15 julio 2015

ética

¿Esto es ético o no lo es?

Hace unos días, en una sesión con empresarios, uno me puso un dilema (relacionado con la corrupción) y me pidió que le contestase, sin ambigüedades,  si eso era ético o no: “pero dime sí o no”.

Lo siento, pero la calificación de la ética de muchas acciones no puede ser tan clara. No pueden ser de sí o no. Y me temo que cuando las convertimos en cuestiones de sí o no, estamos justificando comportamientos que acabamos de calificar de no éticos, porque, claro, si no pago al político o al funcionario o al director de compras correspondiente, me quedo fuera del negocio, tengo que cerrar… Y esto sirve también para quitarse las responsabilidades de encima: yo quiero ser ético, pero claro, la otra parte no me deja y, claro, no me queda otro remedio. Pero cuando les digo que “depende”, o que esas son cuestiones que se resuelven contestando que se puede ser más o menos ético, se escandalizan por mi respuesta.

La ética tiene tres componentes. Uno son las normas, que hay que cumplir. Eso es lo que mucha gente considera que es la ética: lo que dice la ley o, en el mejor de los casos, exigencias que van más allá de la ley. Hay normas, legales o no, que no se pueden saltar nunca: por ejemplo, matar a una persona porque esto me beneficia económicamente, o torturar a un inocente para que su padre me haga un favor. La moral católica distingue entre pecados mortales y veniales, que son una forma de señalar dónde está la línea roja que no se debe cruzar. Y no se debe cruzar, fundamentalmente, porque me destruye como persona. Y esto vale aunque uno no crea en Dios: la ética cristiana no es ajena a la ética del sentido común.

¿Todas las normas son iguales? No, claro. No es lo mismo circular a 100 por hora por una calle estrecha, llena de gente, que por una carretera vacía. Ni es lo mismo dejar de pagar en el metro que robar 500 euros a una viuda pobre. Acabamos de descubrir que en la moralidad de una acción hay algo más que la norma: el daño o el bien causado. La segunda dimensión de una decisión ética son los bienes (o los males) que intento.

Casi siempre, los bienes (o males) previsibles hacen que una acción sea más o menos ética. Correr por la carretera compitiendo con otro coche sigue siendo una imprudencia y está mal, pero correr porque llevas a un enfermo grave al hospital puede ser una cosa muy buena, aunque te saltes la norma, y aunque el policía que te detiene te ponga la multa máxima. La ética es, sobre todo, la regla de comportamiento de la persona; el policía no puede juzgar sobre tus motivos, porque no los conoce, porque no tiene por qué creerte cuando se lo explicas, y porque la norma no admite excepciones. La ética -la ética que tengo en la cabeza- es la ética de la primera persona. Tú y yo, y también el policía, podemos criticar la acción del conductor alocado, pero no podemos penetrar en su intención.

Hay que cumplir las normas, claro, porque son instrucciones sencillas para la toma de decisiones. Si la norma dice que no robes, no robes; si dice que no corras, no corras. Pero a veces has de robar, si tú y tus hijos estáis muriéndoos de hambre, como suelen decir los manuales tradicionales de moral. Y has de correr, porque llevas a un enfermo grave. La intención es importante en estos casos. Y la limitación del daño -si basta correr a 100 km. por hora, mejor no me pongo a 120, y si me basta robar 50 euros, mejor no robo 500. Y las circunstancias: si la calle está llena de gente, mejor no me pongo a 100 km. por hora, por muy enfermo que esté el que llevo en el coche, porque tengo muchas probabilidades de matar a varios transeúntes.

Hablar de normas es hablar de mínimos. Hablar de bienes es hablar de óptimos. Lo moral será hacer el bien, todo el bien que puedas. Pero con sentido común, claro: porque hay algunos que, cuando leen ese principio, toman el rábano por la hojas y dicen: ¡Ah, entonces tengo que dar dinero a todos los que me lo pidan, prestar mi coche a todos mis amigos, dedicar mi tiempo a todos los que abusen de mí…! Ya me has entendido: hacer el bien no es hacer el tonto. Por cierto, hay por ahí artículos que explican cómo el buen samaritano puede hacer daño a la sociedad, porque confunden el ayudar a una persona necesitada con hacer el tonto.

Después de cumplir la norma, el mínimo, empieza el bien. Por eso la moral tiene por objeto la excelencia. Y no me preguntes cómo: tú debes saber qué es lo mejor en el caso en que te encuentras. El bien no lo determina el experto en ética, porque no está en tu pellejo, no sabe qué es bueno para ti y para los demás, aquí y ahora.

Un colega del IESE solía decir que, en vez de poner énfasis en la cooperación al mal, habría que hablar más de cooperación al bien. Las críticas a las empresas serían más comedidas si empezasen reconociendo que, bueno, aunque esta empresa estropea algo el medio ambiente (no dramaticemos, ¿eh?), también crea empleo, y vende productos útiles para los consumidores… Me aconsejaron hace años que, si tenía que informar sobre alguien que había hecho algo mal, no dejase de subrayar sus cosas buenas, porque es de justicia reconocerlas.

Y otro colega, Juan Antonio Pérez López, también profesor del IESE, que murió hace unos años, decía que la calidad moral de una acción depende también de la calidad moral de la persona. Uno que en su vida ha dicho una sola verdad, y hoy, con gran esfuerzo y sacrificio, acaba diciendo una verdad a medias, se merece un aplauso, felicitaciones y abrazos. Pero una persona sincera que diga verdad a medias se merece censuras y críticas.

Pero en la entrada antes mencionada dije que hoy hablaría del tercer componente de la ética: normas, bienes… y virtudes. ¿Por qué necesitamos las virtudes, esos hábitos que adquirimos mediante la repetición de actos y la ayuda de los demás, apuntando siempre a conseguir lo mejor para nosotros y para los demás? Pues porque necesitamos fortalecer la voluntad para ser capaces de cumplir las normas y vivir las virtudes. Ese que nunca dijo una verdad, y lo hace hoy por primera vez, quizás lo haga por casualidad, o porque le conviene, o porque se ha equivocado… Pero es muy difícil que mañana vuelva a ser sincero, porque le falta la fortaleza de la voluntad que es necesaria para violentar las muchas razones que nos aconsejan decir una mentira. Más aún: no sabrá dónde hay una verdad y dónde una mentira, ni entenderá por qué ha de decir la verdad y no la mentira. Puede leerlo en los libros de ética, pero no se enterará.

