07 febrero 2022

¿Cuándo empezará la invasión?

Ya ha pasado la inauguración de los JJOO en China que era lo que incordiaba… Ahora puede ser en cualquier momento.

La evolución bursátil y de los mercados de bonos en el ciclo de negocios post-Covid de la era posterior a la post-Guerra Fría no sólo deja un enrevesado juego de palabras. Aporta varias lecturas con las que la Administración americana debería conjugar su diplomacia económica y geopolítica: EEUU todavía domina el mundo; China dispone de arsenal financiero y peso empresarial suficiente para seguir siendo un verso en la economía global; Rusia mantendrá su poder regional; los líderes globales suspenden en cambio climático y la transformación tecnológica no ha hecho nada más que empezar.

La cotización de las bolsas y el precio de los bonos parecen operar en modo random en fechas recientes, pero su comportamiento volátil encierra significados de alta precisión sobre el estado del mundo. Porque, detrás de las prospecciones financieras y empresariales de las compañías y de la durabilidad del actual ciclo de negocios post-Covid, con todos los fenómenos, conflictos y valoraciones de mercado que han acontecido desde la Gran Pandemia, la predisposición y los movimientos de los inversores dejan traslucir importantes mensajes sobre el orden mundial y la estrategia que, por ejemplo, modula y forja la Administración Biden como representante de la mayor potencia económica, tecnológica y militar del planeta. Un reciente análisis de la revista Foreign Policy así lo atestigua y revela cinco de esas lecturas del mercado a los observadores de la geopolítica internacional. 

Resulta evidente que los mercados de capitales no tienen la capacidad de resolver todos y cada uno de los grandes interrogantes globales. Ni siquiera, por separado, las dinámicas económicas y sociales del momento. Incluso llegan a distorsionar la realidad -admiten los autores del texto- como cuando el propio presidente de la Reserva Federal en el periodo del cambio del milenio, Alan Greenspan, mencionó su famosa proclama de la “exuberancia irracional” para describir la euforia alrededor de la conocida como la primera generación de firmas puntocom que hicieron estallar la burbuja de Wall Street entre 2000 y 2002 en EEUU -y en 2003 en Europa, sobre todo, en Alemania- y que, de nuevo, parece haber resurgido en los parqués bursátiles en los dos años de pandemia actuales. 

Los abundantes 230 billones de dólares que atesoran los mercados de valores y de bonos hacen preguntarse a fondos y bancos de inversión, pero también a analistas en geoestrategia y política exterior, si la aleatoriedad inversora del momento dirige al mundo en la dirección errónea o en la correcta. En los matices y pormenores que deberá plasmar Joe Biden en su discurso sobre el Estado de la Unión para actualizar la estrategia de seguridad nacional estadounidense al clima de los negocios y de las bolsas en los primeros derroteros del ciclo de negocios post-Covid. Fase confusa, no sólo por las embestidas sanitarias y económicas del Covid-19, sino también por la elevada confusión y las amenazas disruptivas de lo que los expertos en diplomacia global llaman la post-post-Guerra Fría, una etapa en la que los flujos de capital se manifiestan especialmente sensibles a la conflictividad geopolítica y un asunto que debería estar en las agendas de Biden y del resto de líderes internacionales, explicita sin ambages la publicación especializada en política exterior. En la que se destacan cinco acontecimientos volubles, a tenor de la interpretación del mercado; en la actualidad. 

1.- América es todavía el actor dominante. Una versión no completamente obvia en términos democráticos desde el asalto al Capitolio el 6 de enero del pasado ejercicio. Instante en el que se puso en tela de juicio, de manera interna, el liderazgo estadounidense y, externamente, con la debacle del aeropuerto de Kabul tras la salida del contingente militar de EEUU en Afganistán. Las nuevas prioridades exteriores de Biden minaron la confianza en América del resto de socios y aliados. Pero, tras esta doble distorsión, los inversores estuvieron dispuestos a pagar a lo largo del año 21 veces las ganancias de las compañías del S&P500, frente a las 15 veces del Euro Stoxx y las 18 del índice Nikkei japonés. Mientras los bajos tipos de interés sobre los bonos del Tesoro americano sirvieron para capear el temporal, absorber intensos flujos de capital exterior y para revertir en altas recompensas y bajo riesgo el impulso inicial de fugas de inversión generalizadas. 

