17 septiembre 2018

las dos Europas

Seguimos con la vieja idea de hace años de las dos velocidades, de las dos Europas…, sin que se llegue a unificar el sistema fiscal, las políticas económicas, y mucho menos, con una gran dispersidad de empresas, reglamentos, leyes, IPCs y crecimientos económicos… Vamos, lo mismo que en nuestras denostadas 17 comunidades autónomas, pero a lo bruto, para el conjuntos de países europeos que formamos la Unión Europea.

Crisis y consumo de materiales en Europa: las dos Europas

El descenso del consumo de materiales como indicador de la gravedad de la crisis muestra dos Europas radicalmente diferentes, siendo España uno de los países que más han sufrido

Muchas veces, algunos indicadores como el PIB no dan cuenta de cómo la gran crisis de la que ahora se han cumplido 11 años ha afectado a varios países de Europa de una forma drástica y, según algunos parámetros como el consumo de materiales, a muy largo plazo.
Uno de los indicadores más fiables de desarrollo económico de un país es el consumo de materiales, ya que estos se usan de forma intensiva en transporte, industria, construcción, infraestructuras, pero también en servicios y consumo doméstico. Es uno de los caballos de batalla del movimiento ecologista, que denuncia que estos incrementos son insostenibles a largo plazo (por evidentes razones de finitud del planeta) y que no hay estrategia para afrontar este problema. Los tecnooptimistas, por otra parte, dicen que el propio sistema productivo de las sociedades modernas se está ajustando, y que eso está conduciendo ya a una desmaterialización de la economía, con elevados estándares de nivel de vida pero un nivel de consumo de materiales cada vez más reducido.
Sin embargo, lo que se observa es una tendencia al aumento del consumo de materiales pareja al crecimiento económico, y solo en ciertos casos la deslocalización asociada a la globalización ha conseguido estabilizar o reducir ligeramente este consumo. Sí que se ve cómo el aumento secular en la eficiencia en el uso de materiales continúa más o menos estable a nivel mundial y en el entorno del 1% anual, pero como el crecimiento económico es mucho mayor, la consecuencia es que el uso global de materiales sigue aumentando.
Lo que se observa es una tendencia al aumento del consumo de materiales pareja al crecimiento económico
En este artículo me voy a centrar en cómo la crisis ha afectado de forma muy diferente a los distintos países europeos y que eso se puede considerar realmente como un indicador del deterioro del nivel de vida de los países en que más ha descendido.
Analizando el incremento o descenso del uso de materiales desde 2007, vemos que hay 11 países donde el uso de materiales ha subido: Suiza, Bulgaria, Hungría, Serbia, Suecia, Polonia, Rumanía, Luxemburgo, Turquía, Noruega y Malta. Como se ve, todos los casos, salvo dos pequeños países con características muy especiales (Malta, que sufre un artefacto estadístico evidente, y Luxemburgo), coinciden en una cosa, y es que no están en la eurozona.
En el resto de países europeos ha descendido el uso de materiales, y podemos clasificarlos en tres grupos:
-Descenso leve (inferior al 10%): Estonia, Lituania, Eslovaquia, Alemania.
-Descenso moderado (entre el 10 y el 20%): Letonia, Austria, Dinamarca, Finlandia, Holanda, Bélgica, Francia, Chequia y Reino Unido.
-Descenso grave (superior al 20%): Chipre, Portugal, Croacia, Irlanda, Italia, Eslovenia, Grecia y España.
Como se ve, casi todos los países pertenecen a la eurozona, con la excepción de países que han mantenido o mantienen su divisa anclada al euro, como Dinamarca o Chequia. Los únicos que no están en la eurozona de esta lista son el Reino Unido y Croacia.
Esta coincidencia bastante buena entre gravedad de la crisis y pertenencia al euro sería un apoyo a las tesis que mantienen algunos economistas de que la política monetaria de la eurozona ha sido en buena medida responsable de crear una burbuja crediticia en algunos países, antes de la crisis, por un lado, y de agravar la crisis al no adoptar medidas más agresivas y solidarias, por otro.
Llama la atención que España sea el país donde más ha descendido el uso de materiales desde 2007 (56%)