Aristóteles decía que la ética se aprende en las personas virtuosas (no es literal, claro). Si consigo adquirir las virtudes y las practico habitualmente, tendré más sensibilidad por los problemas éticos; una persona que siempre dice la verdad, huele la mentira desde lejos. Yreconoceré el problema. Y sabré que debo buscar la mejor solución, no la que más me gusta o me conviene. Y pensaré alternativas, y si soy muy virtuoso se me ocurrirán muchas alternativasque otros no verán. Y juzgaré esas alternativas buscando la mejor, venciendo, ya lo he dicho, mi resistencia natural, mi comodidad, mi quedar bien, mi pereza, el qué dirán… O sea, decidiré bien. Y, ¡muy importante!, cuando tome la decisión, me esforzaré para ponerla en práctica.

Bonito, ¿no? Pues si esto es así -y yo estoy convencido de que es así-, ya se ve que la persona ética “ve” otras cosas, las valora de otra manera, encuentra consecuencias que los otros no ven, aprende otras cosas, las explica de otra manera, enseña otras historias, genera otros aprendizajes y otras lealtades… ¿A que vale la pena ser ético?

Pero… esto solo lo entiende el que se atreve a vivirlo. En algún momento hay que dar un salto en el vacío y decir: me parece que esto no me interesa, no gano nada haciéndolo, me van a pegar de bofetadas por todas partes… Pero… esto es lo que debo hacer.

¿Qué he de hacer para ser ético en la empresa? Contesté, con palabras del filósofo Leonardo Polo, que hay que hacer el bien, cumplir las normas y practicar las virtudes. Ahora les toca el turno a estas últimas.

Hacer el bien está muy bien, pero si me dejo llevar por eso solo, acabaré buscando “mi” bien, lo que me cae bien, lo que me gusta ahora, y no lo que es bueno para mí y para los demás, ahora y más tarde. Por eso el bien se ha de matizar con las normas. Pero las normas pueden ser duras, pesadas, agobiantes… y la ética no puede ser así. Además, expliqué en la entrada anterior quepodemos inventarnos excusas para no cumplir las normas; de ahí que haya que acompañarlas de los bienes. Pero, ¿y las virtudes?

Sirven para dos o tres cosas. Una: prepararnos para el ejercicio de actuar siempre con ética. Si un estudiante se ha pasado ocho meses sin abrir un libro, y tiene un examen pasado mañana, y no sabe nada, y tendría que quedarse en casa estudiando, y sus amigos se van al cine y le invitan a ir con ellos… ¿se quedará a estudiar? Podría hacerlo, en teoría, pero le falta el hábito, la capacidad de controlar sus preferencias, lo que le resulta atractivo ahora, para hacer algo que no le gusta tanto, pero que sabe que debería hacer. Le faltan las virtudes necesarias.

Las virtudes se adquieren con ejercicio habitual, tratando siempre de ir un poco más lejos (y si no lo consigues, no te preocupes: ya lo conseguirás, vuelve a intentarlo) y por las razones correctas(quedarse en casa estudiando porque sus padres le castigarán si no lo hace no desarrollará en el chico la capacidad de sujetar sus preferencias para comportarse siempre como debe… aunque es verdad que la amenaza del castigo puede ser el primer paso para acabar adquiriendo la virtud).

Las virtudes son, pues, como el ejercicio necesario para correr una carrera. Sirven también para otra cosa, que los que no son virtuosos no entienden: para “ver” otras cosas, para adquirir una cierta conaturalidad con lo que es bueno. Si estás acostumbrado a vivir la justicia, cuando subas al autobús, como explicaba en una entrada anterior, “sabrás” que has de pagar; si nunca has sido justo, ni se te ocurrirá pensar que has de hacerlo.

Bienes, normas, virtudes. Bueno, puede ser un camino para empezar a ser ético, ¿no?

Ay si se enseñara esto en las escuelas, ay si la gente leyera este tipo de cosas… Crearíamos un mundo mucho mejor… Un abrazo,

PD1: Si no tratamos a Dios en la oración, no tendremos fe. No pienses que la fe nos llegará sola algún día. Hay que buscarla. Si tenemos buena intención, aunque arrastremos el peso de nuestros pecados, cuando hagamos oración Dios nos hará comprender nuestra miseria, para que nos reconciliemos con Él, pidiendo perdón de todo corazón y por medio del sacramento de la penitencia. No hay que quedarse esperando, hay que ponerse…

14 julio 2015

quitas de Grecia

Pues parece que no va a haberlas…, solo les dejamos que alarguen sus plazos de pago…, pero sin tijera, que quedaríamos como imbéciles. Les damos más tiempo y más dinero, co**nudo! Les damos más pasta en los próximos 3 años a condición de que hagan unas reformas en pensiones e IVA, pero hay que hacerlas mañana que no me fio... ¡Viva la Pepa! Y para que traguen los electores alemanes, montamos un banco malo con activos griegos, como aval del dinero nuevo que les daremos los próximos 3 años. ¿Será como el banco malo español? Similar, van a meter también activos públicos para tratar de venderlos y tal. 50.000 milloncetes del ala. No me creo que exista en Grecia tantos activos públicos viables para vender… ¿Quién los querrá comprar?

Se habla de que va a haber un bail-in, se van a quedar con parte de los pocos depósitos bancarios que han quedado sin hacer caja o irse al extranjero… Y lo peor, los griegos tienen que aprobar todo en el parlamento…, ¿lo harán? Hay que dudas… Suena a camelo puro y a que en pocos días la tenemos organizada de nuevo. ¡Qué pereza! Sí, y solo sí, no habláramos más de Grecia, sería un descanso…

Y si les sale bien y se salvan, es un muy mal ejemplo para los gobiernos populistas que vienen detrás en otros países.

En Alemania sí que hubo tijera:

Grecia en 2015 no es Alemania en 1953

Los medios de comunicación y los blogs de internet se han llenado estos días de comparaciones entre la situación de Grecia y la quita que recibió la Republica Federal Alemana en 1953.