2.- China continúa con su ‘decoupling’ económico. La segunda mayor economía del planeta sólo representa el 4% del MSCI All Country World Index, el indicador ponderado de indicadores y de activos, esencialmente por las barreras de acceso a su mercado y a sus compañías. La volatilidad de las cotizaciones globales ha ejercido de azote al extraordinario desarrollo económico chino. Por el desigual comportamiento de las cuentas corporativas del país, los estrechos márgenes de beneficios de sus cotizadas y las nuevas y más restrictivas regulaciones sobre el capital foráneo. Una compleja atmósfera a la que se unen los obstáculos de integración financiera del país y con los mercados internacionales. De hecho, incluso con China siendo el PIB que más crece entre las potencias más avanzadas, cada vez depende más de su demanda interna que de las inversiones exteriores o de su sector exportador. Washington prosigue con su estrategia de aumentar la lista de cargos y acusaciones contra un amplio abanico de políticas económicas y financieras de Pekín -desde la horquilla que mueve y controla el tipo de cambio de su moneda hasta quejas oficiales de dumping comercial, entre otras- y de tensión geopolítica -con el apoyo a Taiwán como asunto de mayor enjundia-, pero los mercados reflejan con claridad su interpretación de que China elige su propio camino y tiene músculo suficiente para ir por libre. 

3.- Rusia se mantiene como potencia regional. Las intensas advertencias occidentales para que el Kremlin retire las tropas que ha desplegado a la frontera con Ucrania y desista de cualquier intento de invasión de su vecino del sur hizo retroceder en casi un 20% el indicador de la Bolsa de Moscú alguna de las jornadas de finales de enero. En el transcurso de la dialéctica prebélica, el precio del petróleo -principal rúbrica exportadora de Moscú- repuntó más por los temores a Ómicron que por posibles disrupciones de suministro calibrados por las opciones de estallido de un conflicto armado. Mientras la cotización de las firmas rusas y el rublo se desplomaban. Aun así, la escalada geoestratégica puede seguir generando no pocas consecuencias sobre los precios energéticos. Sin embargo, los mercados le dicen a Biden que Rusia es una amenaza seria, aunque no global. 

4.- El liderazgo internacional no es lo suficientemente serio para combatir el cambio climático. Mientras se alcanzaba un principio de acuerdo para poner coto al precio del carbón, el 80% de las emisiones de CO2 permanecen sin regulación de topes máximos. Los economistas del FMI sugieren que las potencias industrializadas necesitan aumentar en al menos 73 dólares la carga fiscal por cada tonelada de combustibles fósiles para acelerar la transición energética hacia las renovables. Sin embargo, la presión impositiva promedio sobre los gases con emisiones globales de carbono es de apenas 4 euros. El liderazgo político mundial habla de “crisis existencial”, pero se va a necesitar algo más que retórica convincente para cambiar el designio de los mercados en favor de la sostenibilidad. Transformación que no depende sólo de los criterios ESG que han espoleado los activos durante la Gran Pandemia. Sino también y, sobre todo, de que se empiece a poner precio sobre los carburantes contaminantes.   

El renacimiento de la cotización de los precios energéticos se ha asentado sobre un periodo de infra-inversiones sobre la producción de gas y de petróleo. En parte por la fuerte presión de los capitales verdes para recortar el suministro de combustibles fósiles. Pero, sea como fuere, se ha desatado una preocupación por la desatada demanda global, de un lado, y por la capacidad de suministro a largo plazo, que hace que la sostenibilidad haya encarecido su presencia en el ciclo económico futuro. El actual encarecimiento del crudo, sin embargo, ha tenido mucho más que ver con la rápida recuperación de la demanda que con los intentos fructíferos de la OPEP de dar una vuelta de tuerca a la gestión de la oferta en el mercado. Incluso la escalada del gas en la UE guarda más relación con las limitaciones de los inventarios que con la posibilidad de que el flujo gasístico pueda interrumpirse durante algún tiempo por indicación de Moscú.

5.- El cambio de paradigma tecnológico no ha hecho más que empezar. Los temores a subidas de tipos de interés en las recientes semanas han precipitado la cotización de criptomonedas y de activos tecnológicos, aunque los inversores todavía pagan un premio por Microsoft, Apple y otras bigtechs. Este escenario deja constancia de un exacerbado sentimiento disruptivo entre el accionariado de componente digital, que oscila al alza o a la baja sin remedio. Debido a un cóctel de acontecimientos, desde el teletrabajo, hasta activos aún por debajo de su valor de mercado, inversiones en redes móviles (5G) o los rápidos avances de la Inteligencia Artificial en el modelo de negocio de las empresas. 