Llama la atención que España sea el país donde más ha descendido el uso de materiales desde 2007 (56%). Solo Grecia se le aproxima, con una caída del 47%. Esto da idea de la inmensa repercusión de la crisis en ambos países. Cierto que España se ve afectada también por el brutal estallido de la burbuja inmobiliaria, lo que explica en parte su penosa posición, pero si vamos al desglose del tipo de materiales que más han descendido, nos damos cuenta de que tiene que haber algo más. En el caso irlandés, con una inmensa burbuja inmobiliaria también, vemos un 35% de caída en el uso de materiales frente al 5% de combustibles fósiles, mientras que en el español el descenso informado por Eurostat en el uso de combustibles fósiles es del 37%.
Si vamos a los años previos al 'crash' (2000 a 2007), podemos ver cómo a la mayoría de los países, pertenecieran o no a la eurozona, les fue bastante bien, pues en todos ellos aumentó el consumo de materiales de forma notable salvo algunas excepciones. Llama la atención cómo algunos países como Grecia o España tuvieron un 'boom' espectacular, con incrementos del 60% y del 35% respectivamente, lo que abonaría la tesis que mantenemos algunos analistas de que todo ese crecimiento que vimos en la primera década del siglo fue algo artificial en estos países y estuvo asociado exclusivamente a un fuerte endeudamiento exterior que no se invirtió en su gran mayoría de forma productiva. Eso explicaría la gravedad del 'crash' que han sufrido estos países. Esta falta de inversión productiva defendemos algunos que se produjo por la enorme corrupción institucional de estos países, que en el caso español incluía a la mayoría del Ibex (en especial bancos y constructoras) y a los dos grandes partidos políticos que dominaban la escena (PP y PSOE).
Son patéticos los casos portugués e italiano, en que no hubo ningún tipo de 'boom' antes de la crisis y esta les ha afectado de forma inmisericorde
Son patéticos los casos portugués e italiano, en que no hubo ningún tipo de 'boom' antes de la crisis y esta además les ha afectado de forma inmisericorde. Especialmente grave es el caso italiano, que al 12% de descenso entre 2000 y 2007 ha tenido que sumar otro 38% entre 2007 y 2017. En vista de esto, no es de extrañar que hayan sucedido tragedias como la del puente de Génova, fruto de la falta de inversión. Ni tampoco las grandes tensiones políticas que protagonizan a día de hoy tras dos décadas de decadencia que no parece tener fin.
El Reino Unido es otro caso llamativo, pues a un descenso en el uso de materiales del 3% entre 2000 y 2007 sumó otro del 14% entre 2007 y 2017. En este caso no se puede achacar a una falta de política monetaria agresiva, ya que si por algo se caracterizó el Bank of England fue por su rápida y tajante respuesta a la crisis. Las razones de esta decadencia darían y han dado material para multitud de artículos y ensayos, pero a mi modo de ver se debe sobre todo a la instauración de políticas neoliberales a partir de los años ochenta del siglo XX que han deteriorado la formación de buena parte de su fuerza laboral y han eliminado una necesaria planificación y apoyo a la economía productiva.
De forma significativa es en estos dos grandes países europeos donde se están dando los mayores problemas políticos. Dentro de la sociología no están bien determinados los factores que conducen a convulsiones sociales o a cambios importantes de tipo político, sean o no revolucionarios, pero las tesis más convincentes nos hablan de que la razón no es tanto la pobreza de la población como el deterioro persistente y significativo del bienestar material. En España, Portugal y Grecia también hemos asistido a grandes convulsiones sociales y/o políticas.
El uso de materiales está subiendo en toda Europa, salvo alguna excepción, como Grecia, Alemania, Reino Unido y Holanda
En los últimos tres años, estamos viendo cómo el uso de materiales está subiendo en toda Europa, salvo alguna excepción, como Grecia, Alemania, Reino Unido y Holanda. Es siempre arriesgado establecer relaciones directas entre lo material y lo social, pero no deja de dar escalofríos el ver la manifestación neonazi de Chemnitz (Alemania) de hace unos días junto a estos indicadores de deterioro material. Esperemos que no sea así, porque ante una eventual crisis económica global, que tarde o temprano llegará, significaría un aumento de todos estos problemas.
Abrazos,
PD1: Poner remedio a la crisis matrimonial en cuanto se vislumbre… Es la forma de terminar con la lacra del aumento de divorcios.