De esta comparación, que ya circulaba desde al menos 2011 pero que se ha popularizado como la pólvora solo más recientemente, se extraen dos conclusiones, que algunas veces van juntas y reforzándose mutuamente pero otras argumentadas por separado. La primera conclusión es unasupuesta hipocresía de los alemanes: los mismos beneficiados de la quita de 1953 (y de otras durante la entreguerras) son ahora los más reacios a cualquier restructuración de la deuda griega. La segunda conclusión es que de igual manera que Alemania se benefició enormemente de la quita de 1953, Grecia podría ahora ganar mucho de tal medida y, de esta manera, terminar ayudando igualmente a los acreedores.

En esta entrada argumentaré que ambas consecuencias son lecciones históricas incorrectas y que, si bien existen razones para pensar en los posibles beneficios de una restructuración de la deuda griega, mencionar el caso de Alemania en 1953 como argumento a favor de la misma solo confunde los problemas encima de la mesa y dificulta el encontrar una solución a la situación actual.

Los Antecedentes de Hecho

Aunque Timothy Guinnane escribió hace tiempo un trabajo magnífico sobre esta restructuración, merece la pena que empecemos con una breve descripción de lo que paso en el Acuerdo de Londres de 1953 sobre la deuda alemana. Pido disculpas por adelantado al lector experto en la materia que lamente el como, en el interés de la concisión propia de una entrada en un blog, me deje muchos detalles en el tintero.

Alemania había impagado la gran mayoría de las reparaciones de la Primera Guerra Mundial y amplios préstamos que había recibido durante el periodo de entreguerras. Además, había acumulado una gran deuda con la asistencia que recibió después de la Segunda Guerra Mundial y quedaba encima de la mesa el espinoso tema de las posibles reparaciones por la Segunda Guerra Mundial, en la que Alemania se había financiado en buena medida explotando despiadadamente a las economías ocupadas.

El primer problema para decidir como afrontar estas deudas era decidir qué era “Alemania”. El Reich Alemán había sido conquistado totalmente. Parte del territorio había sido entregado a Polonia y a la Unión Soviética. El resto se había divido en cuatro zonas de ocupación. Las zonas occidentales (Estados Unidos, Reino Unido y Francia) se unificaron en 1949 en la Republica Federal Alemana, que era un estado con una soberanía muy limitada hasta 1955 (y que no recuperaría el contendido completo de la misma hasta 1990).

El primer canciller del nuevo estado, Konrad Adenauer, comenzó inmediatamente un proyecto basado en dos principios. Primero, convertir a la Republica Federal en el único heredero delReich alemán (relegando a Alemania del Este al nivel de una dictadura comunista ilegítima con fecha de caducidad, como se vio en 1989). Segundo, anclar de una vez por todas a Alemania en Occidente (Westbindung) y convertirla en un Estado social y democrático de derecho moderno con una economía de mercado.

Como parte de este proyecto, Adenauer voluntariamente aceptó reconocer las deudas del Reich alemán (algo que, por una serie de motivos legales, no era obligatorio para él) y se ofreció a negociar con los acreedores un programa de pago que fuera realista dada su capacidad económica. De esta manera Adenauer buscaba objetivos propios (ayudar a la recuperación económica de Alemania, apuntalar su condición de heredero del Reich) pero también ayudar a desatascar el sistema de pagos en Europa. Simultáneamente, Adenauer había confiado, no sin ciertas reticencias, a Ludwig Erhard (una biografía en inglés) una profunda reforma de toda la economía alemana.

Estados Unidos, que en aquel momento era realmente el único actor importante entre las potencias occidentales (el Reino Unido estaba arruinado y Francia a penas recuperado de la guerra) no pudo recibir el proyecto de Adenauer con mayor alegría. Una Alemania próspera y comprometida con el sistema de cooperación económica y seguridad colectiva occidental era clave en el éxito del orden de post-guerra. Por ello, después de unos meses, los acreedores y Alemania alcanzaron un acuerdo relativamente pronto y bastante favorable a los intereses germanos, en particular con respecto a las potenciales reparaciones de la Segunda Guerra Mundial, que quedaron básicamente postergadas sine die.

Con estos antecedentes de hecho, podemos volver a analizar las dos conclusiones que muchos extraen sobre el acuerdo de 1953 en relación con una posible quita griega.

Primera Conclusión

La acusación de hipocresía alemana es quizás la más fácil de lidiar. En primer lugar, porque Alemania no es el país más duro con Grecia. Los Países Bajos o Finlandia, que no recibieron esa quita en 1953, tienen una posición incluso más dura que la alemana y para un tercer programa se necesita la unanimidad de todos.

En segundo lugar, porque el haberse beneficiado de una política no implica que uno no pueda defender que la misma esté equivocada. Yo, cada año, me ahorró muchísimo dinero en la declaración de hacienda por la existencia una deducción sobre los intereses de la hipoteca de mi casa. Ello no me impide defender en público que tal deducción sea absurda. El que yo no pueda negarme a cumplir con una norma que me perjudica (por ejemplo, el que al tener que hacer obligatoriamente la declaración conjunta con mi mujer ambos paguemos más impuestos que si la pudiésemos hacer por separado, que en Estados Unidos no es legal), me permite, con completa legitimidad, beneficiarme de una norma que me favorece (la deducción por intereses) por mucho que este en desacuerdo con ella. De igual manera, un alemán puede perfectamente argumentar que la quita de 1953 les benefició pero que no cree que una quita de deuda soberana deba de ser un principio que de aplicación general. Yo no dejaré de argumentar en contra de la deducción de intereses el día que yo cierre mi hipoteca por mucho que en aquel momento, al contrario que ahora, mi interés “material” y mi posición intelectual estén alineadas.

En tercer lugar, y este es con diferencia el argumento más importante de los tres, porque los alemanes pueden defender que la analogía entre 1953 y 2015 es falsa. Pero para elaborar este argumento, lo mejor es entrar directamente en analizar la segunda conclusión.

Segunda Conclusión

¿Ayudó la quita de 1953 a la recuperación de Alemania? Claro que ayudó, pero lo hizo porque era parte de una estrategia global de crecimiento. Erhard, influido por economistas como Walter Eucken o Wilhelm Röpke, apostó por un modelo de crecimiento basado en el Estado de derecho, el rigor fiscal, la estabilidad monetaria, la libertad de movimiento de capitales, la defensa de la libre competencia, la existencia de reguladores independientes, la prioridad de la inversión y las exportaciones sobre el consumo y un estado del bienestar sostenible.