Por supuesto, también se ha conjugado la creciente demanda de materias primas y de bienes y servicios industriales, así como productos de consumo, de cuyo éxito empresarial dependerá la apuesta real y efectiva de proyectos de inversión en alta tecnología. El uso telemático y digital va a determinar la evolución del sector privado. Al igual que el Big Data que también forma parte de lo que los economistas describen como factores determinantes en la Revolución Industrial 4.0 para la década en curso. Ante esta tesitura, el mensaje de los mercados a Biden gira en torno a la necesidad de que su administración comprenda los riesgos de ciberseguridad, de garantías a la privacidad, de salvaguardas a la libre competencia y de apoyo a la innovación en sus acciones legislativas y ejecutivas.  

Para ser justos -admiten en Foreign Policy- no siempre los mercados anticipan de forma correcta las amenazas geopolíticas. Hubo una prima de riesgo inversora en las últimas tensiones entre Irán e Israel en el Estrecho de Ormuz, vía obligada de salida del crudo de la Península Arábiga, o en la crisis nuclear desatada por Corea del Norte en los últimos años. Porque calibrar catástrofes nunca es sencillo. Y menos vincularlo a posibles e hipotéticos retornos de beneficios. Aunque, en ocasiones, el análisis correcto está a simple vista y refleja verdades geoestratégicas que desde la Casa Blanca están en la obligación de revisar, sopesar y poner en marcha.  

Abrazos,

PD1: El otro día el Papa nos recordó que no debemos juzgar, sino aceptar al otro como es, verle como otro Hijo de Dios… Dijo: No juzguen, nos dice Cristo. Cuántas veces, en cambio, no sólo hablamos sin tener elementos o de oídas, sino que nos consideramos en lo correcto cuando somos jueces rigurosos de los demás. Indulgentes con nosotros mismos, inflexibles con los demás.

04 febrero 2022

FANG (Facebook, Amazon, Netflix, Google)

Amazon y Google como cohetes, muy buenos resultados, espectaculares. Han creado dos monopolios que son imbatibles. No tienen competencia y están monetizando todo, antes de lo que se pensaba… Apple también, y mira que pensé que con el virus la gente gastaría menos en tonterías…

Las que no lo han conseguido son Facebook, un desastre… Quizás se pasó la moda de colgar todo en la red… Y Netflix, la gente no se suscribe más y hay mucha competencia en el sector…

Ganan quien no tiene competencia… Pierden los que se pasan de moda…

Amazon disparó sus beneficios un 56% en 2021, hasta los 33.364 millones de dólares

Las ventas de Amazon el año pasado se situaron en 469.822 millones de dólares, un 21,7% más en comparación con los 386.064 millones que registró en los 12 meses de 2020

Amazon logró en su ejercicio fiscal de 2021 un beneficio neto de 33.364 millones de dólares, un incremento de más del 56% respecto al año anterior, cuando se anotó 21.331 millones, con unas cuentas aún propulsadas por la fuerte subida de su negocio durante la pandemia.

Las ventas de Amazon el año pasado se situaron en 469.822 millones de dólares, un 21,7% más en comparación con los 386.064 millones que registró en los 12 meses de 2020.

La firma con sede en Seattle (estado de Washington, EEUU), que presentó este miércoles sus cuentas trimestrales, obtuvo un beneficio neto por acción de 65,96 dólares, frente a los 42,64 logrados en el ejercicio anterior.

Amazon es una de las compañías que más se han lucrado en los dos años de pandemia, gracias al impulso del comercio por internet derivado de las restricciones a la movilidad y el cierre o reducción de capacidad y horarios de las tiendas físicas durante varios meses.

En 2021, la firma que dirige Andy Jassy aumentó sus ventas tanto en su principal mercado, el norteamericano, con una subida del 18% hasta los 279.833 millones de facturación, como en el resto del mundo, donde los ingresos crecieron un 22% hasta los 127.787 millones de dólares. Por su parte, la plataforma de computación en la nube Amazon Web Services (AWS), líder en el sector, aumentó los ingresos un 37% hasta los 62.202 millones.

AWS es la gran apuesta de futuro de la compañía y su negocio más rentable, además de tener un dominio indiscutido en el mercado, muy por encima de sus mayores perseguidores Azure de Microsoft y Google Cloud.

En julio del pasado año, Jeff Bezos, el fundador de la empresa, abandonó el cargo de consejero delegado tras 27 años al frente de la compañía y le sustituyó Andy Jassy, de su máxima confianza y quien durante años lideró AWS.

Los buenos resultados presentados por Amazon, mejor incluso de lo esperado por los analistas, animaron a los inversores en Wall Street, y las acciones de la compañía se disparaban un 18% hasta los 3.270 dólares por título en las operaciones electrónicas posteriores al cierre de los parqués neoyorquinos.