Las 4 etapas en una crisis matrimonial

Una crisis de pareja comienza mucho antes de que caigamos en la cuenta de que estamos en ella

La crisis en el matrimonio comienza a destaparse lentamente, casi de forma imperceptible. Va arrojando destellos por aquí y por allá, pero como estamos tan metidos en el día a día no prestamos atención a ciertos detalles que nos van arrojando evidencia, señales de advertencia de que algo se está desacomodando en la relación.
Generalmente, las crisis matrimoniales vienen de una crisis personal. Es por eso por lo que se necesita de muchísima inteligencia humana y emocional para saber entender cómo está nuestra esposa o esposo.
Greg y Julie Alexander, fundadores de “The Alexander House Apostolate” comparten las 4 etapas de crisis en el matrimonio, a las que se debe prestar especial atención:
1. Cuando comienza la armadura a torcerse.
- Pequeñas diferencias comienzan a molestarte
- Comienza el diálogo interno de cómo tu cónyuge no es lo que esperabas
Antes, hasta el ruido que hacía al masticar te parecía una hermosa melodía. Y hoy no toleras ni su respirar. Si te pide que le sirvas la comida o que le cambies el foco piensas: “¡Inútil! ¿Acaso tú no puedes hacerlo?”.
Si estás en esta etapa necesitas hacer un parón y reflexionar: ¿Qué me está pasando? ¿Por qué me está irritando tanto? ¿Qué me está molestado?
Puede ser que tu cónyuge no sea lo que esperabas. Pero ¿acaso tú si eres lo que él/ella esperaba?
Necesitamos vivir en la caridad y con los pies en la tierra: si se casaron fue por algo, porque son pareja, es decir, iguales… o por lo menos muy parecidos.
2. Problemas en el paraíso
- Te sientes incómodo al compartir tus sentimientos con tu cónyuge
- Pretendes que todo esté bien, pero sabes que no
Es el típico de “para qué se voy a contar si no me va a entender”. Tu marido o tu mujer sabe qué te pasa algo. Te lo pregunta y contestas que no te pasa nada.
Esto es peligroso porque comienza la desconexión emocional. Es decir, estás aquí, pero tu mente y corazón no. La poca comunicación gira alrededor de los hijos o de temas triviales, pero no hablan de ustedes.
Si estás en esta etapa es importante que reconozcas que algo te está molestando y lo comentes con el otro pero con prudencia y caridad.
Recuerda que en el pedir está el dar y muchas veces no es que me digas “tonta”, sino la “tonta” manera que tienes de decírmelo.
Si algo está sucediendo necesitas tomar el control de la situación y hacerte responsable de la parte que te corresponde. Si no lo haces, al rato tronarás cual olla exprés y algo que podría resolverse fácilmente se agrava. Recuerda que la comunicación es vehículo del amor.
3. En el umbral
- Sientes que no hay conexión entre ustedes
- Empiezas a llenar el vacío con otras actividades y/o personas
Esta etapa es de gran peligro. Debido a la vulnerabilidad en la que nos encontramos, somos el blanco perfecto para dejarnos seducir por cosas o personas que nos ofrecen llenar nuestras carencias afectivas.
En pocas palabras, puede surgir la infidelidad. Y no me refiero solo a la afectiva o sexual, sino a dedicarle más tiempo a otras actividades o personas que a mi cónyuge.
Es decir, el tiempo que por derecho le corresponde se lo dedico a otras cosas que también me otorguen algún grado de satisfacción. Eso también es infidelidad.
4. Me voy de aquí
- Discutes constantemente... casi a propósito
- Te sientes drenado de energía, sin esperanza y agotado
¡Etapa peligrosísima! Piensas que todo es inútil, que ya no hay que esforzarse en la relación y que la solución es emprender la retirada. Se genera una ceguera emocional y espiritual y no deja ver más allá de los problemas.
Te puede interesar: ¿Harta de cargar con todo? 11 soluciones para evitarlo Si sientes que tu relación está en alguna de estas etapas ¡haz algo! y busca apoyo lo antes posible, no con amigas, sino con alguien profesional. Toda crisis tiene solución.
Trabaja en sanarte y sanar tu matrimonio, en reconstruirlo. Recuerda que tu crisis matrimonial debe servirte para perfeccionar el amor: si en las buenas te quiero junto a mí, en las malas te amo todavía más, aunque no lo sienta.