Esta estrategia de crecimiento económico, no siempre implementada por Alemania de manera consistente y con ciertos retrasos, permitió que la quita funcionase.

El gobierno de Syriza ha demostrado, desde su elección, una estrategia de crecimiento totalmente contraria. La convocatoria del referéndum, lleno de claroscuros jurídicos, pudo haber sido aprobado formalmente por los tribunales helenos pero en su forma (aunque solo sea por poner el “no” delante del “sí” en la papeleta) demuestra un desprecio profundo por el espíritu substantivo del Estado de derecho y por la buena fe negociadora con sus socios en la Unión. La política de Syriza con respecto a la televisión pública, su contra-reforma universitaria, su posición con las privatizaciones e innumerables otras actuaciones demuestran que la coalición de izquierdas, lejos de ser “revolucionarios” son los primeros que no quieres cambiar el Peronismo mediterráneoque ha sido la Grecia de los últimos 35 años. Los verdaderos "conservadores" en Europa hoy en día son los electores de Syriza. Una quita, bajo la política actual, solo serviría para prolongar aun más años este Peronismo.

Y quizás lo más importante de todo, mientras Adenauer se esforzó desde el primer día en demostrar a sus acreedores (en especial a los Estados Unidos) que la nueva Alemania era un socio en el que confiar y un líder indudable en el proceso de unidad Europea (el Bundestag fue el primer parlamento europeo en ratificar el tratado de París el 19 de Marzo de 1953), el gobierno de Syriza comenzó su andadura reuniéndose con el embajador ruso. Cuando el ministro de exteriores griego nos dice, de manera voluntaria, que “Estamos contra el embargo. Grecia no tiene interés en sancionar, no tenemos diferencias con Rusia” (la misma Rusia que se salta todas las normas de derecho internacional anexionándose Crimea o arma a los rebeldes que derriban un avión comercial ante el asombro de todos), uno carece de motivos para confiar en las intenciones o el comportamiento futuro de los helenos.

Comentarios Finales

Alemania recibió y se aprovechó de una quita en 1953 porque “había hecho” los deberes: su gobierno había reformado a fondo su economía para permitir el crecimiento y había dejado claro que quería ser un miembro de pro de la comunidad Occidental. Grecia, en 2015, ni ha encarrilado su economía ni ha demostrado ser un socio de fiar. El segundo programa les había dejado en una situación que, mientras preocupante en el largo plazo, no era una losa insalvable en el corto. Darles más dinero ahora sería recompensar a un gobierno de demagogos y un electorado de irresponsables (no por su comportamiento del domingo, sino por sus votos por décadas al PASOK y Nueva Democracia, tan culpables como Syriza del entuerto actual). El día que los Griegos quieran empezar a hablar en serio, podremos discutir una quita (que bajo las condiciones correctas tendría todo el sentido del mundo). Mientras tanto, quizás lo más sensato como explicaPaul Krugman (aunque el camino argumental que él emplea sea distinto al mío), es que Grecia abandone el Euro.

Abrazos,

PD1: La herejía pelagiana nos amenaza en todo momento, nos lleva a poner más el acento en nosotros mismos que en Dios, y a confiar más en nuestro esfuerzo personal, en nuestros métodos y planificaciones, en nuestras técnicas y recursos, que en la Gracia: prescindir de la oración o dedicarle escaso tiempo, caer en un activismo que revela, en el fondo, una gran pobreza interior, pensar que los resultados dependen de nuestra capacidad de hacer y programar… Sin Cristo no podemos hacer nada.

13 julio 2015

Es tan ridículo...

Hoy te copio una interesante ilustración de lo que pasa con la pesca y los comisionistas que rondan ese mercado. ¡Qué trajín se traen con el pescado madre! Es estúpido…, es el mundo globalizado y picaresco que vivimos…
            He pasado, iba a decir media vida, pero ha sido ya algo más, llevando cosas de un lado para otro. No voy a enumerarlas pues la lista sería interminable, en ocasiones lo transportado ha sido extraño, absurdo, sin aparente razón vaya…
            Pero desde hace ya unos cuantos años, unos 15, me dedico solo a llevar de un lado para otro una cosa, pesca, pescados en su mayoría provenientes de nuestro mar, el Cantábrico. Poco a poco he ido penetrando en ese oscuro mundo del comercio mayorista del pescado, lo he ido conociendo cada vez más de cerca. Mayoristas, intermediarios, pescadores, minoristas, todos quieren sacar su tajada, un trozo del pastel, y curiosamente he aprendido que los que se llevan un trozo más grande son los que menos trabajan y exponen, que raro ¿no?… Creo que el mundo de hoy en día está repleto de sinsentidos, pero lo que hoy veo que sucede a mi alrededor me deja perplejo en muchas ocasiones, gente que compra y vende pescado por teléfono sin tan siquiera llegar a tenerlo, lo cogen con una mano y lo sueltan con la otra. El pescado ha dejado de ser lo que era, un alimento para la población, hoy es un producto que alimenta la codicia que nos rodea, una mercancía con la puedes enriquecerte si sabes mover tus fichas, eso sí, a costa del sudor de unos cuantos que a menudo se juegan el pellejo por bastante menos de lo que deberían.
        Con el paso de los años he podido evitar en mi camino a algunos intermediarios de mi sector, léase empresas de transporte, y a día de hoy he conseguido llegar a hacer tratos directamente con algún armador de barcos de pesca. Y he aquí que es cuando más me estoy sorprendiendo de lo que sucede con el pescado, el trato directo con los mayorista y armadores me está descubriendo hasta que punto puede llegar lo absurdo en este mundo.
       Trabajo, entre otros, con un armador francés que tiene varios barcos con matrícula de Bayona, localidad del sur de Francia en el Cantábrico, los barcos faenan en la costa comprendida entre los puertos franceses de St Jean de Luz y La Rochelle. Se dedican a la pesca de diferentes especies, sepia, calamar, pota, merluza y pescadilla, salmonetes, san pedros, cigala, buey de mar, marrajo, vaya, un poco de todo como puede adivinarse.
      Lo absurdo del tema: Como ya he dicho estos barcos pescan en aguas francesas y su puerto de destino es Pasajes, aquí en Euskadi, y parte de las capturas el armador quiere que yo se las lleve al puerto galo de St Jean de Luz.
       Todo sucede de la siguiente manera:  Recibo una llamada por la mañana del armador avisándome unas horas antes de la llegada a puerto (Pasajes) de los barcos. Yo acudo allí con mi camión frigorífico, tras la descarga el armador hace una división o reparto de las capturas y me entrega parte de ellas para que se las lleve seguidamente al puerto de St Jean de Luz que está a escasos 35 km. Este pescado lo descargo a última hora de la tarde en la lonja del puerto francés y queda allí guardado en cámara frigorífica. Más tarde, de madrugada, se venderá junto con las capturas que se descargan de otros barcos en ese puerto.
      A esa venta acuden mayoristas franceses, una vez comprado el pescado estos comienzan a venderlo tanto a minoristas franceses como a mayoristas de Pasajes, así que de nuevo el pescado vuelvo a llevarlo por carretera a Pasajes. Pero ahí no acaba el tema, esos mayoristas de Pasajes comienzan a su vez a vender por teléfono ese pescado a sus diferentes clientes y algunos de esos compradores están nada más y nada menos que en París, sí sí, en París…
 
