19 noviembre 2018

¿Tenemos o no tenemos inflación?

Es la clave, pasa saber hasta dónde subirán los tipos de interés, para saber las políticas monetarias de futuro. Es muy importante, la primera derivada. Para poder invertir, lo fundamental son las expectativas, de tipos, y de inflación… Una aproximación:
Durante los diez años transcurridos desde que se inició la crisis financiera he venido sosteniendo que no habría inflación (la primer vez que lo hice fue cuando cundió la alarma ya en 2008-2009 por la inyección de liquidez de los bancos centrales al sistema financiero) ni tampoco deflación en los bienes de consumo: a partir de que se viera la gravedad de la crisis, mayoritariamente se instaló la idea de que habría deflación.
Todo se basaba en un argumento muy sencillo: el efecto inflacionario de la inyección de liquidez sería contrarrestado por fuerzas deflacionarias muy potentes en forma de bancos refractarios a conceder préstamos. 
Mirando el gráfico, referido a EEUU, se ve que afirmar que no habría inflación ni deflación era lo correcto: desde 2008 la inflación subyacente, ya fuera medida por el IPC o por el deflactor del consumo privado, ni se ha situado por debajo del +0,5% ni por encima del 2,5% (recuérdese que el objetivo de la Reserva Federal es que se sitúe en el 2%).
Los datos publicados anteayer confirman que esto sigue siendo así y parece que de esa manera va a continuar por algún tiempo más.
Con inflación tan baja (IPC de 2,5% en octubre) y con la deuda pública de EEUU a 10 años proporcionando una rentabilidad nominal del 3,15% en este momento, el tipo de interés real se sitúa en 0,65%, que resulta algo alto para la etapa de ciclo económico en que está la economía de EEUU. 
Desde hace tres años he venido defendiendo también la tesis de que el tipo de interés real tendería a cero y se mantendría en el entorno de cero durante un largo período. Parece que, al menos de momento, esto está siendo así: el tipo real de la deuda pública de EEUU a diez años era del 2,24% en junio de 2015 y bajó a -0,32% en febrero de 2017. Desde entonces (es decir, durante los últimos 21 meses) ha oscilado entre ese nivel mínimo de -0,32% y un máximo de +0,72% (si tomamos para calcular ese intervalo datos mensuales). Dado que ahora está en 0,65%, lo más probable es que vuelva a caer hasta niveles cercanos a cero, lo que si, como parece, la inflación se mantiene controlada, implicaría una caída de la rentabilidad del bono a 10 años hasta niveles de 2,80%-2,90%.
Si eso sucediera finalmente así, y con la Reserva Federal manteniendo al menos una subida más de su tipo de interés de intervención, querría decir que la curva de rentabilidades se aplanaría totalmente (es decir, la diferencia entre la rentabilidad de la deuda pública a 10 y a dos años sería nula) o incluso se invertiría (la rentabilidad de la deuda a dos años superaría la de la deuda a diez). Esto afectaría negativamente a la rentabilidad de la banca de EEUU e induciría una reducción en la concesión de préstamos.
Ya sabemos lo que vendría después: una caída de la actividad económica.
Y en Europa ésta es la inflación general y la subyacente, la importante: ¿Sin problemas?
Pero hay una excepción, y no es España, si no Alemania, por culpa de la subida de los sueldos y salarios…
En EEUU, los costes del empleo suben y suben…:
Y en Europa subida importante también, que genera inflación:
Abrazos,
PD1: Otro factor exógeno para ver las expectativas de inflación es el petróleo. El precio del petróleo se ha desplomado estas últimas semanas:
Ha bajado el petróleo un 27% en mes y medio… ¡A ver cuándo baja la gasolina de una vez!
PD2: Y Japón es un caso aparte:
A pesar de hincharse a imprimir papelitos, la inflación sigue sostenida y tal:
PD3: El Papa Francisco habló sobre el octavo mandamiento: “No dirás falso testimonio ni mentirás”
Queridos hermanos y hermanas:
La catequesis de hoy la dedicamos al octavo mandamiento: «No dirás falso testimonio ni mentirás»; este mandamiento prohíbe falsear la verdad en las relaciones con los demás.
Es grave vivir de “comunicaciones” no auténticas, porque impide las relaciones recíprocas y el amor al prójimo. La “comunicación” entre las personas no es solo con palabras, sino también con gestos, con actitudes y hasta con silencios y ausencias; se comunica con todo lo que uno hace y dice.
Entonces, ¿qué es la verdad? Esta fue la pregunta que hizo Pilatos a Jesús en el proceso que lo llevaría a morir en la cruz. Jesús había afirmado: «Para esto he nacido y he venido al mundo, para dar testimonio de la verdad». Con su pasión y su muerte, demuestra que él mismo es la realización plena de la Verdad, pues su vida fue un reflejo de la relación con el Padre.
En su manera de vivir y morir, cada acto humano, por pequeño o grande que sea, afirma o niega esta verdad. «No dar falso testimonio, ni mentir», implica vivir como hijos de Dios, dejando que en cada acto se refleje que él es nuestro Padre y que confiamos en él.