08 julio 2015

por ahora gana Grecia... nos ha sacado 563.000 millones de euros que no veremos

Y perdemos los demás… Como todo es un engaño, nos dicen que nos costará solo 25.000 millones de euros a los españoles, cuando será mucho más.
Si tenemos en cuenta más factores, nos afecta en 43.600 millones de euros a los españoles:
Lo puedes ver aquí mejor:
Y súmale la pasta del ELA del BCE y los avales y tal y la cifra es pasmosa… Pedro Schwartz la cuantifica en un palo de 563.000 millones de euros a toda Europa. ¡Te cagas! Qué memos han sido de darles tanto y tanto sin prever este final de presumible impago total…
Prefiero el mus al póker, que es el estudio favorito de los especialistas de la teoría de juegos. Varoufakis, el ministro de economía de Grecia recién dimitido (otra finta), se especializó en Inglaterra en esa parte de la “económica” (si me permiten el neologismo, para distinguir la doctrina de la economía real). Nunca perdonó a Margaret Thatcher que en los años 80 ganase por la mano a los sindicatos: esta es su revancha. Compararé el referéndum que acaba de ganar la izquierda griega con un órdago sin cartas. Los europeos no han querido aceptar el envite de los griegos, que estaban jugando con dinero prestado y amenazaban con levantarse de la mesa sin devolver un chavo. Para probar su empeño, tenía el Gobierno griego que infligirse un daño a sí mismo –bueno, a los jubilados de su país– aceptando quedarse sin dinero contante. Sabía que los europeos harían cualquier cosa menos permitir que un Estado miembro abandonase el euro. Yo he calculado que el rescate de Grecia está costando al resto de los europeos por el momento 563.000 millones de euros. Ahora acabarán consiguiendo más, sostenidos por la liquidez que el BCE no se atreverá a negarles. Hay que saludar rendidamente la maestría de los negociadores griegos: incluso han conseguido que el sufrimiento de su pueblo parezca obra de quienes llevamos años regalándoles dinero.
Desde el punto de vista del Derecho Constitucional, el referéndum griego se ha organizado de manera escandalosamente irregular: el plazo ha sido brevísimo y no ha permitido una explicación suficiente por los partidarios del ‘sí’y del ‘no’. El texto griego era farragoso y obscuro y contenía expresiones en inglés. Entre líneas se leía lo pretendido por el Gobierno al pedir el ‘no’: a saber, mantener a Grecia en el euro, rechazar las reformas exigidas por los acreedores y pedir otro rescate. Me extraña que nadie haya votado que ‘sí’.
Desde el punto de vista económico, el rechazo de las ofertas del FMI, la Comisión Europea y el BCE estaba basado en un error científico. De esto tenemos la culpa los economistas profesionales. He oído a un sabio tertuliano de la SER decir que el caso griego demostraba el fracaso de la política de austeridad, “bueno… exceptuando a España”. Cualquier observador honrado debería haber señalado más excepciones a ese fracaso postulado por comentaristas superficiales: Portugal, Irlanda, Reino Unido, Estonia, Letonia, Lituania… y la propia Grecia que, cuando el Gobierno de Nueva Democracia tuvo que dejar paso a Syriza, ya había equilibrado la balanza de pagos, alcanzado un superávit primario en el Presupuesto y un crecimiento más que respetable. La izquierda europea ha conseguido que llamemos “austeridad” a lo que ha sido una política de crecimiento, basada en desplazar fondos de un sector público elefantiásico hacia la inversión productiva. Todos los países citados han sufrido caídas temporales del PIB y altas de paro, tanto más prolongadas cuanto menor calado han tenido las reformas. Tan grave error de concepto tiene atenazados a políticos sin convicciones ni conocimientos, como el presidente Rajoy, que debía haberse negado a la petición de la Troika de subir salvajemente los impuestos y haber concentrado su esfuerzo político en recortar el gasto, liberar la economía y reducir la deuda. En todo caso, mejor ha sido esto que lo que ahora piden los keynesianos, con Juncker a la cabeza: más deuda y más gasto.
Recordaremos el ‘no’ de Grecia como el momento en que la Unión Europea cambió de carácter. La unificación del continente pretendía basarse en una libre competencia económica apoyada en una moneda sólida, emitida por un BCE políticamente independiente. La regla de oro era que no habría rescates de países pródigos, como no los hay para los cantones y municipalidades suizos o los estados y las ciudades de EEUU. La cuestión no está en si convendría una quita y espera de la deuda griega, que ahora está principalmente en el balance del BCE. El pasado no debe contar si se toman las precauciones para que no se repitan los errores. No bastaría con decir que no habrá más rescates. Habría que condicionar el alivio a una reforma y liberación de la economía griega, de tal forma que nadie en Europa sienta la tentación de ceder al canto de las sirenas del gasto financiado con deuda, si se me permite aludir a otro mito griego aparte el del caballo de Troya, tan manoseado en estos días.
Nada de esto se hará. Vamos camino de una Europa verde, con generoso Estado de Bienestar, amplio gasto público, altos impuestos, enfadosa regulación, barreras arancelarias y centralización presupuestaria: una Europa que intentará acallar los renovados nacionalismos con socialdemocracia, mucha socialdemocracia. Syriza (y Podemos) están ganando la partida.
Pero como está repartido, nos metemos todos un asiento contable de la deuda incobrable griega y aquí paz y mañana gloria. Nuestros hijos y nietos deberán más dinero, pero es solo dinero…
Abrazos,
PD1: Hemos salvado a los bancos franceses y alemanes, para que paguen todos los contribuyentes… Mala práctica que bien conocemos en España salvando bancos y pagando entre todos...
PD2: El contagio se puede dirigir al siguiente, Portugal, España, Italia… Nos salvan las compras del BCE mensuales, pero no son para siempre…
Y no pienses que la periferia sufre esto sola, Japón, EEUU son otros ejemplos de aquí no pasa nada, ejemplos de gastar lo que no se tiene y ya lo pagará el que venga, patada hacia adelante y tan frescos…
PD3: Siguen las fuertes ventas en China. Hay un efecto contagio en los mercados de los fuertes descensos de Shangai que, tras un subidón el último año, los inversores tratan de hacer caja. Las autoridades chinas tratan de frenar las ventas. Goldman Sachs no lo ve preocupante y sigue apostando por esa inversión: http://www.bloomberg.com/news/articles/2015-07-07/goldman-sachs-says-there-s-no-china-stock-bubble-sees-27-rally Mi experiencia es que no se debe hacer nada en momentos de mucho miedo y si se quiere vender esperar a que haya un rebote, que suele ir a mitad de camino de los descensos.
PD4: Al respecto de las mentiras que te contaba el otro día…, la Confesión es escuela de verdad, terapia de la conciencia y Sacramento de salvación. Tengo grabado a fuego y así lo transmito a mis hijos que una persona vale lo que vale su palabra. Por esto faltar a la verdad es peor que robar, por ejemplo. Es una falta de fidelidad, pérdida de confianza y traición a uno mismo…