      Ahí vuelvo a entrar yo en escena, para transportar ese pescado hasta París existe una línea de transporte diario en camiones frigoríficos que sale todos los días de St Jean de Luz con destino al mercado central de mayoristas de París. Mi labor consiste en volver a llevar ese pescado de Pasajes hasta St Juan de Luz, el pescado es cargado en dichos camiones al mediodía y esa misma noche es descargado en París donde de nuevo se llevará a cabo, ya de madrugada, una venta de mayoristas para los minoristas. Al día siguiente el pescado es consumido en París.
Resumiendo:
Día 1: el pescado es capturado en aguas francesas.
Día 2: se descarga en Pasajes y es transportado a St Jean de Luz.
Día 3: se vende en St Jean de Luz a mayoristas, estos a su vez lo venden a otros de Pasajes y se trae a esta localidad. Luego se vende a mayoristas de París y se lleva a los camiones que salen de St Jean de Luz con destino París.
Día 4: El pescado se vende a minoristas en París y estos finalmente lo hacen con el público.
          Hasta 3 veces el pescado ha recorrido por carretera el trayecto comprendido entre Pasajes y St Jean de Luz, luego dicen que el pescado está caro…
           No sé si habré sabido explicar todo ese ir y venir del pescado, espero que sí. Así, me es difícil no sentirme cómplice de todo ese mercadeo, veo pasar por delante de mis narices todo ese pescado y no acierto a dar una explicación.    
         Todavía recuerdo cuando aún quedaban algunos barcos con el casco de madera en Hondarribia, fueron los últimos de nuestra costa. Por desgracia, los armadores se vieron obligados a realizar grandes inversiones para renovar la flota, los antiguos barcos con casco de madera dieron paso a barcos de acero con gran capacidad de capturas, un buen número de aquellos vetustos barcos no tuvieron suerte y su continuación quedó truncada por el recorte del numero de barcos que vino de las autoridades europeas. Muchos marineros quedaron ya en tierra para siempre con prejubilaciones los que tuvieron suerte, o directamente pasaron a engrosar la lista de parados. Poco a poco el mundo de la pesca a ido menguando en el número de barcos, la actividad frenética que soportaban nuestros puertos casi a diario a quedado drásticamente reducida, las tripulaciones de muchos barcos están formadas hoy en día en parte por inmigrantes en su mayoría subsaharianos, cuesta encontrar a jóvenes de aquí dispuestos a llevar una vida de tanto sacrificio con tan poco beneficio. Pero esa mengua en el número de barcos no significa menos capturas, los barcos de hoy en día utilizan artes de pesca capaces de atrapar cantidades muy importantes de pescado, artes que no siempre son todo lo beneficiosas que deberían, para entendernos, atrapan todo lo que se les pone delante sin importar el tipo de especie, una vez izadas las redes se procede al descarte de las especies que no se estiman económicamente rentables.
         No se cuanto tiempo serán capaces de soportar los mares esta presión, tal vez dentro de 50 años nos alimentemos exclusivamente de pescado producido en piscifactorías cebado con sospechosos piensos, ¿ o seremos capaces de darnos cuenta del expolio al que estamos sometiendo al planeta ?, yo personalmente soy de los pesimistas en este tema, lo siento por las futuras generaciones.
       Nuestro mares languidecen, contaminación, sobrepesca, alteraciones físicas de los hábitats, cambio climático, poco a poco vamos convirtiendo los mares en los grandes vertederos del planeta.
Dicen que todo empezó en el mar, tal vez algún día todo acabe también.
Mira como es la oferta y la demanda de pescado. Se estrangulará…
Abrazos,
PD1: En la encíclica Laudato Si, el Papa Francisco nos llama a un cambio en nuestro estilo de vida de las sociedades desarrolladas, alejado del consumismo obsesivo (depredador insostenible de recursos), del egoísmo materialista (verdadera contaminación interior) y del individualismo insolidario (intergeneracional e intrageneracional). Un nuevo estilo de vida, ejercitando una sobriedad liberadora, saboreando la ternura en las relaciones interpersonales y disfrutando de un ritmo de vida pausado.
Las tres claves de cambio que se proponen son: sobriedad y sentido de gratitud; motivación y educación; y relación con lo creado. Ambas invitan a una sana conversión interior, olvido del egoísmo y destierro del consumismo: cambiar de estilo de vida, con invitación a la austeridad y aliada de la pobreza. Y es que la deuda ecológica no tiene la misma significación que la económica, pero su impacto en el medio y largo plazo será irreversible.

10 julio 2015

como no reformen las pensiones otra vez...