Alphabet (Google) casi duplica beneficios en 2021 por publicidad y se dispara en bolsa

Dentro del segmento publicitario, los ingresos derivados por anuncios a través de Google son los más elevados, aunque los provenientes de YouTube están ganando terreno

La matriz de Google cerró un buen 2021, ingresando cerca de 67.460 millones de euros, casi el doble que el año anterior. ¿El impulso? Los ingresos publicitarios procedentes de la venta de espacios en diferentes plataformas online, que suponen el 80% del total de las ventas.

Los resultados de la cotizada fueron presentados al cierre de la sesión bursátil del martes. En las negociaciones posteriores al mercado, la cotizada se disparó un 8,5%, y este miércoles suben más de un 8%, hasta los más de 2.990 dólares por acción, lo que la acerca de nuevo al entorno de los dos billones de capitalización bursátil.

A su vez, dentro del segmento publicitario, los ingresos derivados por anuncios a través de Google son los más elevados (43.301 millones en el último trimestre), aunque los provenientes del portal de vídeos YouTube, también de su propiedad, están ganando cada vez más terreno.

Así, entre octubre y diciembre del año pasado, YouTube facturó 8.633 millones en publicidad, frente a los 6.885 del último trimestre de 2020.

Al margen de la publicidad, la empresa también recauda dinero a través de su plataforma de computación en la nube, Google Cloud, que en los pasados tres meses aportó 5.541 millones de dólares a las arcas de la compañía.

Por mercados, Estados Unidos es la principal fuente de ingresos de Alphabet (46 % del total), seguido de la región comprendida por Europa, Oriente Medio y África.

División de acciones: 20 por 1

Durante la presentación de resultados, la firma de Mountain View anunció que su junta directiva ha aprobado llevar a cabo una división de acciones de 20 por 1 para sus títulos de Clase A, B y C.

De ser aprobada por los accionistas, la división implicará que todas aquellas personas con acciones de Alphabet a fecha 1 de julio de 2022 recibirán diecinueve títulos adicionales por cada participación de su propiedad al cierre del mercado neoyorquino el 15 de julio.

La división de acciones no afectará a la capitalización bursátil de la firma ni al valor en posesión de cada accionista, pero multiplicará por 20 el número de participaciones de Alphabet en el mercado, lo que rebajará sustancialmente el precio de cada título individual y, potencialmente, podría animar a más pequeños inversores a comprar acciones.


FACEBOOK:


NETFLIX:


Y el problema de todas ellas, de todas las FANG, es que siguen con un PER, una valoración, muy alta… Ha habido épocas en que empresas muy buenas no han subido, simplemente porque el PER les ha bajado, como por ejemplo: Microsoft, empresa muy de moda hace años y que tuvo una subida como un cohete, y le costó rehacerse porque el PER estuvo bajando… La subida de la bolsa entre 2002 y 2004 fue muy abultada para muchos valores, salvo para Microsoft que fue lastrada por sus recortes en el PER:


¿Se repetirá esta historia?

Abrazos,

PD1: Obediente, humilde y con Fe…



03 febrero 2022

menores expectativas de crecimiento...

 Todos dicen lo mismo… No se gasta apenas. Y menos en bienes duraderos, que con esta inflación, deberían estar tirando fuerte… El año pasado se gastó mucho en cerveza, tras los confinamientos todo el mundo quería beber, ahora se mira el dinero con lupa ya que se está muy tieso…

España va mermando sus expectativas de recuperación

Las previsiones de crecimiento de la economía española van degradándose conforme pasan los días y nos acercamos a los datos reales. Y no solo los futuros, sino también los anteriores, los que dejamos atrás. El FMI ha sido el último en hacerlo, pero BBVA Research y Funcas alejan cada vez más, con Fondos Europeos incluidos las cifras galopantes de PIB que se manejaban para España hace solo unos meses.

Esto no es una cuestión de fe sino de números y cifras desnudas. A pesar de eso, las interpretaciones son múltiples, con vasos medio llenos o vacíos dependiendo de quien los mire. En el caso del crecimiento de la economía española vemos que los avances esperados se colocan en el entorno del 5,5% al 5,8% para el presente ejercicio.

Hoy, que conocemos el crecimiento de 2021, nos enfrentamos ya a lo que nos espera en 2022. El FMI, el Fondo Monetario Internacional coloca la estimación de crecimiento para la economía española este año en el 5,8%, el mejor sin duda de la Eurozona, pero no olvidemos esa espada de Damocles que nos persigue: ese 10,8% que nos dejamos en 2020 por el camino.


