21 junio 2018

guerra comercial

En ello estamos, a la espera de que Trump, como es su costumbre, de marcha atrás de todas sus amenazas. Los nuevos aranceles no son más que una gota de agua en las extensas transacciones comerciales globales que se realizan, pero afecta a la psicología de los inversores… Mira lo que dice Juan Ignacio Crespo:
En el gráfico inferior se ve la situación de la balanza comercial de EEUU con los principales países/bloques económicos. Cada uno de los cuatro rectángulos representa un país o bloque y está dividido en cuatro partes coloreadas donde los colores verde y amarillo representan, respectivamente, las exportaciones de bienes y de servicios de EEUU hacia ese bloque o país. Los otros dos colores, fucsia y azul, son, respectivamente, las importaciones de bienes y servicios realizadas por EEUU desde cada país.
En el interior de cada rectángulo hay un punto rojo que señala el saldo de la balanza comercial de EEUU con cada uno de los otros tres países (Alemania, China y Japón) y con la Unión Europea. A la vista está que los cuatro puntos rojos están situados en terreno negativo lo que ilustra algo bien sabido: que la balanza comercial de EEUU está en déficit con: 1) Alemania (-67.000 millones de dólares); 2) La Unión Europea (-99.400 millones); 3) China (-337.200 millones) y 4) Japón: -56.100 millones.
Todo ello corresponde al período que va del cuarto trimestre de 2016 al cuarto trimestre de 2017. Los datos utilizados aquí para lo que importa EEUU de China son los proporcionados por EEUU (506.500 millones de dólares) y no coinciden con los datos que publica China, un 15% más bajos (429,800millones de dólares).
Se comprende el histerismo que cada quince años aflige a los mandatarios norteamericanos ante semejante situación que lleva en estos momentos a que Donald Trump amenace constantemente con una guerra comercial a China y a Europa/Alemania, además de a Canadá y a Méjico (algo tiene Japón que, por ahora, se libra de los ataques).
Son las desventajas (junto con las numerosas ventajas) que lleva aparejado el tener una moneda que es la principal divisa de reserva de todos los bancos centrales: todo el mundo quiere venderle a EEUU ya que esa es una de las maneras de conseguirla (hay otras, como vender materias primas, que cotizan en dólares, en el mercado internacional).
Nadie acaba de creerse que las bravatas de Donald Trump no sean poco más que una táctica negociadora pues, aunque China no puede imponer aranceles a los productos norteamericanos por un valor superior a 186.800 millones de dólares (solo importa de EEUU por valor de 130.800 millones en productos y 56.000 millones en servicios) los intereses de las filiales de empresas norteamericanas en China pueden ser el objetivo de otras medidas de represalia. Por no hablar de que una irritada China le crearía a EEUU complicaciones geopolíticas varias, entre ellas las que afectan a Corea del Norte y Taiwan.
También podría ser que Donald Trump tenga un plan de mucho mayor alcance: evitar que China le pueda disputar en un futuro cercano a EEUU la primacía tecnológica y para ello esté dispuesto a incurrir (y a hacer incurrir a los demás) en unos costes enormes. Como se comenta en uno de los artículos recomendados más abajo, para colmo, sus aliados no tendrían más remedio, además, que apoyarle en ese camino.
Abrazos,
PD1: Si Dios no existiera todo estaría permitido…
Si Dios no existe,  todo nos está permitido. Sartre, ateo, marxista expresó muy bien todo esto. Qué hacemos en un mundo sin sentido, sin finalidad. Nacer es empezar a morir y lo lógico es la naúsea, el vómito ante un mundo cruel, despiadado.  La libertad acaba siendo una condena; libertad para qué, si todo da igual.
El progreso dice que todo va mejor, la esperanza de que las futuras generaciones serán más felices; la crisis seria del  estado de bienestar apunta en otra dirección. El cristianismo, no es una idea, una cultura, que también. La fe no es creer algo, sino creer a alguien; creo en tí Jesús, Dios y hombre verdadero, que eres, camino, verdad y vida y sí, ahora todo tiene sentido.