La tendremos liada parda…

Linde acierta; los políticos mienten

Luis María Linde, gobernador del Banco de España, se ha convertido en el objeto de las iras de todos los partidos por constatar una realidad que sólo el más ramplón, prejuicioso y cortoplacista maquiavelismo político puede negar: que las actuales condiciones de jubilación en España no van a poder garantizarse durante los próximos años y que, por tanto, aquellas personas jóvenes que no quieran ver cómo su nivel de vida se deteriora abruptamente al jubilarse deberían empezar a amasar hoy mismo un patrimonio con el que complementar su pensión pública futura.
Como digo, las palabras de Linde no son vaticinios, sino meras constataciones de la realidad demográfica. Baste echarle una ojeada a las proyecciones demográficas que efectúa el Instituto Nacional de Estadística para el año 2052 (año en el que se jubilarán quienes hoy cuenten con 30 años). Así, podemos comprobar que, actualmente, hay algo más de 30 millones de españoles entre 16 y 64 años que, por consiguiente, estarían en edad de trabajar: esos más de 30 millones de españoles en edad de trabajar sustentan a 8,6 millones de personas con más de 65 años. En cambio, en 2052 habrá 23 millones de personas con edades entre 16 y 66 años para financiar la jubilación de 15,5 millones de individuos mayores de 67 años. Por tanto, pasaremos de una ratio de 3,5 adultos en edad laboral por persona en edad de jubilación a una de 1,5 adultos en edad laboral por persona en edad de jubilación.
Las cifras, en realidad, son más preocupantes de lo que ya parecen, en esencia por dos motivos: uno, no toda la población en edad de trabajar estará empleada; dos, las únicas pensiones que se abonan no son las de jubilación. Por ejemplo, actualmente en España trabajan 17,4 millones de personas: es decir, el 57,5% de las que podrían hacerlo. Asimismo, el número de pensiones que está abonando la Seguridad Social son 9,3 millones, esto es, un 8,5% más que el número de personas en edad de jubilarse. Por consiguiente, hoy contamos con 1,8 trabajadores por cada pensión a pagar. Si trasladamos estos mismos porcentajes a 2052, nos encontraríamos con 13,2 millones de trabajadores para hacer frente a 16,7 millones de pensiones: a saber, 0,8 ocupados por pensión a abonar.
Acaso se replique que las condiciones laborales actuales son excepcionales y que, sin necesidad de ser especialmente optimistas, es bastante previsible que el empleo se normalice al alza. Muy bien. Supongamos que en el año 2052 trabajen en España el 70% de los adultos en edad de hacerlo (el mayor porcentaje de nuestra historia): en tal caso, contaríamos con 16,1 millones de trabajadores para financiar 16,7 millones de pensiones, esto es, 0,95 trabajadores por cada pensión a abonar.
No hace falta ser un lince para darse cuenta de que tenemos un muy importante problema en ciernes. Un problema que Linde sí ha señalado mientras todos los demás burócratas prefieren seguir obviando.
Algunas objeciones frecuentes
El ser humano suele intentar protegerse negando la realidad. De ahí que, cuando se exhiben tales tendencias demográficas, la reacción habitual de muchos españoles sea recurrir a un conjunto de lugares comunes con objeto de tranquilizarse a sí mismos:
+ Es imposible prever qué sucederá en 2052: Es verdad que hacer pronósticos a muy largo plazo suele ser una receta abocada al fracaso, pero la demografía constituye una clara excepción a esta regla general. Los nuevos españoles que deban estar trabajando en 2052 o ya han tenido que nacer o van a tener que nacer en los próximos años. Y, de momento, no se otea ninguna revolución demográfica en el horizonte. La única salvación demográfica que podría venir en el futuro es la de la inmigración: si España abriera sus fronteras, sí podríamos incrementar sustancialmente nuestras cifras de población laboral, pero no deja de ser altamente irresponsable confiar el futuro de las pensiones en el año 2052 a un radical cambio en la política migratoria que, por desgracia, no parece que vaya a darse. Por tanto, la admonición de Linde sigue siendo válida: si no empezamos a ahorrar ahora mismo, nos jugaremos nuestra pensión a la improbable carta política de una apertura generalizada de las fronteras.
+ Si la economía crece, las pensiones se podrán seguir pagando: Si la economía española creciera un 2% anual entre 2015 y 2052, el PIB actual pasaría de 1,05 billones de euros a 2,2 billones. Por consiguiente, si estabilizáramos el gasto en pensiones en el 11% del PIB, éstas podrían pasar de contar con un presupuesto de 115.000 millones de euros en 2015 (una media de unos 12.500 euros por pensión) a uno de 240.000 millones en 2052 (una media de 14.500 euros por pensión). Por consiguiente, sólo es necesario crecer para mantener las pensiones futuras con independencia de cuál vaya a ser la evolución demográfica. El razonamiento es válido —si bien será necesario verificar si podemos crecer un 2% anual en un entorno de decrecimiento poblacional— pero acarrea un problema que no suele tenerse en cuenta: en la actualidad, la renta per cápita española es de 22.500 euros, de manera que una pensión media de 12.500 representa el 55,5% de esa renta per cápita. Si el PIB crece un 2% al año, la renta per cápita en 2052 será de 50.500 euros, de modo que la pensión media de 14.500 euros representaría el 28,5% de esa renta per cápita. Dicho de otro modo: sí, con un notable crecimiento económico lograremos mantener (o incrementar ligeramente) las pensiones actuales en el año 2052, pero sólo a costa de que los jubilados de entonces sufran una merma muy significativa en su nivel de vida. O dicho de otra forma todavía más clara: imaginen un trabajador que, antes de jubilarse en el año 2051, esté cobrando un salario medio de entre 50.000 y 60.000 euros; pues bien, un año después sus fuentes de renta se reducirían a una pensión pública inferior a 15.000. La admonición de Linde sigue siendo válida: o empezamos a ahorrar, o la jubilación implicará una brutal reducción de los estándares de vida que se mantengan en el año 2052.
+ El pronóstico de que las pensiones no podrán pagarse siempre ha fallado: Los economistas llevan décadas advirtiendo contra la quiebra de la Seguridad Social y, en apariencia, siempre se han equivocado. Las pensiones continúan pagándose con normalidad a pesar de los habituales pronósticos agoreros del pasado. Sucede que, en realidad, los economistas han acertado más de lo que muchos querrían creer: en los últimos 30 años, la Seguridad Social ha sido sometida a continuadas reformas/recortes (las más importantes, 1985, 1997 y 2011-2012) cuya misión ha sido garantizar la sostenibilidad del sistema reduciendo las prestaciones que prometía. Comparemos simplemente las prestaciones de la Seguridad Social en 1984 con las prestaciones de 2015: jubilación a los 65 años (1984) frente a jubilación a los 67 (actualmente en implantación progresiva); cálculo de la base reguladora a partir de los dos últimos años de salario (1984) frente a cálculo de la base reguladora a partir de los últimos 25 años de salario (2015); exigencia de 10 años cotizados para cobrar el 100% de la base reguladora (1984) frente a requisito de 37 años cotizados para cobrar el 100% de la base reguladora (actualmente en implantación progresiva); sanidad pública pagada de los fondos de la Seguridad Social (1984) frente a sanidad pública no pagada de los fondos de la Seguridad Social (2015). Si la historia nos sirve como guía, un recorte en las condiciones de jubilación resulta más que previsible durante los próximos años. Por tanto, la admonición de Linde sigue siendo válida: cuando la Seguridad Social sea incapaz de pagar las pensiones que actualmente promete, las recortará… como ha hecho siempre en el pasado.