Y sobre todo que vuelve a rebajar ese crecimiento desde el esperado 6,4% anterior a tenor de un menor nivel de crecimiento global, ante la llegada de ómicron que ha vuelto a frenar las expectativas de recuperación en todo el mundo. Si queremos consolarnos podemos pensar que ese avance, es el de mayor envergadura no solo en Europa, entre los grandes países, sino que también supera el crecimiento esperado de Estados Unidos, del 4% o de Japón, de un 3,3%.

El FMI nos recuerda que estamos en el tercer año de pandemia, marcado por las nuevas restricciones a la movilidad por el efecto virus y por la escasez de mano de obra en muchos sectores, mirando además de cara a la inflación, con demanda extralimitada y deuda récord.

Mientras desde BBVA Research, el servicio de estudios de la entidad comprobamos que sus estimaciones de crecimiento incluso se colocan por debajo de esos niveles: 5,5% que estiman crezca el Producto Interior Bruto Español en 2022. También con moderación del crecimiento global, pero con esperada ralentización de la actividad económica en este primer trimestre del ejercicio por el aumento de contagios.

Todo dependerá del impacto de la pandemia, por lo que podríamos crecer más, pero elevando la importancia de los riesgos en liza: la mayor inflación y la respuesta a esta situación por parte de los bancos centrales, mientras siguen poniendo el foco desde BBVA Research de la necesidad de acelerar la implementación de los fondos Next Generation EU, mientras que, a medio plazo, destacan, el sesgo va a depender de las reformas que se adopten.

Y muy pendientes de si podemos poner en valor la utilización de dos recursos todavía en stand by: por un lado, la utilización del ahorro embalsado y por el otro, la elevada capacidad productiva que tampoco hemos usado.


En Funcas
, la visión también indica que la recuperación prepandemia se retrasa. Y que, previsiblemente, se alcance en el primer trimestre de 2023.Las estimaciones de crecimiento de la economía española para el presente ejercicio para la Fundación de las Cajas de Ahorros marcan el 5,6%. Todo a cuenta de una demanda interna cuyo potencial, de 5,2 puntos nada menos será el motor de este avance frente a las cuatro décimas que se espera aporte a ese PIB la demanda exterior.

Con todo ello, apoyado en los Fondos Europeos, con buenos datos esperados de inversión y construcción, esperan un repunte en el consumo de las familias por lo embalsado en la crisis y también mayor renta disponible, por la mejora del empleo.

Así, dice, compensará la pérdida de poder adquisitivo de los salarios por una inflación, que ven como el mayor riesgo encima de la mesa. Con previsión media del 3,7% en 2022, que, en su papel de expertos, en el que consultan a 20 organismos, baja al 3,5%, consideran que, de desviarse, se retrasaría la recuperación y provocaría un endurecimiento de la política monetaria por parte del BCE.


Sea como fuere, este crecimiento esperado de entre el 5,5 y el 5,8% según estos tres organismos se coloca más que lejos del 7% fijado por el Gobierno, inalterado en sus estimaciones. Habrá que estar pendientes por tanto de la evolución de la pandemia, del efecto inflación y de su presunto retroceso en la segunda parte del año, así como del efecto en la economía de la política monetaria a uno y otro lado del Atlántico.

Abrazos,

PD1: El Señor iba regalando misericordia allá por donde iba, al encuentro. No buscaba a las personas, sino que le iban apareciendo en el camino… Nosotros igual. Todos los días nos vamos encontrando con unos y otros, nos llaman y nos piden que recemos por alguien enfermo, o por algún fallecido. Nos enteramos de gente que necesita algo… Es ahí donde tenemos que ser misericordiosos, donde aparece, todos los días, cuando nos sale al encuentro…, como Él.

02 febrero 2022

las políticas sociales

Todo lo que hacen es muy caro y, con tanta deuda pública acumulada, no nos lo podemos permitir. Parece mentira que no haya un grado de sensatez en los gobernantes para hacer solo lo imprescindible… Pero no, seguimos comprando votos a costa de lo que sea…

La rentabilidad de la política social

El pacto entre el ciudadano y el estado ha de ser aquel en el que todos aportamos por un bien común que tendrá repercusiones en nuestro bienestar individual

“El dinero, mejor en el bolsillo de los ciudadanos”. Seguro que han oído o leído en muchas ocasiones tal frase. Es muy habitual entre quienes justifican bajadas de impuestos. La máxima que defiende es que quien mejor puede gestionar el dinero es el ciudadano que legítimamente lo ha ganado. Sin duda toda una declaración.

