20 enero 2026

¿La Seguridad Nacional?

La Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos marca el camino (I)

La cercanía de las elecciones de medio mandato acelera las promesas económicas de la Casa Blanca

Su nueva Estrategia de Seguridad Nacional obligará a los aliados a pagar por su defensa militar

Promete cheques a familias y un tope del 10% al interés de las tarjetas de crédito para ganar votos

De nuevo este año, la economía y los mercados financieros van a estar especialmente condicionados por las políticas de la Administración Trump.

En noviembre tendrán lugar las elecciones de medio mandato (midterm), renovándose toda la Cámara de Representantes y un tercio del Senado. Ahora el partido republicano controla ambas Cámaras. Es posible que, a partir de la cita electoral, el control de la Cámara de Representantes pase a manos demócratas.

Por ello, la Administración Trump tiene prisa por aprobar medidas de orden interno que mejoren la percepción de la economía para el americano medio, y por implementar la política exterior recogida en la nueva "Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos", publicada a finales del pasado mes de noviembre.

Entre las medidas de orden interno están: la limitación de los tipos de interés aplicados a las tarjetas de crédito al 10%; la prohibición de compra de viviendas unifamiliares por parte de inversores institucionales; la compra de 200.000 millones de dólares en bonos respaldados por hipotecas (MBS) por parte de las agencias gubernamentales hipotecarias, con la intención de hacer caer los tipos de las nuevas hipotecas; o el envío de cheques de 2.000 dólares a las familias con ingresos inferiores a 100.000 dólares. De momento, todo lo anterior son meros anuncios, sin que se hayan traducido en medidas implementadas.

En el desarrollo de la política exterior, Trump también tiene prisa por ejecutarla. Para saber cómo afrontará el gobierno estadounidense las actuales tensiones y cuáles pueden surgir es fundamental diseccionar la nueva "Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos".

Como dice la carta introductoria del documento firmada por el presidente Trump, dicha "Estrategia de Seguridad Nacional" es la hoja de ruta que seguirá el gobierno estadounidense en su política internacional. Así, da pautas claras de cuál será la posición del gobierno estadounidense en los distintos conflictos geopolíticos y en qué se está basando su política exterior.

En la propia introducción del documento se evidencia una ruptura con las estrategias de seguridad nacional anteriores. El documento critica que en las últimas décadas el foco principal de la estrategia estadounidense estaba en todos los países, todas las regiones, todas las causas. Ahora se considera que hay que priorizar, siendo conscientes de la limitación de los medios disponibles, expresando explícitamente que los asuntos de terceros países deben preocupar a Estados Unidos solo si sus actividades suponen una amenaza a los intereses estadounidenses.

El documento deja claro que EEUU no puede seguir permitiendo que el coste de la defensa de países aliados siga recayendo en los presupuestos estadounidenses.

Adicionalmente, critica abiertamente que la política exterior estadounidense haya estado atada a organismos internacionales con "políticas antiamericanas" y que buscan disolver la soberanía de los estados individuales.

De acuerdo con el documento, el gobierno quiere proteger el país, su gente, sus territorios, su economía y su forma de vida de ataques militares y de influencias foráneas hostiles. Se considera que los ataques pueden tener forma de espionaje, prácticas comerciales depredadoras, tráfico de drogas o de personas, propaganda destructiva, subversión cultural y cualquier otra forma de ataque a la nación estadounidense.

Solamente con el análisis de la introducción del documento queda claro que Estados Unidos ha cambiado radicalmente la forma de entender la diplomacia internacional incluso con sus propios aliados. La Administración Trump hará pagar a sus socios todo el coste de su política exterior, incluyendo el coste de su despliegue militar en cientos de bases por el mundo y una parte del coste de su propio ejército. Esto abarca Japón, los aliados de la OTAN, los países latinoamericanos e incluso a Groenlandia.

Adicionalmente, la mención al peligro estratégico del narcotráfico abre la puerta a intervenciones en suelo mexicano o colombiano. Por otro lado, la guerra arancelaria no ha acabado, como lo demuestra la imposición de un arancel adicional del 25% a quien comercie con Irán, léase China y Rusia.

Mientras tanto, los mercados financieros parecen ajenos a cualquier incertidumbre geopolítica y siguen marcando máximos. En cualquier caso, seguiremos diseccionando la Estrategia de Seguridad Nacional para intentar predecir quién saldrá beneficiado y quién perjudicado y cómo puede afectar a las distintas economías y a los mercados financieros.

Abrazos,

PD: Hoy toca rezar por las víctimas del accidente ferroviario y sus familias. ¡Cuántas esperanzas truncadas! Nunca se entiende la muerte. Pero Dios saca cosas buenas de las malas. No entenderemos, pero ya sabremos los porqués…