El populismo de todos los partidos
Las advertencias de Linde tiene todo el sentido del mundo: simplemente está avisando a los jóvenes actuales de que tienen que esforzarse por ahorrar si quieren mantener sus estándares de vida futuros. La Seguridad Social no podrá hacerse cargo de ellos por una simple cuestión demográfica. Linde no ha pedido privatizar la Seguridad Social ni siquiera reformarla (que es lo que debería haber hecho): apenas se ha limitado a animar a los jóvenes a que ahorren ante el muy incierto futuro de las pensiones públicas. ¿Y cómo han recibido este mensaje los distintos partidos políticos?
El PSOE ha acusado a Linde ser comportarse como un comisario político que se limita a dar mítines y a reírse de los españoles. Izquierda Unida, a través de Alberto Garzón, lo ha criticado por generar miedo con el propósito de favorecer a los planes privados de pensiones. UPyD, por boca de Rosa Díez, lo ha fustigado por estar provocando un estallido social e insultando a la gente que ha cotizado durante toda su vida. Y el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, le ha replicado que las pensiones sí están absolutamente garantizadas para el futuro.
Todos mienten y todos saben que mienten. Su cobardía política y su ambición de poder es tan extrema que ninguno de ellos se atreve a abrir hoy un debate esencial como es el de las pensiones futuras: saben que la inmensa mayoría de españoles no entendería los términos de ese debate y que les retirarían el voto; saben que si abrieran semejante debate se convertirían en presas fáciles de otros políticos que optaran por recurrir a la demagogia; saben que prometiendo reformas/recortes en las pensiones públicas no se ganan elecciones. Por eso todos callan. Por eso todos escurren el bulto. Por eso todos niegan la realidad.
De ahí que no puedan admitir que alguien como Linde les recuerde que están siendo una banda de irresponsables populistas con el único objetivo de aferrarse a la poltrona. Si han negado durante años el problema por intereses electorales, ¿cómo reconocer ahora ante los españoles que han puesto y siguen poniendo en peligro su jubilación por un mero tacticismo electorialista? No pueden hacerlo. Son rehenes de su irresponsabilidad pasada. Y por eso no les queda otra que dirigir duros descalificativos contra una persona que se ha limitado a constatar la realidad y de aconsejar a los jóvenes españoles que empiecen a prepararse contra ella.
Así de vil es la política: quien miente medra; quien dice la verdad es vapuleado. Nuestros gobernantes no sólo nos imponen un fraudulento sistema piramidal de pensiones al estilo Madoff, sino que pretenden mantenernos engañados hasta que colapse. No les preocupa lo más mínimo: ellos no pagarán las consecuencias de su propagandística mascarada generalizada. En el año 2052, muy pocos de los políticos actuales que hoy mienten deliberadamente seguirán vivos y menos todavía continuarán en activo. Su obscena imprudencia actual será un problema de las generaciones futuras que no los votarán: por eso esas generaciones futuras les resultan del todo irrelevantes aun cuando se les llena la boca de improperios contra Linde por, presuntamente, estar ahora mismo insultándolas. Pero los únicos que las insultan y las estafan son la casta y neocasta política que antepone su ambición de poder al bienestar de los españoles.
Abrazos,
PD1: Es muy interesante lo que cuentan de los autónomos este estudio realizado por la Caixa: http://www.vidacaixa.es/uploads/files/presentacion-emprende-tu-jubilacion-pymes-y-autonomos.pdf
Pymes y autónomos pasan a menudo desapercibidos porque sus problemas, sus preocupaciones e incluso sus tropiezos no parecen afectar a tantos trabajadores como en el caso de las grandes corporaciones. Sin embargo, estos colectivos son tan empresas como las mayores industrias en cuanto a su papel clave en el avance de la economía.
Hoy presentamos un estudio en el que tratamos las cuestiones referentes a los autónomos y a las pymes que están relacionados con los riesgos que asumen y con todo lo que obtienen a cambio. La conclusión del trabajo, realizado en colaboración con la Universitat de Barcelona, no deja lugar a dudas sobre la necesidad de tomar medidas al respecto: El autónomo debe afrontar la jubilación con la mitad de recursos que un trabajador por cuenta ajena.
Con este trabajo, pretendemos ayudar a suscitar entre los emprendedores una visión realista de lo que significa el autoempleo tanto en el día a día como en el largo plazo. Sólo una buena comprensión de cómo asumir dichos retos y cómo gestionarlos puede ayudar a fomentar la creación de empresas en las nuevas generaciones y cambiar el miedo al fracaso que subyace en nuestra cultura.
Emprender la jubilación significa pensar en el día de mañana cuando se gestiona un negocio, poniendo también el acento en una adecuada planificación a largo plazo de los costes que tiene que asumir un emprendedor, entre los que no pueden faltar elementos de protección tan básicos como el ahorro para alcanzar una pensión suficiente.
Aquí os avanzamos algunas de las conclusiones del estudio:
+ Actualmente, más del 85% de los autónomos cotizan por la base mínima, lo que implicaría que su pensión no superaría los 635 euros al mes, casi la mitad que la pensión media de un trabajador asalariado, que es de 1.155 euros.
+ Un 65% de los trabajadores por cuenta propia que cotizan por la base mínima no pueden permitirse aumentar la base de cotización, y un 25% de ellos lo justifican porque no confían en el sistema público de pensiones.
+ El 78% de los trabajadores autónomos se sienten más vulnerables que los trabajadores por cuenta ajena para lograr una pensión de jubilación digna.
+ Tres de cada cuatro trabajadores por cuenta propia cree que la pensión pública no será suficiente para mantener su nivel de vida.
Y algunas de las posibles medidas a tomar:
+ Informar de la futura pensión pública. No es posible una adecuada planificación sin ningún análisis de lo que se espera cobrar como prestación.
+ Reconocer la gran heterogeneidad de los trabajadores por cuenta propia y elaborar guías acorde con cada tipología del autónomo. No parece que una norma única para todos sea lo más adecuado.
+ Aprovechar la oportunidad que se brinda al autónomo de permitirle poder decidir cuál debe ser su base de cotización frente a la obligatoriedad que se le exige al trabajador por cuenta ajena. Deben entender dicha oportunidad como una opción más a la hora de tomar decisiones en su negocio y no como una vulnerabilidad respecto a los trabajadores por cuenta ajena.
+ Complementar la pensión pública de jubilación con otros mecanismos de ahorro e inversión a largo plazo.
PD2: Lo mejor es tomarse la vida en décadas.
Una década para aprender a vivir
Una década para aprender a convivir
Una década para vivir
Una década para crear una familia
Una década para ahorrar todo lo que se pueda
Una década para desconectar de todo y relajarse
A partir de aquí es vivir lo mejor que se pueda.
No siempre coinciden las décadas, pero puede dar una idea de cómo afrontar la vida en cada momento.
Los cambios de décadas pueden ser traumáticas, pero la cosa es así, no vivimos para siempre ni es nuestro todo el tiempo que lo hacemos.