Existen muchas razones para creer que, en no pocas situaciones, no puede ser de otro modo. Los mecanismos de un mercado descentralizado y los incentivos que generan son, en términos generales, positivos, por lo que la eficiencia de un sistema económico gana mucho con mercados competitivos y de toma de decisiones individualizadas. Sin embargo, a veces, se menciona tal frase lapidaria para argumentar que es un dinero para el que no existe mejor opción de uso salvo la que corresponde a ser gestionado por cada uno de sus legítimos dueños. Incluso hay quienes afirman que las alternativas solo suponen destruir el valor que este atesora. Esto último, desde luego, no es necesariamente así.

La economía, ya lo sabemos, es un flujo. Los factores participan creando valor (bienes y servicios que satisfacen necesidades) y recibiendo la parte que les corresponde en función de la aportación relativa a dicha creación. Esta creación y reparto de valor genera un doble flujo de rentas y de bienes y servicios que es lo que medimos como actividad económica. Quien obtiene renta, adquiere bienes que sirven para remunerar a quienes participan en la producción y que, a su vez, obtienen rentas por ello. Un sistema de precios bien establecido orienta la producción en función de los deseos del conjunto de los agentes calibrado por la escasez relativa de los recursos.

Mientras el mercado confía en las decisiones de los agentes, el estado toma decisiones por nosotros y “nos obliga” a pagar por un producto que, quizás, consuman otros"

El estado participa igualmente en este flujo, pero con reglas diferentes a las del mercado. Este, a través de los impuestos, financia la adquisición de bienes o paga por servicios que recibimos por lo que genera igualmente rentas que serán usadas para remunerar a quienes participan en el proceso y que volverán a usar para adquirir más bienes y servicios. Se repite el flujo circular. La diferencia, sin embargo, con el mercado no es tanto si se genera o no valor sino que mientras el mercado confía en las decisiones de los agentes (lo que no significan que sean óptimas para el conjunto de la sociedad, piensen por ejemplo en la contaminación), el estado toma decisiones por nosotros y “nos obliga” a pagar por un producto que, quizás, consuman otros. Sin entrar en cuestiones como sobre quién toma dichas decisiones públicas o si esta viene fundamentada por una elección como expresión de la voluntad democrática, la diferencia meramente económica entre un flujo de bienes y servicios a través del mercado y otro a través del sector público es la descentralización en el primero y la “imposición” legal en el segundo.

Se puede argumentar, y con razón, que en muchas ocasiones la elección pública de los bienes y servicios con los que nos dotamos como sociedad podría llevarse a cabo de forma más eficiente por el mercado. No dudo de que esto sea así en numerosas ocasiones. Pero dicho esto, a veces, y tampoco en pocas ocasiones, la elección pública de los bienes y servicios que se van a producir o consumir no tiene por qué suponer un peor uso de los recursos. Y las razones que justifican tal afirmación pueden ser varias, aunque destaco aquí solo tres.

En primer lugar, buena parte del papel del estado es obtener recursos de los bolsillos de unos para meterlos en los bolsillos de otros. Piensen en las pensiones o en transferencias realizadas por las razones oportunas que sean. Esto no tiene por qué tener, necesariamente, un resultado global de saldo negativo. Y cuando digo global es porque, como voy a explicar, el flujo circular puede suponer que el dinero que un día se fue por un canal regrese por otro, e incluso multiplicado.

Así, en segundo lugar, porque puede ocurrir, del mismo modo que sucede con el gasto privado, que al ser la economía un flujo circular, cualquier gasto o inversión realizada genere un efecto multiplicador, es decir, que un euro gastado (privado o público) genere más de un euro de valor.

Puede generar las condiciones, como cualquier inversión, para que se genere valor en un futuro, y con ello un retorno varias veces superior al empleado en la política"

En tercer lugar, y más sutil y difícil de captar, pero no por ello menos importante y siendo, de hecho, la razón que entiendo más relevante, porque ciertas políticas de redistribución, bien medidas y bien gestionadas, pueden generar no solo un valor añadido inmediato que repercuta en la sociedad en su conjunto a través del mencionado flujo, sino que puede generar las condiciones, como cualquier inversión, para que se genere valor en un futuro, y con ello un retorno varias veces superior al empleado en la política. Estos son los casos de gasto público en políticas que favorezcan el crecimiento y que en no pocas ocasiones un sistema descentralizado de mercado no puede ofrecer de forma eficiente (externalidades).

Todo ello justifica que, a veces y para una parte razonable y mesurada de lo que tenemos en el bolsillo, es necesario sacarlo de unos y meterlos en otros con el objetivo de recibir mucho más.

