cifras sigue arrojando un modelo con luces y sombras. Por un lado, la potencia instalada se acerca a los 150.000 megavatios de electricidad cuando el país sólo es capaz de consumir unos 40.000. El excedente de oferta renovable sobre la demanda hace que los precios del mercado marginalista sean negativos en buena parte del día, en lo que debería constituir una ventaja competitiva para nuestra economía. Este abaratamiento no llega de manera directa a las facturas de los hogares, que están sobretasadas por los llamados costes del sistema y los impuestos. Además, cuestiona la viabilidad financiera de una parte de la planta de generación renovable. Aun así, constituye un alivio en un momento en que la producción de gas está tensionada.
Hay una cifra todavía más inquietante. En España se consumieron cerca de 450 teravatios de electricidad en 2025, lo que supone una cifra inferior a la de 2018 y próxima al año de la pandemia. No tiene mucho sentido que un país cuyo PIB ha crecido más de un 10% desde ese año necesite cada vez menos electricidad si no concurrieran algunos factores. Uno de ellos es la falta de eficiencia del sistema, otro es la desindustrialización galopante de nuestra economía y el tercero es el que une todos los puntos: la situación de colapso de nuestras redes.
Pese al exceso de generación eléctrica, centros de datos, promociones inmobiliarias o fábricas están en lista de espera para acceder a puntos de conexión. Además de dar con el mix adecuado, la competitividad del modelo ibérico va a depender en los próximos años de que quien quiera invertir en España pueda encender la luz.
Abrazos,
PD: Impresionante: Trump llama al Papa León XIV “un insulto a Jesús” y lo dice el Presidente de Estados Unidos.
El Pontífice pierde la paciencia y le respondió improvisando con dureza, de pie, ante una solemne asamblea en el Vaticano, con un mensaje sin ira.
Fue mensaje poderoso, conmovedor, que a muchos dejaba atónitos, con la boca abierta, fundamentado en la fe, en la responsabilidad y en la verdad.
- “El Presidente de los Estados Unidos sostiene que yo insulto a Jesús”, dijo con una voz serena pero firme. “Pero reflexionemos con honestidad — ¿qué insulta las enseñanzas de Cristo?”
- “¿Quieren saber qué insulta verdaderamente a Jesús? - preguntó.
- “Es cuando damos la espaldas a quienes sufren, cuando cerramos nuestros corazones a los pobres, y cuando elegimos el poder por encima de la compasión mientras otros claman por misericordia.”
- “Saben qué insulta a Jesús? Es olvidar la dignidad de cada ser humano, ignorar el dolor de las familias en crisis, y negarse a escuchar las voces de los más vulnerables entre nosotros.”
- “Saben qué insulta a Jesús? Es crear división donde debería haber unidad, esparcir miedo donde debería haber esperanza, y apartarnos de la justicia cuando tenemos la responsabilidad de defenderla.”
No era una réplica, sino algo mucho más profundo. El Papa León XIV, conocido por su humildad y su compromiso inquebrantable con la paz, transformó el enfrentamiento en una reflexión sobre la conciencia en lugar de un conflicto.
No escaló las tensiones, la elevó a un nivel moral universal.
- “No pretendo ser perfecto”, admitió.
- “Pero me esfuerzo cada día por recorrer el camino de la compasión, para servir, escuchar y para amar, como todos estamos llamados a hacer.”
Luego una frase que resonó mucho más allá del Vaticano y de Roma.
- “Si verdaderamente creemos en un mundo moldeado por la paz y la misericordia, entonces, ¿por qué no trabajamos con más ahínco para traer esa realidad a nuestras vidas, aquí y ahora, unos por otros?”
Esa fue su respuesta. No con ira, con convicción, recordándole al mundo que la verdadera fuerza no se encuentra solo en el poder, sino en la conciencia, la humildad y el amor.
Tremendo e improvisado cada palabra que decía..,, hablando con lodo su corazón