09 julio 2015

En China no hacen más que comprar coches...

Han triplicado sus compras de coches desde 2007… Y parece que van a seguir así… Esto afecta de forma directa la producción que se instalará en ese país.

China’s new car market goes ex-growth as used car sales take off

Major structural change is under way in China’s passenger car market. New car sales grew just 1.2 per cent in May, as the country develops a used car market for the first time in its history. Buyers in the world’s largest auto market now have much more choice when it comes to buying a car, and are no longer forced to buy a new car.
Chart 1 highlights the impact of this change, which is yet to be fully appreciated by many investors and suppliers to the industry. It shows new and used passenger car sales from 2000 – 2014, with our forecasts to 2020:
The used car market only began to develop very recently (green area), but China’s Automotive Dealers Association (CADA) currently forecast that its volume will double to 11m  this year
In turn, this means that the ratio of used to new car sales (red area) is set to rise very sharply, towards the 2x – 3x levels typical in most car markets. The CADA forecast means China’s ratio will double from the 0.22x level seen in 2010 to 0.5x in 2015, and we expect it to reach 0.75x in 2017 and 1x by 2020
At the same time, the end of China’s stimulus programme means that growth rates for the total car parc will continue to decline in line with recent trends
Growth dropped from 19 per cent in 2010 to 12 per cent in 2014, and we assume this will fall to 8 per cent in 2017 and 6 per cent by 2020
Alternate scenarios are, of course possible. But common to all of them is the emergence of the used car market as a major alternative to the purchase of a new car. This has not been possible before, and will create new income streams for dealers and manufacturers. It will also make car purchase more affordable for ordinary Chinese, as older and cheaper used cars will become available as reliable ‘entry level’ vehicles for the first time.
The shift is also supported by the increasing difficulty of obtaining a new licence plate in China’s tier 1 cities. Introduced as a measure to combat pollution, this means that Beijing, for example, now issues only 240,000 new license plates each year, and plans to cap the number of vehicles at 6m by 2017. One key advantage of a used car is that it comes with a licence plate.
China’s stimulus programme rescued the global auto market after the global financial crisis. Its new car sales trebled from 6.3m in 2007 to 19.4m last year. As Chart 2 shows, sales in the other 6 major markets increased by just 600,000, from 40.8m to 41.4m over the same period. Sales in Q1 2015 would also have been flat without China’s 300,000 gain.
Critical to this development was the fact that bicycles and motorbikes had been the main form of personal transport until very recently. In 2000, China’s total car parc was just 16m cars, and it was still only 24m cars in 2004. Equally important was that most of these cars were poor quality. Thus their average lifespan was relatively short, only around a third of today’s US lifespan of 11.4 years.
But the post-2008 stimulus programme changed these dynamics, as China’s market became a magnet for foreign manufacturers. German brands alone took 27 per cent market share in 2014, reducing domestic brands to just22% market share. As a result, the quality of cars in China has seen rapid improvement. The average age of the auto fleet is expected to rise from 3 years in 2012 to 4.5 years in 2017, and to 10 years by 2020, thereby creating the basis for a major increase in the size of the used car market.
In turn, business models are changing in the industry. Major foreign manufacturers such as BMW, Audi and Volvo have begun to introduce western-style certification services to guarantee the quality of used cars. These will cover 30 cities by next year. They have realised that used car sales are already providing an attractive revenue stream, with Audi seeing 34 per cent growth last year.
Dealers can also gain good profits from used car sales and servicing. These areas are proving far more attractive than new car sales, where 70 per cent of dealers were reportedly unprofitable last year. Chinese investors have been quick to pick up on this shift in demand patterns. Online used car retailer Uxin easily raised $170m  in March, and its service-led business model based on the internet is expected to prove very popular.
Change on this scale in the world’s largest auto market will create winners and losers. Even on our rather optimistic assumptions above, annual new car sales volume will rise by only 6m between 2014 – 2020. This will be a dramatic change from the 2008 – 2014 picture, when annual volumes rose by 13m. Investors and industry suppliers are likely to find that past performance is not a reliable guide to the future.
Abrazos,
PD1: Y en material de Internet de las cosas, los mercados emergentes dominan la situación… Que se lo pregunten a los de ALIBABA, que se está haciendo el amo y señor del cotarro…
¿Cómo se conseguirá?
Cada vez costará menos…
PD2: Nada tiene mayor capacidad persuasiva que el entusiasmo que nace de creer en lo que se hace… Hay que hacer todo con entusiasmo, el trabajo, las relaciones personales, el amor al prójimo…