Todo esto lo cuento porque hace unos días tuve la suerte de asistir a un acto donde un equipo de la Universidad de Málaga, liderado por mi estimado Joaquín Aurioles, presentaba un trabajo sobre el impacto de las políticas sociales que la Junta de Andalucía implementa a través de su Consejería de Igualdad, Políticas Sociales y Conciliación. Según este trabajo, por cada euro de presupuesto empleado en estas políticas, la economía andaluza devolvía 1,27. Por ejemplo, la contratación de personal para cuidar de nuestros mayores genera rentas que se transforman en más consumo por parte de estos empelados, lo que impulsa actividades privadas del mismo modo que un empleado de cualquier empresa privada genera. Los impuestos que detraen recursos de los bolsillos provocan así efectos positivos tanto porque satisfacen una demanda de la sociedad (cuidado de mayores) y porque se usan para pagar sábanas, comida, juegos de mesa, así como medicinas que ofertan empresas privadas. Todo es un flujo. Por lo tanto, lo que se quita para financiar estas acciones se devuelve por otros canales. Al final, el resultado es positivo.

Imagine que logramos con ello que, en mi región, por decir un ejemplo, 50.000 niños que tenían una elevada probabilidad de dejar de estudiar antes de acabar la obligatoria van a continuar en las aulas"

Pero durante el acto tuve la oportunidad de intervenir y de apuntar cuestiones, que como adelanté antes, sumaban a este efecto positivo valorado por el trabajo. Así, más allá de la evaluación del impacto estático comparativo de estas políticas realizado por el equipo investigador, si estas políticas están bien diseñadas, se basan en la evidencia y se dispone lo necesario para ser evaluadas, su implementación puede suponer un retorno muy superior a esos 1,27 euros por euro invertidos. Imaginen una política que logra reducir el abandono escolar o mejorar los resultados académicos de los niños más vulnerables. No necesariamente debe ser cara (vean el proyecto MENTTORES de ESADEEcPol). Imaginen que la hacemos atendiendo a lo que se ha hecho en otros lugares antes y de los cuales podemos aprender lo suficiente. Imagine que logramos con ello que, en mi región, por decir un ejemplo, 50.000 niños que tenían una elevada probabilidad de dejar de estudiar antes de acabar la obligatoria van a continuar. Imaginen que estos chicos lograran, por ello, tener una vida laboral más satisfactoria y con mayores recursos, por ejemplo, un 30% de salario mayor que el contrafactual (abandonar prematuramente) cada año. Hagan cuentas, también en recaudación futura, y me dirán si dedicar unos recursos a estas políticas no se compensan con sus resultados.

Este es el motivo por el que, a veces, el dinero debe ser sacado de un bolsillo y puesto en otro. Pero aquel que ve ese bolsillo menguar debe exigir a quien lo hace que sea consciente de su responsabilidad, de que debe ser evaluado, de que debe responder y cambiar las políticas cuando no funcionan, y que todo ello es porque si su bolsillo va a ser menguado es porque se espera recibir más a cambio en un futuro. Este debe ser el pacto entre el ciudadano y el estado, aquel en el que todos aportamos por un bien común que tendrá repercusiones en nuestro bienestar individual.

Abrazos,

PD1: Ayer leíamos la resucitación de la hija de Jairo… ¡A ti te lo digo, levántate! No se lo decía solo a la niña de 12 años, sino que nos lo dice hoy a todos nosotros. Que nos levantemos y hagamos algo positivo, que no podemos esperar a que sean otros los que hagan lo que tenemos que hacer nosotros…

Lo que nos cuenta Dios en los evangelios es para ahora. Están escritos para nosotros, no para los de entonces…

01 febrero 2022

Ucrania

Es imposible que Putin de orden de que vuelvan sus soldados instalados en la frontera sin hacer nada. No es por su autoestima, es por el famoso “qué dirán” de sus compatriotas. Suena a invasión y lo único que está esperando es que se celebre la sesión inaugural de los Juegos Olímpicos de Invierno en China que está invitado… Días después, se cruzará la frontera, habrá sanciones, amenazará con cortar el gas, y pasaremos unos cuantos meses de dudas… No habrá guerra alguna, se intentará por la vía diplomática convencerles de que no lo hagan, pero tiene mala pinta…

Cómo nos afecta Ucrania

En cada momento el foco de atención de los medios de comunicación y de los inversores se centra principalmente en un riesgo potencial en concreto. En las últimas semanas dicho riesgo es la tensión geopolítica en la frontera de Ucrania con Rusia. Las tensiones en dicha frontera no son nuevas. Han sido constantes desde 2014. En dicho año se produjo la anexión de Crimea por parte de Rusia y se comenzó a vivir una situación de guerra en el este de Ucrania (guerra del Donbás). Desde entonces, las tensiones han sido permanentes con mayor o menor intensidad.

