11 diciembre 2019

No consiguen sus objetivos

Salvo el de subir las bolsas…, que no viene mal. Pan para hoy y mucha hambre mañana…
A primera vista puede sorprender que, en el año de menor crecimiento global de los últimos diez ejercicios, el índice S&P 500 estadounidense sube más de un 20% y se sitúa en niveles máximos históricos y el Eurostoxx 50 europeo presenta la mayor revalorización de la última década. La explicación a dicho comportamiento dispar entre evolución económica y revalorización de las bolsas reside en el brusco giro de los bancos centrales.
Hace ahora un año, los mensajes de los dos principales bancos centrales, la Reserva Federal y el BCE, eran de paulatina normalización de su política monetaria. En el caso de la Reserva Federal había comenzado a finales de 2015 a subir paulatinamente los tipos de interés y en 2017 a reducir su balance mediante la no reinversión de parte de los bonos en cartera al vencimiento de los mismos. Los mensajes de la Reserva Federal a finales del año pasado señalaban una previsión de tres subidas adicionales de tipos de interés durante este 2019. En el caso del BCE, la compra de bonos tenía fecha de caducidad a fin de 2018 y la primera subida de tipos de interés se esperaba para el último trimestre de este ejercicio.
El brusco descenso de las bolsas mundiales en el último trimestre de 2018, con descensos superiores al 10% en las principales bolsas mundiales, las señales de desaceleración del crecimiento y las dudas sobre el crecimiento económico llevaron a los bancos centrales a dar un giro de 180 grados a su comunicación y a su actuación.
La Reserva Federal ha pasado de anunciar tres subidas de tipos durante este año, a realizar tres bajadas y a volver a aumentar su balance mediante la compra de Letras del Tesoro, aunque se niega a calificar dichas compras de "expansión cuantitativa" (QE). En apenas dos meses se ha revertido el 40% de la reducción de balance realizada los 21 meses anteriores.
En el caso del BCE, la normalización monetaria se antoja más lejana aún. Frente a la previsión inicial de subida de tipos a final de este ejercicio, hemos asistido a una bajada de tipos de interés hasta el -0,5% y a la aprobación de un programa de compra de bonos mensual "perpetuo", sin fecha de caducidad. Dadas las limitaciones autoimpuestas por el propio BCE, en menos de un año se producirá el dilema de tener que incumplir o bien el volumen de compra de bonos mensual previsto, o bien las normas limitativas aplicables a la compra de dichos bonos, principalmente el volumen máximo que se puede adquirir de cada emisión.
El cambio de política de los bancos centrales, ratificado por Draghi en su última comparecencia antes de abandonar su cargo, transmite el mensaje de una política monetaria ultralaxa durante mucho tiempo, con tipos de interés en mínimos (o incluso negativos en Europa) sin que se divise en el horizonte una posible normalización.
La realidad es que los beneficios empresariales de 2019, medidos a través de los beneficios por acción, apenas se incrementarán un 2% en Europa y se mantendrán estables en el conjunto de empresas del S&P500. Por lo tanto, las subidas de las cotizaciones se han producido por un encarecimiento del precio de las acciones, no por una mejora de la evolución de los resultados de las compañías.
El mantenimiento de amplia liquidez y tipos en mínimos son un apoyo para las bolsas ante la escasa o nula rentabilidad de opciones de inversión más conservadoras. Sin embargo, difícilmente se repetirán subidas de las cotizaciones como las de este año si no se produce una mejora simultánea de los resultados de las empresas.
El buen comportamiento de las bolsas en 2019 se debe, en gran parte, al fallido intento de normalización de los bancos centrales. Los inversores acaban interpretando que, en caso de caída de los mercados con efectos sobre la confianza y el crecimiento económico, los bancos centrales seguirán haciendo "todo lo que sea necesario" (whatever it takes), incluso comprar bolsa si llegara el caso. Cabe recordar que incluso el Banco de Japón y el Banco de Suiza ya realizan compras de bolsas.
Abrazos,
PD1: Cada vez que dentro de la pareja uno se empeña en cambiar al otro, se tambalea la relación. Cuántos matrimonios rotos por culpa de querer mejorar, de que sea como uno quiere, al otro… Hay que dejarle en paz, con sus defectos, sus tonterías, sus malas costumbres. Merece la pena aguantarse con cómo es el otro, a tratar de que sea como a uno le gustaría…