Hemos vivido unos años de
euforia, con tipos negativos, rentabilidades en mínimos nunca vistos… Ahora que
llegó la inflación por los desmanes habidos, tras la borrachera, nos toca pasar
la resaca…
Resaca gradual
El fin de
la aberración histórica de los tipos de interés negativos ya
tiene fecha de caducidad. En septiembre de este año el
BCE dejará de tener tipos negativos. Ante la escalada de la inflación, el BCE
no sólo situará los tipos de interés a niveles positivos, sino que dejará
de aumentar su balance comprando nuevos bonos. Ambas medidas
tendrán efectos sobre el coste de la deuda pública, pero graduales.
Es
relevante conocer qué consecuencias ha tenido sobre la deuda
pública española la actuación del BCE desde 2014, cuando
primero situó los tipos de interés en negativo y, posteriormente, comenzó a
comprar bonos de los Estados.
El sentido
común dicta que cuando un deudor aumenta su
nivel de deuda de forma constante sin aumentar su solvencia, le resultará cada
vez más caro conseguir financiación adicional, teniendo que
pagar un interés superior según aumenta su nivel de endeudamiento. Lo mismo que
el BCE logró que alguien (un Estado) que se endeudaba, en lugar de pagar
intereses recibiera intereses, también ha logrado que los Estados
bajen su coste de financiación pese a incrementar considerablemente su nivel de
deuda.
Fuente: elaboración propia, datos www.tesoro.es
Así,
cuando España tenía un volumen de deuda pública de 760 mil millones de euros en
2013 se financiaba a un tipo medio del 2,92%.
Ahora, con un 63% más de deuda en lugar de
financiarse a un tipo más elevado por el aumento del endeudamiento, el Tesoro
español se financia (financiaba) a tipos negativos (-0,04%). Esto ha supuesto
que, a pesar del incremento de la deuda en más de 450 mil millones en
menos de nueve años, la carga de intereses que anualmente tiene que
pagar el Tesoro español se ha reducido en casi 9.000 millones de euros.
Fuente: elaboración propia, datos www.tesoro.es
Nota:
cálculo de intereses aproximado
Ahora,
con el inevitable aumento de los tipos de emisión de la deuda pública, la carga
de los intereses también se incrementará, pero de forma gradual. El gran
acierto del Tesoro español ha sido aprovechar la actuación del BCE para
aumentar la vida media de la deuda. Es decir, ha emitido bonos a mayor plazo de
vencimiento. La vida media de la deuda ha pasado de 6,2 años a 8,1 años. De
forma aproximada, cada año vence algo más del 12% del total de la deuda púbica viva.
Por tanto, el efecto inmediato del incremento de los tipos de interés sólo
afecta a la cantidad de deuda que vence en un año, y hay que refinanciar, y la
emisión de nueva deuda para financiar el déficit público de ese año.
Cuando
una medida inicialmente extraordinaria y temporal permanece
durante casi una década acaba considerándose como ordinario y permanente.
El BCE es el único comprador de bonos insensible al precio y a
la rentabilidad ofrecida. En los últimos años ha adquirido
cantidades de bonos del Estado equivalentes a toda la emisión neta. Como
resultado, el BCE tiene en su balance casi un tercio del total de la deuda pública
española y del resto de los socios de la Eurozona.
A
partir de ahora, ya no se puede contar con el BCE como comprador de
la nueva deuda emitida. Las cuentas públicas seguirán presentando déficit
abultado en los próximos años que habrá que financiar vía
emisión de más deuda. Los compradores distintos del BCE son más sensibles a la
rentabilidad ofrecida y, por tanto, exigirán una mayor rentabilidad. Durante
los últimos años el Tesoro ha sacado sobresaliente sin ningún
esfuerzo. Eso ha llegado a fin. Se
acabaron los aprobados generales. A partir de ahora el mercado
será más riguroso y exigente.
La
fiesta del BCE se ha acabado, pero la resaca será gradual.
Abrazos,
PD1: Ayer, día de la Trinidad, el cura nos dijo que teníamos que tratar a Dios Padre y a Dios Espíritu Santo, que nos centrábamos demasiado en el Señor. Yo lo intento. Cada vez que rezo un Padrenuestro, se lo rezo al Padre. Y cada vez que me acuerdo, soy consciente que el Espíritu Santo mora en mi y me guía… Pero es que Dios Hijo fue como nosotros, de carne y hueso, e hizo y dijo tantas cosas que es normal la cercanía…