Al margen de la crisis humanitaria que provoca cualquier conflicto bélico, la importancia de las consecuencias del actual contencioso en Ucrania, tiene su foco principal en la dependencia energética de Europa del gas ruso. Del total de las importaciones de gas que realizan los países de la Unión Europea, el 41% procede de Rusia. Además, dos terceras partes de dicho gas atraviesa Ucrania antes de llegar a suelo europeo. La dependencia del gas ruso es especialmente relevante para Alemania. Con datos de 2016, el 61% del gas consumido por Alemania procedía de Rusia. Desde entonces Alemania ha ido cerrando progresivamente centrales nucleares, sin disponer de una fuente alternativa de energía propia que sustituyera a la energía nuclear. Acaba de cerrar tres de estas centrales y las tres últimas en activo se cerrarán antes de fin de año.

Ya en abril de 2021, el Parlamento Europeo aprobó una resolución en la que, en caso de una invasión de Ucrania por parte de Rusia, instaba a interrumpir inmediatamente las importaciones de petróleo y de gas desde Rusia y a desconectar a Rusia del sistema internacional de pagos SWIFT.

Esta misma semana, ha sido Rusia quien ha amenazado con no exportar petróleo, gas y minerales a Europa si es desconectado del sistema SWIFT. Esta situación de zozobra, y la creciente dependencia europea de suministro de energía del exterior, se plasma en dos problemas: la escalada de precios del gas y, peor aún, el temor a la disponibilidad de fuentes de energía suficientes para evitar "apagones eléctricos", principalmente en Alemania y otros países del norte de Europa.

El precio del gas en Europa se ha multiplicado por seis en el último año, aunque ha caído casi un 50% desde el pico que se alcanzó en diciembre. En caso de inicio de hostilidades abiertas en Ucrania el precio del gas se dispararía aun más. Por el contrario, si Alemania aprobara la apertura del gaseoducto Nord Stream II, que une Rusia con Alemania sin pasar por Ucrania, el precio del gas se desplomaría.

Aunque España no importe gas ruso, los efectos nocivos de la situación actual nos afectan. La demanda de gas de otras procedencias se incrementa, provocando subidas de precios. Adicionalmente, el precio del gas es el que marca el precio de la electricidad en Europa (explicado aquí). Como consecuencia, un incremento del precio del gas implica un aumento del precio de la electricidad. A su vez, la subida de precios de la electricidad genera más inflación y pérdida de competitividad para la industria europea intensiva en energía, poniendo en peligro el crecimiento económico.

Para los ciudadanos europeos es impensable asistir a situaciones de "apagones eléctricos" generalizados. Mientras funcione correctamente el suministro de gas desde Rusia nada hace pensar que puedan producirse. No obstante, hay que recordar que el año pasado China sufrió serios problemas de apagones en más de 20 provincias tras haber suspendido las importaciones de carbón de Australia como represalia por las disputas entre los dos países.

Esta misma semana Turquía ha sufrido apagones eléctricos por la interrupción del suministro de gas desde Irán, presuntamente por problemas técnicos. Como consecuencia, algunas fábricas como la de Renault han anunciado la paralización de la producción durante quince días. Otros países de Asia Central, Kazakistán, Uzbekistán y Kirgistán, todos ellos interconectados eléctricamente con Rusia, han tenido apagones durante esta semana, afectando a millones de hogares y miles de fábricas.

Teniendo en cuenta que el presupuesto militar ruso equivale a apenas 36 días del presupuesto militar anual de EE.UU. y que un conflicto bélico hundiría en una profunda recesión a la economía rusa, lo más razonable es pensar que prevalecerá la cordura. De ser así, se salvarán muchas vidas, se evitará sufrimiento innecesario, la economía real lo agradecería y los mercados financieros lo celebrarían.

Dios lo quiera.

Abrazos,

PD1: Hace unos días el Señor mandaba a sus discípulos, de dos en dos, a que la gente conociera lo que había pasado. Es la misión que tenemos todos los que hemos recibido el Bautismo. No contaban, no contamos las normas, lo que se puede o no se puede hacer, lo prohibido y lo permitido… Contamos nuestra experiencia de amor, lo que nos ha transformado, lo que hacemos todos los días y lo que nos va bien…

Cuando hacemos apostolado, no les contamos a nuestros amigos los mandamientos o las oraciones que tiene que hacer… Intentamos trasmitirles el amor y nuestra experiencia de cuando nos llegó la fe. Les intentamos enseñar a rezar, a hacer oración mental, porque nos ha servido a nosotros… Les contamos nuestra experiencia vital en el trato con el Señor.