20 octubre 2026

la solución de Francia no pasa por hacer + discursos

En todas partes los políticos se convierten en casta. Y aterran a los ciudadanos que no se ven reflejados en ellos. En Francia tienen mucho cayo de lidiar con las turbas. Suelta un discurso el Presidente y se va a Dubai a buscar diésel barato, dejando Paris en estado de sitio…

Me ha gustado esto:

Discurso del Presidente de la República: cuando decir es no hacer nada.

El diagnóstico tal vez sea el correcto. Las palabras están bien elegidas. El tono busca ser unificador.

Y sin embargo, como lingüista y semiólogo, varios elementos del lenguaje me interpelan.

1 «Tenemos que sentarnos»: el arte de diluir la responsabilidad.

Hace tres semanas que los estudiantes de secundaria llevan sus reivindicaciones. ¡Era hora de proponer el diálogo!

Pero observemos la formulación: «Tenemos que». Una construcción impersonal, seguida de un «nosotros» colectivo.

¿Quién debe actuar? ¿Quién toma la iniciativa? ¿Quién es responsable? ¡Él no!

2  «Respuestas concretas»: una promesa sin contenido.

La expresión es tranquilizadora. Pero el adjetivo «concreto» no hace que una propuesta sea concreta.

Por ejemplo, algunos de los participantes muy jóvenes en los saqueos apenas tendrían 10 u 11 años.

¿Qué respuestas para esta juventud? ¿Qué medidas educativas, sociales, institucionales? ¿Qué medios? ¿Qué calendario?

Nombrar la solución no es proponerla.

3 «El respeto»: cuando la repetición intenta producir lo que falta.

El respeto regresa como un leitmotiv del discurso. Es la palabra más repetida.

Una elección léxica particularmente interesante en un presidente a quien muchos franceses denuncian precisamente por su desprecio.

El respeto no se decreta. Se experimenta.

Emmanuel Macron sabe seducir, maneja el idioma francés con brillantez, como un hipnotizador, para decir lo que uno desea oír… y se detiene ahí.

Recuerdo la existencia del verbo «macroner»: decir y no hacer nada.

Se esperaba un jefe de Estado, por fin consciente de la urgencia de actuar, admitiendo su responsabilidad en la represión catastrófica de la crisis liceísta, que ha alimentado ampliamente las violencias de hoy,  y que ha minado la confianza en la autoridad de las instituciones. Se esperaban anuncios concretos  : retirada de los itinerarios superiores, bajada inmediata de los impuestos sobre la gasolina para llevar el litro a 1,70 euros, bajada de los impuestos sobre la electricidad, congelación de los precios de 100 productos alimentarios básicos, retirada de las medidas de austeridad previstas en el PLF. También se esperaba que anulara sus viajes, resolviendo sobriamente los expedientes por teléfono,  a fin de no dar esta impresión  de «aprovecharse» del tren de vida eufórico de los desplazamientos, mientras los franceses se aprietan el cinturón.

Hubiera sido necesario un llamado a tomar conciencia, una movilización para los seis meses que le quedan diciendo qué propone y qué podemos lograr juntos. Hubiera sido necesario un llamado a la movilización y a la calma que puede ser eficaz, siempre y cuando el diagnóstico establecido sea justo. En resumen, las lecciones y las formas de lo que llamo el Orden Justo.

En su lugar, hemos tenido un comentarista  distante. Condenando ciertamente las violencias, pero retomando el viejo discurso conspiranoico ( el «pueblo manipulado» , retórica utilizada por líderes, en toda época y bajo todas las latitudes,  enfrentados a iras populares ). Francia podrá levantarse y cuanto antes mejor

 

Francia, como España, privatizó prácticamente todos sus sectores estratégicos en los años 90. El mundo de hoy, el de 2025, es la consecuencia directa de aquellos procesos de privatización de los noventa.

En Francia, se privatizó la banca (BNP, Crédit Lyonnais), las telecomunicaciones (France Telecom), la automoción (Renault) y en los 2000 se privatizó la energía.

Desde 2017, con la llegada de Macron, se ha empeorado la jubilación (de 62 a 64 años) y se han emprendido recortes sociales y laborales.

Francia, como España, tienen enormes problemas sociales y económicos desde que el Estado dejó de liderar y planificar la economía. Del mismo modo, desde que se perdieron todos estos activos públicos, el enriquecimiento de los más ricos se ha multiplicado exponencialmente, mientras las mayorías sociales se estancan o empeoran sus vidas.

Los datos que presentas son contabilidad pública, sin impacto real en la economía o el modelo social que se busca. Es control de masa monetaria, flujos de inversión etc, pero tú afirmación es completamente falsa: se entregó toda la soberanía a los mercados. Y así nos va.

El principal problema de Francia es que su sistema social SE DERRUMBÓ. ¡Y esto era inevitable, y lo que viene será aún peor!

Te explico: todo el sistema, durante los últimos 30+ años, se construyó sobre populismo político y las más generosas prestaciones sociales. Los populistas prometían dinero a los idiotas, estos votaban por ellos, y los populistas gravaban con impuestos a la clase media, que pagaba por todo este festín, pero esa clase se reducía año tras año: se largaban o simplemente dejaban de reproducirse.

Los franceses tenían uno de los sistemas sociales más «generosos»: escuelas, universidades y hospitales gratuitos, subsidios enormes. Esto empezó a derrumbarse en el momento en que la demografía comenzó a caer y cuando la sobrecargaron con millones de refugiados. Esas mismas escuelas, con condiciones insoportables y superpobladas, lo están por los hijos de los migrantes. Los franceses hace tiempo que no tienen hijos. ¡No hay dinero para construir escuelas nuevas!

Demografía: cada vez hay menos jóvenes y trabajadores, y cada vez más viejos que reciben pensiones y subsidios —que son votos—. ¿De dónde sacar dinero para ellos? ¿Impuestos? Tras décadas de gobiernos de izquierda, en Francia ya superan el 50+%, convirtiéndose en una barrera para crear cualquier negocio.

Nos reímos de los tapones en la UE como de la única innovación, pero un sistema que fomenta el parasitismo y no recompensa el trabajo es inútil para generar negocios, DE LOS CUALES SALEN LOS IMPUESTOS para los subsidios.

El enorme déficit presupuestario de Francia es el siguiente problema. El país está casi en bancarrota, apenas logra cuadrar las cuentas, y NO TIENE DE DÓNDE sacar pasta, los intereses de la deuda son una locura, la calificación crediticia del país se ha ido a la mierda, no hay dinero para tapar todas esas bocas gritonas.

En resumen, observamos y nos reímos, porque habrá aún menos dinero, y aún más bocas hambrientas y furiosas.

Y es todo tan contagioso que empieza a dar miedo… Abrazos,

PD: Menudas diferencias: